martes, 26 de julio de 2016

Menem contra el siglo XIX: el mito del Estado mínimo de los 90s


Observen parte de este discurso de Carlos Menem de 1990 sobre “Reforma del Estado y Privatizaciones”, en especial los segundos 03:45-04:05:


El ex presidente es muy claro:
No caigo en la simplificación de muchos que proclaman la exterminación del Estado, su desaparición de nuestra vida comunitaria. No caigo en la torpeza de muchos que pretenden hacernos retroceder al Estado del siglo diecinueve, totalmente ausente frente a la injusticia y la opresión.
Por lo tanto, jamás estuvo en la agenda de Menem volver a un auténtico Estado mínimo, nunca. Ni en las ideas ni en los hechos de los 90s alguna vez estuvo cerca de ser liberal clásico. 

Cualquiera que diga que (1) Menem era liberal clásico, (2) aplicó medidas para un Estado mínimo o (3) era su objetivo volver a un tamaño del Estado como el del exitoso siglo XIX argentino, miente. Sin ignorar, claro, que ciertamente hubieron algunas privatizaciones y desregulaciones necesarias y exitosas. Mezclar menemismo en general con liberalismo clásico o con el siglo XIX es mostrar una ignorancia de las ideas y los hechos descomunal. Esa mezcla mentirosa solo se sostiene en la repetición absurda proveniente de ideologías vacías.

jueves, 7 de julio de 2016

¿Qué es una recesión y una depresión económica?


Argentina está en una recesión que continua hasta el día de hoy de forma tal que aún no podemos estimar con precisión cuándo terminará. En esta entrada simplemente veremos qué es una recesión y también qué es una depresión.

Desde el punto de vista convencional, en Economía no hay una definición estricta y formal, universalmente usada, para una recesión. Lo cual ya les anticipa que vamos a dar un par de vueltas en este post. Las que se conocen suelen ser, en general, definiciones arbitrarias y sujetas a constantes críticas. Pero, aún así, se ha llegado a una cierta convención entre los expertos y economistas de usar determinados conceptos.

Una de las más usadas es la del National Bureau of Economic Research (NBER), una de las mayores ONG de investigación económica de Estados Unidos y que, entre otras cosas, informa sobre si el país está o no en recesión. Tienen hasta un comité de expertos para ello, ¿Adivinen como se llama? Sí, el Comité de Fechado de Ciclo Económico (Business Cycle Dating Committee).

Ellos antes definían recesión como una caída significativa de la actividad a lo largo de la economía que puede durar desde unos meses a más de un año. Esa era la definición general. Observen que no es demasiado precisa: ¿Cuánto es “significativa”? Si es, digamos, 5 % ¿Una caída de 4,98 % no es significativa? ¿Cómo medimos la “actividad”? ¿Usamos el PBI? ¿La industria manufacturera? ¿La ocupación? ¿A lo largo de qué y cuántos sectores nos referimos cuando se dice “a lo largo de la economía”? ¿Cuántos son “unos meses”? Dada esa vaguedad, tenemos alternativamente una definición técnica.

La definición técnica de recesión económica que se utiliza usualmente es la que también solía usar el NBER: dos o más trimestres consecutivos de caída (crecimiento negativo) del PBI real desestacionalizado (Knoop, 2004: 11-12). Se desprende, lógicamente, que una expansión económica significa dos o más trimestres consecutivos de crecimiento del PBI real desestacionalizado.

Observen que son trimestres porque el PBI se mide trimestralmente. ¿Pero por qué son dos? Perché mi piace, es decir, porque sí. No hay ninguna regla ni fórmula científica que lo diga. Pero se ve bastante razonable que medio año de caída signifique algo. Y se saca la estacionalidad para evitar que las variaciones estacionales nos engañen con caídas consecutivas que no son recesiones.

Posteriormente el NBER aclaró que desde hace unos años usan otra definición general de recesión: una caída significativa de la actividad económica a lo largo de la economía, que dure más de unos pocos meses, normalmente visible en el PBI real, el ingreso real, empleo, producción industrial y venta mayorista-minorista. Es decir, ahora no tienen una regla fija como lo de los dos trimestres de caída.

Más complicado aún es el tema de las depresiones. De hecho, no hay una definición formal de depresión. Las definiciones informales que existen (The Economist; Knoop, 2004: 14), establecen que hay una depresión cuando se produce:
  • (a) una caída de 10 % o más del PBI real 
o/y
  • (b) una recesión (caída del PBI real) que dura tres años o más.
En el punto (b) no es necesario que el PBI real caiga 10 %, solo basta que la recesión dure tres años o más. Es decir, que una recesión es un periodo donde el PBI real se contrae menos de un 10 %. Y una depresión es simplemente una recesión severa o muy duradera. Sin embargo, a pesar de ser diferentes, ambas definiciones tienen la misma fecha de inicio.

Estados Unidos durante la Gran Depresión en los 30s cumple los puntos (a) y (b) con creces. Pero veamos el caso argentino.


A fines de los 80s el PBI real cayó en 1988, en 1989 y en 1990. Es decir, tres años de recesión = depresión. Pero además, el PBI real en 1987-1990 se contrajo 10,37 %. O sea, más de 10 %.

Terminando los 90s se repite la historia. El PBI real se desplomó en 1999, en 2000, en 2001 y brutalmente en 2002. Cuatro años de recesión = depresión, con el agravante de que en 2002 la caía de más de 10 % por sí sola ya equivalía a una depresión. Prácticamente una depresión dentro de la depresión. Y por si fuera poco, la economía argentina se destruyó un 18,36 % en 1998-2002.

En ambas ocasiones se cumplieron en simultáneo los dos criterios de una depresión. El desastre fiscal y monetario del Estado se paga, Argentina sufrió dos depresiones en menos de 10 años. Un triste record.



Knoop, Todd A. (2004) Recessions and Depressions: Understanding Business Cycles. Westport, Conn.: Praeger. 2010.

sábado, 2 de julio de 2016

Perlitas del nuevo PBI


El INDEC ha publicado recientemente nuevas cifras de PBI revisado luego de 9 años de mentiras kirchneristas.

Vamos a, de entrada, admitir sin cuestionar* la existencia del INDEC y que su metodología, correctamente realizada y sin los inventos se vieron durante 2007-2015, es aceptable. Aclarado eso, pasemos a ver algunas perlitas del nuevo PBI revisado.

  • El PBI real anual queda así:


  • El “milagro” del alto crecimiento continuado termina en 2009. Las “tasas chinas” (continuadas y sostenidas más de tres años) terminaron en 2007.
  • Las tasas de crecimiento quedan así:


  • La caída anual del PBI en la recesión de 2009 fue de 6 %. Un número incluso más alto que las cifras de los privados.
  • Entre 2011 y 2015 el PBI real creció 0,98 %. Nada, cuatro años perdidos. Se observa claramente lo que ya vimos antes: un evidente estancamiento a partir de 2011.
  • Entre 2013 y 2015 el PBI cayó 0,25 %. Estancamiento total. El fracaso del post keynesiano Axel Kicillof es total si sumamos que la inflación interanual promedio de 2014-2015 fue 32,70 %. Lo cual debería quedar de antecedente sobre qué ocurre cuando gobierna esa payasada inflacionista que es el paradigma “heterodoxo” en Economía (post keynesianos, MMTs, estructuralistas, marxistas, etc.)
  • La recesión comenzó a mitad de 2015, actualmente continúa y no cede todavía a pesar del humo que venda el gobierno hoy. Lo mismo se observa en indicadores de actividad de las consultoras privadas, la caída empieza a mitad o a lo sumo fines del año pasado. Por ende, es falso decir que han sido “las medidas recientes” las que causaron la recesión. Lo siento amigo kirchnerista, la realidad es así.
  • ¿A que se debió el estancamiento de 2011-2015? Lo que más explica el estancamiento 2011-2015 es la caída de la industria manufacturera. Como correctamente señaló Luciano Cohan.


  • De todos, el componente (del Valor Agregado Bruto) que más pesa por lejos en el PBI es la industria manufacturera (en promedio, un 18 % del total). Esta fue la que más cayó en el periodo 2011-2015. El segundo lugar en importancia sobre el PBI (en promedio, 13 % del total) es el comercio mayorista y minorista. Coincidentemente, también es el segundo que más se desplomó en 2011-2015. Por último, en tercer lugar de importancia (en promedio, 10 %) vienen las actividades inmobiliarias, las cuales también se redujeron, aunque mucho menos que las dos previas. La pesca prácticamente no representa nada, por lo que su crecimiento casi no mueve el "amperímetro" del PBI.
  • Veamos ahora cuánto creció cada componente (del Valor Agregado Bruto) del PBI en toda la gestión kirchnerista 2004-2015:


Lector kirchnerista, atención acá:
  • ¿Cuál fue el segundo sector que más creció en el periodo 2004-2015? La intermediación financiera, un 84,20 %. Como señala Carugati.
  • ¿Cuál fue el tercer sector que menos creció en el periodo 2004-2015? La industria manufacturera, apenas un 35,70 %.
  • ¿Se entiende lo que significa lo anterior? El modelo K en 2004-2015 hizo que el sector de intermediación financiera sea de los que más se expandieron mientras, al mismo tiempo, la industria manufacturera es de las que menos creció. Durante el periodo que gobernaban los que se llenaban la boca con que “en los 90’s se privilegió la economía financiera sobre la industria”, ocurrió exactamente lo mismo que criticaban. La incoherencia no puede ser más obvia ni más ridícula.
Pobres fanáticos kirchneristas, les vendieron una mentira colosal y fueron tan ciegos por su ideología redistribuidora fracasada que la creyeron. Los chamuyaron con la “industrialización” durante todos los años en que nos insultaban a los que criticamos la ridiculez que defendían a capa y espada. Ya es tarde para venir a llorar ahora. 




* Dejemos para otro día el hecho de que la existencia de un órgano estatal de estadísticas es innecesaria y, además, nefasta pues representa “los ojos y los oídos de los intervencionistas”. Y ni siquiera hay a entrar en comentarios metodológicos sobre la arbitrariedad de cualquier índice. Aunque admito que adoro refutar ideas fantasiosas de partidarios del intervencionismo estatal con los propios datos del Estado. Cualquier defensor de la libertad sabe que una de las máximas tareas para reducir la coacción estatal sobre la gente que trabaja es eliminar el instituto nacional de estadísticas.

lunes, 27 de junio de 2016

Scott Sumner is wrong on Austrians and interest rate


Acording to the Market Monetarist Scott Sumner
Instead, the view that Bullard attributes to monetarists is actually the Keynesian/Austrian view. It’s Keynesians and Austrians who reason from a price change. They are the ones who insist that low interest rates are expansionary... That is, they assume that low rates are tight money, whereas Keynesians and Austrians tend to assume it’s easy money. It’s neither.
However, it is not true at all that Austrians base their judgement only on the (nominal) rate of interest in order to judge monetary policy.

Ludwig von Mises, certainly an Austrian, explicitly states in 1949 (49 years before Friedman) that you must not see only the rate nominal (arithmetical) of interest in order to acknowledge whether or not there is credit expansion:
It is the continuous increase in the supply of the fiduciary media that produces, feeds, and accelerates the boom. The state of the gross market rates of interest is only an outgrowth of this increase. If one wants to know whether or not there is credit expansion, one must look at the state of the supply of fiduciary media, not at the arithmetical state of interest rates.
And also Mises in 1955:
The interest rate may go up and up in a boom and yet it may still remain below the rate it should have attained under these conditions. A higher money rate of interest doesn't mean that the real, the pure or originary, rate of interest is higher. Nor does it mean that the policy of easy money has been abandoned.
Murray Rothbard, another hardcore Austrian, in 1962 was also very aware that a rising nominal interest is not at all a sign of credit restriction:
Similarly, credit expansion does not necessarily lower the interest rate below the rate previously recorded; it lowers the rate below what it would have been in the free market and thus creates distortion and malinvestment. Recorded interest rates in the boom will generally rise, in fact, because of the purchasing-power component in the market interest rate.
And in 1963 he states that it is possible that banks can lower interest rate and not to expand credit:
Mises points out (Human Action, p. 789n.) that if the banks simply lowered the interest charges on their loans without expanding their credit, they would be granting gifts to debtors, and would not be generating a business cycle.
Finally, Joseph Salerno, the greatest Austrian monetary theorist alive, in 2013 makes perfectly clear how keynesians fall in that error:
Unfortunately, both Keynesian and central bank orthodoxies of the 1960s focused on the nominal interest rate as an important indicator of the degree of ease or restraint of monetary policy, making no allowance for the effect of inflationary expectations on the nominal interest rate. Consequently, neither the new economists nor the monetary authorities believed that monetary policy was “unduly” expansionary because short-term nominal interest rates rose from 1961 to 1963. Indeed, the new economists were quite pleased with monetary policy during this period, an attitude typified in Seymour Harris’s observation that “the [Federal Reserve] board provided the country with a reasonably easy money policy ...”

viernes, 24 de junio de 2016

Música de videojuegos que tenés que escuchar antes de morir. Parte II


Advertencia: Este post está destinado a, entre otros, personas no aficionadas a los videojuegos. Por ello, puede contener spoilers.

Es viernes y como ya hice en un post previo, continúo presentándote la música de video juegos que deberías escuchar antes de morir, incluso si estos no te gustan o nunca tocaste uno. Esto es arte puro. 

El pasado 22 de marzo se cumplieron 20 años del lanzamiento del primer Resident Evil. La excusa es perfecta para disfrutar de diez de sus, a mi parecer, mejores temas musicales. La mayoría duran menos de 3 minutos y 5 como máximo, por lo que escucharlos todos no te será nada difícil.

Creado por la compañía japonesa desarrolladora de video juegos Capcom en 1996, Resident Evil es un representante del subgénero “survival horror”, es decir, un juego cuya mecánica de entretenimiento se enfoca en atemorizar, inquietar, perturbar o incluso asustar al jugador. Predeciblemente, mucha de la magnífica música que nos acompaña mientras jugamos tendrá ese tono de inquietud y terror.

Durante mi infancia y adolescencia jugué completos el primer Resident Evil (director’s cut), Resident Evil 2 (mi favorito), Resident Evil 3, Resident Evil 4 y hace poco tomé revancha de algo que siempre me quedó pendiente porque diversas circunstancias me lo impidieron: jugar y terminar Resident Evil: Code Veronica. Con alguna que otra excepción, usaré solo los nombrados ya que todos los demás juegos de la franquicia perdieron la esencia “survival horror” característica de los primeros y los que jugué.


(1) Resident Evil Outbreak main title theme
(El tema principal de Resident Evil Outbreak)

La primera pieza musical de este post es de uno de los Resident Evil que nunca jugué. La sinfonía que acompaña la introducción de Resident Evil Outbreak es de las mejores de toda la saga de juegos. Una obra brillante que acompaña a la perfección la cinemática introductoria. Es bastante corta y cualquier amante de la buena música no puede perdérsela, garantizo que no se arrepentirá. En caso de desear escuchar solo la música sin el video acá está el link.


(2) The Theme of Alexia Type 1
(El Tema de Alexia Tipo 1)

El segundo tema pertenece a Resident Evil Code Veronica y también es uno de los mejores de toda la saga, en este caso, para peleas con jefes finales. En el primer combate que libramos contra una de las antagonistas, Alexia Ashford, suena esta gloriosa banda sonora de fondo. La batalla se vuelve legendaria al estar acompañada por esta excelente composición. A continuación les dejo la versión orquestada del tema, que es aún más épica y que aparece en Resident Evil Darkside Chronicles. Si desean escuchar el tema original hagan click acá.


(3) The third malformation of 'G'
(La tercera malformación de 'G')

Para los que amamos Resident Evil 2 este tema traerá muchos recuerdos. La transformación final del antagonista principal del juego, William Birkin, es otro plato fuerte. Birkin es un científico que participó en la creación del Virus-T (transforma a la gente en zombis) y creó el Virus-G. En varias ocasiones lo enfrentamos mientras sufre las distintas mutaciones del Virus-G que él mismo se inyectó para salvarse. Las últimas veces suena la siguiente e impresionante banda sonora. Si desean oír todos los temas de las transformaciones de Birkin, imperdibles también, hagan click acá.



(4) Still dawn
(Aun así amanece)

Luego de pasar por todo el terror del primer Resident Evil y ver su desenlace, el corto tema que suena durante los créditos finales es muy bello y tiene un gran ritmo. No tiene nada terrorífico y es como si los creadores del juego te dijeran "No te preocupes, ya pasó todo. Ahora relájate". Una gran forma de culminar definitivamente una obra maestra. 




(5) The Front Hall
(El salón principal de la estación de policía)

Este es otro tema que inmediatamente traerá recuerdos a los que somos fans de Resident Evil 2. El tema del salón principal de la comisaría es un clásico de terror en la saga. Al sonar cuando entramos por primera vez y mientras recorremos el enorme salón principal, la sensación de inquietud es enorme.




(6) First floor mansion
(Primer piso de la mansión)

Así c
omo la comisaría es emblemática de Resident Evil 2, la mansión lo es del primer Resident Evil. El juego que inicia toda la saga se desarrolla dentro de una mansión infestada de zombis debido al brote vírico del Virus-T. El siguiente tema es el que suena en el primer piso de ella mientras lo recorremos. Terrorífica y siniestra, esta magnífica pieza se complementa a la perfección con el ambiente desolado de la enorme mansión Spencer. Existen versiones orquestadas, pero, en este caso, nada supera la aterradora versión original.




(7) Second floor mansion
(El segundo piso de la mansión)

Tan estremecedor como el primer piso es el segundo. Otro tema clásico e imperdible de la saga.




(8) The city of ruin
(La ciudad de la ruina)

Como se ve en Resident Evil 2 y 3, luego del incidente de la mansión el Virus-T se esparce por la ciudad de Raccoon (Raccoon city) convirtiéndola en una trampa llena de zombis para quien logre zafar de ser infectado. El siguiente tema de Resident Evil 3 se escucha mientras caminamos por las desoladas calles repletas de muertos vivientes y peligros. Un tema emblemático de la tercera entrega con el que la mayoría recordamos la soledad que se sentía caminar por las desiertas calles de Raccoon




(9) Good bye, Leon
(Adiós, Leon)

Antes de terminar, un tema triste. Este suena cuando ocurre la (¡Spoiler Alert!) muerte de Ada Wong, una protagonista secundaria de Resident Evil 2 de la que Leon, uno de los protagonistas principales, se enamora. En juegos siguientes sabremos que (¡Spoiler Alert!) en realidad no murió, pero en el momento de jugar es muy triste. En este link pueden ver la secuencia original donde se escucha el tema (y acá doblada al español por fans), el cual llena de tristeza el trágico momento. Y no sigo escribiendo porque se me pianta un lagrimon :'(.




(10) Secure Place
(Lugar seguro)

Por último, ningún top de música de Resident Evil puede carecer de algún tema de la habitación de guardado (save room). Este es el lugar donde podemos guardar nuestro progreso durante cada juego. Además, aún cuando la mayoría de los temas son tenebrosos, la habitación de guardado era de los poquísimos lugares donde uno podía relajarse y saber que se estaba a salvo (como el nombre del tema indica). En este caso, he elegido mi favorito de todos los juegos: el de Resident Evil 2. Pero, si lo desean, pueden escuchar todos los temas de la habitación de guardado en el siguiente link. No se arrepentirán porque todos valen la pena.



miércoles, 22 de junio de 2016

La “paradoja del ahorro”: el mito keynesiano que jamás morirá


La "paradoja del ahorro" se ha hecho conocida particularmente gracias a John M. Keynes, aunque no es una creación original de él. Después de todo, Keynes se dedicó en gran parte a revivir viejas falacias inflacionistas ya refutadas. El mito es repetido ad nauseam por el keynesianiso más extremo y, a veces, por el que no lo es tanto.

Básicamente lo que dice la paradoja del ahorro es que suponiendo que el ahorro es beneficioso a nivel individual, ello no implica para nada que lo sea a nivel general. Los defensores de que el progreso de la sociedad es gracias al ahorro, dicen los keynesianos, cometen una falacia de la composición: que el ahorro sea benéfico a nivel particular no significa que sea bueno socialmente.

Recuerden el aforismo keynesiano: mi gasto es tu ingreso y mi ingreso es tu gasto. Por ende, es cierto que un individuo puede aumentar su riqueza incrementando su ahorro, pero solo a expensas de otra gente. Más ahorro, por definición, significa menos gasto en consumo. Menos gasto en consumo es menos ingreso para las empresas de consumo.

Imaginen ahora si todos ahorran simultáneamente, es decir, si todo el mundo disminuye su gasto en consumo al mismo tiempo. El ingreso de todas las empresas de consumo caería sincrónicamente provocándoles pérdidas. Un círculo vicioso se pone en marcha: por la caída de ingresos, la inversión cae. Por tanto, disminuyen los ingresos de los factores de producción (salarios y rentas). Al bajar los ingresos de los factores, el gasto en consumo se retrae todavía más y la economía se hunde en una espiral deflacionaria prácticamente interminable. Como los ingresos han caído, para ahorrar lo mismo que antes (cuando se disponía de un nivel de ingreso mayor), se deberá dedicar una fracción mayor de ingreso al ahorro. Desmoronando más el consumo y, ulteriormente, más el ingreso y así sucesivamente.

He ahí la paradoja: si todos tratan de aumentar su ahorro al mismo tiempo, producirán efectos que hacen que todos terminen ahorrando menos simultáneamente. El intento de aumentar el ahorro total termina disminuyendo el ahorro total. La falacia de la composición no puede ser más evidente: es completamente erróneo generalizar los benéficos efectos individuales del ahorro a la sociedad en su conjunto.

Demoledora refutación, ¿No? Pues… no.

Como correctamente señala Hülsmann (2012), es cierto que una reducción de gasto en consumo hará que se reduzca la inversión en empresas de bienes de consumo. Pero es falso que se pueda generalizar ese hecho.

Si una empresa se enfrenta a una reducción de ingresos, solo podrá permanecer en el mercado si disminuye sus costos, es decir, si baja su gasto en factores de producción renegociando los contratos con los dueños de los factores. Dado que solo una firma confronta una caída de ingresos, por ejemplo, debido a que cambió la demanda de los consumidores; le será muy difícil renegociar porque los factores de producción tienen otras alternativas. Se pueden ir a servir a otra compañía, posiblemente (aunque no únicamente) a la que experimenta una expansión de demanda dado el cambio que produjo la caída en ingresos de la primera empresa, en lugar de quedarse y que les bajen enormemente la paga. La oferta adicional de factores en busca de empleo hará que sus nuevos empleadores tiendan a pagarles menos de lo que ganaban antes en la industria que tuvo problemas, pero esos ingresos no son lo bajos que serían si seguían trabajando con sus antiguos empleadores que pasan dificultades. La firma que sufrió la caída de ingresos por el cambio de demanda se queda, de esta forma, con pérdidas y fuera del negocio (Hülsmann, 2012).

Como resultado, la economía en agregado progresa como antes, e incluso más que antes (Hülsmann, 2012). Primero porque la reducción parcial del precio de factores hace que ciertos proyectos, antes inviables por el previo precio más elevado, ahora sean rentables. Y segundo porque el cambio en la demanda implica que las empresas, cuyos bienes no son ya demandados y daban pérdidas, estaban destruyendo riqueza y mal asignando recursos si seguían produciendo. Su salida del mercado significa dejar de destruir valor. No hay un aparente juego de suma cero en el cual uno se beneficia a costa de otro como dan a entender los keynesianos, sino que la sociedad en su conjunto continúa progresando y se beneficia.

Pero las cosas cambian cuando todas las empresas experimentan una caída de ingresos monetarios, por ejemplo, a causa de que aumenta la demanda de dinero. Que caigan los ingresos de todas las firmas no implica para nada que todas tendrán pérdidas. ¿Por qué? Porque todas las compañías están involucradas en esto y, por ende, todas las empresas tendrán que reducir su gasto en factores de producción. Los dueños de los factores, a diferencia del escenario de la industria individual, ahora no tienen alternativas cuando su compañía quiera renegociar una baja considerable y tenderán a aceptar porque en todos los otros lados están en una situación similar (Hülsmann, 2012). Por tanto, no va a ocurrir que todas las empresas tengan pérdidas. Márgenes de beneficios pueden ser mantenidos y no sucede ninguna espiral deflacionaria sin fin.

¿Notan el error? La paradoja del ahorro se basa en generalizar indebidamente el caso de una empresa individual a toda la economía. Es decir, el usual argumento keynesiano contra la frugalidad se sustenta en una falacia de la composición. Los keynesianos llevan décadas acusando a otros del error que ellos cometen.

En conclusión, el núcleo de la paradoja se apoya en la falacia que los keynesianos proyectan sobre el análisis contrario. El ahorro voluntario es y seguirá siendo beneficioso tanto a nivel individual como colectivamente. En el único lugar donde ello no es así es en el mundo de fantasía de los keynesianos.   




Hülsmann, 
Jörg G. (2012) "The Meaning of Macroeconomics". Romanian Economic and Business Review. Vol. 7, No. 3, 40-54.

sábado, 11 de junio de 2016

El fin del laissez faire: el tamaño del Estado de occidente en el siglo XX

Mussolini (1933)

Suele decirse que el Estado no ha parado de crecer en influencia y tamaño a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI. Una de las pocas veces en que Mussolini tuvo 100 % razón es cuando escribió esa frase profética que, a su vez, sintetiza muy bien este post. Como correctamente reconoce el dictador y genocida italiano, el siglo XX fue el siglo del Estado. No debería extrañar que, coincidentemente, la cantidad de muertos por parte del Estado a lo largo del siglo pasado fue abrumadora.

Pero veamos en números cuanto ha crecido el tamaño del Estado a lo largo del siglo XX.

Gasto público sobre PBI en países de occidente, 1870-2002

Como se puede esperar, la primera medida es la más evidente: la forma clásica de ver el tamaño del Estado es mirar el ratio (proporción) del gasto público sobre el PBI del país. El gráfico de arriba muestra la evolución de ese parámetro para el mundo occidental desde 1870 hasta 2002 según Tanzi (2005). Es muy claro mirando el promedio de todos los países (la línea roja) cómo el Estado occidental ha crecido sin parar desde 1870 hasta mitad de los 90s, con una desaceleración del crecimiento desde 1980 pero aun así incrementándose. El tamaño del gobierno en occidente ha pasado desde aproximadamente el 10 % del PBI hasta más del 45 % en 1996, bajando solo un poco en 2002. Es decir que, en relación al PBI, el tamaño del gobierno se ha multiplicado por 4,5 durante el siglo XX respecto de finales del XIX. No pueden quedar dudas del crecimiento estatal a lo largo de la centuria pasada.

Gasto público real sobre PBI en países de occidente, 1870-1995

Pero no solo el gasto público nominal en relación al PBI (también nominal) ha aumentado, el porcentual del gasto estatal en términos reales (la suma de salarios y materiales comprados por el gobierno, la parte de gasto gubernamental que usa recursos directamente) también lo ha hecho. En 1870 el gasto real estaba en menos del 5 % del PBI en occidente, pero hacia 1995 ya se encontraba en más de 17 % (Tanzi y Schuknecht, 2000: 24-25). El gasto público real en porcentaje del PBI se incrementó 3,4 veces a lo largo del siglo XX en el mundo occidental en comparación a fines del siglo XIX.


Empleo gubernamental sobre población total en occidente, 1870-1994

No solo el gasto estatal nominal y real ha aumentado incuestionablemente, también los empleados del gobierno lo han hecho. El porcentaje, sobre el total de la población, de personas que trabajan en el gobierno pasó de un mínimo 2,40 % en 1870 hasta un enorme 18,40 % en 1994 (Tanzi y Schuknecht, 2000: 26). Es decir, la cantidad de personas trabajando en el gobierno se multiplicó por 7,7. 

Nadie puede decir que el Estado no tuvo medios. Poseyó de manera creciente tanto recursos reales como recursos humanos para planificar. Sus numerosos fracasos a lo largo del siglo XX no pueden ser atribuidos a escasez de recursos, porque no lo hubo.









Mussolini, Benito (1933), "The Political and Social Doctrine of Fascism". En Mussolini, Benito (1928), My Autobiography: With ‘The Political and Social Doctrine of Fascism’. New York: Dover Publications, Inc. 2006.

Tanzi, Vito y Schuknecht, Ludger (2000), Public Spending in the 20th Century: A Global Perspective. Cambridge, United Kingdom: Cambridge University Press.

Tanzi, Vito (2005), “The economic role of the state in the 21st century”. Cato Journal. Vol. 25, No. 3, 617-638.