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sábado, 11 de junio de 2016

El fin del laissez faire: el tamaño del Estado de occidente en el siglo XX

Mussolini (1933)

Suele decirse que el Estado no ha parado de crecer en influencia y tamaño a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI. Una de las pocas veces en que Mussolini tuvo 100 % razón es cuando escribió esa frase profética que, a su vez, sintetiza muy bien este post. Como correctamente reconoce el dictador y genocida italiano, el siglo XX fue el siglo del Estado. No debería extrañar que, coincidentemente, la cantidad de muertos por parte del Estado a lo largo del siglo pasado fue abrumadora.

Pero veamos en números cuanto ha crecido el tamaño del Estado a lo largo del siglo XX.

Gasto público sobre PBI en países de occidente, 1870-2002

Como se puede esperar, la primera medida es la más evidente: la forma clásica de ver el tamaño del Estado es mirar el ratio (proporción) del gasto público sobre el PBI del país. El gráfico de arriba muestra la evolución de ese parámetro para el mundo occidental desde 1870 hasta 2002 según Tanzi (2005). Es muy claro mirando el promedio de todos los países (la línea roja) cómo el Estado occidental ha crecido sin parar desde 1870 hasta mitad de los 90s, con una desaceleración del crecimiento desde 1980 pero aun así incrementándose. El tamaño del gobierno en occidente ha pasado desde aproximadamente el 10 % del PBI hasta más del 45 % en 1996, bajando solo un poco en 2002. Es decir que, en relación al PBI, el tamaño del gobierno se ha multiplicado por 4,5 durante el siglo XX respecto de finales del XIX. No pueden quedar dudas del crecimiento estatal a lo largo de la centuria pasada.

Gasto público real sobre PBI en países de occidente, 1870-1995

Pero no solo el gasto público nominal en relación al PBI (también nominal) ha aumentado, el porcentual del gasto estatal en términos reales (la suma de salarios y materiales comprados por el gobierno, la parte de gasto gubernamental que usa recursos directamente) también lo ha hecho. En 1870 el gasto real estaba en menos del 5 % del PBI en occidente, pero hacia 1995 ya se encontraba en más de 17 % (Tanzi y Schuknecht, 2000: 24-25). El gasto público real en porcentaje del PBI se incrementó 3,4 veces a lo largo del siglo XX en el mundo occidental en comparación a fines del siglo XIX.


Empleo gubernamental sobre población total en occidente, 1870-1994

No solo el gasto estatal nominal y real ha aumentado incuestionablemente, también los empleados del gobierno lo han hecho. El porcentaje, sobre el total de la población, de personas que trabajan en el gobierno pasó de un mínimo 2,40 % en 1870 hasta un enorme 18,40 % en 1994 (Tanzi y Schuknecht, 2000: 26). Es decir, la cantidad de personas trabajando en el gobierno se multiplicó por 7,7. 

Nadie puede decir que el Estado no tuvo medios. Poseyó de manera creciente tanto recursos reales como recursos humanos para planificar. Sus numerosos fracasos a lo largo del siglo XX no pueden ser atribuidos a escasez de recursos, porque no lo hubo.









Mussolini, Benito (1933), "The Political and Social Doctrine of Fascism". En Mussolini, Benito (1928), My Autobiography: With ‘The Political and Social Doctrine of Fascism’. New York: Dover Publications, Inc. 2006.

Tanzi, Vito y Schuknecht, Ludger (2000), Public Spending in the 20th Century: A Global Perspective. Cambridge, United Kingdom: Cambridge University Press.

Tanzi, Vito (2005), “The economic role of the state in the 21st century”. Cato Journal. Vol. 25, No. 3, 617-638.

sábado, 4 de junio de 2016

Algunas estadísticas de bienestar durante el siglo XIX


Continuamos viendo cómo era la vida en el siglo XIX en el mundo con datos provistos por van Zanden et al. (2014). Ahora veremos unas cuantas estadísticas que dan una idea de cómo evolucionó el nivel de vida a escala mundial y en las dos regiones donde más se desarrolló el capitalismo entre 1820 y 1910.

PBI per cápita 

Cualquier investigación sobre bienestar de una época comienza observando el PBI per cápita. Usualmente se toma como un indicador para medir la performance de los países, el cual es motor del bienestar (van Zanden et al., 2014: 58).

PBI per cápita mundial y promedio regional en dólares de 1990 PPP, 1820-1910.
Los ejes no comienzan en cero.

Partiendo de 1820 hasta 1910, el PBI per cápita mundial aumentó sin parar desde los 605 dólares norteamericanos a PPPs de 1990 hasta los 1399. Por lo que aquí tenemos una primera pista sobre lo que ocurrió con el bienestar planetario durante el siglo XIX. Es evidente que esto indica que tendió a incrementarse. Pero ese dato global incluye regiones con PBI per cápita muy bajos. Las regiones más “capitalistas” como Europa occidental (Gran Bretaña, Países Bajos, Francia, Alemania, Italia, España y Suecia) y el Vástago occidental (Australia, Canadá y Estados Unidos) obtuvieron mejores resultados. Entre 1820 y 1910, Europa occidental pasó de 1226 a 3172 y el Vástago occidental desde 1294 hasta 4915. Todas las regiones del mundo de las que hay datos muestran un claro crecimiento entre 1820 y 1910.

Población

Veamos ahora como se comportó la población mundial. Desde la época de Cristo hasta el siglo XVIII la población mundial crecía poquísimo, apenas un 0,06 % anual. En los siglos XVIII y XIX gracias a la revolución industrial y a la baja de la mortalidad en Europa y el vástago occidental aceleró hasta 0,5 % anual (van Zanden et al., 2014: 41).

Población total mundial y por región, 1820-1910.
Los ejes no comienzan en cero.

Tasa de crecimiento de la población mundial y regional (por década), 1820s-1900s
(hay un error en el gráfico: no aparece el 1900s).

Desde 1820 hasta 1910 la población mundial aumentó década a década sin parar casi un 72 % en total, de 1.091 a 1.873 millones de personas (van Zanden et al., 2014: 42). Ello ya nos da una segunda pista importante de incremento de bienestar y riqueza. El crecimiento poblacional mundial está determinado por las tasas de nacimiento y muerte y, por tanto, en gran parte por cambios en el riesgo individual de tener hijos y de morir (van Zanden et al., 2014: 46). Sin un aumento considerable de riqueza material (que incluye salud y alimentación, entre otros) y sin ciertas expectativas de mejora en el nivel de vida para las siguientes generaciones, es difícil explicar el cambio abrupto, en términos históricos de largo plazo, en la tasa de crecimiento poblacional. Allí donde la comida escasea, las enfermedades diezman a los pobladores y donde se espera que los hijos tengan un futuro igual o peor, la población tiende a disminuir. Ya sea por disminución de natalidad y aumento de mortandad, porque los jóvenes huyen mientras pueden o una combinación de ambas. El aumento poblacional es una señal de aumento de bienestar. 

En los últimos 200 años el cambio demográfico se caracterizó por la baja de la tasa de mortalidad seguida por una baja de la de fertilidad (van Zanden et al., 2014).

Educación

Tener una educación básica directamente mejora el bienestar de las personas al proveer mayor control de sus vidas. Saber leer, escribir y operaciones matemáticas básicas son cosas elementales para moverse en las acciones y transacciones de la vida diaria comercial o en la economía del hogar (van Zanden et al., 2014: 88). No solo ayuda en actividades laborales sino también para el disfrute del ocio y placer interno personal como poder leer un buen libro, escribir o ir a un museo (van Zanden et al., 2014: 88).

Población con educación básica mundial y por región, 1870-1910.
Los ejes no comienzan en cero.

Años de educación mundial y por región, 1850-1910.

Tanto la población que recibió al menos educación básica como el número medio de años de educación aumentaron constantemente a fines del siglo XIX. El porcentaje de la población por encima de los 15 años enrolada en educación formal pasó de 23,9 % en 1870 al 35,6 % a nivel mundial. Mientras los años de educación pasaron de 0,9 años en 1850 a 2 años en 1910 en el planeta. Debe quedar claro que esta es otra variable que apoya el aumento del bienestar de la población mundial durante el siglo XIX. Pero, dado que se incluyen zonas históricamente muy pobres, estos números globales ocultan que ciertas regiones lograron niveles mucho mejores. En 1870 la población educada con lo básico era el 60 % en Europa occidental con 3,5 años de educación y 82,3 % en el Vástago Occidental con 5,5 años de educación. Hacia 1910 esos valores crecieron a 82,6 % con 5,5 años de educación en Europa occidental y a 96,7 % y 7,5 años de educación en el Vástago Occidental. Las regiones más “capitalistas” fueron, por lejos, las que más y mejor educaron gente a fines del siglo XIX.

Expectativa de vida

Es claro que la salud es un concepto clave de bienestar y uno de los más evidentes indicadores de cambio en las condiciones de vida de la gente. Una buena salud contribuye al bienestar general de los individuos directa (estar sano es universalmente valorado) e indirectamente (influye en la calidad y la cantidad de tiempo usado en su empleo, educación, deberes cívicos y conexiones sociales), por lo que es importante (van Zanden et al., 2014: 102). Una medida de la salud poblacional es la mortalidad, que tiene en cuenta aspectos relacionados con la muerte como el tiempo y la causa del fallecimiento, etc. Y un concepto clave para medir la mortalidad es la expectativa de vida al nacer.

Esperanza de vida al nacer mundial y por región, 1820s-1900s.
El eje no comienza en cero.

A nivel mundial, el promedio de expectativa de vida al nacer de la década de los 1880s era de 27 años y luego aumentó en la década de 1900s hasta casi 31 años. Claramente este indicador de bienestar aumentó considerablemente a nivel global. En la región del Vástago occidental se pasó de 40,3 años promedio en la década 1880s a 50,8 años en la década de los 1900s. Europa occidental tenía en la década de los 1830s en promedio 33,4 años, hacia 1880s unos 40,4 años y en 1900s llegó a 46,3 años.

Altura

La altura promedio de un gran número de personas es otro indicador importante de bienestar. El cuerpo humano tiende a reducir su crecimiento si el nivel nutricional empeora más allá de cierto mínimo o si enfermedades reducen sus nutrientes. Con lo que, este indicador, da ulteriores indicios del estado de salud y bienestar de la gente (van Zanden et al., 2014: 118).

Altura promedio de la población mundial y por región, 1820s-1900s.
El eje no comienza en cero.

En el mundo el promedio de la década de los 1820s era de 163,4 centímetros, pero hacia 1900s se incrementó a 165,2 centímetros. Lo cual, nuevamente, es un claro indicio de mejora de nivel de vida global. En Europa occidental se pasó de 165,6 a 168 centímetros promedio de esas décadas. Sin embargo, en el Vástago occidental cayó de 172,1 en 1820s hasta 170,1 centímetros en los 1900s.

¿Como puede ser que con un crecimiento económico fenomenal y muchos indicadores de aumento de bienestar como el que tuvieron los norteamericanos a lo largo del siglo XIX la altura media tendió a caer? En Estados Unidos esta paradoja se llama “Antebellum Puzzle”. La respuesta no se conoce con seguridad. Una explicación es que la ola inmigratoria, el crecimiento económico rápido, la urbanización, la mejora del transporte, etc. contribuyeron a esparcir ciertas enfermedades localizadas a lo largo del país y ello pudo haber afectado el promedio de altura. A medida que la economía crece, aumenta la necesidad de transporte y al producirse más de él y reducirse costos, transportarse se abarató. El mayor y más barato transporte se sumó a la inmigración europea (trayendo sus diferentes enfermedades) aumentando la densidad poblacional y la capacidad de esparcimiento de virus y bacterias. Otra explicación puede ser un cambio de dieta.

Seguridad personal

Es más que evidente que el bienestar de la gente es mayor si no son victimas de un crimen y si no temen serlo, especialmente de un crimen serio como el homicidio. Además la persona no tiene que ser la victima directa para que afecte su bienestar, un crimen sobre un ser cercano también lo influye mucho (van Zanden et al., 2014: 140).

Tasa de homicidio por región, 1820s-1900s

Sobre las tasa de homicidios previa a 1900 solo disponemos de datos para Europa occidental. Aun así puede observarse que los países “capitalistas” vieron una casi constante caída en la tasa de homicidios desde la década de 1820s hasta los 1900s. Lo cual, nuevamente, da una notable pista de aumento de bienestar de la gente en el “mundo capitalista salvaje” del siglo XIX.

Por último, observen que este periodo no estuvo exento de defectos. Nadie jamás ha afirmado que esta etapa fue perfecta o que todo estuvo bien y anduvo sobre ruedas, pues es claro que no fue así.

Pero incluso teniendo en cuenta todo lo malo, el siglo XIX ha sido el periodo más próspero de la historia de la raza humana hasta ese momento y el antecedente necesario de nuestra actual civilización y todos sus logros. La gran mayoría de los 7 mil millones de personas del actual mundo le deben el poder existir al trabajo duro, ahorro, acumulación de capital y sacrificio de la gente del siglo XIX.






van Zanden, J.L., et al. (eds.) (2014), How Was Life?: Global Well-being since 1820, OECD Publishing.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Algunas aclaraciones sobre la ley de población de Malthus


Es asombrosa la cantidad de liberales que creen que Thomas Malthus es mala palabra. A tal punto de compararlo con los socialistas. Sin embargo, como explica Mises, es exactamente al contrario. La ley de población de Malthus es perfecta para refutar completamente los delirios socialistas de que la naturaleza nos da todo lo que necesitamos y que la escasez solo existe por la organización institucional de los derechos de propiedad. Según Mises, a los socialistas defensores del supuesto "derecho a la existencia":
Les ha guiado el criterio de que la naturaleza misma asegura al hombre recursos abundantes y que, si gran parte de la humanidad está insuficientemente provista, la falta de ello debe atribuirse a lo absurdo de las instituciones sociales. Si llegara a privarse a los ricos de lo que consumen más allá de «lo necesario», todos podrían vivir entonces decentemente. Desde que Malthus hizo la crítica de estas ilusiones, en sus leyes referentes a la población, los socialistas se han visto en la necesidad de darles otra forma... 
Las teorías marxistas tienen como fundamento latente la idea, más o menos confusa, de que no es preciso economizar los factores naturales de la producción. Esta conclusión se impone fatalmente en un sistema para el cual el trabajo es el único elemento del coste de producción, que ignora la ley del rendimiento no proporcional, que refuta el principio malthusiano de la población y que abunda en imaginaciones nebulosas acerca de la posibilidad de crecimiento indefinido de la productividad del trabajo. (Mises, 1922: 67, 170)
La ley de población es una aplicación a un caso particular de la ley de los rendimientos. Refutar la ley de Malthus implicaría refutar también esta última. Es por ello que, según Mises, el ataque a Malthus derivó en un ataque inútil a la propia ley del rendimiento:
El principio de población de Malthus y la ley del rendimiento decreciente han puesto punto final a estas ilusiones. Caeteris paribus, más allá de cierta medida, el crecimiento de la población no marcha paralelamente con un desarrollo proporcional de los medios de subsistencia. Más allá de este límite (sobrepoblación absoluta) el contingente de recursos en bienes disminuye para cada individuo. Que se alcance o no dicho límite, dadas las circunstancias, es una cuestión de hecho que no debe confundirse con el estudio y el conocimiento de la cuestión de principio. (Mises, 1922: 204)
Recuerden que la ley del rendimiento dice que incrementando la cantidad o uso de un factor productivo, manteniendo la cantidad o uso todos los demás factores complementarios constantes, en algún momento la producción física no aumenta más o disminuye (todo en relación al incremento del factor productivo aumentado). Es decir, para una determinada combinación de factores de producción existe necesariamente un máximo de producción. A partir de este, un incremento (en cantidad o uso) de solo uno de esos factores o no amplía la producción física o la amplifica en porcentaje menor al del aumento del factor.

El ejemplo clásico de esta ley es: supongan que hay una hectárea (factor tierra) donde unos trabajadores (factor trabajo) cosechan manzanas. Solo existen esos dos factores: tierra y trabajo. Hay una combinación de x cantidad de trabajadores en esa hectárea que maximiza la cosecha. Si agregamos más gente (aumentamos la cantidad de factor trabajo en 10 %) por encima de ese máximo, en la misma hectárea (es decir, manteniendo fijo el factor tierra); entonces la cosecha aumenta menos que proporcionalmente (se incrementa, digamos, un 6 %) o cae (por ejemplo, disminuye 1 %).


El anterior es simplemente una aplicación de la ley del rendimiento a un caso de agricultura. Pero si lo aplicamos a la población es exactamente lo mismo. Manteniendo la tecnología, la producción del factor tierra, los bienes de capital y sus complementarios constante (es decir, que no hayan nuevas ideas, no se descubran nuevos recursos ni se usen más hectáreas de las que ya se usan y que el capital acumulado sea exactamente igual al consumido); hay un máximo posible de producción con una cierta cantidad de población (factor trabajo). Añadir más gente reduce la parte de producción (riqueza) que le toca a cada trabajador adicional porque el incremento productivo o no es proporcional a la cantidad de los nuevos habitantes agregados o es menor. 


La ley de Malthus demuestra que nadie tiene "derecho a la existencia". La naturaleza, si mantenemos el conocimiento humano y productividad constantes, en nada garantiza la subsistencia para cualquier cantidad de humanos. El delirio socialista y ecologista actual de que la tierra nos brinda todo lo necesario es evidente. 

A continuación, Mises deja claro que apelar a la enorme productividad de un periodo NO refuta la ley de Malthus:
Otros socialistas creen disipar todas las objeciones llamando la atención sobre el crecimiento inaudito de la productividad que resultará de la socialización de los medios de producción. Será necesario examinar si realmente puede contarse en la comunidad socialista con un aumento de la productividad. Si se admite que este crecimiento se realiza, ello en nada cambiaría el hecho de que a cada situación dada de la productividad corresponda un máximo ideal de población, más allá del cual todo crecimiento de ésta forzosamente acarrea al individuo una disminución de su parte del ingreso procedente del trabajo. Si quiere refutarse la validez de la ley de la población y la del rendimiento decreciente en la comunidad socialista, sería necesario probar que cada niño que nace en exceso del máximo ideal de población trae con él un mejoramiento tal de la productividad, que la parte individual del ingreso no disminuirá por tal causa. (Mises, 1922: 204-05)
Es decir, siempre hay que recordar que la ley de Malthus (y del rendimiento) mantiene todo lo demás constante mientras se incrementa uno de los factores variables más allá del óptimo. Que el máximo no se alcance aún, no la refuta. En cada situación dada ciertamente existe un máximo de población que maximiza la producción. Para refutar la ley hay que demostrar que, manteniendo constantes el resto de los factores, el mayor uso de un factor variable no llega nunca o no puede llegar a un máximo a partir del cual la producción decrece o no aumenta proporcionalmente. Y eso, amigos míos, es imposible.  Necesariamente debe haber un punto máximo, sino nos encontraríamos ante factores de producción no-escasos. Y si son no-escasos, no son factores de producción.


El gráfico de arriba (tomado de acá) y similares no refutan la ley de la población. Como dice Mises (1949: 129), la ley del rendimiento (y de la población) por si sola no puede contestar 1) si el mismo óptimo de producción se puede alcanzar con otra combinación de factores diferente. 2) cual con precisión es el límite exacto a partir del cual, añadir un factor variable adicional, tiene menores rendimientos. 3) si al aproximarnos al máximo posible, la producción aumenta de manera proporcional o no al aumento del factor variable. Todas esas son cuestiones empíricas que cambian según la situación y el caso.


De hecho es precisamente en una sociedad socialista donde el número de nacimientos está incentivado a aumentar (como ocurre en el reino animal) por encima del máximo de riqueza. El "paraíso" socialista nos hace comportarnos y reproducirnos como animales de selva:
Para el individuo acaba todo pretexto de no procrear hijos desde el momento en que la fundación de una familia puede realizarse sin sacrificios personales, porque el sostenimiento de ellos incumbe a la sociedad… No es posible la existencia de una comunidad socialista si no se regula el crecimiento de la población por medio de la fuerza. La sociedad socialista debe estar suficientemente capacitada para impedir que el número de habitantes exceda de cierto máximo o de cierto mínimo. Necesita tratar de mantener siempre una cifra ideal, que permita dar a cada quien la mayor parte posible del ingreso común… (Mises, 1922: 205)

A la comunidad socialista "le faltan los móviles que en una sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producción armonizan el número de nacimientos con la cantidad de medios de subsistencia..." Todo ello, sin embargo, no ocurre con la civilización que implica la propiedad privada:
El principio regulador que asegura el equilibrio dentro de la sociedad, entre la cantidad limitada de bienes existentes y el crecimiento más rápido del número de consumidores, es la propiedad privada de los medios de producción. Al hacer depender la parte de los bienes sociales que se reserva a cada asociado del producto de su trabajo y de sus propios bienes, la propiedad privada asegura, por la restricción de nacimientos debido a razones sociales, la exclusión de los individuos en número excedente, que en el reino animal y en el vegetal es resultado de la lucha por la vida. Esta última da lugar a una restricción voluntaria mediante la limitación del número de descendientes impuesta por la posición social. (Mises, 1922: 314)

No es que Malthus no estuviera equivocado en muchas cosas, pero su ley de población (aunque no es un descubrimiento de él solo) es un gran avance y destruye muchos mitos. Por último, vale la pena ver el siguiente documental. El mismo se trata de una simulación en la cual la población mundial se duplica de un día para el otro, manteniendo todo lo demás constante (la tierra, los bienes de capital, la tecnología, etc.) Y, como se ve, claramente se sobrepasa catastróficamente el máximo de la ley de Malthus. 





Mises, Ludwig von (1922), El Socialismo. Análisis económico y sociológico. 5º edición. Madrid, España: Unión Editorial S.A. 2007.  

Mises, Ludwig von (1949), Human Action. The Scholar's Edition. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 1998.

domingo, 16 de marzo de 2014

Patrón Oro Clásico en Estados Unidos. Algunas Cifras


Dividiendo el periodo histórico de Estados Unidos en tres eras, voy a comparar un par de datos económicos. Las eras son: 1) El Patrón Oro Clásico que va básicamente desde 1870, cuando los americanos deciden desmonetizar la plata y abrazar el oro (monometalismo), hasta 1913 antes de ser interrumpido para siempre por la Primera Guerra Mundial. 2) La Era de Oro del Keynesianismo que va desde 1947, despues de la Segunda Guerra Mundial, hasta 1973 con la crisis del petróleo y la estanflación. 3) La Era de Oro del Monetarismo que empieza con el derrumbe keynesiano en 1974 hasta la actual Gran Recesión desde 2008.

Aclaración: Esta es una división periódica, no es una conceptual estricta. Muchos liberales o austriacos me dirán que el Patrón Oro Clásico en Estados Unidos (1870-1913) tenía muchos defectos, cosa que es muy cierta. Los seguidores de Keynes me dirán que muchas cosas se pudieron hacer mejor en el periodo de manejo keynesiano de la economía post-segunda guerra mundial (1947-1973). Y muchos monetaristas van a decir que se hicieron muchas cosas mal durante la contra-revolución monetarista de los 70s y 80s (1974-2007). Pero seamos simples y solo tomemos esos periodos como representantes aproximados justos de sus respectivos nombres y para tener algo con que comprar. No nos distraigamos con detalles conceptuales exactos, este post no es el lugar. Así que divirtámonos con algunas cifras...


El PBI se empezó a calcular desde 1929 en USA, para antes de eso solo tenemos estimaciones. Las dos mejores series (que existen) de producto bruto nacional (PBN)* real para USA estimadas para fines del Siglo XIX, son las de Balke y Gordon (1989) y Romer (1986). Ambas son consideradas por todos como las mejores y las "estándar". En este caso usaré la de Romer y las de FREDII, pero con ByG se consigue algo similar. El PBN real se incrementó 465% en el periodo liberal clásico.


Como ya vimos acá, con el índice industrial americano de Davis (2004) podemos ver que la producción industrial aumentó 713% entre 1870 y 1913, algo muy superior a los otros dos períodos.


Usando las estadísticas mundiales macro de Angus Maddison, se ve que el PBI per cápita en USA varió un 117% en el período de Patrón Oro Clásico.



El índice de precios al consumidor (IPC) de la Reserva Federal (FED) nos muestra que, en general, ese gran crecimiento se dio con precios bajando. En el período 1870-1913 los precios bajaron 22%. Algunos solo con ver esto creen hubo una especie de "depresión" en momentos de esta época, particularmente entre 1873 y 1879, pero eso es falso como lo demuestra Newman (2012).


En cuanto a la acumulación de capital, Kuznets (1961: 64) muestra que el stock de capital material (a precios de 1929) total bruto aumentó 558 % entre 1869 y 1909. De acuerdo a esta otra medida de FREDII de stock de capital a precios constantes de 2005, que es la mejor que encontré rápidamente, las otras dos Eras no le llegan ni a los talones al Patrón Oro Clásico.


De las tres fuentes de estimación de la tasa de desempleo anual para la época liberal clásica, 1) Romer (1986), 2) Lebergott (1964 -serie incluida en Romer) y 3) Vernon (1994), la de Vernon es la más razonable. Como vemos el desempleo se movió entre un máximo de 8 % y un mínimo 2%, algo bastante bueno dados los ciclos recurrentes deflacionarios (de causa principalmente estatal) de entonces. Pero además del desempleo por esos ciclos, también el enorme progreso tecnológico pudo haber producido desempleo temporal de corto plazo en varios años de la gente cuyo trabajo fue "reemplazado" por el de las nuevas máquinas y no tuvo la habilidad de adaptarse a otros. Lamentablemente el progreso es así, implica necesariamente cambios a los que algunos no se adaptan o no lo hacen lo suficiente como para seguir viviendo como lo hacían. Esta desventaja es solo de corto plazo, a la larga casi todos los trabajadores pueden adaptarse a otros trabajos que no sean el suyo anterior que quedo obsoleto. La única alternativa a eso es dejar de progresar, de innovar, de aumentar la riqueza y de disminuir la pobreza para que así los empleados en los procesos antiguos lo sigan estando.


Si continuamos la serie de Vernon desde 1899 con la de Lebergott, tenemos que la tasa de desempleo de 1870-1913 no fue mucho peor que en las otras eras. El promedio de la época del Patrón Oro (la serie de Vernon continuada con la de Lebergott) fue de 5.1 %, el desempleo la época keynesiana fue 4.8 % y el de la monetarista 6.2 %. En este caso la época intervencionista gana por muy poco, pero ¿Valió la pena el intervencionismo ineficaz solo para justificar una mínima mejora? 

Si calculamos la tasa compuesta de crecimiento anual del PBI per cápita encontramos una sorpresa...


Parece que por fin el keynesianismo y el monetarismo ganaron en algo. Sin embargo hay que matizar esto: Recordemos que el PBI per cápita es afectado por la cantidad de población (en el denominador) ¿Cuánto creció la población en los períodos vistos?



La población durante el Patrón Oro Clásico creció muchísimo (se más que duplicó) y más rápidamente (a mayor tasa) que en las otras eras. Aun así mantuvo un muy decente 1.82 % per cápita de crecimiento anual medio. 

Alguien podría decirme que estoy siendo injusto al comparar, por ejemplo, 43 años de Patrón Oro contra solo 26 de keynesianismo. Con un poco más de tiempo, la época keynesiano-intervencionista de post-guerra podría haberla superado. Pero hay que tener en cuenta que las tasas enormes de la época keynesiana no eran sostenibles. La economía americana no iba a seguir creciendo a esas tasas por siempre. El keynesianismo terminó en la gran inflación de los 70s que muchos anticiparon que terminaría gracias al impulso inflacionario previo que, en parte, hacía posibles esas tasas infladas.




*El PBI y el PBN son dos medidas diferentes para ver la renta nacional. Se calculan diferente, pero no suelen diferenciarse mucho entre ellas para USA.



Bibliografía:


Balke, Nathan S. y Gordon, Robert J. (1989) "The Estimation of Prewar GNP: Methodology and New Evidence". NBER Working Paper No. 2674. 

Davis, Joseph H. (2004) "An Annual Index of U. S. Industrial Production, 1790-1915". Journal: The Quarterly Journal of Economics. Vol. 119, No. 4, 1177-1215. 

Kuznets, Simon (1961), Capital in the American Economy: Its Formation and Financing. Princeton, N. J.: Princeton University Press.

Newman, Patrick (2012), "The Long Depression of 1873-1879: An Austrian Examination". Rutgers University. 

Romer, Christina D. (1986) "The Prewar Business Cycle Reconsidered: New Estimates of Gross NationalProduct, 1869-1918". NBER Working Paper No. 1969.

Romer, Christina D. (1986) "Spurious Volatility in Historical Unemployment Data" Journal: Journal of Political Economy. Vol. 94, No 1, 1–37.

Vernon, J. R. (1994) "Unemployment Rates in Post-Bellum America: 1869–1899" Journal: Journal of Macroeconomics. Vol 16, No. 4, 701–714.