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sábado, 2 de abril de 2016

La "Rota" URSS


Me entero hace poco de la existencia de este documental llamado "La Otra URSS" que supuestamente muestra los “logros” no contados de la Unión Soviética. Sin embargo, en este post veremos que solo los primeros dos minutos están repletos de mitos y errores.


Luego del primer minuto de presentación, los siguientes dos minutos contienen (a) un deliberado intento de engañar o (b) un error flagrante. Me refiero especialmente al siguiente gráfico del minuto 01:11 en el que se ve el PBI de la época zarista:


Sin importar cuál sea el caso, el hecho es que veremos que es falso decir que el PBI estuvo “prácticamente estancado” en los años finales del régimen zarista si nos fijamos solo en el gráfico como hace el documental. La serie de la imagen es la de Maddison, que es idéntica a la del trabajo clásico de Gregory (1982: 60-61) que estima el ingreso per cápita (en rublos a precios de 1913) desde 1885 hasta 1913.

Hay dos claros fallos en el gráfico del vídeo, uno más elemental que el otro:

(1) Dejando de lado el obvio yerro del título del gráfico, pues no es la “Evolución del PBI” sino la del “PBI per cápita”, claramente si se está hablando del régimen zarista es un error incluir un periodo que no pertenece al régimen zarista. Cualquiera sabe que este último cayó en la revolución
de octubre (noviembre) de 1917 y lo que le sigue no puede pertenecer a él. 


No existe ninguna razón por la cual haya que incluir 1918-1921 (periodo conocido como "comunismo de guerra")si se está mencionando al periodo de los zares. Por lo tanto, el gráfico debería ser este:


Observen que si solo se mira el gráfico, como se hace en el documental, en la tendencia del periodo 1885-1917 no hay un estancamiento. Es cierto que entre 1885 y 1891 se nota claramente un estancamiento y es cierto que el PBI per cápita ruso entre 1885 y 1917 tiene numerosas subidas y bajadas, crisis y auges. Pero la tendencia es irrefutablemente creciente, si tomamos en cuenta todo el periodo y solo vemos el gráfico como lo hace el documental.

De hecho, si se desea ser justos en el análisis, ni siquiera hay que incluir los años de un acontecimiento anómalo como una guerra mundial. Una guerra así de grande puede en algunos casos reducir o agrandar irregularmente un PBI de forma artificial y temporal. Es por ello que las guerras mundiales, como otras circunstancias muy singulares, se suelen sacar del análisis. De la misma forma en que se deberían quitar los años de la Segunda Guerra Mundial al analizar la URSS. Por lo que el periodo zarista, correctamente observado, queda así:


Si solo lo observamos a simple vista, de nuevo, como se hace en el documental, la tendencia es aún más reconociblemente ascendente que antes. Si vamos más allá de lo visual, la tasa anual de crecimiento compuesto del periodo es de 1,8 % para un periodo de casi 30 años. Por lo tanto, usando la forma visual de análisis del propio documental, no es correcto decir que el PBI per cápita ruso del periodo zarista, correctamente tomado y partiendo desde 1885, estuvo “prácticamente estancado” porque incluso tomando en cuenta los años 1914-1917 la tendencia es claramente creciente.

La opción de la mala intención adquiere más fuerza pues es ampliamente sabido que el PBI de un país beligerante que sufre daños o que es invadido, usualmente cae durante una guerra como la de 1914-1918. Adicionalmente, el PBI se desmorona cuando se aplica una política colosalmente destructora como por ejemplo el socialismo total, tal y como ocurrió en Rusia en 1917-1921. Hay una gran probabilidad de que quien hizo el gráfico deliberadamente incluyó el periodo 1914-1921 mientras menciona al zarismo porque esa caída monstruosa e inusual (guerra mundial + socialismo puro) hacia el final de la serie le sirve para aportar un punto muy bajo y apuntalar la tesis de “estancamiento”.

(2) Pero aún si tomáramos el periodo 1885-1917 donde no existe visualmente una tendencia plana que marque estancamiento, podemos buscar una forma de aparentar que la hay. El segundo y más burdamente grosero error del gráfico es poner una escala absurdamente elevada en el eje vertical (donde están los valores de PBI per cápita). 

Observen la “magia” que ocurre al colocar un eje que llega hasta 600 para una serie de datos que va de 50 hasta 100:


¡Es un milagro! La línea de antes con tendencia creciente ahora aparenta verse plana. Claro, esta vez puedo aceptar el pretexto de que este error no es mala fe. Pues el gráfico se muestra “cortado” de uno mucho más amplio cuyos valores posteriores crecen hasta 500. Pero aun asumiendo que no hay mala fe para mostrar el “estancamiento”, sigue siendo un craso error presentar el periodo 1885-1921 sin una escala seriamente ajustada.

Per
o incluso suponiendo que el documental estuviera en lo correcto y no cometió los dos ridículos errores mostrados antes, no es cierto que la URSS fue un éxito en términos comparativos de PBI per cápita. Si se compara su PBI per cápita con el de Estados Unidos en igual periodo, la URSS jamás fue rival. Incluso si se compara la Unión Soviética con países que no eran potencias pero tenían un ingreso similar en 1930 se ve como el crecimiento soviético no fue nada extraordinario. De hecho, a partir de los 70’s e incluso antes la URSS se queda atrás de algunos. Descontando el fracaso que fue Stalin. Y espero que no se contra argumente que el PBI no mide “todo el bienestar” o que “no lo es todo”, porque el documental pone al inicio como primer trofeo de victoria el PBI. Por tanto, este post se circunscribe solo a eso: el inicio del documental y al PBI que se muestra en el comienzo.

Además de lo anterior, en 01:29-01:35 se le echa la culpa a la Primera Guerra Mundial y a la “guerra civil” de que los años 1918-1921 fueran “complicados”. Afirmación falsa pues el colapso económico de 1918-1921 se debió en una abrumadora mayoría a la política de socialismo puro implantada por Lenin. Usar la palabra “complicado” para resumir los años en que la política comunista casi destruyó la economía rusa y mató de hambre a seis millones de personas es un eufemismo muy burdo.

Por último, antes de terminar los tres minutos, el documental apela, sin demasiada profundidad, al mito de la victoria soviética en la Segunda Guerra Mundial.
 

Como se ve, desde el vamos los primeros tres minutos están plagados de errores o mala leche. Todo el resto del documental está dominado por absurdos desaciertos similares. Pero ello tendrá que esperar a otro post.

Do svidaniya!




Grego
ry, Paul R. (1982) Russian National Income, 1885-1913. Cambridge, U.K.: Cambridge University Press.

martes, 15 de abril de 2014

Mi Celular No Es Comunista

Ver acá

En una discusión en Facebook, alguien linkeó este post de un blog marxista-leninista. En él se "demuestra" que el celular en realidad es un invento soviético, contra lo que suele creerse. El objetivo principal del mismo es contrarrestar acusaciones de este tipo.

Ahora veremos que: 1) Es falso que "el invento [celular]… fue creado por el comunista Leonid Ivanovich Kupriyanovich y que se creó en la URSS y no en los EE.UU..." y 2) Es falso que eso "refute" la acusación expresada en la frase: "¡Dice que es comunista pero usa un Iphone!".

Todo su "argumento" descansa en que el inventor soviético, Leonid Ivanovich Kupriyanovich, creó un primitivo celular patentado en 1957 (aunque en 1955 publicó un "walkie-talkie" en una revista). Este hecho lo compara contra la "leyenda" de que el primer celular fue "inventado en Estados Unidos" y presentado en 1973.

La verdad es que la primera llamada por teléfono móvil se la debemos a la empresa norteamericana AT&T en 1946. El servicio de telefonía móvil para fines no-militares nació entonces en St. Louis, eran grandes aparatos montados en los autos. Y la comunicación por red celular (torres de radio ubicadas de manera y patrón hexagonal) que usamos hasta hoy, fue concebida en 1947 por D. H. Ring en los laboratorios Bell (fundados por AT&T). Acá está el paper de 1947 que lo demuestra. Aun antes de eso, en 1900, el canadiense Reginald Fessenden que trabajaba en Rock Point, Maryland a 80 kilómetros de Washington, DC (Estados Unidos), realizó la primera llamada sin cables (por ondas de radio) de la historia. Un poco después en 1921 la policía de Detroit tenía comunicación móvil por radio en sus patrullas, con mucha interferencia y muy ineficiente, pero tenían. Los soviéticos no podían estar avanzando en esta área aun dado que en esos años morían de hambre mientras su país colapsaba gracias al socialismo "puro" de 1917-1921. Que la policía expirementara no era de extrañar dado que el Estado, con la Radio Act de 1912 sacada por la tragedia del Titanic, expropió la mitad del espectro para él, pidiendo licencias a los que quisieran una parte. El "walkie talkie" fue inventado en 1937 por Donald L. Hings, un canadiense que lo patentó en 1939 trabajando para la empresa que hoy es Teck Cominco. El también canadiense de nacimiento, pero norteamericano (creció en Ohio) Alfred J. Gross lo inventó en 1938 en EE.UU. No fue el primero, un año antes estuvo Hings, pero definitivamente fue previo a cualquier soviético. La no menos norteamericana Motorola, creó el "handie-talkie" en 1940. Como se ve, todas las fechas son previas a 1955 y además son creaciones no-soviéticas. Creo que la idea está clara, si quieren saber más les dejo un par de links: I, II, III, IV, V, VI.

Esto no es todo. El argumento es tan malo que ni siquiera funciona en sus propios términos.

Aun asumiendo que el celular fuera un invento soviético (que no lo es), ni siquiera se refuta lo que se pretende refutar en primer lugar. Los socialistas, especialmente los marxistas-leninistas, suelen quejarse del capitalismo en general y de las grandes empresas o corporaciones "explotadoras" en particular. Que un socialista hable pestes del capitalismo y de las corporaciones desde un celular comprado voluntariamente (nadie lo obligó a hacer la compra) a una empresa/corporación que lo produjo o comercializó (aun cuando la misma no lo haya inventado), es tan ridículamente contradictorio que es digno de las burlas y los memes que se ven en internet. A menos que el celular sea completamente producido en todas sus etapas por cooperativas de trabajadores no subsidiadas por el Estado (las cuales asumo no "explotan" a los trabajadores como las empresas), la contradicción ridícula del anterior proceder es evidente. El problema no es quien lo inventó, sino el acto absurdo y sin sentido de quejarse del sistema que produjo lo que uno voluntariamente adquirió sin ser en absoluto obligado a ello ni por el sistema ni por nadie*. Que el celular sea un invento soviético no quita para nada el hecho de que el Iphone, del sujeto que se queja de la "explotación" de las empresas, lo produjo la empresa Apple y fue adquirido por voluntad propia.

Es decir, dado que 1) Los socialistas consideran a las empresas/corporaciones como "explotadoras" o a sus dueños capitalistas como "explotadores", 2) Ellos voluntariamente y sin coacción violenta (o amenaza de la misma por parte de nadie) adquieren los productos de esas mismas empresas/corporaciones y 3) Saben que comprando los bienes solo "dan de comer" y permiten la existencia de esas empresas; mandar un mensaje criticándolas por "explotadoras" desde esos bienes es una contradicción ridícula. Quien haya diseñado primigeniamente el producto, que hoy las empresas/corporaciones producen y comercializan, es totalmente irrelevante para el caso. Que el producto tenga nacimiento soviético no refuta, en absoluto, el hecho de que hoy (el día en que el marxista adquirió el bien) es producido por empresas/corporaciones. "Explotación" que difícilmente sea combatida comprando y dando demanda al producto en cuestión. Quien haya hecho el post simplemente utilizó una falacia muy elemental, eludir la cuestión, para "refutar" la acusación. La recriminación es contra la actitud contradictoria de adquirir actualmente de manera voluntaria bienes de una corporación mientras se las critica, y el posteo marxista-leninista trató de "refutar" eso dirigiendo la atención al origen del invento. Tema que en nada combate el hecho de que a) Sea producido por una corporación, b) Comprado a discreción (convalidando la existencia de lo que se critica) por quien las detesta y c) Que eso sea un actitud contradictoria, en términos de principios.

Queda así demostrado lo absurdamente ridículo del post, que no cumple con ninguno de los objetivos principales que le dieron origen. La ignorancia y la irresponsabilidad por traducir algo sin siquiera asegurarse de si lo que se dice es cierto o no, debe quedar clara. Además, dado que me resultó extremadamente fácil googlear el verdadero origen de los celulares, dejo a criterio del lector la elección de si el que publicó el post omitió deliberadamente la verdad para encajar la realidad a su ideología o no.

PD: Que un halagador (acá y acá) de algunos de los más grandes genocidas de la Historia de la Humanidad, como Lenin y Stalin, me pueda llamar "lame-botas de los capitalistas" por esto, me es irrelevante dado el bajísimo nivel moral y ético desde donde provendría el calificativo. De la misma manera que me sería irrelevante un mote similar por parte de algún halagador de Hitler o Franco.




*No voy a meterme en discusiones sociológicas sin sentido de si "la sociedad" o "el sistema" te "obliga" a adquirir ciertos productos. El hecho irrefutable es que nadie te obligó a punta de pistola o amenaza de golpes severos a desembolsar el billete para adquirirlo. Tranquilamente pudiste usar ese dinero para otra cosa, vivir sin el celular y el apoyo implícito y voluntario a la supuesta "explotación" que el comprarlo implica.

jueves, 10 de abril de 2014

Allende el Destructor


Dentro de los ejemplos históricos de como destruir un país entero en solo unos pocos años no solo tenemos joyitas como Lenin y Trotsky, hay muchos casos de donde aprender. Uno paradigmático fue el del también socialista Salvador Allende (1970-73) en Chile.

La izquierda, gran fabricante de mitos, lo tiene como una especie de buen revolucionario que, por la vía democrática, quería instaurar en Chile un sistema para que los trabajadores vivan mejor. Su proyecto, sin embargo, fue truncado por (como era de esperar) Estado Unidos con su gobierno híper-conservador y los militares golpistas anti-comunistas que pusieron a Pinochet al mando del país. Por lo tanto Allende fue solo la víctima de malvados grupos de intereses conservadores que le hicieron la vida imposible para evitar sus reformas que ampliaban el poder de los trabajadores en la continua guerra de clases. Aproximadamente así reza el relato de izquierda.

La realidad y los datos, sin embargo, muestran que lejos de ser la víctima, Allende fue el victimario. Y concretó uno de los desastres económicos más grandes del continente en solo 3 años.

Antes de la Tormenta

Durante los 60s en Chile hubo un enorme crecimiento de las actividades políticas y sociales. Se duplicó la cantidad y porcentaje de gente registrada para votar, también se duplicó la cantidad de gente afiliada a los sindicatos (Larrain y Meller, 1991), surgió un movimiento hippie chileno que hasta tuvo su propio "Woodstock", Pablo Neruda era el gran referente de la poesía, el asesinato de J. F. Kennedy, de Luther King, la guerra de Vietnam, revueltas estudiantiles en Europa, etc. Parte de la "Era dorada del keynesianismo" estuvo marcada por el descontento social.

La presidencia de Frei (1964-70) tenía opinión pública mezclada: A pesar que los primeros 3 años se consideraban buenos, los últimos fueron considerados malos dadas las grandes revueltas sociales y la magra performance económica respecto a lo esperado (Larrain y Meller, 1991).
 
Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Como se ve, el desempleo no aumentó astronómicamente y los salarios reales aumentaron a un muy decente 9,7 % anual, aun cuando la inflación iba en subida. A pesar de que el salario real no bajó (sino que al contrario, subió), la mayor participación en los sindicatos por parte de los trabajadores los hizo aprovechar su posición y aumentar brutalmente la cantidad de huelgas. En 1960-64 prácticamente no hubieron huelgas (98 en todo el periodo), mientras que solo en 1970 se hicieron 1.580 a pesar que el salario real se incrementó 8,5 % (Larrain y Meller, 1991).

Te preguntaras ¿Por qué importa la situación previa? Es simple. Para demostrar que Allende no recibió una mala situación económica. Solo una economía desacelerada con un frente externo relativamente bueno. Ya desde el diagnóstico inicial, los socialistas estaban equivocados. Era falso que la economía estuviera en una "depresión aguda" (López, 1971) dadas las cifras mostradas.

De acuerdo a Allende y su partido, la economía chilena presentaba 4 características que había que cambiar: Era 1) monopolística; 2) dependiente (externamente); 3) oligárquica y 4) capitalista. Estaban claramente influidos por el así llamado "estructuralismo", desarrollado durante los 60s principalmente desde la CEPAL. En otras palabras, los socialistas del gobierno de Allende tenían una visión estructuralista de la realidad de su país. De hecho muchas de las cabezas de la administración de Allende eran "CEPAL Boys" (Dornbusch y Edwards, 1989).

El programa macroeconómico siguió los lineamientos del "estructuralismo" (Dornbusch y Edwards, 1989). La economía chilena, según ellos, funcionaba así: a) La inequitativa distribución del ingreso generaba un patrón de consumo y demanda fijo, por lo que el mercado estaba dominado por la gente de ingreso alto. Las empresas satisfacían principalmente esta demanda "oligárquica". Es como decir que por mucho dinero que tengan, los Bill Gates chilenos solo pueden comer 5 filetes al día. Por lo tanto las empresas producirán una menor cantidad (los pocos Gates chilenos no pueden comer más de 5 al día) a mayor precio. En lugar de producir mucho más a menor precio, 2 filetes al día para 100 mil trabajadores por ejemplo. b) La producción estaba dividida en dos: Un sector con tecnología avanzada y otro retrasado. Obviamente el de alta tecnología producía para los ricos y el otro para los pobres. La mayor inversión extranjera solo reforzaba esta estructura dual. Había empresas haciendo bienes de "lujo" con excesivamente altos ratios de capital/trabajo y otras produciendo bienes básicos con uno bajísimo. Al aumentar la demanda de los trabajadores, aumentaría la de las industrias con bajo ratio capital/trabajo, con lo cual el empleo subiría rápidamente. Y con ello la inversión necesaria, si es que se acababa el exceso de capacidad ociosa, para aumentar la producción sería más baja dado que hasta los "estructuralistas" sabían que para mantener la expansión era necesario algo de inversión. c) Como los ricos demandaban relativamente menos cantidad de bienes, las empresas modernas no producían a su máxima capacidad, su escala era baja e ineficiente. La estructura era ineficiente y producía bienes no-esenciales para los ricos. Se creía que había un enorme exceso de capacidad en el sector manufacturero. Por lo tanto, enormes déficits fiscales no serían inflacionarios. La empresas con tanta capacidad ociosa enfrentan costos medios decrecientes por lo que, si hay un control de precios correcto, aumentos de demanda no generaran aumentos de precios. Es más, al estar nacionalizadas y no preocuparse de obtener beneficios, las empresas grandes podrían aumentar la producción enormemente bajando los precios. d) El menor nivel de producción y escala aumentaba la concentración monopolística que aumentaba la inequitativa distribución del ingreso volviéndonos al punto a) y reforzando todo el proceso. En las mentes socialistas-estructuralistas, Chile estaba en un círculo vicioso por el cual la desigual distribución de la riqueza inicial generaba una estructura de mercado oligopólica que reforzaba la desigual distribución (Larrain y Meller, 1991). Se creía que ese exceso de capacidad ociosa se debía a a) La estructura "monopolística" del sector manufacturero (y el patrón de consumo) y b) La estructura de la distribución del ingreso (Dornbusch y Edwards, 1989).

¿Solución al problema? ¡Simplemente nacionalicemos gran parte de la economía! 1) Nacionalicemos recursos naturales principales como cobre, carbón, nitrato, hierro y acero (de paso con esto nos enfrentamos a los imperialistas yankis que siempre es popular). 2) Estaticemos las principales y grandes empresas industriales. 3) Intensifiquemos la reforma agraria. 4) Estaticemos el sistema bancario. 5) Apliquemos control estatal a las principales empresas distribuidoras y proveedoras (Larrain y Meller, 1991).

Larrain y Meller, 1991
Con esto el Estado tiene: a) Control de los medios de producción para orientarlos a fines sociales, por el bienestar de la mayoría (los trabajadores). b) El superávit que esto permite que el Estado obtenga, hace que pueda orientar la producción y desarrollo para la mayoría. c) Como la economía chilena tenía supuestamente i) mucha capacidad ociosa y desempleo, y además ii) gran cantidad de reservas internacionales y stocks en las industrias; el Estado puede llevar a cabo las medidas sin problemas (Larrain y Meller, 1991).

¿Que podría salir mal?...

El "Exito": 1971

La receta era simple: 1) Aumentamos ("reajustamos") salarios nominales mientras al mismo tiempo aplicamos control de precios (precios máximos). Esto empujará los salarios reales y así se provocaría la ansiada redistribución del ingreso cuya desigualdad era la causa de los males. Los mayores salarios reales empujarán la demanda por más bienes básicos llevando a mayores niveles de producción y empleo (¿Se acuerdan cuando vimos las enormes falacias de esto acá y acá?). 2) Aumentamos el gasto público que reforzará la reactivación junto con la suba de salarios. 3) Aumentamos ("pasivamente") la cantidad de dinero y crédito acompañando y dando liquidez, pero jamás entorpeciendo, la reactivación. 4) Mantenemos un tipo de cambio nominal fijo, así evitamos "empuje de costos y precios" en la economía. 5) Como nacionalizamos los recursos naturales que exportamos, podemos aumentar las exportaciones y eso nos dará la moneda extranjera que necesitemos. 6) Como partimos de una situación en la que tenemos muchas reservas internacionales (casi U$S 400 millones, medio año de importaciones), estas nos servirán para ajustar cualquier posible desequilibrio externo. 7) Como la inflación es en realidad estructural, se soluciona fácilmente. Con el control de precios, el tipo de cambio fijo, el control estatal de la producción y la eliminación del marketing y todos esos "costos superfluos". Dados los aumentos de salarios nominales y el control de precios, el beneficio por unidad producida caerá. Pero como hay muchísima capacidad ociosa, los empresarios compensarán esa caída aumentando la cantidad producida y vendida (Larrain y Meller, 1991).

Resultados:
Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Al inicio, durante el primer año (1971), todo parecía ir bien. La tasa de crecimiento del PBI en 1971 llegó al 8 % desde un 3,6 % en 1970. La minería, la industria, el comercio y los servicios crecieron a tasas enormes. Excepto por la agricultura, todos los sectores parecían estar en auge. La inflación bajó del 36,1 % (1970) al 22,1 % (1971) anual. El desempleo bajó del 5,7 % al 3,8 %. Los salarios reales subieron un asombroso 22,3 % en 1971. La "desigualdad" se redujo. Los salarios como porcentaje del ingreso nacional pasaron de 52,2 % en 1970 al 61,7 % en 1971. El salario mínimo real de los obreros que realizaban las tareas más básicas, conocidos como "cuello azul" (blue-collar) por el color del mameluco que usaban, aumentó mucho más (56 %) que los de los trabajadores de mayor rango "cuello blanco" (white-collar) (23 %) en 1971, tratando de solucionar así la desigualdad entre trabajadores. Los salarios mínimos se aumentaron al año 1971 39 % para los cuello azul y 10 % para los cuello blanco. El gasto público aumento 36 % en términos reales en 1971 creando un programa para construir 76.000 viviendas en ese año, versus las 24.000 de 1970. La cantidad de dinero M1 aumentó 119% en 1971, y recuerden que habían controles de precios mientras se tiraba todo ese dinero a la economía. Los socialistas no lo podían creer.

Sin embargo toda esta "prosperidad" fue artificial, insostenible y ridículamente fugaz. Habiendo subido salarios nominales entre 40 y 50 %, el gasto público nominal más de un 60 % y la oferta monetaria más de 100 %, ¿Cómo era posible que la inflación bajase de 36,1 % al 22,1 %? Simple: Habían controles de precios en el sector privado y congelamiento de tarifas en sector público. El control de precios solo parecía funcionar porque 1) El gobierno tenía control directo e indirecto de varios eslabones en la cadena de consumo y producción, la mayoría de las principales empresas minoristas e importadoras fueron nacionalizadas. Además les daban líneas de crédito si cumplían los acuerdos de precios. Hasta tenían el mecanismo fascista que hoy conocemos en Argentina como "precios cuidados". 2) Como tantas empresas fueron expropiadas anteriormente, los empresarios estaban muy asustados de ser los próximos, por lo cual estaban obligados a seguir los precios del gobierno. El "éxito" del aumento de salarios reales en 1971 se debía precisamente a que los controles de precios parecían funcionar (al inicio) mientras los salarios nominales subían bestialmente.

El Precio del "Exito": Los Desequilibrios 

Todo esto debía necesariamente pagarse alguna manera. Recuerden que el socialismo funciona "hasta que se acaba el dinero", y en este caso se agotó muy pronto.

1) Parte del desequilibrio gigante que permitía el "milagro" socialista de 1971 se encontraba precisamente en el sector público. El déficit del gobierno general paso del 3,51 % del PBI en 1970 al 9,76 % en 1971. Peor aún, el déficit del gobierno consolidado no financiero paso de 6,7 % del PBI en 1970 a un 15,3 % del PBI en 1971. 2) ¿Cómo se financiaba el déficit? Con crédito para el sector público, el cual aumentó 124 % en 1971. ¿Quién daba el crédito? Más del 90 % lo proveía el banco central en forma de dinero de alto poder (impresión de billetes), lo cual explicaba gran parte del aumento de 119 % del M1. 3) Las reservas internacionales se esfumaron. De U$S 394 millones en 1970 pasaron a solo U$S 163 millones en 1971, ¡¡¡Menos de la mitad en solo un año!!! En realidad la caída debió haber sido aun mayor, pero el gobierno suspendió pagos de servicio de deuda externa en 1971 y empezó negociaciones. 4) La balanza comercial paso de un superávit de U$S 95 millones en 1970 a un déficit de U$S 90 millones al año siguiente. Cierto, parte de esto se debió a la caída del precio mundial del cobre. Los controles de capital bestiales impidieron temporariamente que el déficit comercial fuera peor que los U$S 90 millones, además para poder importar previamente había que hacer un depósito de 10.000 %. 5) A pesar que el consumo aumentó 12,4 % en 1971, la inversión bruta se desmoronó 2,3 % así como su participación en el PBI que paso de 23,4 % (1970) a 20,8 % (1971). 6) Lejos de cumplirse el objetivo del gobierno, los incrementos salariales y el control de precios terminaron suprimiendo los beneficios de las empresas. La escasez, característica inherente a todo proceso socialista, comenzó a aparecer a mitad de 1971. El gobierno no le dio importancia pues asumía que era simplemente un efecto transitorio debido a la "saludable" redistribución del ingreso: El rezagado pueblo estaba por fin consumiendo repentinamente, por lo cual era "normal" que faltaran algunas cosas. 

Y todo esto es apenas el comienzo de la destrucción…

¿Conspiración Internacional? ¡NO!

Queda muy claro que todo lo anterior no podía terminar bien. El futuro colapso post-1971 fue la consecuencia inevitable de la expansión "exitosa" previa. La presencia evidente e irrefutable de los desequilibrios monetarios, fiscales, externos, de precios, de estructura productiva, de reservas y stocks, etc. fue totalmente ignorada deliberadamente por el gobierno, el cual aumento su popularidad con el "boom" de 1971 y decidió continuar el rumbo malsano. La pseudo-teoría conspirativa inventada por la izquierda para justificar el caos que sigue, solo debe ser entendida como un escape psicológico de la realidad de su fracasada ideología. Muchos socialistas atribuyen el fracaso absoluto de Allende, no a su torpeza e ignorancia, sino a una conspiración externa de Estados Unidos y el gobierno conservador de Nixon junto a Kissinger.

Dado que 1) Existían grandes desequilibrios insostenibles y 2) El gobierno los ignoró deliberadamente y no cambió su rumbo insostenible por no "traicionar su ideología"; entonces que la economía terminara en un desastre absoluto no fue causado por ningún tipo de causa externa.  Julio Lopez, prominente economista de Unidad Popular, dijo que "La política de recuperación económica está basada en un aumento significativo... en el déficit del gobierno. Hemos ignorado esas recomendaciones ortodoxas que buscan el... equilibrio presupuestario" (Dornbusch y Edwards, 1989).

Lo insostenible terminará reventando siempre, así se tenga a los yankis en contra o a favor. Solo si a) No hubieran existido enormes desequilibrios insostenibles que terminarían en catástrofe y además b) El gobierno hubiera tomado todas las medidas correctas para cambiar el rumbo a tiempo (de haber existido tales desequilibrios); y aun así la economía hubiera entrado misteriosamente y sin razón en un caos; entonces la teoría conspirativa tendría algo de sustento. El desastre chileno fue responsabilidad de Allende, no de una conspiración internacional.

Nixon, no menos ignorante y destructor que Allende, también aplicó controles de precios y salarios en todo Estados Unidos en el mismo periodo 1971-73 (el discurso acá) ¿Resultado? Fracasaron como los del chileno. Sin embargo nadie ha sido tan ridículo como para decir que el fracaso de Nixon se debió a una "conspiración económica del comunismo internacional" contra el pobre Richard. Con Allende, sin embargo, caer en esa justificación infantil parece ser la norma. Los obvios y anticipados efectos devastadores de sus desastrosas medidas se suelen adjudicar a una especie de "guerra económica" desde el exterior. La torpeza y la falta de lógica del argumento conspirativo solo se entiende como la excusa infantil del que decidió renunciar a la evidencia y elegir su ideología.

Los conspiranoicos ni siquiera pueden hacer una entrada decente de Wikipedia que sea mínimamente neutral y verificable...

El Colapso Total: 1972-73

Para 1972 los salarios siguieron creciendo como lo hicieron en 1971: Un aumento nominal superior al indexado al IPC de 1971 (22,1 %). El salario mínimo aumentó 32 %. Los salarios promedio del sector público subieron 48 %. 

Eso sumado a los subsidios a las empresas públicas (4,6 % del PBI en 1972 y 9,5 % en 1973) y a la caída de la recaudación (3 % del PBI en 1972 y otro 3 % en 1973); terminaron por liquidar las cuentas públicas. El déficit fiscal pasó al 24,53 % del PBI en 1972 y a un brutal 30,48 % en 1973. Durante 1972 y 73 los subsidios necesarios para que las empresas privadas medias y grandes tomadas por el gobierno continuaran operando eran una de las principales razones del aumento del gasto público. Los socialistas planeaban beneficiarse con los superávits que creían ellas proveerían, sin embargo la realidad les tiró abajo el sueño una vez más. 9 % del PBI eran los subsidios. La caída del gasto público de 1973 no se debe a que Allende "cambió el rumbo", sino es el resultado de la insostenible política de expansión de la demanda mientras existían importantes cuellos de botella en la oferta con inflación rampante. La caída de la recaudación se debió a a) La baja del precio internacional del cobre en 1971 y a que tenía un tipo de cambio fijo artificialmente sobrevaluado: La caída de los ingresos de las compañías de cobre y de los impuestos que pagaban, fue fatal. b) Pero además la caída recaudatoria se explica por el efecto Olivera-Tanzi: Cuando hay inflación muy alta, los precios (y el gasto corriente del gobierno) suben más y antes de que la recaudación llegue a manos del Estado. Para cuando llega, su valor real es muy inferior a los gastos pasados (Larrain y Meller, 1991). Aumentando así el déficit y la expansión monetaria necesaria para financiarlo, lo que aumenta la inflación que vuelve a reducir el valor real de la recaudación y así sucesivamente. c) Finalmente como una parte cada vez mayor de la economía se volcaba al mercado negro, menos empresas quedaban en blanco pagando impuestos (Dornbusch y Edwards, 1989).

Larrain y Meller, 1991
La mayor parte de ese déficit (el 60 % en 1972 y 73 % en 1973) se financió con emisión de moneda del banco central. La cantidad total de dinero aumentó 173 % en 1972 y 413 % en 1973. Entre 1970 y 1973 la cantidad total de dinero aumentó casi 30 veces. Según la ideología estructuralista, la inflación era el reflejo de la estructura económica (rigideces, cuellos de botella y precios monopólicos), no de presiones monetarias o financieras. Como resultado, los miembros del gobierno deliberadamente prestaron muy poca atención al sector financiero y monetario (Dornbusch y Edwards, 1989).

Larrain y Meller, 1991
El resto de los indicadores tampoco eran muy buenos. La caída del PBI, no tan espectacular dado el desastre y la paralización de la industria, fue 0,1 % en 1972 y un 4,3 % en 1973. El crecimiento anual de la industria colapsó terriblemente entre 1972 y 73. La inflación (medida por IPC) llegó a niveles impensables, 261 % en 1972 y 605 % en 1973 (aunque el índice de precios mayorista llegó al 1.000 % en 1973). El desempleo subió del 3,1 % al 4,8 % en 1972 y 73 respectivamente. Los salarios reales sí que bajaron espectacularmente: 11,3 % en 1972 y un increíble 38,6 % en 1973. La ridiculez de usar reajustes de salarios nominales para incrementar los reales y así mejorar la distribución del ingreso falló completamente (Larrain y Meller, 1991). Recién en 1981 los salarios reales recuperaron el nivel de 1970, antes que Allende llegara al gobierno. Como se ve en los gráficos, el salario real tanto de obreros (cuello azul) como de profesionales (cuello blanco) cayó a mucho menos de lo que ganaban en 1970. El salario mínimo real cayó aun más, a la mitad para los cuello azul (de 100 en 1970 a 50 en 1973) y a mucho menos de la mitad (de 100 en 1970 a 32 en 1973) para los cuello blanco en 1973 (Larrain y Meller, 1991).

Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Por supuesto las expropiaciones y la violación de los derechos de propiedad crearon una enorme "incertidumbre del régimen" (regime uncertainty. Ver Higgs, 1997). La inversión privada cayó estrepitosamente, al punto de no poder mantener el capital existente. A medida que la expropiación se aceleraba, el horizonte temporal de los tenedores de activos se reducía a meses, e incluso semanas hasta que la inversión desapareció completamente. El incentivo era claro: Extraer lo más posible del activo con el disponible stock de capital mientras uno todavía fuera el dueño (Larrain y Meller, 1991). Irónicamente el socialismo exacerba precisamente el comportamiento de horizonte temporal de corto plazo, especulación y beneficios inmediatos que, según los socialistas, son características del capitalismo. Un ejemplo más de la Ley de las Consecuencias No Deseadas.

La caída brutal de la producción interna, debida a los tremendos desincentivos de la política de precios y salarios del gobierno, era la principal causa del desabastecimiento de comida. La única manera de superar eso era traer del extranjero (importar). Por ejemplo, la producción doméstica de trigo se desplomó mientras la importación se multiplicó.

Larrain y Meller, 1991
Con la escasez deambulando desde mitad de 1971, control de precios generalizado, política monetaria y fiscal descontrolada y una inflación enorme (de tres dígitos anual desde 1972), los mercados negros comenzaron a aparecer inevitablemente. En el mercado negro las cosas salían de 5 a 10 veces más caras, pero se conseguían. En la ilusoria y ridícula realidad del mercado "blanco" regulado por el gobierno, no había nada. El Estado había creado todas las condiciones necesarias para los mercados negros pero, obviamente, jamás lo admitiría y le servían perfectamente como chivos expiatorios de su fracaso total. Según el discurso socialista chileno, los mercados negros no eran más organizaciones de "conservadores antipatriotas enemigos del pueblo, bla, bla, bla" que hacían escasear los bienes. El gobierno salió a combatirlos en 1972: Creó la Secretaria General de Distribución donde puso al padre de la actual presidente socialista de Chile. Las empresas estatales venderían toda su producción ahí y centralizaría todo el comercio mayorista (tratando de evitar que ningún flujo de bienes fuera al mercado negro). A nivel de comercio minorista, habría control directo del gobierno sobre la distribución de los bienes estableciendo cuotas por familia (azúcar, café, aceite, arroz, carne, etc. y otros 30 productos). Adivinen, ¿Cuál fue la reacción de la gente luego del anuncio de racionamiento? La demanda de todos los bienes se disparó, en especial la de los bienes de consumo no perecedero. Todos fueron a buscar frenéticamente primero los bienes que el ministro nombró en su mensaje y luego los que la gente asumía entrarían dentro de los 30 productos. Todas las familias trataban de conseguir todos los bienes de consumo que encontraran en el mercado, sean cuales fueren esos bienes. Lejos de resolver el problema, la "solución" del gobierno aumento la escasez y el precio de mercado negro.

Dornbusch y Edwards, 1989
Claro, los socialistas chilenos eran ignorantes máximos sobre economía. Posiblemente al pensar que la economía tenía i) gran capacidad ociosa y desempleo, y ii) reservas abundantes; no se dieron cuenta que 1) El nivel de capacidad sectorial específica puede ser muy diferente al número global y 2) La utilización de la capacidad ociosa y las reservas es un elemento que solo se puede usar una sola vez y nada más (para una refutación del argumento socialista del "exceso de capacidad" véase Rothbard, 1962: 726-36). El banco central perdió el 84 % de las reservas internacionales netas (de corto plazo) iniciales en solo dos años. Reduciéndolas a solo 22 días de importaciones (Larrain y Meller, 1991). Recuerden que cuando asumió Allende, tenía reservas para medio año.

Los "CEPAL Boys" trajeron a los "Chicago Boys"

Luego de todo esto pregúntense: Si Allende no hubiera realizado el enorme desastre con anterioridad, ¿Podría un mediocre asesino como Pinochet haber llegado a ser la cabeza del gobierno? La respuesta para mí es clara: Seguramente no. La historia demuestra que muchos genocidas y mediocres han asumido en situaciones críticas de crisis absoluta. El mediocre burócrata asesino de Stalin llegó al poder en medio del desastre absoluto provocado previamente por Lenin y Trotsky. Un mediocre pintor incestuoso como Hitler llegó al gobierno por el previo desempleo masivo y miseria provocado por la desastrosa política alemana de intervención en el mercado laboral (leyes de salario mínimo y seguro de desempleo). Roosevelt, que con su intervencionismo estatal absurdo alargó el sufrimiento y la duración de la Gran Depresión hasta luego de la Segunda Guerra Mundial, llegó por el desastre creado por Hoover. Los militares intervencionistas asesinos argentinos llegaron para "terminar" con el caos del gobierno previo del fallecido Peron y sus cómplices.

Allende realizó el caos que necesitó Pinochet, en la única oportunidad que tuvo y tendría en su vida, para ser alguien. El desastre causado por Allende solo pavimentó el camino y dio la justificación para la dictadura de un mediocre genocida como Pinochet. Lejos de ser la víctima, Allende fue el causante de un daño monstruoso a Chile durante su gobierno y luego del mismo. Sin la destrucción previa de Allende, Pinochet no hubiera tenido ni la oportunidad, ni la justificación, ni el apoyo para dar un golpe. Ten eso en cuenta la próxima vez que veas un "homenaje" a Salvador.

Los obstáculos económicos y restricciones con las que se encontró Allende son perfectamente explicables, mirando los datos históricos como los vimos, con la teoría económica sana. Los sucesos desfavorables, la hiperinflación, la escasez, los mercados negros, etc. eran predecibles (cualitativamente) usando la Ciencia Económica que el gobierno de Unidad Popular decidió voluntariamente no escuchar privilegiando su ideología. No hubo "conspiración yanqui" contra el "pobre Allende", él jamás fue la víctima. Chile, en cambio, fue la víctima real de su absurda "heterodoxia".


Dornbusch, Rudiger Y Edwards, Sebastian (1989), "Macroeconomic Populism in Latin America". NBER: Working Paper No. 2986.

 
Higgs, Robert (1997), "Regime Uncertainty: Why the Great Depression Lasted So Long and Why Prosperity Resumed after the War". Journal: The Independent Review. Vol. 1, No. 4.
 

Larrain, Felipe y Meller, Patricio (1991), "The Socialist-Populist Chilean Experience, 1970-1973". En NBER: Dornbusch, Rudiger y Edwards, Sebastian Eds. (1991) The Macroeconomics of Populism in Latin America. University of Chicago Press y National Bureau of Economic Research.

López, Julio (1971), “La estrategia económica del Gobierno de la Unidad Popular”. Cuadernos de la Realidad Nacional. No. 9.  

Rothbard, Murray N. (1962) Man, Economy, and State, with Power and Market. Mises Institute. Auburn, Alabama. 2004.