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jueves, 7 de julio de 2016

¿Qué es una recesión y una depresión económica?


Argentina está en una recesión que continua hasta el día de hoy de forma tal que aún no podemos estimar con precisión cuándo terminará. En esta entrada simplemente veremos qué es una recesión y también qué es una depresión.

Desde el punto de vista convencional, en Economía no hay una definición estricta y formal, universalmente usada, para una recesión. Lo cual ya les anticipa que vamos a dar un par de vueltas en este post. Las que se conocen suelen ser, en general, definiciones arbitrarias y sujetas a constantes críticas. Pero, aún así, se ha llegado a una cierta convención entre los expertos y economistas de usar determinados conceptos.

Una de las más usadas es la del National Bureau of Economic Research (NBER), una de las mayores ONG de investigación económica de Estados Unidos y que, entre otras cosas, informa sobre si el país está o no en recesión. Tienen hasta un comité de expertos para ello, ¿Adivinen como se llama? Sí, el Comité de Fechado de Ciclo Económico (Business Cycle Dating Committee).

Ellos antes definían recesión como una caída significativa de la actividad a lo largo de la economía que puede durar desde unos meses a más de un año. Esa era la definición general. Observen que no es demasiado precisa: ¿Cuánto es “significativa”? Si es, digamos, 5 % ¿Una caída de 4,98 % no es significativa? ¿Cómo medimos la “actividad”? ¿Usamos el PBI? ¿La industria manufacturera? ¿La ocupación? ¿A lo largo de qué y cuántos sectores nos referimos cuando se dice “a lo largo de la economía”? ¿Cuántos son “unos meses”? Dada esa vaguedad, tenemos alternativamente una definición técnica.

La definición técnica de recesión económica que se utiliza usualmente es la que también solía usar el NBER: dos o más trimestres consecutivos de caída (crecimiento negativo) del PBI real desestacionalizado (Knoop, 2004: 11-12). Se desprende, lógicamente, que una expansión económica significa dos o más trimestres consecutivos de crecimiento del PBI real desestacionalizado.

Observen que son trimestres porque el PBI se mide trimestralmente. ¿Pero por qué son dos? Perché mi piace, es decir, porque sí. No hay ninguna regla ni fórmula científica que lo diga. Pero se ve bastante razonable que medio año de caída signifique algo. Y se saca la estacionalidad para evitar que las variaciones estacionales nos engañen con caídas consecutivas que no son recesiones.

Posteriormente el NBER aclaró que desde hace unos años usan otra definición general de recesión: una caída significativa de la actividad económica a lo largo de la economía, que dure más de unos pocos meses, normalmente visible en el PBI real, el ingreso real, empleo, producción industrial y venta mayorista-minorista. Es decir, ahora no tienen una regla fija como lo de los dos trimestres de caída.

Más complicado aún es el tema de las depresiones. De hecho, no hay una definición formal de depresión. Las definiciones informales que existen (The Economist; Knoop, 2004: 14), establecen que hay una depresión cuando se produce:
  • (a) una caída de 10 % o más del PBI real 
o/y
  • (b) una recesión (caída del PBI real) que dura tres años o más.
En el punto (b) no es necesario que el PBI real caiga 10 %, solo basta que la recesión dure tres años o más. Es decir, que una recesión es un periodo donde el PBI real se contrae menos de un 10 %. Y una depresión es simplemente una recesión severa o muy duradera. Sin embargo, a pesar de ser diferentes, ambas definiciones tienen la misma fecha de inicio.

Estados Unidos durante la Gran Depresión en los 30s cumple los puntos (a) y (b) con creces. Pero veamos el caso argentino.


A fines de los 80s el PBI real cayó en 1988, en 1989 y en 1990. Es decir, tres años de recesión = depresión. Pero además, el PBI real en 1987-1990 se contrajo 10,37 %. O sea, más de 10 %.

Terminando los 90s se repite la historia. El PBI real se desplomó en 1999, en 2000, en 2001 y brutalmente en 2002. Cuatro años de recesión = depresión, con el agravante de que en 2002 la caía de más de 10 % por sí sola ya equivalía a una depresión. Prácticamente una depresión dentro de la depresión. Y por si fuera poco, la economía argentina se destruyó un 18,36 % en 1998-2002.

En ambas ocasiones se cumplieron en simultáneo los dos criterios de una depresión. El desastre fiscal y monetario del Estado se paga, Argentina sufrió dos depresiones en menos de 10 años. Un triste record.



Knoop, Todd A. (2004) Recessions and Depressions: Understanding Business Cycles. Westport, Conn.: Praeger. 2010.

martes, 7 de julio de 2015

Cuando "la causa" de la Gran Depresión NO provocó una gran depresión


La explicación más extendida sobre las causas del cataclismo de 1929-1933 en Estados Unidos es la monetarista y dice, en general, algo así: la Gran Depresión fue causada por la Reserva Federal (FED) debido a que no hizo lo suficiente para evitar que la cantidad de dinero se contraiga un tercio (Friedman y Schwartz, 1963: 352) y que el número de bancos también lo haga en la misma medida (Friedman y Schwartz, 1963: 299). De allí viene el comentario de Friedman de que por cada 3 dólares en depósito que había en 1929, solo quedaban 2 dólares en 1933. Y por cada 3 bancos de 1929, existían solo 2 en 1933.

En este blog hemos revisado la visión de la Escuela Austriaca de Economía sobre la Gran Depresión. La misma no culpa a la contracción monetaria en sí (de hecho, demuestra que la FED hizo todo cuanto pudo para reinflar el crédito), sino a la política del gobierno de Hoover y a los intentos de la Reserva Federal de mantener artificialmente altos precios y salarios.

Sin embargo, hay un caso histórico que sirve para ilustrar que la explicación austriaca tiene mucho más sentido para comprender los hechos acaecidos en los años 30s que la monetarista.

Casi a mediados del siglo XIX en Estados Unidos ocurrió un ciclo económico cuya fase de contracción se comienza a manifestar con el pánico de 1837. Sin meternos demasiado en cuales fueron las causas, veamos como se desarrollaron los hechos posteriores.

Dado que, en general, no hay datos completamente seguros de los hechos concernientes al siglo XIX; siempre es bueno usar varias fuentes o una sola que haga un análisis con ese criterio. Friedman y Schwartz (1970: 231-32) enseñan tres fuentes diferentes de oferta monetaria para los años previos a 1867. El siguiente cuadro las muestra para el periodo 1837-1843:

Oferta Monetaria de Estados Unidos, 1837-1843 según
autores. Fuente Friedman y Schwartz (1970: 231-32)
Noten que todas registran una caída de más de un tercio en la oferta monetaria, desde el pico de 1838 hasta el valle de 1842. Lo mismo que ocurrió en el periodo 1929-1933 y que, según los monetaristas, fue la causa principal del cataclismo de la Gran Depresión. Los propios Friedman y Schwartz mencionan el episodio del siglo XIX (Friedman y Schwartz, 1963: 299-300), aunque el trabajo más importante sobre esa crisis es el de Temin (1969) y su estimación de la oferta monetaria también se encuentra en Temin (1968). Veamos algunos datos de ese periodo:
  • La oferta monetaria se redujo un 34,2 % entre 1839 y 1842. Es decir, la cantidad de dinero se contrajo un tercio en 1839-1842 
  • La cantidad de bancos se redujo en un 23 %, incluyendo el Banco de Estados Unidos. O sea, un cuarto de los bancos colapsaron (Rothbard, 2002: 101; Salerno, 2010: 277 basados en Temin, 1969) 
  • Según Measuring Worth, el índice de precios al consumidor cayó un 12,4 % entre 1839 y 1842 y, si tomamos hasta 1843, bajó un 20,5 %. Mientras tanto, los precios mayoristas se desplomaron un 42 % (Rothbard, 2002: 101; Salerno, 2010: 277 basados en Temin, 1969) 
  • De acuerdo con Measuring Worth, el PBI real (en dólares de 2009) aumentó un 5,8 % entre 1839 y 1842. Y, si tomamos 1839-1843 (porque hasta 1843 los precios aún seguían bajando), el PBI real creció 11 % 
  • El consumo real aumentó 21 % entre 1839 y 1843 (Rothbard, 2002: 103; Salerno, 2010: 277-78 basados en Temin, 1969) 
  • Sin embargo, la inversión bruta real se desplomó un 23 % en 1839-1843 (Rothbard, 2002: 103; Salerno, 2010: 278 basados en Temin, 1969) 
¿Cual fue el "secreto" para que factores similares a los que causaron la Gran Depresión no provocaran en 1839-1843 un cataclismo similar al de 1929-1933? Simple, no hubo intervención estatal para evitar que salarios y precios se ajustaran a la situación económica y monetaria. Es decir, los salarios eran flexibles (Rothbard, 2002: 103-04; Salerno, 2010: 277-78). Como dice Margo (2000: 159): "Los salarios nominales antes de la Guerra Civil eran flexibles en respuesta a shocks nominales o reales sostenidos, pero no de inmediato."

En conclusión, para los monetaristas la causa principal del colapso de la Gran Depresión en 1929-1933 fue (que la FED permitió) la reducción de un tercio de la cantidad de dinero en ese periodo con las quiebras bancarias. Sin embargo, en 1838-1842 la cantidad de dinero también se redujo en más de un tercio, junto con una desaparición importante de bancos y una deflación fenomenal, sin causar un cataclismo ni remotamente similar. Es decir, sin desempleo masivo y permanente del 25 %, sin una caída catastrófica del PBI real, sin una reducción descomunal del consumo real. Por supuesto, la crisis no fue un paseo por el parque. Gente quedó temporalmente desempleada y mucha riqueza se perdió en mala inversión.

La brutal caída de la inversión real refleja la muy saludable liquidación de las malas inversiones del auge previo (Salerno, 2010: 278) y la flexibilidad de salarios explica que, aun con una contracción monetaria, quiebras bancarias y una deflación similares; la economía pudo funcionar en el siglo XIX sin colapsar como en los años 30s del siglo XX.

Como ya se aclaró, la contracción monetaria y la quiebra de bancos per se no fue la causa de la Gran Depresión. Sino los esfuerzos del gobierno (y de la FED) para evitar el reajuste de precios y salarios relativos.





Friedman, Milton y Schwartz, Anna J. (1963) A Monetary History of the United States, 1867-1960. Princeton, NJ: Princeton University Press. 1993.

Friedman, Milton y Schwartz, Anna J. (1970) Monetary Statistics of the United States: Estimates, Sources, Methods. New York: Columbia University Press for the National Bureau of Economic Research.

Margo, Robert A. (2000) Wages and Labor Markets in the United States, 1820-1860. Chicago: University of Chicago Press.

Rothbard, Murray N. [Salerno, Joseph T. Ed.] (2002) A History of Money and Banking in the United States: The Colonial Era to World War II. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Salerno, Joseph T. (2010) Money, Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Temin, Peter (1968) "The Economic Consequences of the Bank War". Journal of Political Economy. Vol. 76, No. 2, 257-274.

Temin, Peter (1969), The Jacksonian Economy (The Norton essays in American history). New York: W. W. Norton & Company.

jueves, 11 de junio de 2015

El exceso de consumo


Además de la mala inversión, otro concepto fundamental en la Teoría Austriaca del Ciclo Económico, aunque pasado por alto en general, es el de exceso de consumo. Muy enfatizado por la rama misesiana de la Escuela Austriaca, no se puede entender completamente la teoría del ciclo si no se toma en cuenta. De hecho, como demuestra Salerno (2012), las críticas contra la teoría del ciclo austriaca de Paul Krugman, Bryan Caplan, Brad DeLong y otros son falsas precisamente porque no lo toman en cuenta.

El exceso de consumo (overconsumption) es desahorrar y desacumular capital, para poder aumentar el consumo temporalmente. Es decir, significa consumir el capital.

Un exceso de consumo es causado directamente por dos vías (Salerno, 2012): 

1) Beneficios ficticios: los empresarios consumen parte de los beneficios ilusorios del proceso inflacionario. Cuando el poder adquisitivo del dinero no varía de manera brusca y arbitraria (impredeciblemente); el cálculo monetario contable de los empresarios puede realizar la tarea de informar los beneficios con la mayor veracidad humanamente posible (Mises, 1949: 225). Sin embargo, durante el auge inflacionario, aparecen beneficios artificiales (Huerta de Soto, 1998: 291-92; Rothbard, 1962: 993-94; 1963a: 17-18; 1963b: 52-54; Mises, 1949: 546-47). Las "ganancias ilusorias" explican el aumento del consumo empresario a costa de la descapitalización (Machlup, 1935; Baxter, 1955; Bach, 1958; Baer y Simonsen, 1965; Lacey, 1944a; 1944b; 1953; Huerta de Soto, 2008). La inflación hace muy difícil para los empresarios el distinguir un aumento de demanda de los consumidores transitorio y artificial; de un aumento verdadero y permanente (Rothbard, 1963b: 52).

2) Efecto riqueza neta: las familias consumen más por el aumento artificial del valor de sus activos. El consumo de los hogares está determinado por a) sus ingresos y b) la riqueza de activos que poseen. Estos activos son, en general, el hogar donde viven (real estate) y la tenencia de acciones o títulos. Un incremento en el valor de alguna o ambas clases de activos (ya sea este aumento real o que los agentes solo perciban que son más ricos); tiende a provocar un aumento del gasto en consumo. Ello es así porque los agentes están más cómodos y seguros de su riqueza (De Bonis y Silvestrini, 2011; Sousa, 2009; Iacoviello, 2011; Sierminska y Takhtamanova, 2007; Shen, Holmes y Lim, 2013). La expansión crediticia tiende a elevar artificialmente el valor de los activos (Bagus, 2007): tanto los precios de los hogares (housing wealth effect), como el de los activos financieros (financial wealth effect), y además predispone a crear burbujas (Bordo y Landon-Lane, 2013a; 2013b; Taylor, 2007). 

Alguien podría preguntar ¿"exceso" con respecto a qué? Como ya se aclaró con la mala inversión, este consumo es mayor respecto a lo que hubiera sido sin la intervención inflacionaria que distorsiona del cálculo económico monetario. En la medida que el auge comienza, el consumo es mayor relativo a lo que era antes del boom y sin la distorsión.


Veamos un ejemplo simple de cómo se puede consumir el capital. Si una maquina se compra a $50.000 en el año 2004, y se estima que va a durar 10 años; entonces el porcentaje de amortización se calcula en base a ese costo histórico. Todos los meses se destina el mismo monto basado en $50.000. Suponiendo una cuota de amortización anual, en este caso se ahorra $5.000 al año. Para cuando llega el décimo año y la máquina ya no sirve, hay que reemplazarla para mantener la capacidad productiva. Como hubo inflación en el periodo, entonces para el año 2014 la maquina vale, digamos, $65.000. Sin embargo, el empresario solo tiene $50.000 y no la puede adquirir. El emprendedor no ha detraído suficiente amortización. Los beneficios aparentaron ser más grandes de lo que realmente eran. Los $1.500 por año que le ha faltado ahorrar, se consumieron o repartieron como dividendos, descapitalizando la empresa. El empresario gastó la renta neta más una parte de la bruta que debe dejar a un lado para mantener su producción en el mismo nivel. Su consumo aumentó temporalmente (los años que gastó los $1.500 adicionales), pero al costo de desacumular capital. Cabe destacar que el uso de números índice no ayuda a arreglar el problema (Hayek, 1931: 321; Salerno, 2012).

Al igual que el caso de la mala inversión, en el mercado continuamente se produce exceso de consumo ya sea deliberado o por error. También existe simultáneamente acumulación de capital (Mises, 1949: 488-89). Pero, a menos que sea inducida, el exceso de consumo no es un fenómeno generalizado y sistemático. Puede haber casos particulares de exceso de consumo producidos ya sea deliberada o erróneamente, pero el mercado no crea incentivos a la desacumulación de capital sino al contrario. 

A pesar de ser causado directamente por los beneficios ficticios y el efecto riqueza, el exceso de consumo se financia con la expansión monetaria; aun cuando posteriormente se impulse de la caída de la demanda de dinero a medida que aumentan las expectativas inflacionarias (Salerno, 2012). 

El mayor consumo por parte de empresarios y hogares eleva aún más el precio y rentabilidad de los bienes de consumo. Como consecuencia, más factores productivos y trabajadores se dedican a producirlos, quedando menos recursos disponibles para aumentar el stock de bienes de capital e incluso reponer los existentes. Esta es la esencia del consumo de capital (Salerno, 2012). Dado que el exceso de consumo provoca esta disminución de la oferta de bienes de capital, es inconcebible que ocurra un "exceso de inversión" (Salerno, 2012). Una razón más que se suma a la ya expuesta de por qué el llamar a la Teoría Austriaca del Ciclo Económico una teoría de "exceso de inversión" es un absurdo.







Bach, G. L. (1958) "How Important is Price Stability in Stable Economic Growth". En United States. Congress. Joint Economic Committee. (1958) The Relationship of Prices to Economic Stability and Growth. Compendium of Papers Submitted by Panelists Appearing Before the Joint Economic Committee. Washington, D.C.: United States Government Printing Office. 33-47.

Baer, Werner y Simonsen, Mario H. (1965) "Profit Illusion and Policy-Making in an Inflationary Economy". Oxford Economic Papers New Series. Vol. 17, No. 2, 279-290.

Bagus, Philipp (2007), "Asset Prices - An Austrian Perspective". Procesos de Mercado: Revista Europea de Economía Política. Vol. 4, No. 2, 57-93.

Baxter, W. T. (1955) "The Accountant's Contribution to the Trade Cycle". Economica New Series. Vol. 22, No. 86, 99-112.

Bordo, Michael D. y Landon-Lane, John S. (2013a) "What Explains House Price Booms?: History and Empirical Evidence". NBER Working Paper No. 19584.

Bordo, Michael D. y Landon-Lane, John S. (2013b) "Does Expansionary Monetary Policy Cause Asset Price Booms; Some Historical and Empirical Evidence". NBER Working Paper No. 19585.

De Bonis, Riccardo y Silvestrini, Andrea (2011), "The Effects of Financial and Real Wealth on Consumption: New Evidence from OECD Countries". Bank of Italy. Research and International Relations. Working Papers No. 837.

Hayek, Friedrich A. von (1931) Prices and Production. London: Routledge and Sons. En Salerno, Joseph T. Ed. (2008) Prices and Production and Other Works. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Huerta de Soto, Jesús (1998), Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos. Madrid, España: Unión Editorial S.A. 2009.

Huerta de Soto, Jesús (2008), "Crisis Financiera: El Fracaso de la Reforma Contable". Universidad Rey Juan Carlos. España.

Iacoviello, Matteo (2011), "Housing Wealth and Consumption". Board of Governors of the Federal Reserve System: International Finance Discussion Papers No. 1027.

Lacey, Kenneth (1944a), "Commodity Stocks and the Trade Cycle". Economica New Series. Vol. 11, No. 41, 12-18.

Lacey, Kenneth (1944b), "Commodity Stocks and the Trade Cycle: A Reply". Economica New Series. Vol. 11, No. 43, 140-142.

Lacey, Kenneth (1953), Profit Measurement and Price Changes. London: Pitman Publishing.

Machlup, Fritz (1935), "The Consumption of Capital in Austria". The Review of Economics and Statistics. Vol. 17, No. 1, 13-19.


Mises, Ludwig von (1949), Human Action. The Scholar's Edition. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 1998.


Rothbard, Murray N. (1962) Man, Economy, and State, with Power and Market. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2004.


Rothbard, Murray N. (1963a) America's Great Depression. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2000.

Rothbard, Murray N. (1963b) What Has Government Done to Our Money? Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2010.

Salerno, Joseph T. (2012) "A Reformulation of Austrian Business Cycle Theory in Light of the Financial Crisis". Quarterly Journal of Austrian Economics. Vol. 15, No. 1, 3-44.

Shen, Xin; Holmes, Mark J. y Lim, Steven (2013), "Wealth Effects and Consumption: A Panel VAR Approach". Department of Economics, University of Waikato.

Sierminska, Eva y Takhtamanova, Yelena F. (2007) "Wealth Effects Out of Financial and Housing Wealth: Cross Country and Age Group Comparisons". Federal Reserve Bank of San Francisco. Working Paper Series No. 2007-01.

Sousa, Ricardo M. (2009) "Wealth effects on consumption: evidence from the euro area". European Central Bank: Eurosystem. Working Paper Series No. 1050.

Taylor, John B. (2007) "Housing and Monetary Policy". NBER Working Paper No. 13682.

lunes, 18 de mayo de 2015

Los increíbles errores de Kliksberg


Bernardo Kliksberg tiene un impresionante currículum: Se graduó en cinco carreras universitarias (Licenciado en Sociología, Licenciado en Administración y Contador Público), dos de ellas con doctorados (Ciencias Económicas y en Ciencias Administrativas), y con las máximas distinciones. Ello más la Medalla de Oro de la UBA y dos veces el Diploma de Honor. Sumado a decenas de doctorados honoris causa por todos lados del mundo. Asesor de la ONU, UNESCO, UNICEF, OIT, OEA, OPS y otros. Autor de 55 libros y cientos de publicaciones. Y un gran Etc.

En el canal estatal Encuentro tiene una serie documentales llamados "El Informe Kliksberg". Uno de sus "Informes" está dedicado a las causas de la crisis económica mundial que comenzó desde 2007. Como veremos, está plagado de errores y clichés. 


De acuerdo con Kliksberg, las causas "son éticas" y son cuatro (min. 04:22 - 04:27. Aunque Kliksberg solo desarrolla tres… no es la primera ni la última incoherencia del video). Veámoslas una por una

Desregulación

De acuerdo con Kliksberg (min. 04:58 - 06:52):
Durante el periodo de Bush en los Estados Unidos, se dejó de regularse debilitaron las regulaciones y eso permitió que se desarrollaran las hipotecas basura, lo derivativos basura… las burbujas… Durante el periodo de Bush, la total desregulación en nombre de que el mercado lo iba a hacer todo produjo efectos… generaron pobreza, desocupación y todas las posibilidades para la especulación desenfrenada.
Kliksberg está repitiendo un cliché que es un mito característico desde 2007 hasta hoy. Jamás demuestra en qué cuantía o da una cifra cuantitativa o cualitativa de la supuesta desregulación. Sin embargo, es muy fácil demostrar la falsedad de esa acusación.

George W. Bush gobernó Estados Unidos desde enero de 2001 hasta enero de 2009. Por lo tanto, hay que demostrar que las regulaciones disminuyeron partiendo del año 2000, inmediatamente previo al mandato de Bush, hasta 2008, el ultimo en donde tomó decisiones. Una "total desregulación" necesariamente significa una disminución considerable y progresiva tanto de la cantidad de regulaciones como del gasto estatal regulatorio en un periodo.  


El Registro Federal (Federal Register) norteamericano es el equivalente a nuestro Boletín Oficial. Contiene publicadas todas las leyes, reglas, regulaciones, propuestas, reglamentaciones, etc. Su cantidad de páginas es un buen proxy amplio de la cantidad de regulación.

Con excepción de un solo año (2001), la cantidad total de páginas del Registro Federal durante el resto del mandato del Bush hijo jamás bajó de las 70.000 páginas. Para que fuera cierto el cliché de la "desregulación" es absolutamente necesario que esa cifra baje. Lo cual no ocurrió. De hecho, si tomamos punta a punta desde 2001 hasta 2008, la cantidad de páginas aumentaron 23 %. Un incremento así, implica mayor regulación, no menor.

Pero, como ya expliqué hace años, alguien podría objetar la amplitud del Registro Federal pues este puede contener discusiones sobre leyes, interpretaciones, etc. que aumentan la cantidad de páginas. Por lo que podemos ver una de las más exactas medidas de regulación. La cantidad de páginas del Código Federal de Regulaciones (Code of Federal Regulations o CFR), el cual incluye solo regulaciones existentes.


No hay mucho que comentar. Claramente la tendencia de la cantidad de páginas con regulaciones ha sido creciente durante todo el mandato de Bush. Solo en un año (2003) la cantidad bajó, pero esa disminución fue mucho más que compensada por posteriores incrementos. La tendencia, sin embargo, fue claramente creciente. Desde el año 2000 hasta 2008 la cantidad total de páginas solo con regulaciones aumentó 14 %.

Pero no solo la CANTIDAD de regulaciones aumentaron o, en su defecto, no se redujeron en los años de Bush hijo. Tampoco el GASTO real en regulación se redujo a lo largo de su periodo.


Como se ve en el gráfico, el gasto, descontando la inflación a dólares del año 2000, en regulación económica aumentó casi 35 % y en regulación social un 54 % entre el año 2000 y 2008. En cuanto a la regulación específicamente bancaria y financiera, en los informes no se especifican los datos desde 2001 hasta 2003 por lo que esa caída de 2005 con respecto al 2000 no se sabe si fue constante o solo de ese año particular. De cualquier manera, hacia 2008, el gasto real en regulación financiera y bancaria aumentó casi 10 % con respecto al año 2000. Por lo tanto, si tomamos el año 2000 y 2008 cuando Bush aún no asumía y el último de su administración, no hubo desregulación financiera. Tanto la CANTIDAD como el GASTO real en regulaciones son mayores al final de su periodo de lo que eran antes de él.

Como porcentaje del PBI, el gasto total en regulación social y económica pasó desde el 0,25 % en 2000 al 0,32 % en 2008. Ni siquiera en esto se observa ningún intento por desregular en la era de Bush. 

El primer punto de Kliksberg colapsa por si solo por el simple hecho de que es falso. Con los datos cuantitativos mostrados, se prueba que no ha habido desregulación durante la era de Bush hijo. Repito: NO la ha habido. Bernardo Kliksberg simplemente está repitiendo y, peor aún, basándose en un cliché para demostrar su punto.

Codicia desenfrenada

Kliksberg dice (min. 09:07 - 09:40):
Era egoísmo exacerbado, llevado a su máxima expresión... Una cantidad de altos directivos, presidentes y gerentes de empresas financieras faltos de toda ética hundieron sus empresas, hundieron a la población, causaron daños gravísimos al mundo.
Este punto es solo otro cliché. Kliksberg simplemente describe y da por hecho la avaricia. Pero jamás se pregunta por qué ocurrió la codicia desenfrenada en primer lugar. Livianamente la toma como dada del propio sistema. Hace años mostré que era falso culpar a la avaricia de la crisis. Ahora solo daré un comentario general suponiendo que los datos de Kliksberg son ciertos. Voy a descontar la evidencia empírica que muestra que los bancos con incentivos menos alineados entre CEOs y los intereses de los accionistas no mostraron peor performance (lo cual, de por sí, destruiría el argumento de Kliksberg).

Lo cierto es que en un mercado libre, ese al que Kliksberg culpa de la crisis, las pérdidas y las bancarrotas son absolutamente necesarias. En exactamente la misma medida en que los beneficios son absolutamente necesarios. Las pérdidas y bancarrotas permiten liberar recursos que están mal invertidos para trasladarlos a inversiones que sí sean rentables. Los rescates (bailouts) por parte del Estado (dar apoyo financiero a un empresa en mala situación financiera o bancarrota) o las garantías implícitas o explicitas de rescate; impiden ese saludable proceso. Si una empresa o banco hace mal las cosas y tiene pérdidas o está por quebrar y luego es rescatada por el Estado; entonces no tiene que preocuparse por dejar de hacer las cosas mal.

Cometer errores y perder dinero provoca temor, y el temor es un motivador. El miedo a perder dinero o a ir a la bancarrota es un incentivo. El miedo pone un límite estricto a la avaricia. Si se remueve ese miedo a las pérdidas o a la bancarrota con rescates, entonces ¿Qué limita a la avaricia? Nada. Kliksberg habla de "codicia desenfrenada", pero jamás menciona la verdadera razón que quitó el freno.

Pero además, otro hecho nunca mencionado por Kliksberg es la expansión crediticia deliberadamente provocada por la FED desde el año 2001 y la correspondiente caída relativa de las tasas de interés que creó incentivos y recursos para "especular sin frenos", hacer inversiones arriesgadas y malas inversiones.

Para que hubiera habido un mercado libre, no debieron existir rescates estatales ni promesas explicitas o implícitas de rescate antes y después de la crisis. Ni tampoco expansión artificial del credito. Dado que los hubo por todos lados, es falso decir que el mercado promovió la "codicia desenfrenada". Es simple lógica. Los clichés de Kliksberg no la tienen.

Por lo tanto, aun asumiendo que todos los casos que presenta Kliksberg son ciertos, ellos fueron provocados por una intervención estatal que promovió artificialmente la codicia. Repito: no es la codicia en sí misma la causa de la crisis, como falsamente argumenta Kliksberg, sino una intervención del Estado que cambió artificialmente los incentivos.

Por lo tanto su punto número 2, de culpar a la codicia per se de la crisis, es también falso. Y su nula mención de las intervenciones estatales que promovieron artificialmente la avaricia, hacen dudar, a esta altura, de su honestidad intelectual en este "Informe".

En cuanto a Enron, aun asumiendo que damos por sentado lo que dice Kliksberg de que fue causado por "la avaricia", recuerden que no fue la agencia reguladora estatal SEC sino un administrador de hedge funds, James Chanos, el que detectó a los que defraudaron a la compañía. Él leyó los informes financieros e inmediatamente supo que eran fraudulentos. El afán de lucro lo hizo tener posiciones de corto en sus acciones y ganar beneficios al exponer el caso. La SEC, por años, falló en ver lo que ocurría. Fue "la avaricia" de Chanos lo que más ayudó a iluminar el caso Enron, en contra de lo que dice Kliksberg. Por lo que ni siquiera es cierto que mayor regulación estatal necesariamente ayude a evitar esto. Incluso dando por certera la descripción de Kliksberg, no se desprende que "la avaricia" per se sea la principal causa. Y, de hecho, el caso Enron demostró que fue precisamente el afán de lucro lo que sacó a la luz al fraude.

Insolidaridad

Los problemas argumentativos de Kliksberg se agravan en lugar de disminuir. Apelando a la autoridad del tercer hombre más rico del mundo, Warren Buffett, Kliksberg lo cita (min. 14:41 - 15:20):
No puede ser. Yo pago de impuestos el 16 % de mis ingresos. Mi secretaria paga el 35 %. Y ¿Por qué?
Pero empeora cuando dice:
Porque durante el periodo de Bush, desgravó totalmente a los muy ricos, al 1 %. Les quitó gran parte de los impuestos hasta convertirlo en que podían pagar menos impuestos, de la mitad, del promedio de la población.
Como demostraron Stephen Moore, Mark Perry acá, acá, acá y acá, entre otros que muy respetuosamente también lo muestran; Buffett se equivoca completamente en temas de impuestos. La "Regla Buffett" es falsa. La premisa entera de Buffett es incorrecta.


Como se observa, en el año 2008 (último del mandato de Bush hijo cuando, según Kliksberg, la tasa de impuestos al 1 % más rico debería ser ultra baja con respecto al resto de la población), según la AFIP norteamericana (el IRS), los que recibieron 1 millón o más de ingreso bruto ajustado pagaron en promedio 23,3 %. Los que ganaron entre U$S 50.000 y U$S 100.000, eso posiblemente ganaría la secretaria de Buffett, pagaron en promedio 8,9 %. Los millonarios en 2008 pagaron en promedio más de dos veces y media la tasa que pagó la secretaria de Buffett, con los ingresos presentados.

Es falso que los CEOs paguen en promedio menos tasas de impuestos que sus secretarias. La premisa de Buffett es falsa. Kliksberg se basa en y repite esa premisa de Buffett. Por lo tanto, lo que dice Kliksberg es falso. También es falso que el 1 % más rico pague, en promedio, la mitad del promedio de la población.

En cuanto a los países nórdicos, el Washington Post, difícilmente clasificable como un diario de derecha, demuestra que ciertamente tienen problemas. En Suecia hay un creciente problema racial así como que un partido muy renuente a la inmigración obtuvo bastantes votos. El desempleo juvenil es relativamente alto tanto en Suecia, Finlandia como en Dinamarca. También tiene una deuda por hogar alta y una posible burbuja inmobiliaria de la que hasta Krugman está nervioso. Dinamarca fue muy golpeada por la crisis y hasta sus sistema educativo ya no es tan bueno.

Su proselitismo hacia gobiernos latinoamericanos, y particularmente el argentino (el cual subsidió sus "Informes" con dinero de impuestos), es irrelevante. Bastará esta referencia y además decir que la pobreza en Argentina (que ya no se mide) está a niveles de los 90s. Solo los fanáticos K y Kliksberg con sus clichés pueden pretender "profundizar" eso y decir que Argentina tiene un gobierno al cual "le importa la gente".

Kliksberg falla enormemente la mayor parte de su "Informe" sobre la crisis. Muchos de los informes dedicados a otros temas que he visto tienen problemas similares a este. Esto debe tomarse solo como un ejemplo de que no se puede hacer algo basado únicamente en clichés y frases trilladas. Uno debe, al menos, probar mínimamente lo que dice.

sábado, 25 de abril de 2015

La deshonestidad de la FED


Vía un posteo en Facebook de quien escribe en el recomendable blog Artir, me entero del siguiente post publicado por David Wheelock en el blog de la Reserva Federal de St. Louis. El mismo trata sobre como se comportó la economía norteamericana en la era previa a la Reserva Federal (que fue puesta a funcionar en 1914), es decir, durante el Patrón Oro (estrictamente: 1879-1914). Los indicadores que usa son: 1) el stock total de oro (en términos monetarios) en USA y 2) un índice del nivel general de precios (con estimaciones que van desde 1860 hasta 1939).

Lo interesante se encuentra al final, cuando muestra un gráfico con la variación anual del nivel general de precios (la tasa de inflación). Ello le permite observar la volatilidad del nivel de precios durante el Patrón Oro. Su conclusión para defender la existencia del Banco Central americano, como veremos, es bastante cuestionable (traducción mía):
Podemos ver que la tasa de inflación fluctuó ampliamente en este periodo, desde alrededor de -10 % en algunos años hasta aproximadamente 10 % en otros. La mayor parte del tiempo, la tasa promedio de inflación fue baja (cercana a cero), pero las fluctuaciones anuales en la misma fueron amplias. Mucho más de lo que han sido en Estados Unidos en años recientes… [M]ás allá de la volatilidad en la tasa de inflación, la era pre-FED estuvo marcada por varias recesiones, así como pánicos bancarios serios y otras crisis financieras. Por lo tanto, la evidencia histórica indica que ni el Patrón Oro ni la ausencia de Banco Central garantizan la estabilidad económica o financiera.
Hay varios errores en esto, veamos:

- En primer lugar, nunca hay que olvidar lo obvio: durante la gestión de la FED (1914-hoy), ocurrieron una cantidad de crisis que no se vieron bajo Patrón Oro. A saber: 1) la inflación más alta del siglo XX en USA post-Primera Guerra mundial, 2) la recesión 1920-21, 3) la Gran Depresión, 4) La "recesión dentro de la depresión" de 1937-38, 5) la Gran Inflación y la recesión de 1974-75 (Estanflación), 6) la recesión de 1981-82 (la peor de post-guerra), 7) la crisis punto com de 2001 (ni siquiera estoy tomando en cuenta la importante recesión de 1991) y ni hablar de 8) la reciente Gran Recesión junto con el Gran Estancamiento. 

Mientras que la gestión de la FED está repleta de negativos "Gran", durante el Patrón Oro no los hubo. La supuesta "Depresión Larga" de 1873-1896 e incluso la creencia de que hubo una "Gran Depresión" durante 1873-79, han demostrado ser históricamente infundadas (ni siquiera los años datados son verdad. La misma duró 1873-75).

- ¿Qué ocurre cuándo somos realmente honestos para comparar y ponemos juntas la inflación anual durante los 34 años que duró el Patrón Oro (1879-1913) contra la misma cantidad de tiempo posterior a la imposición de la FED (1914-1948)? Que la volatilidad pre y post-FED fué muy diferente.

Volatilidad de la inflación durante el
Patrón Oro (1879-1913) y la FED (1914-1948)
En el gráfico se observa la tasa de inflación anual durante los 420 meses del Patrón Oro y la de los 420 meses desde 1914, cuando entró en funcionamiento la FED. Está graficada la variación anual del índice de nivel general de precios desde 1879 hasta 1913 (línea azul). La línea roja punteada representa el mismo índice pero para el periodo 1914-1939 [hay un error de tipeo en el gráfico], que es el máximo hasta donde llega. Para completar el lapso de tiempo, usé el IPC norteamericano (línea verde) como proxy del nivel general de precios. Su variación anual se ajusta bastante bien al comportamiento del otro índice. Las barras naranjas indican las recesiones durante la era de la FED para el periodo 1914-1948. Observen que, comparando el mismo lapso de tiempo (34 años desde el inicio), la volatilidad del nivel de precios fue mayor luego de que la FED entró en funcionamiento que antes con el Patrón Oro.

¿Por qué David Wheelock no muestra la gráfica completa para que sus lectores comparen fácilmente la volatilidad pre y post-FED?

- De hecho, en un ulterior ejercicio de honestidad, podemos reescribir sus propias palabras para describir el periodo post-FED y veremos que la situación empeora para el Banco Central (los valores en corchetes, son los originales del post referidos al Patrón Oro): 
Podemos ver que la tasa de inflación fluctuó ampliamente en este periodo, desde alrededor de -15 % [-10 %] en algunos años hasta aproximadamente 25 % [10 %] en otros. La mayor parte del tiempo, al tasa promedio de inflación fue baja (cercana a tres [cero] por ciento), pero las fluctuaciones anuales en la misma fueron amplias.
- Ahora bien, ante esta evidente realidad, cualquier defensor de la Reserva Federal siempre tiene un as bajo la manga: la carta de la "Gran Moderación". El argumento es más o menos así: es injusto tomar las primeras décadas de la FED, porque era todavía "muy joven e inexperta" (por decirlo de alguna manera). El Banco Central americano fue "aprendiendo" continuamente de sus errores y, varios decenios después, culminó en el "exitoso" periodo conocido como "Gran Moderación" (tasas de crecimiento positivas, bajo desempleo con inflación relativamente baja y estable). Esto, sin embargo, tampoco funciona. 

Primero, quien use ese argumento deberá ser lo suficientemente honesto para aplicar ese "criterio de aprendizaje" también a la era del Patrón Oro y las crisis durante el mismo. Tomando en cuenta cómo, por ejemplo, la crisis de 1907 se debió a la interferencia y privilegios del gobierno; no al Patrón Oro en sí. Segundo, las políticas implementadas durante la Gran Moderación provocaron un auge insostenible que terminó en, entre otras, la Gran Recesión actual. Por ende, las fluctuaciones económicas importantes y de precios no se eliminaron. Además, en tercer lugar, que la inflación no se refleje en el IPC o lo haga en menor medida, no implica que la misma ya no sea un problema o que se haya solucionado. Durante la Gran Moderación, la inflación "cambió de índice". Moviéndose a los precios de otros activos, las materias primas, a los de las casas, e incluso en la bolsa con las dos burbujas más grandes formadas en ese periodo. De hecho, y en cuarto lugar, ni siquiera estamos seguros de que la Gran Moderación haya sido, en gran medida, debido a las políticas de la FED. Muy probablemente intervinieron otros factores, como la suerte, fuera de la supuestamente "sabia" política monetaria del Banco Central.

- Pero alguien podría decirme: "No es justa tu comparación. El creador del post habla de la inflación del Patrón Oro con respecto a la de los 'años recientes'. No con la era en que inicia la FED". 

Como el autor no aclara lo suficiente el "en años recientes" (in recent years), debemos presumir que puede estarse refiriendo a: a) los años posteriores a las crisis de 2007/2008 o b) la llamada "Gran Moderación". Si se refiere al periodo post-2008, entonces ni han pasado demasiados años como para tener margen de equiparar, ni la situación económica es demasiado buena a pesar de la inflación baja (descontando que la FED hizo todo cuanto pudo para mantenerla más alta de lo que hubiera sido). Es más, las políticas de tasa de interés cero de la FED post-2008 son precisamente las que retrasan y dificultan la recuperación.

- En cuanto a las recesiones pre-FED, es un absurdo usar eso como argumento contra el Patrón Oro cuando solo con ver las barras naranjas del gráfico de arriba se puede constatar que las más graves recesiones, principalmente la Gran Depresión, ocurrieron con la Reserva Federal al mando. Nadie niega, por supuesto, que durante 1879-1913 ocurrieron contracciones económicas. Pero usar esos hechos contra el Patrón Oro cuando la FED tiene las peores en su haber; es, además de deshonesto, ridículo.

- Por último, está de más recordar al lector que muchos de los peores pánicos bancarios consecutivos, tanto los más tibios de 1930 y mitad de 1931 como los más importantes de fines de 1931 hasta 1933, ocurrieron bajo la gestión de la FED y debido a que sus acciones. Fue gracias a esa experiencia traumática, que la palabra "pánico bancario" causa estupor a todo el mundo. El autor apela a eso sin mencionar que los pánicos bancarios anteriores a la Reserva Federal, e incluso al Patrón Oro clásico (1879-1913), no causaban recesiones severas. Por ejemplo, entre 1839 y 1843 en USA ocurrió una crisis (previo pánico de 1937) que contrajo la oferta monetaria 34 % (un tercio de la misma, igual que en la Gran Depresión), casi un cuarto de los bancos del país colapsaron, los precios mayoristas cayeron 42 % y la inversión real un 23 %. Aun así, o más bien debido a ello, el PBN y consumo reales crecieron 16 % y 21 % en el periodo.

Decir que la evidencia histórica prueba que ni la ausencia de Banco Central ni el Patrón Oro garantizan estabilidad económica, sin aclarar nunca que la presencia de la institución bancaria central ha demostrado ser muchos más desestabilizadora; es un ejercicio de deshonestidad intelectual asombroso. Peor todavía viniendo de alguien con un Ph.D.