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martes, 2 de agosto de 2016

El gran fracaso del socialismo del siglo XXI


La mitología de izquierda ha hecho creer a mucha gente que gracias a que Hugo Chavez tomó el control de Venezuela en 1999, toda la prosperidad posterior es a causa de él. Y nunca fallan en mostrar estadística tras estadística social que mejoró supuestamente debido a la política económica bolivariana. Como ya realizamos anterioremente con Stalin, hoy veremos que eso es un mito. 

Grier y Maynard (2016) tienen un paper fenomenal que destruye una parte importante del mito del legado chavista. El trabajo se limita a estimar las diferencias de las políticas con Chávez vs sin Chávez en el ingreso, salud, pobreza y desigualdad de Venezuela. Vale la pena aclarar que el grupo de control para hacer esto no es exacto, porque tal cosa no existe. Salvo que podamos crear un universo paralelo, no tenemos observaciones de Venezuela posteriores a 1999 sin Chávez presidente. Lo que hacen ellos es crear un grupo de control sintetizando la performance de ciertos países similares a Venezuela, un promedio ponderado de esas naciones (ninguna de las cuales tuvo a Chávez), la cual denominan "Venezuela sintética". Por ejemplo, el ingreso per cápita de esta Venezuela sintética es nada menos que un promedio ponderado del ingreso per cápita de los países tomados para control (Grier y Maynard, 2016).

Claro, los dos problemas más importantes son qué países elegir y escoger cuánto pesarán en el promedio (la ponderación). Ninguno de los países elegidos para hacer la Venezuela sintética debería tener a alguien con políticas muy similares a las de Chávez. Mientras el grupo de control logre captar exitosamente otras influencias en la economía venezolana, mejor representa el contrafactual que se desea. Se buscan países con relaciones similares entre las variables para el control (ingreso per capita, salud, etc.) y sus determinantes a Venezuela. Las naciones con indicadores más parecidos al país de Chávez reciben mayor peso al crear el control (Grier y Maynard, 2016). Para capturar similitudes geográficas, de historia, cultura y mucha dependencia en exportaciones de petróleo, los autores eligen casi todos los países de Latinoamérica (salvo Bolivia, Ecuador o Nicaragua pues obviamente tuvieron sus procesos políticos tipo Chávez en el mismo periodo) y países de la OPEP para los que hayan datos. También incluyen Canadá y Noruega que son exportadores de petróleo pero no miembros de la OPEP. En total, 20 países integran el grupo de control usado para la Venezuela sintética. Las cinco variables a comparar son: ingreso per cápita, expectativa de vida, mortalidad infantil, pobreza y desigualdad (Grier y Maynard, 2016). No es de extrañar que veces ocurra que faltan datos de algunos países para cada una de esas variables

Veamos ahora como pudo haber sido la historia y las diferencias entre la Venezuela sin Chávez (Venezuela sintético) y la Venezuela con Chávez, empezando con el ingreso per cápita.


Noten cómo luego de la elección del socialista en 1998 hay cada vez más diferencia entre la Venezuela con Chávez y sin él. Hasta el año 2009 el PBI per cápita real (dólares de 2005) venezolano está 4.300 dólares por debajo de la Venezuela sin Chávez. Las políticas bolivarianas causaron empobrecimiento general a los venezolanos. Para mayor rigurosidad en esto, los autores llevan a cabo unos tests placebos repitiendo el ejercicio para cada uno de los 19 países usados durante el periodo pre-Chávez 1970-1998 y además hasta hacen un ejercicio con el corte en 1988 (y asumiendo que Chávez fue elegido entonces) para testear si la capacidad predictiva caía en 1970-1988 y 1989-1999. Ambas pruebas fueron pasadas y, por ende, tenemos un caso muy fuerte para afirmar que sin Chávez el ingreso real per cápita de Venezuela en 2009 sería al menos 4.300 dólares más alto.

Pero me dirán "la riqueza nacional no es todo, hay que ver los indicadores sociales". Ok, veamos algunos. 


Este es el gráfico de la expectativa de vida de la Venezuela con y sin Hugo. Ciertamente el modelo predice que con Chávez es aproximadamente un año inferior de lo que hubiera sido sin él. Observen cómo la distancia lentamente se hace cada vez mayor desde que el bolivariano asume. Una diferencia no extremadamente importante, pero diferencia en fin. En otras palabras, sin las políticas de Chávez, no solo la expectativa de vida de los venezolanos habría aumentado de todos modos, sino que además se hubiera incrementado algo más.


En la mortalidad infantil prácticamente no hay diferencias en ambos casos. De haber estado ausentes las políticas de Chávez, la mortalidad infantil hubiera descendido en casi exactamente la misma medida que con ellas. Sus políticas no "causaron la mejora en el bienestar de la gente", este se hubiera acrecentado sin ellas también.


Hay una dificultad en el tema de la tasa de pobreza (definida como el porcentaje de la población que vive con menos de 5 dólares diarios) que no es culpa ni del modelo ni de los autores, que es el hecho de que hay pocos datos de pobreza comparables entre países. Lo que limita tanto el tango de años como los países para hacer el grupo control. Por eso el modelo no se ajusta "tan bien" como antes. Aun con esas dificultades, se puede ver que captura bien la tendencia general creciente de la Venezuela de los 80s y 90s. Observando la historia como fue, la línea azul de Venezuela, luego de la elección de 1998 la pobreza alcanza picos en 2002-2003 y después cae constantemente año tras año hasta 2006, el último disponible. Pero noten que prácticamente el mismo patrón se hubiese obtenido sin Chávez. A tal punto que en 2006 la pobreza está apenas un poco más alta sin Chávez que con él. La conclusión es demoledora: sin las políticas de Chávez, la pobreza en Venezuela hubiera disminuido casi lo mismo. Como dicen los autores: "No encontramos evidencia de que Chávez tuvo un impacto significativo en la tasa de pobreza de Venezuela."


Tanto o más difícil es contar con datos buenos y homogéneos sobre desigualdad y que no tengan años vacíos. Los autores deben interpolar los de algunos países para completar los años faltantes. Como se puede ver, el modelo de la Venezuela sin Chávez captura bien la tendencia general de la desigualdad. La desigualdad con el bolivariano comienza a caer rápida y constantemente recién desde 2003 desviándose de la Venezuela sintética. Aun así, esa diferencia comienza a disminuir los últimos años de la muestra. Es decir que aun sin Chávez, la desigualdad habría caído considerablemente en Venezuela. De hecho, si tomamos todo el periodo de Chavez, no solo desde 2003 (cuando la desigualdad empieza a caer fuerte), luego de los tests placebos hay poca evidencia de que la desigualdad fuera menor relativa a la que hubiera habido sin chavismo. En palabras simples, sí, puede ser el caso de que desde 2003 la desigualdad cayó más rápido de lo que hubiera caído sin Chávez. Pero tomando en cuenta todo el periodo chavista, no hay evidencia de que redujo la desigualdad más de lo que se hubiera reducido sin él. Sin el bolivariano la desigualdad de todas maneras habría caído y no se hubiera diferenciado demasiado de si tomamos en cuenta su periodo completo de gobierno.

En conclusión, todas las estadísticas sociales vistas muestran que sus mejoras no se debieron necesariamente a las medidas chavistas. Todas habrían ocurrido si Hugo Chávez no hubiera gobernado, él no fue necesario para que ocurran. Pero la parte más absurda y trágica es que el mismo recorrido que la economía hubiera tomado, Chávez lo realizó al costo de empobrecer de manera brutal a los venezolanos en términos de ingreso per cápita. Ni hablar del desastre que es Venezuela hoy en día como consecuencia de sus políticas. Chávez ha hecho pagar a Venezuela un costo descomunal y ni siquiera obtuvo mejores resultados, sino prácticamente los mismos. Un testimonio calamitoso y patético de ese mamarracho absurdo y funesto que es el "Socialismo del siglo XXI".




Griera, Kevin y Maynard, Norman (2016), “The economic consequences of Hugo Chavez: A synthetic control analysis.” Journal of Economic Behavior & Organization. Vol. 125, 1-21.

sábado, 4 de junio de 2016

Algunas estadísticas de bienestar durante el siglo XIX


Continuamos viendo cómo era la vida en el siglo XIX en el mundo con datos provistos por van Zanden et al. (2014). Ahora veremos unas cuantas estadísticas que dan una idea de cómo evolucionó el nivel de vida a escala mundial y en las dos regiones donde más se desarrolló el capitalismo entre 1820 y 1910.

PBI per cápita 

Cualquier investigación sobre bienestar de una época comienza observando el PBI per cápita. Usualmente se toma como un indicador para medir la performance de los países, el cual es motor del bienestar (van Zanden et al., 2014: 58).

PBI per cápita mundial y promedio regional en dólares de 1990 PPP, 1820-1910.
Los ejes no comienzan en cero.

Partiendo de 1820 hasta 1910, el PBI per cápita mundial aumentó sin parar desde los 605 dólares norteamericanos a PPPs de 1990 hasta los 1399. Por lo que aquí tenemos una primera pista sobre lo que ocurrió con el bienestar planetario durante el siglo XIX. Es evidente que esto indica que tendió a incrementarse. Pero ese dato global incluye regiones con PBI per cápita muy bajos. Las regiones más “capitalistas” como Europa occidental (Gran Bretaña, Países Bajos, Francia, Alemania, Italia, España y Suecia) y el Vástago occidental (Australia, Canadá y Estados Unidos) obtuvieron mejores resultados. Entre 1820 y 1910, Europa occidental pasó de 1226 a 3172 y el Vástago occidental desde 1294 hasta 4915. Todas las regiones del mundo de las que hay datos muestran un claro crecimiento entre 1820 y 1910.

Población

Veamos ahora como se comportó la población mundial. Desde la época de Cristo hasta el siglo XVIII la población mundial crecía poquísimo, apenas un 0,06 % anual. En los siglos XVIII y XIX gracias a la revolución industrial y a la baja de la mortalidad en Europa y el vástago occidental aceleró hasta 0,5 % anual (van Zanden et al., 2014: 41).

Población total mundial y por región, 1820-1910.
Los ejes no comienzan en cero.

Tasa de crecimiento de la población mundial y regional (por década), 1820s-1900s
(hay un error en el gráfico: no aparece el 1900s).

Desde 1820 hasta 1910 la población mundial aumentó década a década sin parar casi un 72 % en total, de 1.091 a 1.873 millones de personas (van Zanden et al., 2014: 42). Ello ya nos da una segunda pista importante de incremento de bienestar y riqueza. El crecimiento poblacional mundial está determinado por las tasas de nacimiento y muerte y, por tanto, en gran parte por cambios en el riesgo individual de tener hijos y de morir (van Zanden et al., 2014: 46). Sin un aumento considerable de riqueza material (que incluye salud y alimentación, entre otros) y sin ciertas expectativas de mejora en el nivel de vida para las siguientes generaciones, es difícil explicar el cambio abrupto, en términos históricos de largo plazo, en la tasa de crecimiento poblacional. Allí donde la comida escasea, las enfermedades diezman a los pobladores y donde se espera que los hijos tengan un futuro igual o peor, la población tiende a disminuir. Ya sea por disminución de natalidad y aumento de mortandad, porque los jóvenes huyen mientras pueden o una combinación de ambas. El aumento poblacional es una señal de aumento de bienestar. 

En los últimos 200 años el cambio demográfico se caracterizó por la baja de la tasa de mortalidad seguida por una baja de la de fertilidad (van Zanden et al., 2014).

Educación

Tener una educación básica directamente mejora el bienestar de las personas al proveer mayor control de sus vidas. Saber leer, escribir y operaciones matemáticas básicas son cosas elementales para moverse en las acciones y transacciones de la vida diaria comercial o en la economía del hogar (van Zanden et al., 2014: 88). No solo ayuda en actividades laborales sino también para el disfrute del ocio y placer interno personal como poder leer un buen libro, escribir o ir a un museo (van Zanden et al., 2014: 88).

Población con educación básica mundial y por región, 1870-1910.
Los ejes no comienzan en cero.

Años de educación mundial y por región, 1850-1910.

Tanto la población que recibió al menos educación básica como el número medio de años de educación aumentaron constantemente a fines del siglo XIX. El porcentaje de la población por encima de los 15 años enrolada en educación formal pasó de 23,9 % en 1870 al 35,6 % a nivel mundial. Mientras los años de educación pasaron de 0,9 años en 1850 a 2 años en 1910 en el planeta. Debe quedar claro que esta es otra variable que apoya el aumento del bienestar de la población mundial durante el siglo XIX. Pero, dado que se incluyen zonas históricamente muy pobres, estos números globales ocultan que ciertas regiones lograron niveles mucho mejores. En 1870 la población educada con lo básico era el 60 % en Europa occidental con 3,5 años de educación y 82,3 % en el Vástago Occidental con 5,5 años de educación. Hacia 1910 esos valores crecieron a 82,6 % con 5,5 años de educación en Europa occidental y a 96,7 % y 7,5 años de educación en el Vástago Occidental. Las regiones más “capitalistas” fueron, por lejos, las que más y mejor educaron gente a fines del siglo XIX.

Expectativa de vida

Es claro que la salud es un concepto clave de bienestar y uno de los más evidentes indicadores de cambio en las condiciones de vida de la gente. Una buena salud contribuye al bienestar general de los individuos directa (estar sano es universalmente valorado) e indirectamente (influye en la calidad y la cantidad de tiempo usado en su empleo, educación, deberes cívicos y conexiones sociales), por lo que es importante (van Zanden et al., 2014: 102). Una medida de la salud poblacional es la mortalidad, que tiene en cuenta aspectos relacionados con la muerte como el tiempo y la causa del fallecimiento, etc. Y un concepto clave para medir la mortalidad es la expectativa de vida al nacer.

Esperanza de vida al nacer mundial y por región, 1820s-1900s.
El eje no comienza en cero.

A nivel mundial, el promedio de expectativa de vida al nacer de la década de los 1880s era de 27 años y luego aumentó en la década de 1900s hasta casi 31 años. Claramente este indicador de bienestar aumentó considerablemente a nivel global. En la región del Vástago occidental se pasó de 40,3 años promedio en la década 1880s a 50,8 años en la década de los 1900s. Europa occidental tenía en la década de los 1830s en promedio 33,4 años, hacia 1880s unos 40,4 años y en 1900s llegó a 46,3 años.

Altura

La altura promedio de un gran número de personas es otro indicador importante de bienestar. El cuerpo humano tiende a reducir su crecimiento si el nivel nutricional empeora más allá de cierto mínimo o si enfermedades reducen sus nutrientes. Con lo que, este indicador, da ulteriores indicios del estado de salud y bienestar de la gente (van Zanden et al., 2014: 118).

Altura promedio de la población mundial y por región, 1820s-1900s.
El eje no comienza en cero.

En el mundo el promedio de la década de los 1820s era de 163,4 centímetros, pero hacia 1900s se incrementó a 165,2 centímetros. Lo cual, nuevamente, es un claro indicio de mejora de nivel de vida global. En Europa occidental se pasó de 165,6 a 168 centímetros promedio de esas décadas. Sin embargo, en el Vástago occidental cayó de 172,1 en 1820s hasta 170,1 centímetros en los 1900s.

¿Como puede ser que con un crecimiento económico fenomenal y muchos indicadores de aumento de bienestar como el que tuvieron los norteamericanos a lo largo del siglo XIX la altura media tendió a caer? En Estados Unidos esta paradoja se llama “Antebellum Puzzle”. La respuesta no se conoce con seguridad. Una explicación es que la ola inmigratoria, el crecimiento económico rápido, la urbanización, la mejora del transporte, etc. contribuyeron a esparcir ciertas enfermedades localizadas a lo largo del país y ello pudo haber afectado el promedio de altura. A medida que la economía crece, aumenta la necesidad de transporte y al producirse más de él y reducirse costos, transportarse se abarató. El mayor y más barato transporte se sumó a la inmigración europea (trayendo sus diferentes enfermedades) aumentando la densidad poblacional y la capacidad de esparcimiento de virus y bacterias. Otra explicación puede ser un cambio de dieta.

Seguridad personal

Es más que evidente que el bienestar de la gente es mayor si no son victimas de un crimen y si no temen serlo, especialmente de un crimen serio como el homicidio. Además la persona no tiene que ser la victima directa para que afecte su bienestar, un crimen sobre un ser cercano también lo influye mucho (van Zanden et al., 2014: 140).

Tasa de homicidio por región, 1820s-1900s

Sobre las tasa de homicidios previa a 1900 solo disponemos de datos para Europa occidental. Aun así puede observarse que los países “capitalistas” vieron una casi constante caída en la tasa de homicidios desde la década de 1820s hasta los 1900s. Lo cual, nuevamente, da una notable pista de aumento de bienestar de la gente en el “mundo capitalista salvaje” del siglo XIX.

Por último, observen que este periodo no estuvo exento de defectos. Nadie jamás ha afirmado que esta etapa fue perfecta o que todo estuvo bien y anduvo sobre ruedas, pues es claro que no fue así.

Pero incluso teniendo en cuenta todo lo malo, el siglo XIX ha sido el periodo más próspero de la historia de la raza humana hasta ese momento y el antecedente necesario de nuestra actual civilización y todos sus logros. La gran mayoría de los 7 mil millones de personas del actual mundo le deben el poder existir al trabajo duro, ahorro, acumulación de capital y sacrificio de la gente del siglo XIX.






van Zanden, J.L., et al. (eds.) (2014), How Was Life?: Global Well-being since 1820, OECD Publishing.

sábado, 2 de abril de 2016

La "Rota" URSS


Me entero hace poco de la existencia de este documental llamado "La Otra URSS" que supuestamente muestra los “logros” no contados de la Unión Soviética. Sin embargo, en este post veremos que solo los primeros dos minutos están repletos de mitos y errores.


Luego del primer minuto de presentación, los siguientes dos minutos contienen (a) un deliberado intento de engañar o (b) un error flagrante. Me refiero especialmente al siguiente gráfico del minuto 01:11 en el que se ve el PBI de la época zarista:


Sin importar cuál sea el caso, el hecho es que veremos que es falso decir que el PBI estuvo “prácticamente estancado” en los años finales del régimen zarista si nos fijamos solo en el gráfico como hace el documental. La serie de la imagen es la de Maddison, que es idéntica a la del trabajo clásico de Gregory (1982: 60-61) que estima el ingreso per cápita (en rublos a precios de 1913) desde 1885 hasta 1913.

Hay dos claros fallos en el gráfico del vídeo, uno más elemental que el otro:

(1) Dejando de lado el obvio yerro del título del gráfico, pues no es la “Evolución del PBI” sino la del “PBI per cápita”, claramente si se está hablando del régimen zarista es un error incluir un periodo que no pertenece al régimen zarista. Cualquiera sabe que este último cayó en la revolución
de octubre (noviembre) de 1917 y lo que le sigue no puede pertenecer a él. 


No existe ninguna razón por la cual haya que incluir 1918-1921 (periodo conocido como "comunismo de guerra")si se está mencionando al periodo de los zares. Por lo tanto, el gráfico debería ser este:


Observen que si solo se mira el gráfico, como se hace en el documental, en la tendencia del periodo 1885-1917 no hay un estancamiento. Es cierto que entre 1885 y 1891 se nota claramente un estancamiento y es cierto que el PBI per cápita ruso entre 1885 y 1917 tiene numerosas subidas y bajadas, crisis y auges. Pero la tendencia es irrefutablemente creciente, si tomamos en cuenta todo el periodo y solo vemos el gráfico como lo hace el documental.

De hecho, si se desea ser justos en el análisis, ni siquiera hay que incluir los años de un acontecimiento anómalo como una guerra mundial. Una guerra así de grande puede en algunos casos reducir o agrandar irregularmente un PBI de forma artificial y temporal. Es por ello que las guerras mundiales, como otras circunstancias muy singulares, se suelen sacar del análisis. De la misma forma en que se deberían quitar los años de la Segunda Guerra Mundial al analizar la URSS. Por lo que el periodo zarista, correctamente observado, queda así:


Si solo lo observamos a simple vista, de nuevo, como se hace en el documental, la tendencia es aún más reconociblemente ascendente que antes. Si vamos más allá de lo visual, la tasa anual de crecimiento compuesto del periodo es de 1,8 % para un periodo de casi 30 años. Por lo tanto, usando la forma visual de análisis del propio documental, no es correcto decir que el PBI per cápita ruso del periodo zarista, correctamente tomado y partiendo desde 1885, estuvo “prácticamente estancado” porque incluso tomando en cuenta los años 1914-1917 la tendencia es claramente creciente.

La opción de la mala intención adquiere más fuerza pues es ampliamente sabido que el PBI de un país beligerante que sufre daños o que es invadido, usualmente cae durante una guerra como la de 1914-1918. Adicionalmente, el PBI se desmorona cuando se aplica una política colosalmente destructora como por ejemplo el socialismo total, tal y como ocurrió en Rusia en 1917-1921. Hay una gran probabilidad de que quien hizo el gráfico deliberadamente incluyó el periodo 1914-1921 mientras menciona al zarismo porque esa caída monstruosa e inusual (guerra mundial + socialismo puro) hacia el final de la serie le sirve para aportar un punto muy bajo y apuntalar la tesis de “estancamiento”.

(2) Pero aún si tomáramos el periodo 1885-1917 donde no existe visualmente una tendencia plana que marque estancamiento, podemos buscar una forma de aparentar que la hay. El segundo y más burdamente grosero error del gráfico es poner una escala absurdamente elevada en el eje vertical (donde están los valores de PBI per cápita). 

Observen la “magia” que ocurre al colocar un eje que llega hasta 600 para una serie de datos que va de 50 hasta 100:


¡Es un milagro! La línea de antes con tendencia creciente ahora aparenta verse plana. Claro, esta vez puedo aceptar el pretexto de que este error no es mala fe. Pues el gráfico se muestra “cortado” de uno mucho más amplio cuyos valores posteriores crecen hasta 500. Pero aun asumiendo que no hay mala fe para mostrar el “estancamiento”, sigue siendo un craso error presentar el periodo 1885-1921 sin una escala seriamente ajustada.

Per
o incluso suponiendo que el documental estuviera en lo correcto y no cometió los dos ridículos errores mostrados antes, no es cierto que la URSS fue un éxito en términos comparativos de PBI per cápita. Si se compara su PBI per cápita con el de Estados Unidos en igual periodo, la URSS jamás fue rival. Incluso si se compara la Unión Soviética con países que no eran potencias pero tenían un ingreso similar en 1930 se ve como el crecimiento soviético no fue nada extraordinario. De hecho, a partir de los 70’s e incluso antes la URSS se queda atrás de algunos. Descontando el fracaso que fue Stalin. Y espero que no se contra argumente que el PBI no mide “todo el bienestar” o que “no lo es todo”, porque el documental pone al inicio como primer trofeo de victoria el PBI. Por tanto, este post se circunscribe solo a eso: el inicio del documental y al PBI que se muestra en el comienzo.

Además de lo anterior, en 01:29-01:35 se le echa la culpa a la Primera Guerra Mundial y a la “guerra civil” de que los años 1918-1921 fueran “complicados”. Afirmación falsa pues el colapso económico de 1918-1921 se debió en una abrumadora mayoría a la política de socialismo puro implantada por Lenin. Usar la palabra “complicado” para resumir los años en que la política comunista casi destruyó la economía rusa y mató de hambre a seis millones de personas es un eufemismo muy burdo.

Por último, antes de terminar los tres minutos, el documental apela, sin demasiada profundidad, al mito de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial.
 

Como se ve, desde el vamos los primeros tres minutos están plagados de errores o mala leche. Todo el resto del documental está dominado por absurdos desaciertos similares. Pero ello tendrá que esperar a otro post.

Do svidaniya!




Grego
ry, Paul R. (1982) Russian National Income, 1885-1913. Cambridge, U.K.: Cambridge University Press.

viernes, 16 de octubre de 2015

El mayor logro de la humanidad


Bradford De Long está lejos de lo que considero un economista respetable. Sus pedantes cometarios en su blog sobre cosas que no conoce muy bien y los lugares comunes en que coloca a sus adversarios ideológicos no son muy buenos. Es una especie de Paul Krugman más cínico. Sin embargo, nadie es malo en todas las áreas. En un paper de hace varios años, realiza una estimación del PBI mundial de hasta un millón de años atras (sí, leíste bien).
 

En el gráfico podemos ver el Producto Bruto Interno (PBI) real per cápita mundial promedio (en dólares internacionales de 1990) desde un millón de años antes de Cristo hasta el año 2000. Es decir, se observa el ingreso real promedio por habitante del planeta durante el último millón de años.

Gracias a esto, podemos decir con una gran seguridad que la raza humana* ha sido pobre prácticamente toda su historia. La pobreza ha sido casi siempre la condición de la humanidad.

La riqueza y bienestar que hoy tenemos es algo absolutamente singular. La actual prosperidad es extremadamente reciente. La parte verdaderamente "exponencial" del crecimiento moderno comienza en el siglo XIX. A partir de entonces el ingreso real per capita experimenta un crecimiento inédito en toda la historia.


Si tomamos la variación porcentual del PBI real per cápita mundial con respecto a la fecha previa, podemos confirmar que es durante el siglo XIX cuando más crece el ingreso real por persona en el planeta.

Mucho de lo que hoy conocemos como nuestra civilización se realizó gracias al capitalismo en el siglo XIX. Nuestro ingreso real ha comenzado a aumentar descomunalmente solo los últimos 200 años del último millón. Es decir, la raza humana solo ha sido "rica" el 0,02 % del tiempo. Casi nada. Todo el 99,98 % del tiempo restante fuimos pobres.


La población, por otro lado, comienza su crecimiento exponencial a partir de 1700 aproximadamente. Pero ese aumento se consolida realmente a partir de 1800. La cantidad de humanos es otra variable que crece como nunca en la historia, gracias a la enorme renta generada por la acumulación de capital. De no haber sido así, la humanidad jamás habría podido aumentar su cantidad a esos niveles dada la "Ley de Malthus".

Aun con ese crecimiento poblacional exponencial, a partir del siglo XIX se pudo aumentar constantemente el ingreso real por cada habitante del planeta también exponencialmente.

Nunca jamás en la historia tanta gente vivió tan bien como ahora. Somos increíblemente más afortunados que todos nuestros ancestros en eso. Pero lo damos tan por hecho que no somos concientes de la época absolutamente excepcional en la que vivimos. 

Es cierto que el actual no es el mejor de los mundos posibles, pero en verdad es el mejor mundo en que hemos vivido nunca. Reducir increíblemente en solo 200 años la pobreza que acompañó mucho más de un millón de años a la humanidad, es el logro más grande la historia de la civilización.



* "humanos" en el sentido amplio, evolutivamente hablando. De forma de incluir a los ancestros del ser humano actual (homo sapiens sapiens) de 100 o 200 mil años.

sábado, 14 de febrero de 2015

La Gran Depresión en USA: El cataclísmo, 1930-33

Fuente

La Gran Depresión en Estados Unidos es uno de esos sucesos que son sacados de la manga en cualquier debate para "demostrar" que el capitalismo lleva inevitablemente a una crisis catastrófica debido a sus supuestos excesos y contradicciones. Se suele creer que en 1929 la especulación desenfrenada de los años previos, hecha posible porque el Estado no regulaba las acciones de la gente, provocó un crisis en la bolsa de valores que desencadenó una depresión. El Presidente Republicano de Estados Unidos, Herbert C. Hoover (1929-1932), no intervino en la economía y dejó al mercado libre para hacer los ajustes. Como consecuencia de ello, tuvimos la mayor depresión económica mundialmente conocida.

El problema de ese relato es que es completamente falso de principio a fin. Los hechos son increíblemente diferentes a lo que nos cuentan los libros de historia de la escuela.

La cronología de sucesos a partir de 1930 en Estados Unidos es la siguiente (Higgs, 1997):

1930-1940: La Gran Depresión.

1940-1941: La transición a la economía de guerra.

1942-1945: La economía comandada de guerra.

1945-1946: La desmovilización.

1946 en adelante: La prosperidad post-guerra.

A su vez, la Gran Depresión se puede dividir en 3 etapas: 

1) Lo que podemos denominar "el cataclismo" (a veces llamado, discutiblemente (Salerno, 2012), "contracción secundaria" o "deflación secundaria") que va desde 1930 hasta 1933. 

2) La segunda parte que se puede denominar la "recuperación inusualmente lenta de la inversión" desde 1934 a 1937.

3) Y finamente la "recesión dentro de la depresión" de 1937-1938.

Lo que da el adjetivo de "Gran" a la depresión de los años 30s es a) la profundidad y magnitud de la caída en los primeros años y b) la duración de la mala situación posteriormente, que empeoró con la recesión de 1937-38.

La parte esencial a explicar y la que veremos, muy superficialmente, desde el punto de vista austriaco en próximos posts, es el cataclismo. ¿Cómo es posible una contracción tan profunda por tantos años consecutivos? Caer todo 1930, todo 1931, todo 1932 y gran parte de 1933 es, en términos históricos, demasiado tiempo para descender. En especial para una economía desarrollada. Veamos solo algunas cifras para comprender la magnitud de la catástrofe en el país del norte.


El PBI real en dólares de 2009 se desploma un enorme 8,5 % en 1930. Un menor 6,4 % en 1931. Brutalmente casi 13 % en 1932. Y finalmente un relativamente bajo 1,3 % en 1933. Aun siendo mínima, esa baja de 1933 se produce cuando la economía ya estaba en el subsuelo, por eso es que es tan mala. Tomando 1929 y 1933, el PBI real cae un 26 %.


El PBI per cápita (linea roja, eje derecho) se comporta peor aún. Entre 1929 y 1933 el PBI per cápita cae a la mitad.


La inversión bruta interna privada se destruye completamente hasta quedar solo prácticamente una décima parte de lo que era en 1929.


La producción industrial colapsa entre 1929 y 1932 cayendo un 46 %.


Finalmente la serie clásica de Lebergott de tasa anual de desempleo sube constantemente hasta 25 % en 1933.

Lo esencial es notar que la economía colapsa todo el periodo 1930-1933. La causa del desastre, veremos, está lejos de ser atribuible al capitalismo.





Higgs, Robert (1997), "Regime Uncertainty: Why the Great Depression Lasted So Long and Why Prosperity Resumed after the War". The Independent Review: A Journal of Political Economy. Vol. 1, No. 4, 561-90. En Higgs, Robert (2006), Depression, War, and Cold War: Studies in Political Economy. New York: Oxford University Press, Inc. 3-29.

Salerno, Joseph T. (2012) "A Reformulation of Austrian Business Cycle Theory in Light of the Financial Crisis". Quarterly Journal of Austrian Economics. Vol. 15, No. 1, 3-44.

lunes, 12 de mayo de 2014

Mitos "Siniestros": Desigualdad en el Siglo XIX y Pobreza Mundial hoy


La izquierda, en general, repite el cuento de que con el capitalismo y la globalización desde el Siglo XIX, la desigualdad ha venido aumentando dada la intrínseca tendencia del mismo a hacerlo. La brecha entre ricos y pobres, suelen decir, se profundizó con respecto a los siglos anteriores gracias al comercio desenfrenado, la búsqueda de beneficios, la acumulación de capital, etc. No solo es lógicamente falso tal cuento de fantasía, ni siquiera los hechos empíricos lo comprueban. 

Este paper es un poco viejo, tiene 12 años, pero aun así es bueno. El mismo demuestra como la desigualdad en Inglaterra disminuyó la mayor parte del Siglo XIX gracias a la globalización y la industrialización.

Entre 1500 y 1815 el precio de los alimentos básicos, en general, siempre subía más que el de los bienes (de lujo) que los ricos consumían. Por consiguiente, le desigualdad real aumentó casi todo el periodo. Los pobres y los ricos dependían del intercambio de servicios entre ellos mucho más que hoy en día: Los pobres necesitaban productos tierra-intensivos (la tierra era propiedad de los ricos) como comida y casa, mientras que los ricos contrataban servicios laborales (servidumbre y artesanos) más que en la actualidad. Una caída en los salarios reales implicaba una baja del costo de vida de los ricos.

Sin embargo entre 1815 y 1914 ocurrió lo contrario: Los salarios reales crecieron por 1) mayor demanda de la industria (los sirvientes se volvieron más caros) y 2) la globalización que bajó el precio del grano relativo a otros bienes.

La insipiente industria necesitaba trabajadores, para atraerlos les ofrecían remuneraciones mayores que las que obtenían como siervos. Al mismo tiempo los ricos debían pagar más salarios para evitar que su servidumbre se fuera a las industrias. El servicio domestico bajó su participación en la fuerza laboral entre 1841 y 1851, y de nuevo luego de 1911. Esto refuerza la tesis de Mises sobre el origen del odio al capitalismo: 
"A pesar de todos sus beneficios el capitalismo ha sido furiosamente atacado y criticado. Es preciso que comprendamos el origen de esta antipatía. Es un hecho que el odio hacia el capitalismo no se originó en las masas, ni entre los propios trabajadores, sino en la aristocracia terrateniente – la alta burguesía, la nobleza – de Inglaterra y del continente europeo. Ellos culparon al capitalismo por algo que no era para ellos demasiado agradable: a principios del Siglo XIX los más altos salarios pagados por la industria a sus trabajadores forzó a la burguesía terrateniente a pagar igualmente altos sueldos a los trabajadores agrícolas. La aristocracia atacó la industria enjuiciando el nivel de vida de las masas de trabajadores."
La globalización y el libre comercio abarató enormemente el precio de los alimentos en el primer cuarto del Siglo XIX (luego de Waterloo) y en el ultimo tercio. En Francia, Alemania e Italia la desigualdad no disminuyó tanto como Inglaterra debido a las tarifas aduaneras.

Algo está muy claro: La era de la tendencia a la desigualdad fue previa a la revolución industrial y la globalización, es decir fue previa al capitalismo. La llegada del capitalismo redujo la (tendencia a la) desigualdad permanente entre ricos y pobres de toda la historia humana previa y elevó el nivel de vida de los trabajadores haciendo que dejaran de ser siervos de los terratenientes. En la época previa a la revolución industrial, el crecimiento poblacional era una de las razones para la caída de salarios reales y la desigualdad. La industria, el comercio libre y la acumulación de capital hicieron que, por primera vez en la historia, la población pudiera elevar el salario real al mismo tiempo que la población crecía.

Desigualdad en Inglaterra: En el eje vertical está el Costo de vida del 20 % más rico/Costo de vida del 40 % más pobre, ambos relativos a 1770. Cuando la línea sube hay más igualdad y cuando baja hay más desigualdad.
Volviendo a la actualidad, hasta 2010 los estudios científicos (acá, acá, acá, acá, acá y acá) habían demostrado que la pobreza mundial (pobreza en el mundo en desarrollo, gente que gana menos de 1 dólar al día) estaba en menos del 6 % en 2006 (hacia el 2000 estaba en 13 %) y que África estaba por bajar a la mitad la pobreza de 1990 para el año 2015. En 2010 un estudio del Banco Mundial reveló que, por el contrario, la pobreza en los países en desarrollo era del 25 % en 2005. Aunque venía bajando del 52 % en 1992, los investigadores del Banco Mundial además decían que el número de pobres (pero no la fracción de los mismos) aumentó y que los países en desarrollo que no fueran China, Africa especialmente, no iban a alcanzar las metas del Milenio de la ONU.

¿A que se debía esa diferencia? Como es usual, a un problema metodológico: El Banco Mundial ancla la distribución del ingreso estimada de los países al ingreso medio obtenido de las encuestas que usan para computar consumo. Mientras que los otros la anclan al PBI per capita, reescalan la media de la distribución de cada país para que sea igual al PBI per capita usando las cuentas nacionales. La elección entre las encuestas o las cuentas nacionales es lo que explica semejante diferencia, la media de la distribución en las encuestas (en los países en desarrollo) es mucho más baja y crece menos que el PBI per capita de las cuentas nacionales. Obviamente si anclamos la distribución a un número más chico, la pobreza será mayor y si crece menos, la pobreza disminuirá más lentamente. No sabemos a ciencia cierta por qué, pero en los países en desarrollo los resultados de estimar el ingreso con encuestas o con cuentas nacionales varían mucho. Por ejemplo, en las cuentas nacionales India creció 100 % entre 1994 y 2010, pero según las encuestas solo lo hizo un 38 % en ese periodo.

Entonces, ¿Cómo hacemos para saber cual de los métodos usar? Sala-i-Martin y Pinkovskiy proveen un principio de solución: Para poder zanjar la diferencia de ambos criterios, necesitamos una tercera fuente de datos independiente que muestre la actividad económica. Cualquiera de los dos criterios que encaje mejor con eso, será la que más nos sirva para estimar el ingreso. ¿Cuál es la tercera fuente de datos? Las imágenes satelitales del planeta de noche que revelan nuestras luces artificiales, es decir esto y esto. La electricidad es un input extremadamente importante en la mayoría de los procesos productivos y el consumo. Pues bien, vean India de 1994 y la India de 2010. Mirando las luces, ¿Alguien cree que creció solo un 38 % y no un 100 %? 

Resultado: El testeo de las luces planetarias nocturnas se ajusta muchísimo mejor al PBI per capita que a las encuestas. Por lo tanto el Banco Mundial se equivoca. Gracias a la globalización y al comercio internacional relativamente libre, en la actualidad la pobreza mundial ha disminuido brutalmente del 26,8 % en 1970 a 5,4 % de la población mundial en 2006, el número de pobres bajó de 403 millones en 1970 a 152 millones en 2006 y la desigualdad mundial (entre países), usando cualquier coeficiente (Gini, Atkinson, Theil), ha bajado.

 




Hoffman, Philip T.; Jacks, David S.; Levin, Patricia A. Y Lindert, Peter H. (2002) "Real Inequality in Europe since 1500". Journal: Journal of Economic History. Vol. 62, No. 2, 322-55.

Sala-i-Martin, Xavier y Pinkovskiy, Maxim (2014), "Lights, Camera,... Income!: Estimating Poverty Using National Accounts, Survey Means, and Lights". NBER Working Paper No. 19831.