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sábado, 4 de junio de 2016

Algunas estadísticas de bienestar durante el siglo XIX


Continuamos viendo cómo era la vida en el siglo XIX en el mundo con datos provistos por van Zanden et al. (2014). Ahora veremos unas cuantas estadísticas que dan una idea de cómo evolucionó el nivel de vida a escala mundial y en las dos regiones donde más se desarrolló el capitalismo entre 1820 y 1910.

PBI per cápita 

Cualquier investigación sobre bienestar de una época comienza observando el PBI per cápita. Usualmente se toma como un indicador para medir la performance de los países, el cual es motor del bienestar (van Zanden et al., 2014: 58).

PBI per cápita mundial y promedio regional en dólares de 1990 PPP, 1820-1910.
Los ejes no comienzan en cero.

Partiendo de 1820 hasta 1910, el PBI per cápita mundial aumentó sin parar desde los 605 dólares norteamericanos a PPPs de 1990 hasta los 1399. Por lo que aquí tenemos una primera pista sobre lo que ocurrió con el bienestar planetario durante el siglo XIX. Es evidente que esto indica que tendió a incrementarse. Pero ese dato global incluye regiones con PBI per cápita muy bajos. Las regiones más “capitalistas” como Europa occidental (Gran Bretaña, Países Bajos, Francia, Alemania, Italia, España y Suecia) y el Vástago occidental (Australia, Canadá y Estados Unidos) obtuvieron mejores resultados. Entre 1820 y 1910, Europa occidental pasó de 1226 a 3172 y el Vástago occidental desde 1294 hasta 4915. Todas las regiones del mundo de las que hay datos muestran un claro crecimiento entre 1820 y 1910.

Población

Veamos ahora como se comportó la población mundial. Desde la época de Cristo hasta el siglo XVIII la población mundial crecía poquísimo, apenas un 0,06 % anual. En los siglos XVIII y XIX gracias a la revolución industrial y a la baja de la mortalidad en Europa y el vástago occidental aceleró hasta 0,5 % anual (van Zanden et al., 2014: 41).

Población total mundial y por región, 1820-1910.
Los ejes no comienzan en cero.

Tasa de crecimiento de la población mundial y regional (por década), 1820s-1900s
(hay un error en el gráfico: no aparece el 1900s).

Desde 1820 hasta 1910 la población mundial aumentó década a década sin parar casi un 72 % en total, de 1.091 a 1.873 millones de personas (van Zanden et al., 2014: 42). Ello ya nos da una segunda pista importante de incremento de bienestar y riqueza. El crecimiento poblacional mundial está determinado por las tasas de nacimiento y muerte y, por tanto, en gran parte por cambios en el riesgo individual de tener hijos y de morir (van Zanden et al., 2014: 46). Sin un aumento considerable de riqueza material (que incluye salud y alimentación, entre otros) y sin ciertas expectativas de mejora en el nivel de vida para las siguientes generaciones, es difícil explicar el cambio abrupto, en términos históricos de largo plazo, en la tasa de crecimiento poblacional. Allí donde la comida escasea, las enfermedades diezman a los pobladores y donde se espera que los hijos tengan un futuro igual o peor, la población tiende a disminuir. Ya sea por disminución de natalidad y aumento de mortandad, porque los jóvenes huyen mientras pueden o una combinación de ambas. El aumento poblacional es una señal de aumento de bienestar. 

En los últimos 200 años el cambio demográfico se caracterizó por la baja de la tasa de mortalidad seguida por una baja de la de fertilidad (van Zanden et al., 2014).

Educación

Tener una educación básica directamente mejora el bienestar de las personas al proveer mayor control de sus vidas. Saber leer, escribir y operaciones matemáticas básicas son cosas elementales para moverse en las acciones y transacciones de la vida diaria comercial o en la economía del hogar (van Zanden et al., 2014: 88). No solo ayuda en actividades laborales sino también para el disfrute del ocio y placer interno personal como poder leer un buen libro, escribir o ir a un museo (van Zanden et al., 2014: 88).

Población con educación básica mundial y por región, 1870-1910.
Los ejes no comienzan en cero.

Años de educación mundial y por región, 1850-1910.

Tanto la población que recibió al menos educación básica como el número medio de años de educación aumentaron constantemente a fines del siglo XIX. El porcentaje de la población por encima de los 15 años enrolada en educación formal pasó de 23,9 % en 1870 al 35,6 % a nivel mundial. Mientras los años de educación pasaron de 0,9 años en 1850 a 2 años en 1910 en el planeta. Debe quedar claro que esta es otra variable que apoya el aumento del bienestar de la población mundial durante el siglo XIX. Pero, dado que se incluyen zonas históricamente muy pobres, estos números globales ocultan que ciertas regiones lograron niveles mucho mejores. En 1870 la población educada con lo básico era el 60 % en Europa occidental con 3,5 años de educación y 82,3 % en el Vástago Occidental con 5,5 años de educación. Hacia 1910 esos valores crecieron a 82,6 % con 5,5 años de educación en Europa occidental y a 96,7 % y 7,5 años de educación en el Vástago Occidental. Las regiones más “capitalistas” fueron, por lejos, las que más y mejor educaron gente a fines del siglo XIX.

Expectativa de vida

Es claro que la salud es un concepto clave de bienestar y uno de los más evidentes indicadores de cambio en las condiciones de vida de la gente. Una buena salud contribuye al bienestar general de los individuos directa (estar sano es universalmente valorado) e indirectamente (influye en la calidad y la cantidad de tiempo usado en su empleo, educación, deberes cívicos y conexiones sociales), por lo que es importante (van Zanden et al., 2014: 102). Una medida de la salud poblacional es la mortalidad, que tiene en cuenta aspectos relacionados con la muerte como el tiempo y la causa del fallecimiento, etc. Y un concepto clave para medir la mortalidad es la expectativa de vida al nacer.

Esperanza de vida al nacer mundial y por región, 1820s-1900s.
El eje no comienza en cero.

A nivel mundial, el promedio de expectativa de vida al nacer de la década de los 1880s era de 27 años y luego aumentó en la década de 1900s hasta casi 31 años. Claramente este indicador de bienestar aumentó considerablemente a nivel global. En la región del Vástago occidental se pasó de 40,3 años promedio en la década 1880s a 50,8 años en la década de los 1900s. Europa occidental tenía en la década de los 1830s en promedio 33,4 años, hacia 1880s unos 40,4 años y en 1900s llegó a 46,3 años.

Altura

La altura promedio de un gran número de personas es otro indicador importante de bienestar. El cuerpo humano tiende a reducir su crecimiento si el nivel nutricional empeora más allá de cierto mínimo o si enfermedades reducen sus nutrientes. Con lo que, este indicador, da ulteriores indicios del estado de salud y bienestar de la gente (van Zanden et al., 2014: 118).

Altura promedio de la población mundial y por región, 1820s-1900s.
El eje no comienza en cero.

En el mundo el promedio de la década de los 1820s era de 163,4 centímetros, pero hacia 1900s se incrementó a 165,2 centímetros. Lo cual, nuevamente, es un claro indicio de mejora de nivel de vida global. En Europa occidental se pasó de 165,6 a 168 centímetros promedio de esas décadas. Sin embargo, en el Vástago occidental cayó de 172,1 en 1820s hasta 170,1 centímetros en los 1900s.

¿Como puede ser que con un crecimiento económico fenomenal y muchos indicadores de aumento de bienestar como el que tuvieron los norteamericanos a lo largo del siglo XIX la altura media tendió a caer? En Estados Unidos esta paradoja se llama “Antebellum Puzzle”. La respuesta no se conoce con seguridad. Una explicación es que la ola inmigratoria, el crecimiento económico rápido, la urbanización, la mejora del transporte, etc. contribuyeron a esparcir ciertas enfermedades localizadas a lo largo del país y ello pudo haber afectado el promedio de altura. A medida que la economía crece, aumenta la necesidad de transporte y al producirse más de él y reducirse costos, transportarse se abarató. El mayor y más barato transporte se sumó a la inmigración europea (trayendo sus diferentes enfermedades) aumentando la densidad poblacional y la capacidad de esparcimiento de virus y bacterias. Otra explicación puede ser un cambio de dieta.

Seguridad personal

Es más que evidente que el bienestar de la gente es mayor si no son victimas de un crimen y si no temen serlo, especialmente de un crimen serio como el homicidio. Además la persona no tiene que ser la victima directa para que afecte su bienestar, un crimen sobre un ser cercano también lo influye mucho (van Zanden et al., 2014: 140).

Tasa de homicidio por región, 1820s-1900s

Sobre las tasa de homicidios previa a 1900 solo disponemos de datos para Europa occidental. Aun así puede observarse que los países “capitalistas” vieron una casi constante caída en la tasa de homicidios desde la década de 1820s hasta los 1900s. Lo cual, nuevamente, da una notable pista de aumento de bienestar de la gente en el “mundo capitalista salvaje” del siglo XIX.

Por último, observen que este periodo no estuvo exento de defectos. Nadie jamás ha afirmado que esta etapa fue perfecta o que todo estuvo bien y anduvo sobre ruedas, pues es claro que no fue así.

Pero incluso teniendo en cuenta todo lo malo, el siglo XIX ha sido el periodo más próspero de la historia de la raza humana hasta ese momento y el antecedente necesario de nuestra actual civilización y todos sus logros. La gran mayoría de los 7 mil millones de personas del actual mundo le deben el poder existir al trabajo duro, ahorro, acumulación de capital y sacrificio de la gente del siglo XIX.






van Zanden, J.L., et al. (eds.) (2014), How Was Life?: Global Well-being since 1820, OECD Publishing.

viernes, 27 de mayo de 2016

Jornada laboral y vacaciones a fines del siglo XIX


Otro de los estereotipos usados para describir la vida durante el siglo XIX es el del capitalista que, dado que supuestamente no habían sindicatos o si existían eran muy débiles y además el Estado no intervenía, hace trabajar cada vez más horas al trabajador so pena de despedirlo y que muera de hambre. La terrorífica “explotación” se verificaría en observar que los empleados trabajan cada vez más horas a la semana y al año a medida que pasa el tiempo.


Veamos ahora el comportamiento de la jornada de trabajo a fines del siglo XIX en el mundo, el Viejo Mundo (Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Países Bajos, España, Suecia, Suiza, Reino Unido) y en el Nuevo Mundo (Australia, Canadá, Estados Unidos) según Huberman y Minns (2007):

Horas de trabajo por semana, 1870-1913.
El eje vertical no comienza en cero.

Primero veamos  las horas de trabajo semanales a tiempo completo de trabajadores (femeninos y masculinos) en actividades no agrícolas. Como se observa, a nivel mundial las horas de trabajo semanales disminuyeron todo el periodo 1870-1913. Así también ocurrió tanto en el Viejo como el Nuevo Mundo. No se percibe, para nada, una tendencia al aumento de las horas de trabajo en la era más "capitalista salvaje" de la historia.

Pero, pensará alguien, seguramente la "explotación" al trabajador debió venir por el lado de hacerlo trabajar sin descanso. Pues, no. Miremos las vacaciones en esa época según Huberman y Minns (2007):
 
Número de días de vacaciones y feriados, 1870 y 1900.

Este es el número de días de descanso (vacaciones y feriados nacionales) en 1870 y 1900. La cantidad de días de vacaciones y feriados se incrementó globalmente. La divergencia que se observa entre el Nuevo y Viejo Mundo de un año a otro se debe en parte a que las empresas con grandes inversiones en capital fijo tenían presiones para trabajar tantos días como pudieran (Huberman y Minns, 2007). Aun con eso, el Nuevo Mundo tuvo un aumento de días de vacaciones y feriados. Por supuesto, las vacaciones pagadas eran algo raro en todos lados.

Pero tal vez, creerá el escéptico, la baja de horas laborales semanales se compensó aumentando las horas totales trabajadas a tiempo completo al año. Pues, tampoco según Huberman y Minns (2007).
 
Horas de trabajo anuales, 1870-1913.
El eje vertical no comienza en cero.

Estas son las horas de trabajo por año a tiempo completo de trabajadores estimado del número de semanas trabajadas (ajustadas por días de ausencia) y horas por semana. Tanto a nivel planetario como en el Nuevo y Viejo Mundo las horas de trabajo por año cayeron considerablemente entre 1870 y 1913. 

¿Estas caídas de horas de trabajo fueron gracias a los sindicatos? No. La densidad sindical era baja en Europa en esa época. En Canadá las huelgas eran predominantemente por temas salariales y en Estados Unidos si habían huelgas sindicales por recortes de jornada, estas tenían poco impacto en los empleadores (Huberman y Minns, 2007).

No en muchos casos la legislación estatal provocaba la reducción de semana laboral, como por ejemplo en Bélgica. Pero en ese país la legislación comienza luego de 1893 (con el sufragio universal masculino) cuando las horas por semana ya venían descendiendo en desde 1870 (72,2 en 1870, 69,3 en 1880 y 66,5 en 1890) así como las horas por año (3483 en 1870, 3344 en 1880 y 3177 en 1890). Por lo que no necesariamente fue la causa exclusiva de la caída y probablemente hubieran bajado de todos modos sin ella (Huberman y Minns, 2007).

Sin embargo, en el Nuevo Mundo los trabajadores eran menos dependientes de la legislación estatal. En Estados Unidos, por ejemplo, donde los trabajadores y empleadores negociaban, las reducciones de horas laborables fueron resultado de las fuerzas del mercado (Huberman y Minns, 2007).

En su gran mayoría, otro de los efectos del capitalismo del siglo XIX fue reducir la jornada laboral y aumentar los días de vacaciones. Todo casi sin intervenciones del Estado ni privilegios y v
iolencia sindical. La moderna evidencia demuestra que la realidad era muy diferente al delirante relato socialista.


 


Huberman, Michael y Minns, Chris (2007), "The Times They Are Not Changin': Days and Hours of Work in the Old and New Worlds, 1870-2000". Explorations in Economic History. Vol. 44, No. 4, 538-567.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Links Arbitrarios

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  • Xavier Sala i Martin demuestra que Mises no exageraba cuando hace 80 años decía que los trabajadores viven mejor que los Faraones.
  • El mundo se está volviendo loco: The Economist publica una nota diciendo básicamente que el salario mínimo ("bajo" y dictado por "tecnócratas") sirve para lograr algo de "igualdad" y supuestamente no repercute demasiado en el empleo.
  • En USA "el 20% más rico aporta el 93% de la recaudación total del Impuesto sobre la Renta". Queda todo dicho...
  • Los combustibles fósiles seguirán proveyendo más del 80% de la energía a USA hasta el 2040 al menos.
  • Más refutación sobre lo que dice el Papa.
  • Posiblemente una de las mejores comparaciones de Playstation 4 VS Xbox One.
  • Después de esto, solo tendremos que esperar al sujeto que vendrá del futuro a embarazar a la madre del otro sujeto que lo envió al futuro para embarazar a su madre...