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martes, 26 de julio de 2016

Menem contra el siglo XIX: el mito del Estado mínimo de los 90s


Observen parte de este discurso de Carlos Menem de 1990 sobre “Reforma del Estado y Privatizaciones”, en especial los segundos 03:45-04:05:


El ex presidente es muy claro:
No caigo en la simplificación de muchos que proclaman la exterminación del Estado, su desaparición de nuestra vida comunitaria. No caigo en la torpeza de muchos que pretenden hacernos retroceder al Estado del siglo diecinueve, totalmente ausente frente a la injusticia y la opresión.
Por lo tanto, jamás estuvo en la agenda de Menem volver a un auténtico Estado mínimo, nunca. Ni en las ideas ni en los hechos de los 90s alguna vez estuvo cerca de ser liberal clásico. 

Cualquiera que diga que (1) Menem era liberal clásico, (2) aplicó medidas para un Estado mínimo o (3) era su objetivo volver a un tamaño del Estado como el del exitoso siglo XIX argentino, miente. Sin ignorar, claro, que ciertamente hubieron algunas privatizaciones y desregulaciones necesarias y exitosas. Mezclar menemismo en general con liberalismo clásico o con el siglo XIX es mostrar una ignorancia de las ideas y los hechos descomunal. Esa mezcla mentirosa solo se sostiene en la repetición absurda proveniente de ideologías vacías.

sábado, 23 de abril de 2016

La muerte de la hiperinflación argentina: el decreto 435/90


Ya vimos que el plan gradual inicial de Menem fracasó. En enero de 1990 nuevamente surgen tasas mensuales superiores a 50 % y, por ende, la hiperinflación no había muerto. Luego del hundimiento de su gradualismo en los primeros meses, la economía argentina nuevamente se movía hacia el abismo en el fin de 1989 y los dos primeros meses de 1990. Menem tuvo entonces que emplear el shock para, por fin, enfrentar la situación extrema.

"Pensamos hacer un plan gradual y nos salió de shock" dijo un integrante del equipo económico (de Pablo, 2005: 390). Un día domingo, el 4 de marzo de 1990, Menem y su ministro de economía Erman Gonzalez, lanzan la ofensiva antiinflacionaria definitiva: el decreto 435/90. Acá les paso solo 4 artículos del mismo:

Artículo 1° — El Banco Central de la República Argentina, no podrá directa ni indirectamente, financiar el déficit operativo del Tesoro Nacional a partir de la entrada en vigencia del presente Decreto.
Artículo 2° — El Banco Hipotecario Nacional cesará su operatoria minorista a partir del 5 de marzo de 1990. El Banco de la Nación Argentina se hará cargo de la cartera activa y pasiva del Banco Hipotecario Nacional.
Artículo 3° - Decláranse de plazo vencido a la fecha de vigencia del presente Decreto las deudas de todas las entidades financieras con el Banco Central de la República Argentina por préstamos y toda otra modalidad de asistencia financiera otorgada por éste a aquéllas…
Artículo 7° — El Banco Central de la República Argentina no podrá realizar operación alguna de redescuento ni toda otra que implique expansión monetaria directa ni indirecta sin autorización previa expresa del Ministro de Economía.

Estas medidas también se conocieron como el "plan Erman III". Es poco usual algo tan claro y tan directo desde el vamos como lo expresado en el Artículo 1°. De entrada se atacó la raíz del problema: la expansión monetaria para financiar el déficit del gobierno. No hay dudas de la naturaleza de "shock" del programa. Como consecuencia, la hiperinflación llegó a su fin inmediatamente luego de firmarse el decreto. En el siguiente gráfico se señala el mes en que se firmó el decreto 435/90, el mes en que implementó la ley de convertibilidad, se muestra la inflación mensual del IPC y además agrego la inflación mensual de los precios mayoristas (Indice de precios internos al por mayor o IPIM) para mayor rigurosidad:

Tasa de inflación mensual del IPC e IPIM
de Argentina, 1988-1991. Fuente: INDEC

Recuerden que la hiperinflación termina el mes previo a que la inflación mensual caiga debajo del 50 % y permanezca allí por un año. Por ende, la hiperinflación argentina acabó el mismo mes en que se firmó el decreto 435/90 y se decidió terminar con la expansión monetaria para financiar el déficit gubernamental (y del banco central). Un año luego de marzo de 1990, la inflación mensual se mantuvo todos los meses muy por debajo del 50 % mensual.  

Hay otra conclusión interesante y que va en contra de lo que la inmensa mayoría de la gente cree: en términos de la definición estricta de hiperinflación y en términos de las medidas concretas que lo lograron, la hiperinflación argentina terminó gracias al decreto 435/90 y no debido a la ley de convertibilidad. Para cuando la convertibilidad se impuso, en marzo de 1991, la hiperinflación ya había casi muerto (un año sin inflación mensual de 50 % partiendo del mes en el que bajó de ese porcentaje). No estoy diciendo para nada que la convertibilidad no ayudó a combatir la inflación, nadie serio diría eso. De hecho, observen como su introducción en marzo de 1991 ayudó a detener un rebrote inflacionario entre enero y febrero producto de la suba de las tasas de expansión monetaria mensual a fines de 1990 (ver los gráficos de abajo) y de la expansión monetaria de febrero causada por Cavallo al pagarle a los proveedores del Estado. Pero el "mérito" de acabar solo con la hiperinflación es más de Erman Gonzalez que de Domingo Cavallo, si se quiere saber qué ministro de economía lo logró. 

La inflación interanual también comprueba como la hiperinflación comienza la retirada inmediatamente luego del decreto:

Tasa de inflación anual del IPC e IPIM 
de Argentina, 1988-1991. Fuente: INDEC

¿Fue magia? ¿Acaso el Estado puede combatir una hiperinflación "por decreto"? Claro que no. Solo las acciones concretas y correctas logran resultado. Ese combate definitivo contra la hiperinflación se ganó porque se redujo considerablemente la cantidad de dinero que se emitía, como se ve a continuación:

Tasa de variación anual de agregados monetarios 
de Argentina, 1988-1991. Fuente: BCRA

Observen como luego del decreto 435/90 la tasa a la que crecen la oferta monetaria más restringida (base monetaria y circulación monetaria) y la oferta monetaria más amplia (M1, M2 y M3) cae brutalmente. Atención a esto: no es que se contrajo el stock de moneda. La cantidad de dinero seguía creciendo, pero la tasa (interanual) a la que lo hacía disminuyó considerablemente. También se comprueba si vemos la variación mensual:

Tasa de variación mensual de agregados monetarios 
de Argentina, 1988-1991. Fuente: BCRA

Luego del decreto por el que se deja de financiar al gobierno imprimiendo dinero, la tasa de variación mensual de todas las medidas elegidas de oferta monetaria se reducen considerablemente y lo hacen por varios meses. 

En meses posteriores al decreto 435/90 el sector público deja de ser un factor preponderante entre los que expanden la base monetaria, tal y como fue durante 1989.

Factores de expansión de la base monetaria
de Argentina, 1989-1990. Fuente: BCRA

Para entender el gráfico de arriba se debe tener en cuenta que la base monetaria tiene factores que la expanden (hacen que aumente) o la contraen (hacen que disminuya). Supongan que la base monetaria pasa de 100 en enero a ser 300 en febrero, por ende, la base varió en 200 de un mes para el otro. Supongamos además que hay solo dos factores y uno expandió la base en 300 (llevándola a estar en 400) mientras el otro factor la contrajo en -100 (llevándola a estar en 300). Los 200 que varió la base son el resultado neto de sumar 300 y restar 100 a los 100 de base inicial. Si dividimos los 300 del factor que expandió en los 200 que varió la base, nos da 150 %. Y si dividimos los -100 del factor que contrajo nuevamente en los 200 que varió la base, nos da -50 %. Esos porcentajes son los que aparecen en el gráfico.  

Adicionalmente, con el decreto 435/90 se realiza un importante ajuste fiscal.

Gastos totales, ingresos totales y resultado financiero del
Sector Público Argentino en porcentaje del PBI. Fuente: Ferreres (2010)

El gasto público total del Sector Público Argentino medido como porcentaje del PBI pasa del 38% en 1989 a 31 % en 1990. Gracias a todo eso, la economía por fin empezó a reaccionar:

PBI real trimestral, 1987-1991. Fuente: Martínez (1999

Observen que luego del primer trimestre de 1990 (que engloba enero, febrero y marzo, este último mes es cuando se firma el decreto 435), la economía comienza a salir de la recesión que venía desde el segundo trimestre de 1988.

No hay espacio en este post para analizar el déficit cuasifiscal del BCRA que también contribuyó a la expansión monetaria y, por ende, a la hiperinflación y que se combatió en parte con otra medida previa: el Plan bonex en enero de 1990. 

En conclusión, este caso histórico ilustra que la forma de resolver definitivamente el problema de la inflación y la hiperinflación (que no es otra cosa que una inflación severa) en Argentina, fue parar de emitir tanto. Ya sea para financiar al gobierno o para financiar la deuda del banco central, la excusa es irrelevante. El gradualismo no funcionó, fue un shock severo de medidas adecuadas lo que resolvió el problema.








de Pablo, Juan C. (2005) La Economía Argentina en la segunda mitad del siglo XX. Tomo II. Buenos Aires: Editorial La Ley. 

Ferreres, Orlando J. (2010) Dos Siglos de Economía Argentina 1810-2010. Edición Bicentenario. Buenos Aires: El Ateneo y Fundación Norte y Sur.

Martínez, Ricardo G. (1999) "Recopilación de series históricas del producto y del ingreso". LC/BUE/R.242. Buenos Aires: CEPAL.

jueves, 21 de abril de 2016

El fracaso gradualista de Menem


Carlos Menem asume la presidencia de Argentina en julio de 1989. Lo hizo varios meses antes de lo previsto debido a que una hiperinflación se había desatado, sumada a la recesión que venía desde hacía un año y a un caos social muy importante. Ello provocó que el presidente anterior, Raúl Alfonsín, renunciara.

Pero empecemos con lo básico: ¿Cómo medimos una hiperinflación?

Siguiendo la definición clásica de Cagan (1956), una hiperinflación comienza en el mes en que la suba de precios excede el 50 % respecto del mes anterior. Es decir, cuando la inflación mensual es de más de 50 %, ha iniciado la hiperinflación. Y termina el mes previo a que la suba mensual de precios caiga por debajo de 50 % y permanezca así por lo menos un año. Cuando hablamos de "los precios" la medida standard es el Indice de Precios al Consumidor (IPC). Veamos ahora la inflación mensual de Argentina entre 1988 y 1991:

Tasa de inflación mensual según IPC
de Argentina, 1988-1991. Fuente: INDEC
La línea roja en al gráfico delimita el 50 % mensual de inflación. Por encima de ella, estamos en hiper. Estrictamente hablando, la hiperinflación argentina comienza en mayo de 1989*. En ese mes la suba del IPC fue 78,5 % mayor que la del mes anterior. Para que nos demos una idea de cómo es la situación, los precios subieron más de 78 % solo de un mes para el otro. 

Sin embargo, eso fue solo el precalentamiento. Un mes más tarde, en junio, esos precios (que ya habían subido brutalmente de un mes a otro) volvieron a aumentar. Esta vez, un inconcebible 114,5 % únicamente entre mayo y junio. Pero todavía faltaba el plato principal.

En julio de 1989 los precios se incrementaron 196,6 % respecto al mes de junio. Y recuerden que en junio los precios ya habían subido inmensamente. Imaginen lo que es que, a partir de un nivel ya aumentó 114 % hace un mes, los precios suban ahora otro 197 % adicional. La hiperinflación argentina en ese momento está en su climax. Es entonces cuando el presidente Raúl Alfonsín renuncia y asume anticipadamente el recientemente electo Carlos Menem

Luego de la salida anticipada de Alfonsín y en medio de la hiperinflación, Menem inicia su gestión con el llamado “Plan Bunge y Born” o “Plan BB”. Iniciado por Miguel Roig, el plan continuó con Néstor Rapanelli porque Roig murió a los cinco días de asumir. Por supuesto, uno de los objetivos inmediatos del plan es un ataque contra la suba masiva de precios. Las medidas para ello fueron (de Pablo, 2005: 351-75):

(1) Controles directos de precios:
  • (a) Fijar el tipo de cambio: un día después de asumir Menem, el BCRA saca la comunicación 1.482 que dice que fijaría diariamente el tipo de cambio. Se devaluó y se fijó inicialmente un precio del dólar artificialmente depreciado a 655 australes (¡un valor nominal en ese momento incluso más elevado que el paralelo!) sin determinar ningún plazo. No pudieron defender demasiado ese valor de dólar, para diciembre el oficial ya estaba en 1.010 australes y el paralelo en 1.540, una brecha con el mismo nivel pre devaluación. Desdoblaron el mercado oficial cambiario, en uno el BCRA tenía un dólar fijado diariamente y en el otro era oferta y demanda.
  • (b) Aumentos salariales por decreto: se convocó por decreto de forma urgente a convenios colectivos de trabajo para fijar remuneraciones del tercer trimestre aclarando que si los precios subían más de 15 % podrían volver a convocar paritarias para el periodo siguiente. Se acordaron aumentos de entre 160 % y 191 %. Se saco otro decreto creando una asignación especial no remunerativa de 8 mil australes (12,3 dólares). Un posterior decreto aumentó los salarios del sector público un 175 %.
  • (c) Acuerdos y congelación de precios: un día después de asumir Menem, 9 de julio, Comercio Interior congeló los precios al 3 de julio. Además fijaba (arbitrariamente, claro) cual sería el criterio para modificarlos. El 17 de julio se firma un documento entre el gobierno y 185 empresas y corporaciones acordando fijar los precios y no modificarlos de ahí en más mientras el gobierno mantuviera el tipo de cambio y las tarifas en sus valores actuales y la tasa de interés en línea con esas variables. En septiembre de volvieron a congelar los precios y los alquileres.
  • (d) Aumentos de tarifas: el nivel general subió 688 % solo en julio, pero no fue una suba uniforme. Los combustibles aumentaron 584 % y la electricidad 1.081 %. Transportes y comunicaciones 805 % y las de industrias y servicios 1.690 %. Esto fue lo único del programa BB que fue menos gradual.
Tarifas públicas deflactadas por IPC, enero de 1989 = 100. Fuente: de Pablo (2005: 358)
Dado que julio es el pico de la hiperinflación, al deflactar con precios al consumidor los precios de los servicios públicos, los aumentos no son tan exorbitantes como se ven nominalmente. El nivel general subió casi 700 % nominal en un mes pero solo 159 % real (deflactado). Todos los demás meses de 1989, previos y posteriores a esa suba, los precios reales de las tarifas bajaron.

(2) Política fiscal:
  • (a) Ingresos: predeciblemente, la rapiña estatal se incrementó. Se creó la “contribución solidaria” con alícuotas de 0,5 % y 2 % según el nivel de ingresos obtenidos en 1988 para financiar un programa de asistencia social. Se estableció un “gravamen de emergencia” (por única vez) de 4 % de los activos financieros (depósitos en moneda nacional indexados, bonos externos, títulos públicos Letras ajustables del Tesoro, etc.) existentes al 9 de julio de 1989. Regímenes de facilidades de pago. Se estableció por tres años un impuesto de 1 % a los activos de las sociedades y personas físicas radicados dentro del país (los del exterior quedaron exentos), salvo Tierra del Fuego. Un impuesto de 0,3 % a los débitos en cuenta corriente. Un impuesto de entre 1 % y 2,5 % según modelo y origen (nacional o importado) al valor de autos, yates y aviones. Un impuesto de 30 % (por única vez y no deducible del impuesto a las ganancias) sobre las utilidades de entidades financieras determinadas por el incremento patrimonial entre el 30 de septiembre de 1988 y el mismo día de 1989. Un impuesto del 6 % del resultado neto de la empresa por los servicios prestados de entidades financieras. Y varios impuestos más (de Pablo, 2005: 359). Probablemente el factor más importante fue que la caída inicial de la inflación por el programa económico afectó favorablemente la recaudación real.
  • (b) Gastos: también de forma anticipable, los gastos no bajaron. Se otorgó una asignación especial para jubilados y pensionados (equivalentes a 8,5 dólares mensuales) entre julio y agosto. Crearon “Bonos nacionales solidarios de emergencia” por un equivalente de 60 millones de dólares, los cuales eran personales y únicos para personas que acreditaran estar en estado de necesidad alimentaria siendo otorgados quincenalmente para adquirir productos en comercios adheridos al programa de emergencia. Se creó un régimen jubilatorio y de pensiones especial para personal de buques incapacitos durante la guerra de Malvinas (82 % de la remuneración de activo). Una pensión mensual, inembargable y vitalicia (equivalente a la pensión mínima) para madres de 7 hijos o más (de Pablo, 2005: 359-60). 
Como consecuencia, no hubo un ajuste fiscal en 1989. Todo lo contrario, el gasto público subió considerablemente en ese año como se ve a continuación:

Gastos totales, ingresos totales y déficit fiscal
del Sector Público Argentino, como porcentaje 

del PBI. Fuente: Ferreres (2010)
La oferta monetaria siguió creciendo desmesuradamente. Solo entre julio y noviembre de 1989 la base monetaria aumentó 31,8 % mensual y 162,6 % deflactada por precios mayoristas, M1 creció 37,4 % mensual y 210,2 % en el periodo deflactada por precios mayoristas. El M2 aumentó 28,1 % mensual 134,6 % en el periodo, deflactada por precios mayoristas (de Pablo, 2005: 362).

En resumen: el "plan BB" se basó en acuerdos y controles de precios (las que se llaman "políticas de ingreso"), fijación arbitraria del tipo de cambio mientras se expandía la oferta monetaria, aumentos de salarios por decreto y evitar hacer un ajuste fiscal creando nuevos impuestos y aumentando el gasto.

Como suele ser usual en este tipo de planes graduales, al principio parecía funcionar. La tasa de inflación baja enormemente en agosto de 1989 y se mantuvo bajando hasta noviembre. Solo cuatro meses duró el aparente "éxito" del programa. La euforia del nuevo gobierno y un leve cambio de expectativas ayudaron. Pero dado que no se tomó ninguna medida que realmente resuelva el problema monetario, la inflación volvió a asomar su cabeza en con el aumento de noviembre y luego abruptamente en diciembre.

La brecha entre el dólar oficial y paralelo fue casi cero los primeros meses del plan BB hasta fines de septiembre. Desde entonces, aumentó de manera sistemática, oscilando entre 40 % y 60 % desde mitad de noviembre (de Pablo, 2005: 353). El aumento de la brecha revelaba que desde comienzos de octubre se puso en duda la efectividad del esquema antihiperinflacionario (de Pablo, 2005: 372).

Como se ve en el gráfico, la hiperinflación no fue derrotada con el plan BB y continuó con mucha fuerza. Es verdad que la inflación mensual cayó debajo del 50 %, pero no se mantuvo en ese nivel por un año. Por ende, la hiperinflación no había acabado, sino que continuaba. Con la inflación y devaluación de diciembre de 1989, la hiper mostró que solo había estado "durmiendo" unos meses para volver nuevamente. Y ni siquiera estamos tomando en cuenta que el plan tampoco ayudó a detener la recesión que venía desde el segundo trimestre de 1988. El fracaso fue total, en términos de inflación y actividad (las reformas estructurales del Estado que se comenzaron a hacer son otro tema a analizar luego). Con la hiperinflación todavía en pie, con un dólar fijado a un precio absurdamente bajo (por ende, con una devaluación inminente), con pocas miras de salir de la recesión y con la renuncia de Rapanelli el 18 de diciembre de 1989; terminó la etapa del gradualista plan BB.





* No es que antes de eso estaba "todo normal". En abril los precios al consumidor subieron más de 33 % solo ese mes y en marzo un 17 % con respecto a febrero. Había una inflación monumental previa, pero usando el criterio de ">50 %" la hiper empieza en mayo.




Cagan, Phillip D. (1956) "The Monetary Dynamics of Hyperinflation". En Friedman, Milton Ed. (1956) Studies in the Quantity Theory of Money. Chicago: University of Chicago Press.

de Pablo, Juan C. (2005) La Economía Argentina en la segunda mitad del siglo XX. Tomo II. Buenos Aires: Editorial La Ley. 

Ferreres, Orlando J. (2010) Dos Siglos de Economía Argentina 1810-2010. Edición Bicentenario. Buenos Aires: El Ateneo y Fundación Norte y Sur.

sábado, 2 de abril de 2016

Pobreza en Argentina (actualización al 2015 de la UCA)


La UCA ha publicado recientemente el porcentaje de pobreza para el año 2015, el último de gobierno de los Kirchner. No he encontrado actualizaciones para 2015 de otras instituciones, así que el gráfico de pobreza de argentina queda así:


El porcentaje de pobreza para el año 2015, según la UCA, es de 29 % de las personas en Argentina. Un leve incremento respecto del 28,7 % de 2014. Nuevamente, debo decirle al lector kirchnerista que, si lo desea, puede seguir el “camino amarillo” hacia el mundo de fantasía donde la pobreza es 4,7 %.


Observen que el promedio de tasas de pobreza del kirchnerismo (2003-2015), usando datos de la UCA, bajó levemente respecto al post anterior desde 31 % al 30,8 %, aun cuando la tasa de pobreza de 2015 es un poco superior al 2014. ¿Por qué ocurrió eso? Simple, en el último informe de la UCA de este año, que abarca 2010-2015, y desde 2015 el dato del año 2010 ha sido revisado a la baja desde 29,5 % a 28,2 %. Aun así, el promedio final de pobreza del kirchnerismo sigue siendo casi el mismo y no afecta para nada la conclusión.

El fracaso del relato del kirchnerismo es total en términos de pobreza. El promedio del periodo de los Kirchner es mayor que el de Menem y de la convertibilidad*. Además, no ha dejado de aumentar desde 2012.



* Es cierto que al tomar los datos desde el segundo semestre de 2003 para hacer el promedio para abarcar al kirchnerismo, se incluye un pico elevado (aunque no el más alto) de la pobreza. Pero no es menos cierto que tomar todo 1990 para abarcar al menemismo también incluye el primer semestre de ese año que es otro pico muy alto (tampoco el más alto). Además, según el relato K, empieza un supuesto "cambio" desde mayo de 2003, por lo que el segundo semestre de ese año entra dentro del kirchnerismo, según su propia retórica.

sábado, 31 de octubre de 2015

Pobreza en Argentina (actualización al 2014)


Esta es una pequeña actualización de un post del año pasado sobre tasa de pobreza de las personas en Argentina con datos que llegaban al 2013. 

Mientras tanto, el INDEC, que falsea los datos desde 2007 por ordenes del gobierno, dejó de publicar el índice de pobreza desde el segundo semestre de 2013 (también por ordenes del gobierno).


Como la vez anterior, el lector kirchnerista puede "seguir el camino amarillo" hacia el mundo de fantasía en donde en el primer semestre de 2013 la pobreza es solo 4,7 % y donde están esperándolo el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león.

Según los datos de la UCA, el porcentaje de personas pobres en 2014 alcanzó el 28,7 %, aumentando un 1,3 % respecto del número de 2013. Para el CIPPES la pobreza subió el primer semestre hasta el 31,5 % y cayó en el segundo al 29,3 %. El IPYPP muestra el valor más alto del gráfico para el cuarto trimestre de 2014 en 35,3 %. Por último, según la CGT, a fines de 2014 la pobreza era 28,5 %.

Algo que olvidé mencionar en el post anterior es que en el año 2003 hubo un cambio metodológico en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Por lo que, aún cuando no es una serie homogénea, a fines prácticos al índice de pobreza se lo suele presentar de forma continua.


Nuevamente acá está la pobreza promedio para 1990-99, 1991-2001, 2003-2014 y según el INDEC falseando datos (INDEK). El promedio de 2003-2014, solo toma los valores de diciembre del INDEC hasta 2006. Luego, a partir de 2007, los valores anuales de la UCA.

El kirchnerismo, en el promedio de su periodo de gobierno, tiene una pobreza mayor de el promedio de Menem (1990-99) y de la convertibilidad (1991-2001). El relato K, una vez más, se cae por sí mismo y solo puede ser creído por fanáticos que no ven la realidad.

martes, 27 de enero de 2015

La gran inflación nació peronista


Como hemos hecho hasta ahora, seguimos estudiando la historia argentina en cifras gracias a los datos de Orlando Ferreres. Su índice de precios al consumidor (IPC), promedio anual 1999 = 100 desde 1810 hasta 2009, es muy útil. Con él podemos calcular la tasa anual de crecimiento compuesta de los precios para diferentes periodos. Este es el resultado.


Observen que el periodo con menos inflación es 1916-1945 de los radicales y golpes militares. Aun así, su tasa anual de crecimiento compuesta del PBI real es 3,4 %. Algo que está bastante bien, pero que palidece ante el 6,4 % durante casi la misma cantidad de años de la era liberal. Siempre hay que tener en cuenta que hubo una Gran Depresión internacional durante los años 30s (con deflación de dos dígitos) y que la década del 20 fue deflacionaria la mayor parte del tiempo.

Luego le sigue el periodo relativamente liberal 1880-1913 cuya inflación es una de las más bajas de la historia y que coincide con el mayor crecimiento económico e industrialización vista (ver acáacá, acá y acá).

En tercer lugar está el periodo de la revolución de mayo, independencia, guerra civil, Rosas y la organización nacional (ON) de 1810-1879. Casi duplica la tasa de inflación del periodo liberal y no se creció tanto.

La convertibilidad 1991-2001 tuvo que lidiar con el desastre alfonsinista y logra bajar la inflación hasta una de las tasas de crecimiento compuesta más bajas. El peronista Menem no tuvo más opción. En otras circunstancias no tan catastróficas, de haber podido, hubiera sido igual de inflacionista que su maestro.

Con el peronismo en la cabeza del gobierno 1946-195 empieza la inflación grave. Solo en su periodo de nueve años, la tasa de la inflación se multiplica por 16.  Para ser exactos, un gran salto inflacionario ocurre en 1945 y debería ser atribuido a Perón (vice) y Farrell (de facto). Por lo tanto, es correcto decir que la inflación a gran escala (que rara vez bajó de dos dígitos al año) continuada durante largos periodos empieza con Perón. Por si algún peronista cree que esta es una conclusión "cipaya", "gorila" o algún otro de sus idiosincráticos calificativos; acá esta la evolución del IPC de Ferreres desde 1810 a 1955. No se hable más.


Con la vuelta en el siglo XXI del peronismo socialista, el matrimonio Kirchner 2003-2014, la inflación vuelve a trepar a niveles del propio Perón. Si por algo se caracteriza "el modelo" kirchnerista, es por financiar su brutal e ineficaz gasto estatal imprimiendo. Para tener los datos más actuales, usé el siempre bien ponderado IPC de Natalio Ruiz. De hecho, si razonamos como un kirchnerista, podemos decir que Perón inició y permitió el "abuso de los empresarios que suben los precios". Lo absurdo y contradictorio del pensamiento del gobierno no tiene límites.

Los continuadores de Juan Domingo, militares y gobiernos democráticos depuestos en 1956-1972, no mejoraron la situación. 16 años luego de Perón, la tasa alcanza niveles de casi 30 %. Y falta lo peor aún.

Solo en seis años, los militares del "Proceso de Reorganización Nacional" 1976-1982 lanzan la tasa a la estratósfera con un brutal 144,7 %. Descontemos, claro, que el crecimiento fue mínimo.

Finalmente el peor, por goleada, de todos. El radicalismo de izquierda socialdemócrata de Alfonsín 1983-1989 lleva la tasa de inflación al máximo de todo en solo 6 años. El campeón indiscutido del desastre inflacionario y de la ignorancia económica.

martes, 6 de mayo de 2014

Pobreza en Argentina. Te guste o no Camporista


Dicen que las comparaciones son odiosas y por lo tanto no hay que hacerlas, pero ¡Qué va! ¡Solo se vive una vez!

Hagamos un gráfico con esto: Fijémonos en las estadísticas de pobreza del INDEC. Veamos ahora los datos de la Universidad Católica Argentina (UCA). Las estimaciones de CIPPES. E incluso los números de Claudio Lozano (IPYPP) o los de la CGT, ambos con ideologías socialistas muy similares a la del gobierno (aun siendo opositores a él). Obtenemos algo así:


En azul está la serie original del INDEC hasta su intervención por parte del gobierno a principios de 2007. El fanático kirchnerista seguirá el "camino amarillo" hacia su mundo de fantasía donde la pobreza es solo el 4,7 % (primer semestre de 2013). Todas las demás personas razonables sabemos que la misma es mucho más alta y en el gráfico se puede ver la estimación de la UCA (rojo), del CIPPES (púrpura) y de IPYPP (turquesa). Como se observa, en términos de nivel de pobreza, los camporistas deben dar la bienvenida de nuevo a los "malvados" 90s. El único "combate contra la pobreza" realizado por el kirchnerismo fue esconder a los pobres debajo de la alfombra estadística.

Nótese que a pesar de que desde 1995 venía en subida, la pobreza estalló no debido a la convertibilidad, sino a su salida. Y antes que el camporista promedio salte y me acuse de "neoliberal" por decir eso, que vea el año (y semestre) preciso cuando la pobreza sube abruptamente (la devaluación fue en enero de 2002). 

Ahora veamos un gráfico más:


Acá podemos ver la pobreza promedio para la presidencia de Menem (1990-1999 -los 5 meses adicionales de 1989 no los tomo en cuenta porque eran en realidad de Alfonsin), los diez años de la convertibilidad (1991-2001), los Kirchner (2003-2013) según el mundo fantástico del INDEC intervenido (INDEK) y por último el mismo periodo pero usando los datos de la UCA desde 2007. Noten que aun tomando los datos falsos del INDEC manipulado por el gobierno, la pobreza promedio durante el kirchnerismo no se redujo sustancialmente con respecto a lo anterior. Solo bajó "2 puntitos".

Noten además que he sido bueno y arbitrario: Así como estoy comparando el periodo de la convertibilidad, debería haber comparado también el de no-convertibilidad; es decir debería haber tomado a partir de 2002 y no desde el 2003. El salto bestial de la pobreza en 2002 elevaría aun más el promedio (el 22,6 % pasaría a 25,2 %). Pero solo me quería enfocar en el kirchnerismo dado que sus propagandistas nos cuentan que la "Epopeya" comenzó con "EL" en 2003.

Dejo al lector la conclusión al ver el promedio de la pobreza tomando datos mucho más confiables como los de la UCA a partir de 2007. 

Y ya que estamos hablando de la UCA, y para no terminar tan bajoneado este post, les dejo una foto de su mejor alumna...