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martes, 7 de agosto de 2018

El fracaso histórico del gradualismo y la heterodoxia en Argentina

Imagen de The Economist

Emilio Ocampo tiene un excelente y reciente paper (Ocampo, 2017) donde analiza, de forma histórica y descriptiva (aunque no teórica), los más importantes planes de estabilización desde 1952 hasta 2015. 

¿Qué es un plan de estabilización? Un plan de estabilización es una serie o conjunto de medidas que se introducen principalmente para estabilizar la variación de los precios, es decir, para combatir la inflación. 

Las conclusiones de su trabajo son claras: (a) el gradualismo no funcionó. (b) los planes exitosos siempre incluyeron considerables restricciones monetarias y ajustes fiscales (no solo subir impuestos, también bajar el gasto). (c) los controles de precios y salarios no son condiciones necesarias ni suficientes para reducir la inflación. (d) los planes ortodoxos tuvieron mayor éxito que los planes híbridos y heterodoxos. (e) a lo largo del tiempo, los planes exitosos y los ortodoxos redituaron mayor tasa de crecimiento de PIB y salario real (Ocampo, 2017: 3).


En Argentina, entre 1952 y 2015, hubo 10 planes de estabilización que duraron 2 años o más. La mitad de ellos fueron exitosos mientras que el resto fracasaron (los que están en color gris en el gráfico). Exitoso significa que (1) redujo la tasa de inflación anual acumulada a 15 % o menos en el mes 24 o el promedio de los meses 23-25 y (2) permaneció en ese nivel en promedio en el periodo empezando en el mes 25 y terminando en el mes 48 (o el mes en que el plan terminó, si lo hizo antes) (Ocampo, 2017: 10). Noten que la definición de "éxito" no contempla las consecuencias de la inflación reprimida (vía controles o congelamiento de precios, tarifas o salarios) y la distorsión de precios relativos (Ocampo, 2017: 10).

¿Por qué 24 meses o más? Porque la evidencia de los 10 planes de estabilización muestra que el hecho de que reducir la tasa de inflación por debajo de 15 % los primeros 12 meses era condición necesaria pero no suficiente para el éxito. En cambio, reducir la inflación a ese nivel dentro de 24 meses sí era suficiente (Ocampo, 2017: 18). Los datos dejan ver que, si el plan no redujo la tasa de inflación anual debajo de 15 % dentro de los 24 meses, jamás lo hizo (Ocampo, 2017: 10).

Planes exitosos y fracasados

Los cinco planes de estabilización que tuvieron éxito fueron: Gómez Morales (1952), Álvaro Alsogaray (1959), Krieger Vasena (1967), Domingo Cavallo (1991) y Roberto Lavagna (2002)



Sobre Gómez Morales se debe tener en cuenta que él ideó el plan pero no era el ministro de hacienda encargado de implementarlo, cargo ocupado por Pedro Bonanni. Algo similar ocurrió con Raúl Prebisch y Eugenio Blanco y también, hasta cierto punto, con el FMI y Donato del Carril y Álvaro Alsogaray.

Por otro lado, los cinco planes de estabilización que fracasaron han sido: Eugenio Blanco (1955), José Ber Gelbard (1973), Martínez de Hoz (1976), Juan vital Sourrouille (1985) y Axel Kicillof (2013)



A pesar de que Gelbard duró solo 17 meses en el cargo, su plan no se fue con él. Gómez Morales regresó y lo sucedió, pero, en los tres meses que duró, no intentó ninguna medida seria para combatir los desequilibrios descomunales acumulados. Por lo que puede ser tomado como continuador del plan. Celestino Rodrigo, y luego Bonanni, lidiaron con las consecuencias del plan de Gelbard.

Ortodoxia y heterodoxia

¿Qué tan ortodoxos o heterodoxos fueron los planes? Ocampo realiza una escala simple que se basa en el grado de restricción fiscal y monetaria, la dependencia en controles de  variables clave como precios, salarios, tipo de cambio, flujo de capital, comercio exterior, etc.



La escala va desde 0 hasta 2, donde 0 es completamente ortodoxo y 2 es completamente heterodoxo. Los planes híbridos pueden mezclar cosas de ambos.

Inflación


Claramente los planes ortodoxos fueron efectivos y redujeron la tasa, mensual y acumulada anual, de inflación considerablementeMientras que los planes híbridos a pesar de también bajarla, en última instancia la mantuvieron muy alta. Los planes heterodoxos no solo mantuvieron la inflación alta, sino que terminaron aumentándola.



Y no solo eso, los planes ortodoxos redujeron la inflación TODAS LAS VECES, un ratio de éxito del 100 %. Por ende, tendieron a durar más, en promedio. Los planes híbridos solo fueron exitosos la mitad de las veces. Mientras que los planes heterodoxos tuvieron éxito el 0 % de las veces.

Oferta monetaria



¿Cómo controlaron la inflación los planes exitosos? ¡Reduciendo la tasa de expansión de la oferta monetaria! Predeciblemente, los planes que fracasaron no controlaron la oferta monetaria y, por ende, la inflación.

Por otro lado, los planes ortodoxos lo lograron y bajaron la inflación. Los híbridos lo hicieron a medias y no alcanzaron reducir la inflación de niveles elevados. Los heterodoxos, para sorpresa de nadie, jamás pudieron o quisieron controlar la tasa a la que se expandía el dinero.

Déficit fiscal


Una de las mayores diferencias entre los planes exitosos y los fracasados, es que los primeros lograron bajar el déficit fiscal, tanto en porcentaje del PIB como respecto a la situación previa al plan, rápidamente y de forma considerable. Los planes que fracasaron, no lo hicieron.

Los planes ortodoxos, en promedio, ya tenían incluso un poco de superávit al segundo año. Para los planes híbridos, la reducción fue lenta, pero el déficit siguió existiendo. Los planes heterodoxos mantuvieron déficits altos e incluso los amplificaron más.

Gasto público


En promedio, los planes exitosos lograron reducir el gasto público hasta el tercer año en general, en conjunción con aumentos de impuestos. Los planes fracasados, aumentaron el gasto los primeros años y dependían solo de subir los impuestos para bajar el déficit, sin lograr ninguna baja significativa al cuarto año.

Los planes ortodoxos sí redujeron el gasto mientras aumentaron impuestos. Los híbridos aumentaron impuestos pero ni siquiera lograron bajarlo. La heterodoxia aumentó el gasto.

Deuda pública



Acá hay una “trampa”. La deuda pública, a simple vista, sube más, en promedio, con los planes exitosos, en contradicción con el plano fiscal. La razón para esto es que los planes exitosos incluyen el periodo 2002-2005, el plan de Lavagna, cuando el ratio deuda/PIB explotó en 2002 desde aproximadamente 50 % en 2001 a 140 % en 2002 por la megadevaluación y la caída del PIB. Esa suba descomunal es lo que eleva todo el promedio de los exitosos.

Excluyendo excepciones como Lavagna y Gómez Morales, los planes exitosos terminaron con igual nivel de deuda pública que antes de lanzar el plan. Con los planes fracasados pasa algo similar: incluyen Martínez de Hoz y el aumento (al doble) de la deuda sobre PIB por la devaluación de 1981 (en 1980 era 12,4 % y en 1981 pasó a 26,1 %). Pero aun sacando a Hoz, los planes fracasados terminaron con más nivel de deuda pública que los exitosos.

En cuanto a los planes con “etiqueta”, los ortodoxos sí lograron reducir el endeudamiento público. Mientras que bajo los planes de estabilización híbridos y, en especial, los heterodoxos la deuda aumentó. Los híbridos incluyen Lavagna y Morales, y aun sacándolos la deuda aumenta.

Cuenta corriente


El fetiche heterodoxo favorito: el sector externo. El déficit de la cuenta corriente se redujo el primer año y desapareció en el segundo para los planes exitosos, luego reapareció y empeoró. Los planes fracasados también lo redujeron los primeros años pero luego se mantuvo.

Los planes ortodoxos y heterodoxos terminaron aumentando el déficit de cuenta corriente, mientras los híbridos sí lograron reducirlo. En el caso de los ortodoxos, el déficit de cuenta corriente reflejaba la mayor inversión del sector privado así como la apreciación real del peso dado el gran ajuste fiscal. Para los heterodoxos, el déficit podría reflejar una contracción de la demanda agregada. 

Por ende, lo que ocurrió con la cuenta corriente no tuvo la influencia exagerada sobre el éxito o fracaso de un plan que la heterodoxia le da.

Tipo de cambio real



Con la excepción de Cavallo y Alsogaray, en promedio, los planes exitosos lograron una inmediata depreciación real de la moneda que ayudó a las exportaciones y redujo el déficit externo. A medida que pasó el tiempo, la depreciación se evaporó. Los planes que fracasaron, terminaron apreciando en términos reales la moneda a lo largo del tiempo, lo cual explica el déficit de la cuenta corriente.

En cuanto a los planes ortodoxos, en promedio, ambos terminaron apreciando en términos reales la moneda. Lo contrario ocurrió bajo los planes híbridos y heterodoxos. La depreciación fuera de serie del tercer año de los planes heterodoxos se explica por la corrección de Celestino Rodrigo (el plan de Gelbard).

Crecimiento



Los planes exitosos comenzaron con una caída del PIB el primer año, de 1 % en promedio (excepto Cavallo), pero fueron extremadamente reactivantes, logrando “tasas chinas”. Los planes fracasados, no reactivaron del todo o estancaron el PIB.

Los planes ortodoxos lograron un MAYOR CRECIMIENTO que los híbridos y heterodoxos. Además, no tuvieron caída el primer año.

Salarios reales



Los planes exitosos lograron aumentar los salarios reales a lo largo del tiempo, mientras los fracasados los terminaron bajando como consecuencia de no controlar la inflación.

Los planes ortodoxos también aumentaron los salarios reales, incluso más que los híbridos. Los heterodoxos los incrementaron más, pero, como es esperable, esos aumentos probaron ser insostenibles.

Distribución del ingreso



Los planes exitosos resultaron ser significativamente mejores para la participación de los salarios en el ingreso que los fracasados. Esto puede ser por que la inflación resurge con venganza cuando fracasa un plan mientras los salarios se atrasan.

Dada la dispersión de datos de los planes ortodoxos y la falta de datos de la era Kicillof, las conclusiones deben tomarse con cautela. Con Gelbard pasó de 39 % a 46,7 %, pero esta suba resultó completamente insostenible. Cavallo logró una performance similar pero con Alsogaray la participación de los salarios bajó. La distribución del ingreso fue más benéfica para los trabajadores bajo planes ortodoxos que los híbridos.

Desempleo


En términos absolutos, los planes exitosos redujeron el desempleo mientras los fracasados lo aumentaron. Solo en términos relativos los últimos ganan.

Dado que hay cifras de desempleo desde 1961, el único plan ortodoxo utilizable es el de Cavallo y la redujo en más puntos que híbridos y heterodoxos. Los híbridos no consiguieron mucho resultado.

Contexto internacional/"Viento de cola"



Dado que Argentina ha sido tradicionalmente un exportador neto de materias primas agrícolas e importador neto de capital, las dos variables clave del "viento de cola" son el precio internacional de las materias primas y las tasas de interés. 

El resultado ha sido mixto: los planes exitosos han logrado triunfar a pesar de que enfrentaron precios de materias primas en caída los primeros años. Sin embargo, cuando vemos los términos de intercambio (índice de precios de exportaciones/índice de precios de importaciones) estos se mantuvieron. Enfrentaron tasas de interés internacionales reales a la baja y nominales relativamente constantes. Los planes que fracasaron tuvieron precios agrícolas al alza pero términos de intercambio decrecientes. Además, contaron con tasas reales de interés internacional a la baja pero nominales al alza.

Por otro lado, los planes ortodoxos, y en menor medida los híbridos, tuvieron la desventaja de precios de materias primas a la baja, mientras que los heterodoxos disfrutaron de la ventaja de subas enormes. Sin embargo los ortodoxos sí disfrutaron una suba de términos de intercambio mayor a los híbridos y heterodoxos. Los planes heterodoxos disfrutaron de tasas de interés reales decrecientes y nominales con pocos cambios.






Ocampo, Emilio (2017), “Fighting Inflation in Argentina: A Brief History of Ten Stabilization Plans”. Serie Documentos de Trabajo. Buenos Aires, Argentina: Universidad del CEMA.

martes, 2 de agosto de 2016

El gran fracaso del socialismo del siglo XXI


La mitología de izquierda ha hecho creer a mucha gente que gracias a que Hugo Chavez tomó el control de Venezuela en 1999, toda la prosperidad posterior es a causa de él. Y nunca fallan en mostrar estadística tras estadística social que mejoró supuestamente debido a la política económica bolivariana. Como ya realizamos anterioremente con Stalin, hoy veremos que eso es un mito. 

Grier y Maynard (2016) tienen un paper fenomenal que destruye una parte importante del mito del legado chavista. El trabajo se limita a estimar las diferencias de las políticas con Chávez vs sin Chávez en el ingreso, salud, pobreza y desigualdad de Venezuela. Vale la pena aclarar que el grupo de control para hacer esto no es exacto, porque tal cosa no existe. Salvo que podamos crear un universo paralelo, no tenemos observaciones de Venezuela posteriores a 1999 sin Chávez presidente. Lo que hacen ellos es crear un grupo de control sintetizando la performance de ciertos países similares a Venezuela, un promedio ponderado de esas naciones (ninguna de las cuales tuvo a Chávez), la cual denominan "Venezuela sintética". Por ejemplo, el ingreso per cápita de esta Venezuela sintética es nada menos que un promedio ponderado del ingreso per cápita de los países tomados para control (Grier y Maynard, 2016).

Claro, los dos problemas más importantes son qué países elegir y escoger cuánto pesarán en el promedio (la ponderación). Ninguno de los países elegidos para hacer la Venezuela sintética debería tener a alguien con políticas muy similares a las de Chávez. Mientras el grupo de control logre captar exitosamente otras influencias en la economía venezolana, mejor representa el contrafactual que se desea. Se buscan países con relaciones similares entre las variables para el control (ingreso per capita, salud, etc.) y sus determinantes a Venezuela. Las naciones con indicadores más parecidos al país de Chávez reciben mayor peso al crear el control (Grier y Maynard, 2016). Para capturar similitudes geográficas, de historia, cultura y mucha dependencia en exportaciones de petróleo, los autores eligen casi todos los países de Latinoamérica (salvo Bolivia, Ecuador o Nicaragua pues obviamente tuvieron sus procesos políticos tipo Chávez en el mismo periodo) y países de la OPEP para los que hayan datos. También incluyen Canadá y Noruega que son exportadores de petróleo pero no miembros de la OPEP. En total, 20 países integran el grupo de control usado para la Venezuela sintética. Las cinco variables a comparar son: ingreso per cápita, expectativa de vida, mortalidad infantil, pobreza y desigualdad (Grier y Maynard, 2016). No es de extrañar que veces ocurra que faltan datos de algunos países para cada una de esas variables

Veamos ahora como pudo haber sido la historia y las diferencias entre la Venezuela sin Chávez (Venezuela sintético) y la Venezuela con Chávez, empezando con el ingreso per cápita.


Noten cómo luego de la elección del socialista en 1998 hay cada vez más diferencia entre la Venezuela con Chávez y sin él. Hasta el año 2009 el PBI per cápita real (dólares de 2005) venezolano está 4.300 dólares por debajo de la Venezuela sin Chávez. Las políticas bolivarianas causaron empobrecimiento general a los venezolanos. Para mayor rigurosidad en esto, los autores llevan a cabo unos tests placebos repitiendo el ejercicio para cada uno de los 19 países usados durante el periodo pre-Chávez 1970-1998 y además hasta hacen un ejercicio con el corte en 1988 (y asumiendo que Chávez fue elegido entonces) para testear si la capacidad predictiva caía en 1970-1988 y 1989-1999. Ambas pruebas fueron pasadas y, por ende, tenemos un caso muy fuerte para afirmar que sin Chávez el ingreso real per cápita de Venezuela en 2009 sería al menos 4.300 dólares más alto.

Pero me dirán "la riqueza nacional no es todo, hay que ver los indicadores sociales". Ok, veamos algunos. 


Este es el gráfico de la expectativa de vida de la Venezuela con y sin Hugo. Ciertamente el modelo predice que con Chávez es aproximadamente un año inferior de lo que hubiera sido sin él. Observen cómo la distancia lentamente se hace cada vez mayor desde que el bolivariano asume. Una diferencia no extremadamente importante, pero diferencia en fin. En otras palabras, sin las políticas de Chávez, no solo la expectativa de vida de los venezolanos habría aumentado de todos modos, sino que además se hubiera incrementado algo más.


En la mortalidad infantil prácticamente no hay diferencias en ambos casos. De haber estado ausentes las políticas de Chávez, la mortalidad infantil hubiera descendido en casi exactamente la misma medida que con ellas. Sus políticas no "causaron la mejora en el bienestar de la gente", este se hubiera acrecentado sin ellas también.


Hay una dificultad en el tema de la tasa de pobreza (definida como el porcentaje de la población que vive con menos de 5 dólares diarios) que no es culpa ni del modelo ni de los autores, que es el hecho de que hay pocos datos de pobreza comparables entre países. Lo que limita tanto el tango de años como los países para hacer el grupo control. Por eso el modelo no se ajusta "tan bien" como antes. Aun con esas dificultades, se puede ver que captura bien la tendencia general creciente de la Venezuela de los 80s y 90s. Observando la historia como fue, la línea azul de Venezuela, luego de la elección de 1998 la pobreza alcanza picos en 2002-2003 y después cae constantemente año tras año hasta 2006, el último disponible. Pero noten que prácticamente el mismo patrón se hubiese obtenido sin Chávez. A tal punto que en 2006 la pobreza está apenas un poco más alta sin Chávez que con él. La conclusión es demoledora: sin las políticas de Chávez, la pobreza en Venezuela hubiera disminuido casi lo mismo. Como dicen los autores: "No encontramos evidencia de que Chávez tuvo un impacto significativo en la tasa de pobreza de Venezuela."


Tanto o más difícil es contar con datos buenos y homogéneos sobre desigualdad y que no tengan años vacíos. Los autores deben interpolar los de algunos países para completar los años faltantes. Como se puede ver, el modelo de la Venezuela sin Chávez captura bien la tendencia general de la desigualdad. La desigualdad con el bolivariano comienza a caer rápida y constantemente recién desde 2003 desviándose de la Venezuela sintética. Aun así, esa diferencia comienza a disminuir los últimos años de la muestra. Es decir que aun sin Chávez, la desigualdad habría caído considerablemente en Venezuela. De hecho, si tomamos todo el periodo de Chavez, no solo desde 2003 (cuando la desigualdad empieza a caer fuerte), luego de los tests placebos hay poca evidencia de que la desigualdad fuera menor relativa a la que hubiera habido sin chavismo. En palabras simples, sí, puede ser el caso de que desde 2003 la desigualdad cayó más rápido de lo que hubiera caído sin Chávez. Pero tomando en cuenta todo el periodo chavista, no hay evidencia de que redujo la desigualdad más de lo que se hubiera reducido sin él. Sin el bolivariano la desigualdad de todas maneras habría caído y no se hubiera diferenciado demasiado de si tomamos en cuenta su periodo completo de gobierno.

En conclusión, todas las estadísticas sociales vistas muestran que sus mejoras no se debieron necesariamente a las medidas chavistas. Todas habrían ocurrido si Hugo Chávez no hubiera gobernado, él no fue necesario para que ocurran. Pero la parte más absurda y trágica es que el mismo recorrido que la economía hubiera tomado, Chávez lo realizó al costo de empobrecer de manera brutal a los venezolanos en términos de ingreso per cápita. Ni hablar del desastre que es Venezuela hoy en día como consecuencia de sus políticas. Chávez ha hecho pagar a Venezuela un costo descomunal y ni siquiera obtuvo mejores resultados, sino prácticamente los mismos. Un testimonio calamitoso y patético de ese mamarracho absurdo y funesto que es el "Socialismo del siglo XXI".




Griera, Kevin y Maynard, Norman (2016), “The economic consequences of Hugo Chavez: A synthetic control analysis.” Journal of Economic Behavior & Organization. Vol. 125, 1-21.

sábado, 2 de julio de 2016

Perlitas del nuevo PBI


El INDEC ha publicado recientemente nuevas cifras de PBI revisado luego de 9 años de mentiras kirchneristas.

Vamos a, de entrada, admitir sin cuestionar* la existencia del INDEC y que su metodología, correctamente realizada y sin los inventos se vieron durante 2007-2015, es aceptable. Aclarado eso, pasemos a ver algunas perlitas del nuevo PBI revisado.

  • El PBI real anual queda así:


  • El “milagro” del alto crecimiento continuado termina en 2009. Las “tasas chinas” (continuadas y sostenidas más de tres años) terminaron en 2007.
  • Las tasas de crecimiento quedan así:


  • La caída anual del PBI en la recesión de 2009 fue de 6 %. Un número incluso más alto que las cifras de los privados.
  • Entre 2011 y 2015 el PBI real creció 0,98 %. Nada, cuatro años perdidos. Se observa claramente lo que ya vimos antes: un evidente estancamiento a partir de 2011.
  • Entre 2013 y 2015 el PBI cayó 0,25 %. Estancamiento total. El fracaso del post keynesiano Axel Kicillof es total si sumamos que la inflación interanual promedio de 2014-2015 fue 32,70 %. Lo cual debería quedar de antecedente sobre qué ocurre cuando gobierna esa payasada inflacionista que es el paradigma “heterodoxo” en Economía (post keynesianos, MMTs, estructuralistas, marxistas, etc.)
  • La recesión comenzó a mitad de 2015, actualmente continúa y no cede todavía a pesar del humo que venda el gobierno hoy. Lo mismo se observa en indicadores de actividad de las consultoras privadas, la caída empieza a mitad o a lo sumo fines del año pasado. Por ende, es falso decir que han sido “las medidas recientes” las que causaron la recesión. Lo siento amigo kirchnerista, la realidad es así.
  • ¿A que se debió el estancamiento de 2011-2015? Lo que más explica el estancamiento 2011-2015 es la caída de la industria manufacturera. Como correctamente señaló Luciano Cohan.


  • De todos, el componente (del Valor Agregado Bruto) que más pesa por lejos en el PBI es la industria manufacturera (en promedio, un 18 % del total). Esta fue la que más cayó en el periodo 2011-2015. El segundo lugar en importancia sobre el PBI (en promedio, 13 % del total) es el comercio mayorista y minorista. Coincidentemente, también es el segundo que más se desplomó en 2011-2015. Por último, en tercer lugar de importancia (en promedio, 10 %) vienen las actividades inmobiliarias, las cuales también se redujeron, aunque mucho menos que las dos previas. La pesca prácticamente no representa nada, por lo que su crecimiento casi no mueve el "amperímetro" del PBI.
  • Veamos ahora cuánto creció cada componente (del Valor Agregado Bruto) del PBI en toda la gestión kirchnerista 2004-2015:


Lector kirchnerista, atención acá:
  • ¿Cuál fue el segundo sector que más creció en el periodo 2004-2015? La intermediación financiera, un 84,20 %. Como señala Carugati.
  • ¿Cuál fue el tercer sector que menos creció en el periodo 2004-2015? La industria manufacturera, apenas un 35,70 %.
  • ¿Se entiende lo que significa lo anterior? El modelo K en 2004-2015 hizo que el sector de intermediación financiera sea de los que más se expandieron mientras, al mismo tiempo, la industria manufacturera es de las que menos creció. Durante el periodo que gobernaban los que se llenaban la boca con que “en los 90’s se privilegió la economía financiera sobre la industria”, ocurrió exactamente lo mismo que criticaban. La incoherencia no puede ser más obvia ni más ridícula.
Pobres fanáticos kirchneristas, les vendieron una mentira colosal y fueron tan ciegos por su ideología redistribuidora fracasada que la creyeron. Los chamuyaron con la “industrialización” durante todos los años en que nos insultaban a los que criticamos la ridiculez que defendían a capa y espada. Ya es tarde para venir a llorar ahora. 




* Dejemos para otro día el hecho de que la existencia de un órgano estatal de estadísticas es innecesaria y, además, nefasta pues representa “los ojos y los oídos de los intervencionistas”. Y ni siquiera hay a entrar en comentarios metodológicos sobre la arbitrariedad de cualquier índice. Aunque admito que adoro refutar ideas fantasiosas de partidarios del intervencionismo estatal con los propios datos del Estado. Cualquier defensor de la libertad sabe que una de las máximas tareas para reducir la coacción estatal sobre la gente que trabaja es eliminar el instituto nacional de estadísticas.

lunes, 23 de noviembre de 2015

El colapso del relato: los salarios reales están estancados en 2001


Usando las estadísticas del INDEC de salarios y el índice de precios al consumidor no manipulado por el INDEC de Natalio Ruiz podemos ver como se comportó el nivel de salarios reales.


En el gráfico se muestra el nivel de salarios reales para el sector privado registrado, el sector privado no registrado, el sector público y el nivel general. Observen el índice general que nos muestra el nivel medio de los salarios en Argentina. Luego de la destrucción durante los primeros meses de 2002, los salarios reales crecieron notablemente hasta 2007 y desde entonces las altas tasas de inflación aplastaron esa rápida recuperación. Finalmente se estancan desde 2011 al igual que la economía.

El nivel general de salarios reales apenas recuperó el nivel de diciembre de 2001. Es decir que luego de 12 años de kirchnerismo jamás se pudo superar con creces el nivel del último mes de la convertibilidad en su momento de crisis.

viernes, 6 de noviembre de 2015

El mito de que el crecimiento empezó por Néstor



Uno de los grandes mitos que el aparato de propaganda del gobierno ha extendido es atribuirse la causa del crecimiento que ocurrió en Argentina post crisis de 2001. En particular, la expansión económica inusualmente alta del periodo 2003-2007. A tal punto, que lo apropiaron como "uno de sus logros". Imputarse el crecimiento implica necesariamente que Kirchner lo causó o al menos contribuyó a causarlo. Sin embargo, no es así.


Usando los datos de este otro post, primero veamos diferentes indicadores del nivel de actividad mensual. Dado que las series son previas a diciembre de 2006, las del INDEC como el EMAE (estimador mensual de la actividad económica) o el EMI (estimador mensual industrial) son relativamente confiables. Adicionalmente, he puesto las series alternativas y muy respetables de FIEL y de Orlando Ferreres respecto al nivel de actividad.

Cualquiera sea la serie que elijamos, claramente se observa que el ascenso inusualmente pronunciado de 2003-2007 comenzó antes de mayo de 2003 (el "mes cero" del calendario kirchnerista, cuando asumió "ÉL"). Por lo tanto (y voy a repetir esto varias veces dado que estoy yendo contra un lavado de cerebro de años), el incremento excepcional de la actividad visto entre 2003 y 2007 comenzó, como mínimo, aproximadamente desde mitad de 2002 y, como máximo, desde fines de ese año. No hay dudas de ello. Observen las flechas en el gráfico. Al llegar mayo de 2003 la actividad económica ya estaba firmemente en la senda de crecimiento en la que permaneció hasta 2007, como se puede ver a continuación.


La economía argentina ya estaba en la senda de recuperación previamente al 25 de mayo de 2003 y en la misma en que permaneció luego de esa fecha. La asunción de "ÉL" no cambió ni tuvo efectos sobre la trayectoria. Néstor Kirchner recibió una economía que ya estaba recuperándose, de ninguna manera él provocó esa recuperación.

En el siguiente gráfico está la utilización de la capacidad instalada industrial según FIEL (quien trabaja esta estadística desde hace más tiempo) y según el INDEC (que recién empieza en 2002). Luego de tocar su piso en el peor mes de todos (enero de 2002), comienza su marcha ascendente a la mayor utilización. Hacia mayo de 2003 ya estaba en pleno crecimiento la utilización de la capacidad instalada de la industria manufacturera. Una vez más, la "reactivación" en absoluto comenzó con el kirchnerismo de Néstor. La recuperación industrial ya estaba en marcha previo al momento de asumir.


Hasta ahora hemos usado datos de nivel de actividad mensuales. Uno de los problemas para este análisis de usar a continuación valores del PBI es que, obviamente, el mismo solo se calcula trimestralmente. Por lo que hay varios meses que se pierden en el agregado. Pero aun así se puede ver que la economía ya estaba entrando en la senda de crecimiento previamente a que Néstor asumiera en el segundo trimestre (abril-mayo-junio) de 2003.


Queda claro que es completamente falso decir que el crecimiento argentino post crisis de 2002 haya sido debido a Néstor Kirchner. La expansión inusualmente grande y continuada del PBI que duró hasta 2007 comenzó varios meses antes de que "ÉL" asumiera.

La recuperación argentina no es un artificio de las medidas de Kirchner, la misma ya venía ocurriendo previo a que asumiera. El crecimiento (o, mejor dicho, recuperación), que ya estaba en marcha, coincidió con Kirchner, no fue causado por "ÉL". Argentina no creció por Nestor Kirchner, se venía recuperando aceleradamente desde antes de que tome el mando. Encontrarse con la economía justo en pleno ascenso desde el pozo no es ningún mérito de él.

No debemos cansarnos de repetir que la Argentina no creció a tasas chinas por el gobierno K, sino que él simplemente encontró una economía que ya lo estaba empezando a hacer desde antes. De más está decir que tampoco es un mérito de la desastrosa administración de Eduardo Duhalde, cuyo corralón ayudó a hundir la economía hasta el fondo en el primer trimestre de 2002. Las economías se recuperan a pesar de los políticos, no gracias a ellos.

Por lo que incluso suponiendo que fuera cierto lo de "el mayor crecimiento de la historia" (algo que no es así) en 2003-2007, el mismo ya estaba sucediendo cuando Néstor llegó.

No es un logro de Kirchner algo que comenzó a ocurrir meses antes de que él siquiera fuera candidato. Que los kirchneristas se atribuyan la causa de ese crecimiento está basado simplemente en su relato fantasioso, no en los hechos.