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lunes, 7 de septiembre de 2015

Qué es la guerra contra el efectivo y por qué debería importarte


Muy pocos lo han notado, pero desde hace años a nivel internacional se ha recrudecido la guerra contra el efectivo. Los pocos conscientes de ello y de las consecuencias nefastas para nuestras libertades incluyen a economistas de la Escuela Austriaca como Joseph Salerno. La guerra va de a poco globalizándose en Francia (sobre todo luego del ataque a Charlie Ebdo), Suecia, Uruguay, Estados Unidos (el Chase), etc. Pero ¿Qué es la guerra contra el efectivo?

La guerra contra el efectivo (war on cash) significa medidas del gobierno para restringir o, en definitiva, impedir el uso de dinero (físico) en efectivo por parte de la población.

El efectivo al que el Estado apunta incluye, básicamente, dinero físico papel y monedas. El término "efectivo" debe entenderse en su sentido estricto, no en el financiero o contable. La guerra es solo contra el efectivo físico. En finanzas o contabilidad el efectivo a veces incluye, además del dinero en sí, activos (corrientes) inmediatamente convertibles a la par a dinero, cuentas bancarias a la vista, inversiones de corto plazo,
etc.

¿Por qué hacer una guerra contra el uso de efectivo? Los objetivos son varios:
  • 1) Tasas de interés nominales negativas: El plan es básicamente que dejes todo tu dinero en tu cuenta bancaria, de ser posible, sin retirar nada de efectivo físico. Encerrar tu efectivo dentro del sistema bancario. Simplemente que te muevas con tarjetas de débito, cheques o cosas así. Una vez que tu dinero físico está encerrado en el banco, pueden aplicar una tasa de interés nominal negativa. Si la moneda fuera libremente retirable y el banco impone una tasa de interés nominal negativa, la gente tenderá a sacar su dinero efectivo del banco. Ahora, si tienes prohibido sacar tu efectivo o es tremendamente inconveniente hacerlo, sentirás cómo el interés negativo se "come" tu saldo. Por ejemplo, si la tasa de interés nominal anual es -5 % y tienes un depósito de $1.000; entonces a fin de año tendrás solo $950.
Grecia con su crisis y depresión económica se ha convertido en el más reciente laboratorio para probar ir contra el efectivo. Su gobierno propuso lo que es básicamente un impuesto a la retirada de efectivo de los bancos. Por órdenes estatales, los bancos cobrarían un pequeño recargo por retirar el efectivo en cajeros automáticos (en un intento desesperado de evitar que los ciudadanos sigan retirando euros y, de paso, recaudar algo). Ahora los griegos deben pagar 1 euro por cada mil euros que extraigan. No es mucho, pero el porcentaje no es el problema. Como indica Salerno, el problema verdadero es el principio que se pone en marcha al hacer esto. De ejecutarlo, lo que los bancos han hecho es romper el valor par que necesariamente debe haber entre el depósito y el efectivo. Una vez roto, aunque sea solo una mínima parte, deja de ser un valor par. Y, por ende, abre la puerta a cualquier otro porcentaje a aplicar en el futuro (y que dependerá de cuanto interés negativo se quiera cargar). El cambio entre el valor del depósito y el efectivo depositado en el mismo debe o ser par o ser cualquier otro valor, no hay otra posibilidad.

Supongamos, por simplicidad, que el recargo de los bancos griegos es 10 %. Ya no puedes ir a retirar todo tu dinero de inmediato al banco, reclamando un euro en efectivo por cada un euro depositado. Ahora por cada 100 euros físicos que quieras sacar, te cobran 10 euros. Solo puedes sacar del banco un euro, pagando 1,10 euros. O lo que es lo mismo, obtienes 90 euros en efectivo por cada 100 depositados. Y, por supuesto, el gobierno griego deja bien claro que hacer lo contrario no invierte las cosas. Al depositar 100 euros en efectivo en un banco, el cliente no obtiene 110 euros en depósito sino 100. Astutos los tipos, ¿no?

Ahora es más costoso comprar cualquier bien con efectivo retirado que con un depósito bancario. Si quiero comprar algo que vale 100 euros, al sacar el dinero del banco me dan solo 90 en efectivo y no lo puedo comprar. Si lo compro directamente con tarjeta de débito bancaria, puedo adquirirlo. Es decir, si deseo adquirir con el efectivo sacado del banco algo que vale 100 euros, debo pagar 110 euros. Pero comprándolo vía el sistema bancario, solo pago 100 euros.

Observen lo que pueden hacer ahora los políticos: Si pierdes 10 % cada vez que sacas el dinero del banco, ellos pueden bajar la tasa de interés sobre tus depósitos hasta el, digamos, -6 %. Aun con eso, no sacarías el dinero del banco pues perderías más (10 %) de lo que te sacan ahora (6 %). En esas nuevas circunstancias muchas personas ya no sacan inmediatamente el dinero del banco para huir del interés negativo. Ese era el objetivo: imponer tasas de interés nominales negativas y que la gente no huya de ella. Lo que ocurre en Grecia tiene potencialmente esas consecuencias, pavimentar el camino a las tasas de interés nominales negativas.

Como irremediablemente te estarían sacando 6 % de tu efectivo, estarías obligado a gastarlo. Te harían gastar tu dinero sustrayendo un monto de tu cuenta bancaria por cada día que lo dejes ahí y no lo gastes.

Uno de los objetivos de quitarte el efectivo físico es imponer tasas de interés nominales negativas. Y a su vez, el objetivo del interés nominal negativo es obligarte a gastar. La ideología keynesiana/monetarista de mantener un determinado (por el gobierno, claro) nivel de gasto para resolver los problemas, es de gran inspiración en esto. Si te sacan dinero de tu cuenta bancaria por cada día que lo dejes en el banco y no lo gastes, vas a estar obligado a gastarlo.

No solo tu propiedad va a ser arbitrariamente expropiada vía la tasa de interés nominal negativa, sino que además tu libertad de disponer de ella gastándola o no según tu criterio va a ser violada solo porque a los burócratas se les ocurrió que debes gastar más. Estas entre perder parte de tu propiedad o hacer lo que los políticos digan que hagas con ella.
  • 2) Apoyar el sistema bancario de reserva fraccionaria: Cuando la gente pierde la fe en el sistema bancario, comienza a retirar su efectivo del mismo. Al hacerlo, el público está reclamando sus justos derechos de propiedad sobre su dinero. Ello hace que comience a colapsar el sistema bancario. Pero encerrando el efectivo dentro de los bancos e impidiendo que lo puedan sacar, el Estado protege y apuntala el inestable, inflacionario y causante de ciclos económicos sistema de reserva fraccionaria.
Usando tarjetas de débito, cheques, etc. aun cuando algunos bancos pudieran tener problemas cuando unos clientes pasan de unos a otros su dinero, el dinero no se retira del sistema. La mayoría de la gente no suele darse cuenta, pero como depositantes tienen el poder de tirar abajo incluso al más poderoso banco de un día para el otro si muchos de ellos retiran su dinero rápidamente. Washington Mutual (WaMu) el sexto mayor banco de Estados Unidos fundado en 1889, con sucursales en todo el país (El "Walmart de los bancos", le decían) y una historia de solidez; únicamente con una corrida de una semana por parte de sus depositantes desapareció en 2008 en la mayor caída bancaria de la historia. El declive del más poderoso banco es posible en cualquier momento.

No es de extrañar que los bancos apoyen voluntariamente al gobierno en esta guerra, les conviene mucho. Les saca de encima el fantasma de las corridas: la supremacía de los depositantes. Por eso pueden notarse movimientos voluntarios por parte de ellos para facilitarle el trabajo a los políticos.
  • 3) Dificultar el mercado negro: uno de los objetivos explícitos de la guerra contra el efectivo es precisamente ir en contra del mercado negro. Con el pretexto de combatir enemigos reales o imaginarios, se planea eliminar el efectivo. Los narcotraficantes, terroristas, evasores, el lavado de dinero, etc. son la excusa. Como suele ser usual, los gobiernos se toman de problemas artificialmente creados por ellos mismos para usarlos de excusa en restringir aún más la libertad de la gente.
Incluso regalando el argumento al gobierno y asumiendo que esas personas son "malvadas" y hay que combatirlas, el mercado negro no tiene por qué estar limitado a drogas, explosivos para atentados, evasión impositiva, etc. También puede incluir productos básicos que una mala política del gobierno ha hecho desaparecer del mercado legal. Luego de que una política generalizada de precios máximos acaba con la existencia de muchos productos, estos aparecen en el mercado "ilegal". En el mercado negro las cosas se consiguen. A un mayor y real precio, pero se consiguen. Obviamente las cosas se pagan en efectivo, el cual garantiza discreción.

Imaginen que viven en Venezuela y no tienen acceso al mercado negro porque no poseen efectivo y solo pueden comprar en el mercado blanco (donde casi no hay nada) vía el sistema financiero. La mayoría no podrían adquirir las cosas más básicas una vez las pocas que hay se agotasen y luego de horas perdidas en una cola.

Aun cuando, afortunadamente, el ingenio de los participantes del mercado negro seguramente idearía alguna solución a la falta de efectivo (surgiendo espontáneamente alguna moneda en efectivo paralela, etc.), en el corto plazo muchas personas sufrirían mucho la falta de productos.
  • 4) Facilidad de cobrar cualquier impuesto: Pero la violación a tu libertad no se detiene en determinarte desde arriba si debes gastar o no, dificultar que consigas las cosas que deseas pero que el gobierno ha hecho desaparecer y en sostener el fracasado sistema bancario actual. La histórica alianza entre el sistema bancario y el Estado permite todavía más arbitrariedad.
Una vez que tienes todo tu dinero encerrado en una cuenta bancaria, el Estado puede cobrarte cualquier tasa de impuesto que decida de inmediato y no tendrás escapatoria (salvo tener un grupo de abogados y descubrir algún reducto legal, lo cual a la larga tampoco es garantía). El gobierno puede potencialmente cobrar los impuestos excesivos que desee.

El dinero en efectivo es mucho más difícil de expropiar por parte del gobierno. Pero si mañana quiere sacarte el 70 % de tu dinero y está en una cuenta bancaria encerrado, puede hacerlo y ya no podrás conseguir y guardar efectivo fuera de su alcance. La expoliación estatal es enormemente más sencilla sin la existencia de efectivo.

Si el Estado quisiera rescatar a los bancos (insolventes por las malas decisiones de su gerencia, no de los depositantes) con el efectivo de los que depositaron en ellos, podría hacerlo de inmediato.
  • 5) Mover todo a través del monitoreable sistema financiero: El pago y cobro con dinero en efectivo muchas veces significa intimidad. Dado que no quedan registros de la transacción (cuando compras algo, el dinero va y el producto viene. Fin de la historia), la intimidad de las personas queda protegida.
Si todo tu dinero está en el banco y cualquier movimiento debe ser a través del sistema financiero, absolutamente cualquier transacción que hagas con dinero quedará registrada. Y, por ende, el gobierno puede saber qué compraste, cuando lo hiciste, dónde, etc. Por ejemplo, supongamos que compras una muñeca inflable para la despedida de soltero de un amigo. Deberás pasar tu tarjeta de débito para pagarla y la transacción es registrada. Si, luego de un tiempo, por la razón que sea, consigues cierto prestigio y representas una amenaza para el gobierno o sus lobbistas, puede ser que esa transacción se haga pública, sea atribuida a ti y destrocen tu credibilidad (obviamente, no es necesario que el propio gobierno sea el soplón. Puede dar los datos a los medios de comunicación y ellos encargarse de difundir la información). Descontemos el caso de que asuma un dictador sin escrúpulos al cual tus comentarios no le caigan bien y que pueda saber qué remedios tomas, cuando y donde los compras, en que horarios regulares, etc. Suena a película de ciencia ficción, pero, dado el historial homicida de los gobiernos, algo tan simple es perfectamente posible.

La capacidad de espionaje por parte de la inteligencia estatal queda potenciada enormemente. Toda tu intimidad financiera, desde lo que comes hasta lo que usas en el baño, quedará registrada. Y, potencialmente, utilizable en tu contra por parte del gobierno o sus afines.

No es que hoy en día el Estado no se meta en la intimidad de las personas, lo hace muchísimo. Pero la eliminación del efectivo implica la desaparición de la última arma efectiva para evitar el ojo gubernamental en toda nuestra vida comercial.

En resumen, si el Estado gana la guerra contra la efectivo perderás la libertad de disponer de tu propiedad (gastar cuando y como quieras o no hacerlo), el Estado podrá expropiarte cuanto desee o le convenga y no tendrás escapatoria, perderás la poca intimidad que todavía puede tenerse del ojo vigilante del gobierno, en caso de aplicar controles destructivos sobre los precios estarás a la buena del político para conseguir algo y se perderá definitivamente el mínimo control sobre el (inestable, inflacionario y artificialmente mantenido por el Estado) sistema bancario de reserva fraccionaria: la saludable amenaza de corridas bancarias.

Aun en el actual y estatista sistema de dinero fiat, si perdemos el efectivo físico seremos enormemente menos libres y más esclavos de los políticos. Y eso debería preocuparnos a todos.

lunes, 18 de mayo de 2015

Los increíbles errores de Kliksberg


Bernardo Kliksberg tiene un impresionante currículum: Se graduó en cinco carreras universitarias (Licenciado en Sociología, Licenciado en Administración y Contador Público), dos de ellas con doctorados (Ciencias Económicas y en Ciencias Administrativas), y con las máximas distinciones. Ello más la Medalla de Oro de la UBA y dos veces el Diploma de Honor. Sumado a decenas de doctorados honoris causa por todos lados del mundo. Asesor de la ONU, UNESCO, UNICEF, OIT, OEA, OPS y otros. Autor de 55 libros y cientos de publicaciones. Y un gran Etc.

En el canal estatal Encuentro tiene una serie documentales llamados "El Informe Kliksberg". Uno de sus "Informes" está dedicado a las causas de la crisis económica mundial que comenzó desde 2007. Como veremos, está plagado de errores y clichés. 


De acuerdo con Kliksberg, las causas "son éticas" y son cuatro (min. 04:22 - 04:27. Aunque Kliksberg solo desarrolla tres… no es la primera ni la última incoherencia del video). Veámoslas una por una

Desregulación

De acuerdo con Kliksberg (min. 04:58 - 06:52):
Durante el periodo de Bush en los Estados Unidos, se dejó de regularse debilitaron las regulaciones y eso permitió que se desarrollaran las hipotecas basura, lo derivativos basura… las burbujas… Durante el periodo de Bush, la total desregulación en nombre de que el mercado lo iba a hacer todo produjo efectos… generaron pobreza, desocupación y todas las posibilidades para la especulación desenfrenada.
Kliksberg está repitiendo un cliché que es un mito característico desde 2007 hasta hoy. Jamás demuestra en qué cuantía o da una cifra cuantitativa o cualitativa de la supuesta desregulación. Sin embargo, es muy fácil demostrar la falsedad de esa acusación.

George W. Bush gobernó Estados Unidos desde enero de 2001 hasta enero de 2009. Por lo tanto, hay que demostrar que las regulaciones disminuyeron partiendo del año 2000, inmediatamente previo al mandato de Bush, hasta 2008, el ultimo en donde tomó decisiones. Una "total desregulación" necesariamente significa una disminución considerable y progresiva tanto de la cantidad de regulaciones como del gasto estatal regulatorio en un periodo.  


El Registro Federal (Federal Register) norteamericano es el equivalente a nuestro Boletín Oficial. Contiene publicadas todas las leyes, reglas, regulaciones, propuestas, reglamentaciones, etc. Su cantidad de páginas es un buen proxy amplio de la cantidad de regulación.

Con excepción de un solo año (2001), la cantidad total de páginas del Registro Federal durante el resto del mandato del Bush hijo jamás bajó de las 70.000 páginas. Para que fuera cierto el cliché de la "desregulación" es absolutamente necesario que esa cifra baje. Lo cual no ocurrió. De hecho, si tomamos punta a punta desde 2001 hasta 2008, la cantidad de páginas aumentaron 23 %. Un incremento así, implica mayor regulación, no menor.

Pero, como ya expliqué hace años, alguien podría objetar la amplitud del Registro Federal pues este puede contener discusiones sobre leyes, interpretaciones, etc. que aumentan la cantidad de páginas. Por lo que podemos ver una de las más exactas medidas de regulación. La cantidad de páginas del Código Federal de Regulaciones (Code of Federal Regulations o CFR), el cual incluye solo regulaciones existentes.


No hay mucho que comentar. Claramente la tendencia de la cantidad de páginas con regulaciones ha sido creciente durante todo el mandato de Bush. Solo en un año (2003) la cantidad bajó, pero esa disminución fue mucho más que compensada por posteriores incrementos. La tendencia, sin embargo, fue claramente creciente. Desde el año 2000 hasta 2008 la cantidad total de páginas solo con regulaciones aumentó 14 %.

Pero no solo la CANTIDAD de regulaciones aumentaron o, en su defecto, no se redujeron en los años de Bush hijo. Tampoco el GASTO real en regulación se redujo a lo largo de su periodo.


Como se ve en el gráfico, el gasto, descontando la inflación a dólares del año 2000, en regulación económica aumentó casi 35 % y en regulación social un 54 % entre el año 2000 y 2008. En cuanto a la regulación específicamente bancaria y financiera, en los informes no se especifican los datos desde 2001 hasta 2003 por lo que esa caída de 2005 con respecto al 2000 no se sabe si fue constante o solo de ese año particular. De cualquier manera, hacia 2008, el gasto real en regulación financiera y bancaria aumentó casi 10 % con respecto al año 2000. Por lo tanto, si tomamos el año 2000 y 2008 cuando Bush aún no asumía y el último de su administración, no hubo desregulación financiera. Tanto la CANTIDAD como el GASTO real en regulaciones son mayores al final de su periodo de lo que eran antes de él.

Como porcentaje del PBI, el gasto total en regulación social y económica pasó desde el 0,25 % en 2000 al 0,32 % en 2008. Ni siquiera en esto se observa ningún intento por desregular en la era de Bush. 

El primer punto de Kliksberg colapsa por si solo por el simple hecho de que es falso. Con los datos cuantitativos mostrados, se prueba que no ha habido desregulación durante la era de Bush hijo. Repito: NO la ha habido. Bernardo Kliksberg simplemente está repitiendo y, peor aún, basándose en un cliché para demostrar su punto.

Codicia desenfrenada

Kliksberg dice (min. 09:07 - 09:40):
Era egoísmo exacerbado, llevado a su máxima expresión... Una cantidad de altos directivos, presidentes y gerentes de empresas financieras faltos de toda ética hundieron sus empresas, hundieron a la población, causaron daños gravísimos al mundo.
Este punto es solo otro cliché. Kliksberg simplemente describe y da por hecho la avaricia. Pero jamás se pregunta por qué ocurrió la codicia desenfrenada en primer lugar. Livianamente la toma como dada del propio sistema. Hace años mostré que era falso culpar a la avaricia de la crisis. Ahora solo daré un comentario general suponiendo que los datos de Kliksberg son ciertos. Voy a descontar la evidencia empírica que muestra que los bancos con incentivos menos alineados entre CEOs y los intereses de los accionistas no mostraron peor performance (lo cual, de por sí, destruiría el argumento de Kliksberg).

Lo cierto es que en un mercado libre, ese al que Kliksberg culpa de la crisis, las pérdidas y las bancarrotas son absolutamente necesarias. En exactamente la misma medida en que los beneficios son absolutamente necesarios. Las pérdidas y bancarrotas permiten liberar recursos que están mal invertidos para trasladarlos a inversiones que sí sean rentables. Los rescates (bailouts) por parte del Estado (dar apoyo financiero a un empresa en mala situación financiera o bancarrota) o las garantías implícitas o explicitas de rescate; impiden ese saludable proceso. Si una empresa o banco hace mal las cosas y tiene pérdidas o está por quebrar y luego es rescatada por el Estado; entonces no tiene que preocuparse por dejar de hacer las cosas mal.

Cometer errores y perder dinero provoca temor, y el temor es un motivador. El miedo a perder dinero o a ir a la bancarrota es un incentivo. El miedo pone un límite estricto a la avaricia. Si se remueve ese miedo a las pérdidas o a la bancarrota con rescates, entonces ¿Qué limita a la avaricia? Nada. Kliksberg habla de "codicia desenfrenada", pero jamás menciona la verdadera razón que quitó el freno.

Pero además, otro hecho nunca mencionado por Kliksberg es la expansión crediticia deliberadamente provocada por la FED desde el año 2001 y la correspondiente caída relativa de las tasas de interés que creó incentivos y recursos para "especular sin frenos", hacer inversiones arriesgadas y malas inversiones.

Para que hubiera habido un mercado libre, no debieron existir rescates estatales ni promesas explicitas o implícitas de rescate antes y después de la crisis. Ni tampoco expansión artificial del credito. Dado que los hubo por todos lados, es falso decir que el mercado promovió la "codicia desenfrenada". Es simple lógica. Los clichés de Kliksberg no la tienen.

Por lo tanto, aun asumiendo que todos los casos que presenta Kliksberg son ciertos, ellos fueron provocados por una intervención estatal que promovió artificialmente la codicia. Repito: no es la codicia en sí misma la causa de la crisis, como falsamente argumenta Kliksberg, sino una intervención del Estado que cambió artificialmente los incentivos.

Por lo tanto su punto número 2, de culpar a la codicia per se de la crisis, es también falso. Y su nula mención de las intervenciones estatales que promovieron artificialmente la avaricia, hacen dudar, a esta altura, de su honestidad intelectual en este "Informe".

En cuanto a Enron, aun asumiendo que damos por sentado lo que dice Kliksberg de que fue causado por "la avaricia", recuerden que no fue la agencia reguladora estatal SEC sino un administrador de hedge funds, James Chanos, el que detectó a los que defraudaron a la compañía. Él leyó los informes financieros e inmediatamente supo que eran fraudulentos. El afán de lucro lo hizo tener posiciones de corto en sus acciones y ganar beneficios al exponer el caso. La SEC, por años, falló en ver lo que ocurría. Fue "la avaricia" de Chanos lo que más ayudó a iluminar el caso Enron, en contra de lo que dice Kliksberg. Por lo que ni siquiera es cierto que mayor regulación estatal necesariamente ayude a evitar esto. Incluso dando por certera la descripción de Kliksberg, no se desprende que "la avaricia" per se sea la principal causa. Y, de hecho, el caso Enron demostró que fue precisamente el afán de lucro lo que sacó a la luz al fraude.

Insolidaridad

Los problemas argumentativos de Kliksberg se agravan en lugar de disminuir. Apelando a la autoridad del tercer hombre más rico del mundo, Warren Buffett, Kliksberg lo cita (min. 14:41 - 15:20):
No puede ser. Yo pago de impuestos el 16 % de mis ingresos. Mi secretaria paga el 35 %. Y ¿Por qué?
Pero empeora cuando dice:
Porque durante el periodo de Bush, desgravó totalmente a los muy ricos, al 1 %. Les quitó gran parte de los impuestos hasta convertirlo en que podían pagar menos impuestos, de la mitad, del promedio de la población.
Como demostraron Stephen Moore, Mark Perry acá, acá, acá y acá, entre otros que muy respetuosamente también lo muestran; Buffett se equivoca completamente en temas de impuestos. La "Regla Buffett" es falsa. La premisa entera de Buffett es incorrecta.


Como se observa, en el año 2008 (último del mandato de Bush hijo cuando, según Kliksberg, la tasa de impuestos al 1 % más rico debería ser ultra baja con respecto al resto de la población), según la AFIP norteamericana (el IRS), los que recibieron 1 millón o más de ingreso bruto ajustado pagaron en promedio 23,3 %. Los que ganaron entre U$S 50.000 y U$S 100.000, eso posiblemente ganaría la secretaria de Buffett, pagaron en promedio 8,9 %. Los millonarios en 2008 pagaron en promedio más de dos veces y media la tasa que pagó la secretaria de Buffett, con los ingresos presentados.

Es falso que los CEOs paguen en promedio menos tasas de impuestos que sus secretarias. La premisa de Buffett es falsa. Kliksberg se basa en y repite esa premisa de Buffett. Por lo tanto, lo que dice Kliksberg es falso. También es falso que el 1 % más rico pague, en promedio, la mitad del promedio de la población.

En cuanto a los países nórdicos, el Washington Post, difícilmente clasificable como un diario de derecha, demuestra que ciertamente tienen problemas. En Suecia hay un creciente problema racial así como que un partido muy renuente a la inmigración obtuvo bastantes votos. El desempleo juvenil es relativamente alto tanto en Suecia, Finlandia como en Dinamarca. También tiene una deuda por hogar alta y una posible burbuja inmobiliaria de la que hasta Krugman está nervioso. Dinamarca fue muy golpeada por la crisis y hasta sus sistema educativo ya no es tan bueno.

Su proselitismo hacia gobiernos latinoamericanos, y particularmente el argentino (el cual subsidió sus "Informes" con dinero de impuestos), es irrelevante. Bastará esta referencia y además decir que la pobreza en Argentina (que ya no se mide) está a niveles de los 90s. Solo los fanáticos K y Kliksberg con sus clichés pueden pretender "profundizar" eso y decir que Argentina tiene un gobierno al cual "le importa la gente".

Kliksberg falla enormemente la mayor parte de su "Informe" sobre la crisis. Muchos de los informes dedicados a otros temas que he visto tienen problemas similares a este. Esto debe tomarse solo como un ejemplo de que no se puede hacer algo basado únicamente en clichés y frases trilladas. Uno debe, al menos, probar mínimamente lo que dice.

domingo, 1 de marzo de 2015

La Gran Depresión en USA, 1932: El colapso del primer New Deal

Hoover y Roosevelt. Fuente

"En todas partes, vemos la burocracia crecer en tamaño. Como resultado, los impuestos están subiendo en todos lados. En un momento cuando la necesidad de reducir los costos de producción es universalmente discutida, nuevos impuestos se están imponiendo sobre la producción. Por lo tanto, la crisis económica es, al mismo tiempo, una crisis en las finanzas públicas."

Ludwig von Mises (1931)



El New Deal fue un conjunto amplio de medidas gubernamentales para intervenir y planificar la economía. Por ejemplo, impulsar al alza salarios y precios, expansión del crédito, salvar empresas débiles, aumentar el gasto público, etc. (Rothbard, 1963: 186) En palabras simples, un mecanismo para estropear los mercados y prevenir el mecanismo de precios en favor de los intereses de clases especiales (Anderson, 1949: 115). Así fue denominado el programa de Franklin Roosevelt. Sin embargo, no fue una creación del gobierno del presidente demócrata. A pesar de que Anderson (1949: 115) dice que empieza en 1924 como un programa deliberado y consciente debido a la manipulación monetaria, lo cierto es que el New Deal comenzó con toda su fuerza en el gobierno previo de Herbert Hoover (Anderson, 1949: 219-26; Rothbard, 1963: 185-87, 209-10, 217-37, 285-320; Ohanian, 2009; Horwitz, 2011).

El año 1932 es particularmente importante. Debido a la profundización de la depresión en 1930 y 1931 y a que no se veía la más mínima señal de recuperación posible, el intervencionismo de Hoover se vuelve más drástico (Rothbard, 1963: 285-320). Dado su carácter intervencionista, las medidas de 1932 son el verdadero comienzo del New Deal en su máxima expresión.

Más intervención estatal

1) Por si todas las anteriores intervenciones estatales en la fijación de salarios fueran insuficientes, Hoover firma la Norris-La Guardia Act en marzo de 1932. Continuando, de esta manera, su política de cartelización previa. Hoover no se daba por vencido para seguir interviniendo la economía. Básicamente prohibía a las cortes realizar acciones contra los piquetes, huelgas o boicots y además también prohibía los contratos de "perro amarillo" así como exoneraba a los sindicatos de que se les apliquen leyes antitrust (Reynolds, 1982). Dándoles una inédita capacidad y ámbito de realizar sus actos violentos y agresivos. De hecho, luego de la Wagner Act, es la mayor legislación favorable para sindicatos de la historia de Estados Unidos. Ambas legislaciones pasadas para "combatir" una inexistente "falla de mercado" (Reynolds, 1982).

2) La intervención del mercado laboral continuó con la legalización por parte del Congreso de la prohibición ejecutiva de la inmigración y la restricción artificial de la oferta de trabajo que implica. La inmigración cae a mínimos históricos.

Homeland Security
3) Empeñado en evitar la liquidación a toda costa, Hoover impulsa, en enero de 1932, la creación de la Reconstruction Finance Corporation. A esta altura los keynesianos que lo suelen llamar "liquidacionista" demuestran que nunca revisaron la historia. Fue creada para otorgar préstamos y financiamiento con dinero de los contribuyentes a organizaciones que estaban a punto de quebrar. La mayor parte fue prestada a bancos y ferrocarriles (Rothbard, 1963: 296-300). Una vez más, se evitaba la liquidación de malas empresas que tenían pérdidas para usar sus recursos en cosas verdaderamente valoradas por la gente y salir de la depresión. De hecho, desde enero de 1932 hasta febrero de 1933, el organismo otorgó préstamos colateralizados de corto plazo a bancos en problemas. Está demostrado (Calomiris; Mason; Weidenmier y Bobroff, 2012) que los préstamos de la Reconstruction Finance Corporation no solo no evitaron las quiebras de los bancos, sino que hizo que sea más probable que quebraran. Luego, desde marzo de 1933, cambió su política a comprar acciones preferentes (preferred stock). Ello aumentó la probabilidad de supervivencia de los bancos a costa de que los contribuyentes soportaran el riesgo de sus quiebras.

4) En julio de 1932, Hoover pasa una ley para crear la Federal Home Land Banks. Era un sistema de 12 bancos que proveían financiación estable y de bajo costo (subsidiada) para que extendieran préstamos hipotecarios más accesibles a los americanos. En realidad, simplemente proveía ayuda al sector de la construcción. Interrumpiendo, aún más, el proceso de liquidación y purga de malas inversiones que la economía necesitaba.

5) Hoover crea, en 1932, la primer legislación federal para dar ayuda social a los desempleados, la Temporary Emergency Relief Administration. Eran préstamos directos a los gobiernos de los estados para gasto en ayuda social. Este fue uno de los programas claves de Roosevelt luego, al punto de que solo le cambió el nombre. Una vez más, se ve que el verdadero padre del New Deal fue Herbert Hoover. 

Ya en 1932 los empresarios, al ver que el país se seguía hundiendo y dado que la presión sobre los beneficios se hizo insoportable, deciden desacatar el plan de Hoover de mantener los salarios. Es por ello que recién en 1932 bajan considerablemente (Rothbard, 1963: 331-33; Vedder y Gallaway, 1987). Pero la baja de salarios se toparía con un obstáculo que, combinado con la caída brutal de productividad y toda la legislación favorable a los sindicatos, haría que la baja no fuera suficiente: la contracción monetaria.

La FED: Ni pasiva ni deliberadamente contractiva

La FED consistentemente intentó reinflar el crédito durante el periodo 1929-33. De hecho, lo hizo de manera desesperada desde la primera etapa de la Gran Depresión. La Reserva Federal trató desesperadamente de reinflar el crédito incrementando todo lo que estaba bajo su control (Salerno, 1999; Herbener, 2014; Rothbard, 1963: 214-16, 239-41, 260-63; 2002: 274-78). 

Esto no es una idea únicamente austriaca. En la actualidad, incluso un monetarista respetado como Allan Meltzer, en el que se conoce como el mejor libro sobre la historia de la Reserva Federal, reconoce que: "[L]a Reserva Federal no fue enteramente pasiva en los tres años y medio del declive. Más de una vez compró títulos o bajó la tasa de descuento." (Meltzer, 2003: 273). Incluso pone en duda la tesis de Friedman de que si Benjamin Strong, el presidente de la FED desde que se puso en marcha en 1914, no hubiera muerto en 1928; el banco central hubiera tenido una política más consistentemente expansiva (inflacionaria): "[L]os oficiales de la Reserva Federal se comportaron consistentemente en los declives de 1923-24, 1926-27 y 1929-33." (Meltzer, 2003: 274).

Rothbard (1963) y Friedman y Schwartz (1963)
Como se observa en el gráfico, tomando los valores de diciembre de cada año (con diciembre de 1929 igual a 100), tanto la oferta monetaria de Rothbard (1963: 240, 302, 325; Salerno, 1999) como el M1 y M2 de Friedman y Schwartz (1963: 712-14) se contraen desde 1930 hasta 1933. Nadie niega que ocurrió una contracción monetaria importante en 1930-1933, aunque la oferta monetaria austriaca cae mucho menos que la monetarista. Pero no es cierto que la misma fue causada deliberadamente por o debido a la inacción de la Reserva Federal. La deflación o contracción de la oferta monetaria se debió a hechos totalmente fuera del control del órgano monetario.

La FED fue derrotada. El banco central, aun siendo una institución legalmente privilegiada y distorsionadora, no es omnipotente. Puede ser superado si la gente pierde la confianza en el sistema bancario. La autoridad monetaria actuó consistentemente inflando el crédito y aumentando las reservas de los bancos. A partir del segundo trimestre de 1932 surgió el fenómeno de las reservas excedentes (reservas por encima del mínimo legal), como se ve en el gráfico basado en Board of Governors (1943: 396). 
Así es como surgió la primera Flexibilización Cuantitativa (Quantitative Easing).

Board of Governors (1943: 396)
La contracción de la oferta monetaria se debió a factores fuera del control de la FED: 1) La pérdida de confianza de los inversores internos (cambiando sus depósitos a dólares papel) y externos (reclamando su oro) en el pseudo-patrón oro (que no era el Patrón oro Clásico) manejado por el banco central. Lo que supuso un incremento del efectivo en manos de la gente y una caída de reservas de oro de la FED, provocando la declinación de las reservas de los bancos. 2) Los bancos comerciales, actuando prudentemente, trataban de salvarse a ellos mismos y sus depositantes restringiendo préstamos a empresas en ruina y usando esos fondos para repagar las deudas con la FED. Dando otro impulso a la disminución de reservas bancarias. 3) El ya mencionado incremento de las reservas excedentes a partir del segundo trimestre de 1932 (Salerno, 1999; Rothbard, 1963: 304-05).

La deflación monetaria de 1930-33 no fue causada por la Reserva Federal, quien intentó todo cuanto pudo para combatirla. Sino que se debió a los agentes privados internos y externos tenedores de dólares y oro que intentaban reclamar sus justos derechos de propiedad contra un sistema financiero con un banco central que había estafado su confianza con sus manipulaciones inflacionarias del pseudo-patrón oro vigente (Salerno, 1999). No hay nada de malo ni ninguna "falla" de mercado en ese comportamiento. Las corridas bancarias son una forma de deflación crediticia bancaria (bank credit deflation) y ayuda a acelerar el proceso para deshacer las distorsiones de la inflación previa (Salerno, 2003). La deflación de la oferta monetaria bancaria es benigna y purgatoria como cualquier otro proceso de mercado. Los bancos deben caer así como también cae cualquier empresa de otro sector que realice malas maniobras y pierda la confianza de sus consumidores (Salerno, 2003). Lo que provocó y profundizó la depresión no fue la contracción monetaria en sí, sino mantener los precios más altos de lo que hubieran sido sin intervención estatal. Ya sea por la vía gubernamental de mantener salarios y precios o inyectando dinero. De hecho, Rothbard (1963: 304-05) cree que la considerable deflación de julio de 1931 hasta julio de 1932 fue responsable del repunte de actividad de mitad de 1932.

La gran subida de impuestos

Fiscalmente, Hoover tampoco fue completamente contractivo. Como señalan los de The American Presidency Project, antes de 1977 el año fiscal empezaba el 1 de julio y terminaba el 30 de junio. Hay que recordar que Calvin Coolidge fue presidente hasta marzo de 1929. Hoover asumió ese mes del mismo año. Para ese momento, el presupuesto del año fiscal 1930 fue preparado por Coolidge.

Casa Blanca y FRED II
Casa Blanca
Casa Blanca
En primer lugar es importante observar el gasto público real. Es verdad que en el año fiscal de 1933 hubo una baja nominal mínima. Pero debido a la mucho mayor deflación de precios, el efecto real sobre la economía nunca decreció. Tanto el gasto público como el déficit fiscal en porcentaje del PBI muestran una tendencia creciente todo el periodo de la Gran Depresión. De hecho, ambos porcentajes son mucho más grandes que los de Roosevelt en tiempos de paz (antes de prepararse para la Segunda Guerra Mundial en 1941).

Rothbard (1963: 347)
El peso fiscal del gobierno sobre la economía es lo que depreda, del producto nacional del sector privado (calculado como el Producto Bruto Privado o PBP), el sector público total con su gasto. El cociente de la depredación fiscal (gasto público) sobre el producto privado, da el peso fiscal del gobierno sobre la economía (Rothbard, 1963: 253-54, 339-48). El mismo crece todo el periodo de la Gran Depresión (Rothbard, 1963: 253-56, 263-64, 289, 347) desde el 14,3 % del PBP en 1929 hasta el 24,8 % en 1932. El Estado jamás redujo su tamaño real en toda la crisis. Muy al contrario, aumentó sin cesar su depredación del sector privado profundizando la depresión.

Por supuesto, la única excusa de los keynesianos ante esto es que "los déficits y gasto público de Hoover, así como los de Roosevelt, no fueron suficientemente grandes" y por eso no funcionaron. Sin embargo, eso es falso. Gene Smiley (1987) demuestra que una política fiscal más expansiva no hubiera acelerado la recuperación debido a que 1) el análisis keynesiano no toma en cuenta efectos expulsión y 2) incrementos en el gasto neto vía gasto público no alteran los precios relativos de manera que promuevan coordinación a mayores niveles de producción y empleo sostenibles.

Como consecuencia de sus propios déficits fiscales, aparece finalmente el último clavo en el ataúd para terminar de hundir la economía. En 1932, el Presidente Hoover subió los impuestos de manera descomunal. No se salvó nadie, ni los ricos ni los pobres. Todos sufrieron la brutal rapiña del Estado. Comparen solo las tasas marginales de impuestos de 1931 contra las de 1932:

Tax Foundation
Tax Foundation
Los pobres, los que ganaban entre $0 y $4.000, pasaron de pagar 1,5 % en 1931 a que les quiten 4 % en 1932. Un aumento de 167 % en solo un año. Pero es peor aún. Los tramos de escala se redujeron. Los que ganaban entre $4.000 y $8.000 antes de 1932 pagaban 3 %. En 1932 los que tenían ingresos entre $4.000 y $6.000 pagaban ahora 8 %. Entre $8.000 y $10.000 tenían tasa de 5 % en 1931. Para 1932, entre $6.000 y $10.000 pagaban 9 %. Y por si todo lo anterior fuera poco, se amplió el alcance de los impuestos. En 1931, si se ganaba por encima de $100.000, se pagaba 25 % cualquiera sea la suma. A partir de 1932 el máximo se corrió, subiendo la tasa progresivamente hasta el millón. Si se ganaba más de $1.000.000, se pagaba un enorme 63 %. El impuesto máximo subió de 25 % a 63 %, un 152 %. Para los que ganaban un poco más de $100.000 (hasta $150.000) y que en 1931 pagaban 25 %, la carga les subió hasta 56 %. Un aumento de 124 %. Todo esto de un año para el otro.

Y esas son solo las tasas marginales, muchos más impuestos se incrementaron. Incluso se revivieron "impuestos de guerra" de la Primera Guerra Mundial. Se pusieron impuestos de venta a la gasolina, neumáticos, autos, energía eléctrica, artículos de tocador, pieles, joyas, etc. Se aumentaron los de transferencias de acciones, se crearon nuevos impuestos a los cheques, transferencias de bonos, teléfono, telégrafo, mensajes de radio, etc. Incremento las tasas de ingresos corporativos y la exención a los pequeños negocios fue eliminada y mucho más (Rothbard, 1963: 286-88). 

Todo el intervencionismo anterior terminó en el año de mayor colapso de la Gran Depresión. Su propio desastre le costó la presidencia a Hoover. Las elecciones de 1932 fueron una catástrofe. Hoover perdió su re-elección "por goleada" un 57 % a 39 % y en prácticamente todos los estados. Mientras que Roosevelt obtuvo la mayor victoria de la historia para un candidato que se presentaba por primera vez con 472 votos electorales.




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