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martes, 2 de agosto de 2016

El gran fracaso del socialismo del siglo XXI


La mitología de izquierda ha hecho creer a mucha gente que gracias a que Hugo Chavez tomó el control de Venezuela en 1999, toda la prosperidad posterior es a causa de él. Y nunca fallan en mostrar estadística tras estadística social que mejoró supuestamente debido a la política económica bolivariana. Como ya realizamos anterioremente con Stalin, hoy veremos que eso es un mito. 

Grier y Maynard (2016) tienen un paper fenomenal que destruye una parte importante del mito del legado chavista. El trabajo se limita a estimar las diferencias de las políticas con Chávez vs sin Chávez en el ingreso, salud, pobreza y desigualdad de Venezuela. Vale la pena aclarar que el grupo de control para hacer esto no es exacto, porque tal cosa no existe. Salvo que podamos crear un universo paralelo, no tenemos observaciones de Venezuela posteriores a 1999 sin Chávez presidente. Lo que hacen ellos es crear un grupo de control sintetizando la performance de ciertos países similares a Venezuela, un promedio ponderado de esas naciones (ninguna de las cuales tuvo a Chávez), la cual denominan "Venezuela sintética". Por ejemplo, el ingreso per cápita de esta Venezuela sintética es nada menos que un promedio ponderado del ingreso per cápita de los países tomados para control (Grier y Maynard, 2016).

Claro, los dos problemas más importantes son qué países elegir y escoger cuánto pesarán en el promedio (la ponderación). Ninguno de los países elegidos para hacer la Venezuela sintética debería tener a alguien con políticas muy similares a las de Chávez. Mientras el grupo de control logre captar exitosamente otras influencias en la economía venezolana, mejor representa el contrafactual que se desea. Se buscan países con relaciones similares entre las variables para el control (ingreso per capita, salud, etc.) y sus determinantes a Venezuela. Las naciones con indicadores más parecidos al país de Chávez reciben mayor peso al crear el control (Grier y Maynard, 2016). Para capturar similitudes geográficas, de historia, cultura y mucha dependencia en exportaciones de petróleo, los autores eligen casi todos los países de Latinoamérica (salvo Bolivia, Ecuador o Nicaragua pues obviamente tuvieron sus procesos políticos tipo Chávez en el mismo periodo) y países de la OPEP para los que hayan datos. También incluyen Canadá y Noruega que son exportadores de petróleo pero no miembros de la OPEP. En total, 20 países integran el grupo de control usado para la Venezuela sintética. Las cinco variables a comparar son: ingreso per cápita, expectativa de vida, mortalidad infantil, pobreza y desigualdad (Grier y Maynard, 2016). No es de extrañar que veces ocurra que faltan datos de algunos países para cada una de esas variables

Veamos ahora como pudo haber sido la historia y las diferencias entre la Venezuela sin Chávez (Venezuela sintético) y la Venezuela con Chávez, empezando con el ingreso per cápita.


Noten cómo luego de la elección del socialista en 1998 hay cada vez más diferencia entre la Venezuela con Chávez y sin él. Hasta el año 2009 el PBI per cápita real (dólares de 2005) venezolano está 4.300 dólares por debajo de la Venezuela sin Chávez. Las políticas bolivarianas causaron empobrecimiento general a los venezolanos. Para mayor rigurosidad en esto, los autores llevan a cabo unos tests placebos repitiendo el ejercicio para cada uno de los 19 países usados durante el periodo pre-Chávez 1970-1998 y además hasta hacen un ejercicio con el corte en 1988 (y asumiendo que Chávez fue elegido entonces) para testear si la capacidad predictiva caía en 1970-1988 y 1989-1999. Ambas pruebas fueron pasadas y, por ende, tenemos un caso muy fuerte para afirmar que sin Chávez el ingreso real per cápita de Venezuela en 2009 sería al menos 4.300 dólares más alto.

Pero me dirán "la riqueza nacional no es todo, hay que ver los indicadores sociales". Ok, veamos algunos. 


Este es el gráfico de la expectativa de vida de la Venezuela con y sin Hugo. Ciertamente el modelo predice que con Chávez es aproximadamente un año inferior de lo que hubiera sido sin él. Observen cómo la distancia lentamente se hace cada vez mayor desde que el bolivariano asume. Una diferencia no extremadamente importante, pero diferencia en fin. En otras palabras, sin las políticas de Chávez, no solo la expectativa de vida de los venezolanos habría aumentado de todos modos, sino que además se hubiera incrementado algo más.


En la mortalidad infantil prácticamente no hay diferencias en ambos casos. De haber estado ausentes las políticas de Chávez, la mortalidad infantil hubiera descendido en casi exactamente la misma medida que con ellas. Sus políticas no "causaron la mejora en el bienestar de la gente", este se hubiera acrecentado sin ellas también.


Hay una dificultad en el tema de la tasa de pobreza (definida como el porcentaje de la población que vive con menos de 5 dólares diarios) que no es culpa ni del modelo ni de los autores, que es el hecho de que hay pocos datos de pobreza comparables entre países. Lo que limita tanto el tango de años como los países para hacer el grupo control. Por eso el modelo no se ajusta "tan bien" como antes. Aun con esas dificultades, se puede ver que captura bien la tendencia general creciente de la Venezuela de los 80s y 90s. Observando la historia como fue, la línea azul de Venezuela, luego de la elección de 1998 la pobreza alcanza picos en 2002-2003 y después cae constantemente año tras año hasta 2006, el último disponible. Pero noten que prácticamente el mismo patrón se hubiese obtenido sin Chávez. A tal punto que en 2006 la pobreza está apenas un poco más alta sin Chávez que con él. La conclusión es demoledora: sin las políticas de Chávez, la pobreza en Venezuela hubiera disminuido casi lo mismo. Como dicen los autores: "No encontramos evidencia de que Chávez tuvo un impacto significativo en la tasa de pobreza de Venezuela."


Tanto o más difícil es contar con datos buenos y homogéneos sobre desigualdad y que no tengan años vacíos. Los autores deben interpolar los de algunos países para completar los años faltantes. Como se puede ver, el modelo de la Venezuela sin Chávez captura bien la tendencia general de la desigualdad. La desigualdad con el bolivariano comienza a caer rápida y constantemente recién desde 2003 desviándose de la Venezuela sintética. Aun así, esa diferencia comienza a disminuir los últimos años de la muestra. Es decir que aun sin Chávez, la desigualdad habría caído considerablemente en Venezuela. De hecho, si tomamos todo el periodo de Chavez, no solo desde 2003 (cuando la desigualdad empieza a caer fuerte), luego de los tests placebos hay poca evidencia de que la desigualdad fuera menor relativa a la que hubiera habido sin chavismo. En palabras simples, sí, puede ser el caso de que desde 2003 la desigualdad cayó más rápido de lo que hubiera caído sin Chávez. Pero tomando en cuenta todo el periodo chavista, no hay evidencia de que redujo la desigualdad más de lo que se hubiera reducido sin él. Sin el bolivariano la desigualdad de todas maneras habría caído y no se hubiera diferenciado demasiado de si tomamos en cuenta su periodo completo de gobierno.

En conclusión, todas las estadísticas sociales vistas muestran que sus mejoras no se debieron necesariamente a las medidas chavistas. Todas habrían ocurrido si Hugo Chávez no hubiera gobernado, él no fue necesario para que ocurran. Pero la parte más absurda y trágica es que el mismo recorrido que la economía hubiera tomado, Chávez lo realizó al costo de empobrecer de manera brutal a los venezolanos en términos de ingreso per cápita. Ni hablar del desastre que es Venezuela hoy en día como consecuencia de sus políticas. Chávez ha hecho pagar a Venezuela un costo descomunal y ni siquiera obtuvo mejores resultados, sino prácticamente los mismos. Un testimonio calamitoso y patético de ese mamarracho absurdo y funesto que es el "Socialismo del siglo XXI".




Griera, Kevin y Maynard, Norman (2016), “The economic consequences of Hugo Chavez: A synthetic control analysis.” Journal of Economic Behavior & Organization. Vol. 125, 1-21.

sábado, 21 de mayo de 2016

El capitalismo del siglo XIX redujo la pobreza mundial


Uno de los tantos mitos sobre la revolución industrial es ese extendido por la izquierda y los malos historiadores (los que no buscan datos sino que usan únicamente retórica para basar sus afirmaciones) que dice que la pobreza aumentó considerablemente en ese periodo. Las imágenes estereotipadas de trabajadores, e incluso niños, sucios en fábricas suelen ser la "prueba" de ese relato. Pues veamos los mejores datos disponibles para comprobar si es cierto o no que la pobreza aumentó a lo largo del siglo XIX.

Morrisson y Bourguignon (2002) estiman la tasa de pobreza y pobreza extrema mundial para el periodo 1820-1992. A continuación está graficado 1820-1910:

Tasa de pobreza y pobreza extrema (absolutas) mundial, 1820-1910. 
El eje vertical no comienza en cero. Fuente: Morrisson y Bourguignon (2002)

No hay mucho para decir. Noten que tanto la tasa de pobreza como la de pobreza extrema mundiales descienden constantemente desde 1820 hasta 1910. Partiendo de valores muy altos pre-expansión de la revolución industrial en 1820, casi 95 % de pobreza y casi 85 % de pobreza extrema, ambas no paran de descender en todo el periodo hasta aproximadamente el 82 % y 66 % respectivamente en 1910. 

Nadie niega, por supuesto, que las condiciones de vida de muchos en cualquier año dado pudieron ser malas. Lo que se establece es que no tendieron a empeorar, sino al contrario las de muchos mejoraron con el paso de los años.

Iba a terminar este post acá, pero recordé algo.

Ante esta demoledora evidencia, los de izquierda tienen un escape al que típicamente apelan: “¿Qué pasó con la desigualdad?”. En varias ocasiones en que se presenta una prueba de mejora en el nivel de vida gracias al capitalismo, aparece el “As bajo la manga” de la desigualdad “inherente” al sistema capitalista. 

Como si fuera igual o más importante ver la diferencia en remuneraciones antes que aceptar el hecho de que mucha gente dejó de sufrir tanta carencia. Que poblaciones enteras logren amainar el flagelo de la escasez de forma sostenible (es decir, con una mayor abundancia de bienes y servicios útiles disponibles creados por su esfuerzo y acumulación de capital bien invertido), es siempre y en todo lugar algo bueno, independientemente de lo demás. 

Sin embargo, asumamos por un momento que aceptamos la retórica izquierdista. Pues veamos la desigualdad global según el índice Gini y el índice Theil (mejorados respecto al de Morrisson y Bourguignon) que muestra Milanovic (2009):

Indice Gini y Theil mundial, 1820-1913.
El eje vertical no comienza en cero. Fuente: Milanovic (2009)

Es claro que los índices Gini y Theil, la desigualdad mundial, han aumentado en 1820-1913. Pero antes de que el socialista pueda cantar victoria, debo decir que ese aumento de desigualdad no implica necesariamente que haya sido debido a que el capitalismo tiene una tendencia “inherente” a la inequidad. 

Previamente vimos que el Gini global basado en el promedio no ponderado de los Gini regionales mostraba una tendencia mundial decreciente. Pero este Gini (o Theil) global de Milanovic se calcula con la suma del Gini (o Theil) ajustado por población dentro de los países más el Gini (o Theil) entre los países. Es decir, la desigualdad dentro de Alemania, dentro de Francia, etc. más la desigualdad o distancia entre Alemania y Francia, etc. Por lo tanto, para saber si la desigualdad del siglo XIX se debe necesariamente al capitalismo debemos ver cómo se comportan por separado.

Indice de Gini mundial desagregado en desigualdad entre y dentro de los países.
El eje vertical no comienza en cero. Fuente: Milanovic (2009)

Indice de Theil mundial desagregado en desigualdad entre y dentro de los países.
Fuente: Milanovic (2009)

Como se observa, la desigualdad dentro de los países según el índice Gini no paró de caer a lo largo del siglo XIX mientras que en el caso del índice Theil aumentó un poco en 1870 pero volvió a caer luego. En ambos casos se observa una clara e indiscutible tendencia a la baja de la desigualdad dentro de los países.

Por ende, la razón por la cual la desigualdad en ambos índices globales aumentó es que la desigualdad entre países subió y lo hizo en mayor medida que la necesaria para compensar la caída de la desigualdad dentro de los países. En resumen, el incremento de la desigualdad en 1820-1913 se explica por la suba de la desigualdad entre los países.

Como correctamente señala Daniel Fernández, el hecho de que la mayor parte del aumento de la desigualdad mundial se debe a la misma entre países es un indicador que la desigualdad no deriva del capitalismo. Sino que proviene la propagación de la industrialización y las instituciones de mercado en diferentes lugares en diferentes momentos. Si la mitad del mundo adopta instituciones de mercado y la otra mitad no lo hace, el evidente desarrollo a lo largo del tiempo de la mitad capitalista hará que la desigualdad mundial se eleve. Pero ese hecho no dice absolutamente nada sobre la desigualdad en el área que adoptó las instituciones de mercado. Por ende, observar a lo largo del tiempo solo el Gini o Theil mundiales, definidos como la suma de desigualdades intra y entre países, no prueba que el capitalismo tienda a ser “inherentemente desigual”.

Si el país A comienza a adoptar los métodos de producción de la revolución industrial en 1800 y el país B lo empieza a hacer recién en 1870, es más que evidente que el país A en 1870 llevará una ventaja de 70 años volviéndose progresivamente más rico respecto al país B. Consecuentemente, la desigualdad entre las naciones A y B será más grande de lo que sería si ambas hubieran adoptado la revolución industrial al mismo tiempo. Como es evidente para cualquiera que haga un análisis honesto, ello no tiene nada que ver con una “tendencia inherente” del capitalismo a la inequidad. Al contrario, esa desigualdad se debe a la falta de capitalismo en algunos lugares respecto a otros en un momento dado. El rezago del país B no se debe al capitalismo sino a la ausencia de él.

En conclusión, la moderna evidencia histórica demuestra que el capitalismo del siglo XIX redujo considerablemente la pobreza y la pobreza extrema a nivel planetario. Este monumental logro de la civilización humana no puede ser oscurecido ni siquiera adoptando el punto de vista izquierdista de concentrarse principalmente en la desigualdad. 










Milanovic, Branko (2009), “Global Inequality and the Global Inequality Extraction Ratio: The Story of the Past Two Centuries”. Policy Research Working Paper 5044. The World Bank Development Research Group Poverty and Inequality Team.

Morrisson, Christian y Bourguignon, François (2002), “Inequality among World Citizens: 1820-1992”. The American Economic Review. Vol. 92, No. 4, 727-744.

viernes, 11 de septiembre de 2015

El mito del "bloqueo invisible" contra Allende



Cuando un experimento "revolucionario" fracasa, los socialistas, en general, tratan de buscar una excusa que justifique el desastre. El caso de Chile y Salvador Allende es paradigmático. Según el relato socialista, dado el contexto de la Guerra Fría, a Allende le realizaron un "bloqueo invisible" (llamado así por el propio Allende) impulsado por el gobierno norteamericano de Nixon y su secretario de Estado Henry Kissinger, para desestabilizar la economía, fomentar el descontento y tumbar su gobierno. La prueba que siempre presentan prima facie es una instrucción escrita a mano por Nixon a la CIA que pedía "hacer gritar la economía (chilena)" (make the economy scream) o el memorandum 93 de Seguridad Nacional de Kissinger pidiendo medidas financieras y económicas contra Chile.

Pseudoerasmus tiene un genial post sobre si el supuesto "bloqueo invisible" contra Salvador Allende fue determinante o no en el fracaso absoluto de su gestión económica. En el me baso para lo siguiente. ¿Fue la intervención norteamericana responsable en mayor medida del desastre económico de Chile en 1970-1973? No, y veamos las razones.
  • 1) La CIA no imprimió los billetes: Como ya vimos, los déficits de Allende eran brutales. En porcentaje del PBI fueron 6,69 % en 1970, 15,28 % en 1971, 24,53 % en 1972 y 30,48 % en 1973. Eso es increíblemente grande. Recuerden que ya un déficit de 6,69 % del PBI es un problema, por lo que uno de 30 % es una catástrofe.
¿Por qué hubo tal crecimiento del déficit? Hacia 1971, debido al aumento desorbitado de salarios y seguridad social. Ese era el plan populista de Allende: subir salarios nominales enormemente mientras se aplicaban controles de precios sobre los bienes. De los gastos corrientes del Estado, los salarios y la seguridad social, que ya representaban una parte importante, crecen de 15,83 % a 19,54 % y de 8,60 % a 11,87 % respectivamente entre 1970 y 1971 como porcentaje del PBI.

¿Cómo se financió ese agujero fiscal? Casi la totalidad con impresión de billetes. La emisión monetaria para financiar el déficit o "financiación interna neta" fue, en porcentaje del PBI, 6,60 % en 1970, 13,61 % en 1971, 22,71 % en 1972 y 30,40 % en 1973. Comparen esos porcentajes con los déficits en sus respectivos años.

En 1972 los ingresos fiscales en términos reales empiezan a caer. ¿Fue esa caída algún acto de la CIA? Por supuesto que no. Se debió al efecto Olivera-Tanzi: en periodos de inflación alta, la demora en la recaudación tributaria implica ingresos menores en términos reales. 

Pero además el precio internacional del cobre cayó durante 1971 y 1972 un 25 %. Lo cual trastornó aún más los ingresos públicos y la entrada de dólares. ¿Acaso la CIA conspiró para bajar el precio internacional del cobre solo para perjudicar a un solo presidente latinoamericano? 

Hacia 1973 el mayor factor que causaba el déficit fiscal eran los subsidios a las empresas estatales que no producían cobre. Solo esos subsidios representaban el 9,49 % del PBI. ¿A qué se debía ese brutal monto de subsidios? A la caída de producción como resultado de la nacionalización, problemas de gerencia y en especial a la política estatal deliberada de mantener bajos los precios minoristas para los consumidores.

El desastre era evidente y en absoluto hace falta una "intervención externa" para causarlo. Los gastos brutales en salarios, seguridad social y subsidios industriales combinados con una caída del precio del cobre y la erosión real de los ingresos tributarios por la inflación explican casi la totalidad del déficit de 30 % del PBI de 1973. La CIA ni controlaba el aumento de salarios, ni agrandaba el déficit, ni imprimía los billetes.

Pero es que recuerden que los propios miembros de Unidad Popular decían que deliberadamente dejaron de preocuparse de los déficits fiscales crecientes porque ello era "ortodoxo". Queda, por lo tanto, más que demostrado que los déficits bestiales son responsabilidad completa de Allende y Unidad Popular. Ellos buscaron el rojo de las cuentas públicas y eran conscientes de ello.
  • 2) Los controles destruyeron la producción: Otra parte de la teoría del "bloqueo invisible" es que Chile tuvo problemas para importar piezas de repuestos debido a la insuficiente financiación comercial. Ello afectó la producción, contribuyendo a la escasez de productos y al desfinanciamiento estatal por la menor producción de cobre (debiendo aumentar el financiamiento inflacionario).
Por supuesto, esto tampoco es muy plausible dadas las medidas de Unidad Popular. Para combatir la inflación, casi toda la oferta chilena estaba sujeta a los controles de precios, racionamiento y nacionalización de la distribución de Allende. Predeciblemente, ello provocó escasez, acaparamiento y colas, reduciendo la producción. Hacia el final del gobierno de Allende, el tipo de cambio del dólar de mercado negro era 40 veces (¡CUARENTA!) el del mercado oficial.

Recuerden que el plan de Unidad Popular incluía mantener artificialmente bajo el dólar. El aumento en esa prima de mercado negro acompaña la caída de la producción industrial.
  • 3) No solo los camioneros estaban molestos: Otra pata de la teoría conspiracionista externa es que la CIA financió directa o indirectamente a los camioneros y dueños de compañías transportistas para realizar importantes paros que desestabilizaran al gobierno y agravaran la escasez. 
Aun si asumiéramos que de verdad la CIA mandó fondos a los transportistas para realizar huelgas, ellos solo eran una parte de un mucho mayor descontento con los resultados de las medidas del gobierno en un país que ya de por sí era propenso a los paros. Solo en 1973 hubo 2.050 paros que involucraban más de 700 mil trabajadores. En 1972 ocurren 3.325 paros con más de 390 mil trabajadores y en 1971, antes de los paros "financiados por la CIA", 2.696 huelgas de casi 300 mil trabajadores. Difícilmente alguien podría argumentar jamás que todos los trabajadores estaban contentos. Había una proporción importante que no lo estaba. ¿Acaso todos ellos estaban financiados por Estados Unidos también?

Las amplias huelgas de 1973 demandaban la indexación de los salarios a la inflación y se realizó en simpatía con la huelga de los mineros de cobre de 74 días. La cual fue reprimida con la policía por parte de Allende, detalle que muchos socialistas siempre "olvidan" mencionar.

¿Cómo se puede culpar de ese malestar de los trabajadores a factores externos? La hiperinflación (causada por la emisión monetaria del gobierno) les destruía los salarios reales a los trabajadores, ¿Puede alguien de izquierda coherentemente decir que debieron quedarse sin hacer nada ni protestar? Los sindicatos socialistas y comunistas ciertamente eran parte de la coalición de Unidad Popular, pero claramente tenían poco control sobre los trabajadores.
  • 4) La CIA no controlaba el precio del cobre ni realizó la reforma agraria: La balanza de pagos Chilena tuvo dos problemas principales coincidentes y que no se pueden imputar a la CIA: primero que el precio del cobre cayó 25 % en 1971-1972 mientras que el precio en dólares de las importaciones subía por la inflación de la moneda americana y segundo la producción agrícola se desplomó por la reforma agraria y por los controles de precios.
Incluso suponiendo que damos por cierto el absurdo supuesto de que la CIA de alguna manera controlaba el precio del cobre, ¿Por qué lo redujo solo en 1971 y 1972 y no en 1973? ¿Por qué ayudar a Allende con el repunte del precio en ese último año?

Pseudoerasmus nota que la reforma agraria también tuvo mucho que ver con la brutal caída en la producción de trigo y otros productos agrícolas. Es verdad que la reforma agraria comenzó con los gobiernos previos de Alessandri (1958-1964) y Frei (1964-1970), pero Allende la aceleró enormemente y el ambiente político incitaba la ocupación espontánea por parte de los campesinos de las tierras.

Los ingresos de exportaciones de Chile cayeron por la baja del precio del cobre y el menor poder adquisitivo de los dólares por la inflación internacional al mismo tiempo que aumentaba la demanda de importaciones de comida. Si el déficit de balanza de cuenta corriente no es compensado con ingresos de divisas (préstamos externos, ayudas o inversiones externas), entonces el déficit de balance de pagos se paga con reservas del Banco Central. Y eso fue lo que ocurrió en 1971-1973.

Solo en 1972 la mayor importación de alimento se pagó en parte importando menos bienes de capital e intermedios, donde van incluidos los repuestos. Si Chile no hubiera tenido que importar esa gran cantidad de comida, porque su producción interna se desplomó debido a los controles de precios y su desastrosa reforma agraria, no hubiera tenido problemas en conseguir repuestos importados aun con la caída del precio del cobre.
  • 5) ¿Bloqueo del crédito?: El último escape socialista para justificar el fracaso de Allende es el "bloqueo del crédito internacional". Según ellos, como Estados Unidos impuso una restricción del crédito internacional, Chile tuvo que vivir solo de sus reservas para importar. Las cuales inevitablemente se terminaron agotando pues Allende no tuvo acceso a préstamos o ayuda internacional para compensar.
Es cierto que Chile se "comió" gran parte de las reservas y hacia septiembre de 1973 estaba en camino a una crisis de balanza de pagos. Pero todavía no había tenido una. Allende había logrado "llegar a fin de mes" durante todos los años de gobierno hasta el final de su vida.

Com
o muestra Pseudoerasmus, a excepción de 1971, cuando hubo una fuga de capitales, los ingresos de capital netos de Chile en 1970-1973 como porcentaje del PBI fueron muy similares a los de los años 60s. Ergo, en comparación con el periodo previo, el ingreso neto de capitales en proporción al PBI no cayó durante casi todo el periodo de Allende. Además, a fines de 1971 Chile declaró una moratoria sobre gran parte de su deuda externa, que incluía a Estados Unidos, por lo que los dólares ahorrados y no transferidos se consideran de facto ingreso de capitales. Por lo que si Chile vivió de sus reservas en los años de Allende fue por las mayores importaciones de alimentos y la caída del precio del cobre, no debido a una restricción externa del crédito.

Es más, Chile se las arregló para tomar préstamos del Club de Paris, del bloque socialista, Europa occidental y Latinoamérica, aun cuando varias veces los créditos debían pagarse en parte con importaciones desde los países acreedores. Por eso la deuda externa Chilena aumentó desde 2.067 millones de dólares en 1970 a 2.703 millones en 1973. Incluso suponiendo que Estados Unidos paralizó todos sus créditos y ayuda (lo cual no es cierto. Los bancos privados americanos redujeron gradualmente sus líneas de crédito, nunca las eliminaron totalmente), Allende claramente consiguió obtener ambos de varias otras partes del mundo. Y si los bancos privados norteamericanos redujeron gradualmente el crédito, fue en respuesta a la deteriorada solvencia de Chile, no por cuestiones políticas. Los bancos no hacen caridad, y aun si la hicieran ello solo quiere decir que el socialismo se sostiene de la caridad.

Es verdad, si Allende hubiera obtenido mucho más ingreso de capitales, suficiente para cubrir la demanda de importaciones, no habría tenido el apretón de divisas que tuvo. Pero eso necesariamente implica que la "revolución socialista" solo se sostiene con financiamiento de los capitalistas imperialistas. La frase de que "el socialismo fracasa cuando se les acaba el dinero… de los demás" sería una descripción completamente correcta.

En conclusión, incluso aceptando que hubo alguna intervención de Estados Unidos en Chile, sus efectos en la economía chilena fueron mínimos en comparación con los resultados nocivos de las medidas tomadas por Salvador Allende.

Que los socialistas se hagan cargo de sus desastres y no inventen excusas. La catástrofe económica chilena entre 1970 y 1973 fue responsabilidad, en su inmensa mayoría, de las acciones de Allende y Unidad Popular, no de la CIA.

jueves, 10 de abril de 2014

Allende el Destructor


Dentro de los ejemplos históricos de como destruir un país entero en solo unos pocos años no solo tenemos joyitas como Lenin y Trotsky, hay muchos casos de donde aprender. Uno paradigmático fue el del también socialista Salvador Allende (1970-73) en Chile.

La izquierda, gran fabricante de mitos, lo tiene como una especie de buen revolucionario que, por la vía democrática, quería instaurar en Chile un sistema para que los trabajadores vivan mejor. Su proyecto, sin embargo, fue truncado por (como era de esperar) Estado Unidos con su gobierno híper-conservador y los militares golpistas anti-comunistas que pusieron a Pinochet al mando del país. Por lo tanto Allende fue solo la víctima de malvados grupos de intereses conservadores que le hicieron la vida imposible para evitar sus reformas que ampliaban el poder de los trabajadores en la continua guerra de clases. Aproximadamente así reza el relato de izquierda.

La realidad y los datos, sin embargo, muestran que lejos de ser la víctima, Allende fue el victimario. Y concretó uno de los desastres económicos más grandes del continente en solo 3 años.

Antes de la Tormenta

Durante los 60s en Chile hubo un enorme crecimiento de las actividades políticas y sociales. Se duplicó la cantidad y porcentaje de gente registrada para votar, también se duplicó la cantidad de gente afiliada a los sindicatos (Larrain y Meller, 1991), surgió un movimiento hippie chileno que hasta tuvo su propio "Woodstock", Pablo Neruda era el gran referente de la poesía, el asesinato de J. F. Kennedy, de Luther King, la guerra de Vietnam, revueltas estudiantiles en Europa, etc. Parte de la "Era dorada del keynesianismo" estuvo marcada por el descontento social.

La presidencia de Frei (1964-70) tenía opinión pública mezclada: A pesar que los primeros 3 años se consideraban buenos, los últimos fueron considerados malos dadas las grandes revueltas sociales y la magra performance económica respecto a lo esperado (Larrain y Meller, 1991).
 
Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Como se ve, el desempleo no aumentó astronómicamente y los salarios reales aumentaron a un muy decente 9,7 % anual, aun cuando la inflación iba en subida. A pesar de que el salario real no bajó (sino que al contrario, subió), la mayor participación en los sindicatos por parte de los trabajadores los hizo aprovechar su posición y aumentar brutalmente la cantidad de huelgas. En 1960-64 prácticamente no hubieron huelgas (98 en todo el periodo), mientras que solo en 1970 se hicieron 1.580 a pesar que el salario real se incrementó 8,5 % (Larrain y Meller, 1991).

Te preguntaras ¿Por qué importa la situación previa? Es simple. Para demostrar que Allende no recibió una mala situación económica. Solo una economía desacelerada con un frente externo relativamente bueno. Ya desde el diagnóstico inicial, los socialistas estaban equivocados. Era falso que la economía estuviera en una "depresión aguda" (López, 1971) dadas las cifras mostradas.

De acuerdo a Allende y su partido, la economía chilena presentaba 4 características que había que cambiar: Era 1) monopolística; 2) dependiente (externamente); 3) oligárquica y 4) capitalista. Estaban claramente influidos por el así llamado "estructuralismo", desarrollado durante los 60s principalmente desde la CEPAL. En otras palabras, los socialistas del gobierno de Allende tenían una visión estructuralista de la realidad de su país. De hecho muchas de las cabezas de la administración de Allende eran "CEPAL Boys" (Dornbusch y Edwards, 1989).

El programa macroeconómico siguió los lineamientos del "estructuralismo" (Dornbusch y Edwards, 1989). La economía chilena, según ellos, funcionaba así: a) La inequitativa distribución del ingreso generaba un patrón de consumo y demanda fijo, por lo que el mercado estaba dominado por la gente de ingreso alto. Las empresas satisfacían principalmente esta demanda "oligárquica". Es como decir que por mucho dinero que tengan, los Bill Gates chilenos solo pueden comer 5 filetes al día. Por lo tanto las empresas producirán una menor cantidad (los pocos Gates chilenos no pueden comer más de 5 al día) a mayor precio. En lugar de producir mucho más a menor precio, 2 filetes al día para 100 mil trabajadores por ejemplo. b) La producción estaba dividida en dos: Un sector con tecnología avanzada y otro retrasado. Obviamente el de alta tecnología producía para los ricos y el otro para los pobres. La mayor inversión extranjera solo reforzaba esta estructura dual. Había empresas haciendo bienes de "lujo" con excesivamente altos ratios de capital/trabajo y otras produciendo bienes básicos con uno bajísimo. Al aumentar la demanda de los trabajadores, aumentaría la de las industrias con bajo ratio capital/trabajo, con lo cual el empleo subiría rápidamente. Y con ello la inversión necesaria, si es que se acababa el exceso de capacidad ociosa, para aumentar la producción sería más baja dado que hasta los "estructuralistas" sabían que para mantener la expansión era necesario algo de inversión. c) Como los ricos demandaban relativamente menos cantidad de bienes, las empresas modernas no producían a su máxima capacidad, su escala era baja e ineficiente. La estructura era ineficiente y producía bienes no-esenciales para los ricos. Se creía que había un enorme exceso de capacidad en el sector manufacturero. Por lo tanto, enormes déficits fiscales no serían inflacionarios. La empresas con tanta capacidad ociosa enfrentan costos medios decrecientes por lo que, si hay un control de precios correcto, aumentos de demanda no generaran aumentos de precios. Es más, al estar nacionalizadas y no preocuparse de obtener beneficios, las empresas grandes podrían aumentar la producción enormemente bajando los precios. d) El menor nivel de producción y escala aumentaba la concentración monopolística que aumentaba la inequitativa distribución del ingreso volviéndonos al punto a) y reforzando todo el proceso. En las mentes socialistas-estructuralistas, Chile estaba en un círculo vicioso por el cual la desigual distribución de la riqueza inicial generaba una estructura de mercado oligopólica que reforzaba la desigual distribución (Larrain y Meller, 1991). Se creía que ese exceso de capacidad ociosa se debía a a) La estructura "monopolística" del sector manufacturero (y el patrón de consumo) y b) La estructura de la distribución del ingreso (Dornbusch y Edwards, 1989).

¿Solución al problema? ¡Simplemente nacionalicemos gran parte de la economía! 1) Nacionalicemos recursos naturales principales como cobre, carbón, nitrato, hierro y acero (de paso con esto nos enfrentamos a los imperialistas yankis que siempre es popular). 2) Estaticemos las principales y grandes empresas industriales. 3) Intensifiquemos la reforma agraria. 4) Estaticemos el sistema bancario. 5) Apliquemos control estatal a las principales empresas distribuidoras y proveedoras (Larrain y Meller, 1991).

Larrain y Meller, 1991
Con esto el Estado tiene: a) Control de los medios de producción para orientarlos a fines sociales, por el bienestar de la mayoría (los trabajadores). b) El superávit que esto permite que el Estado obtenga, hace que pueda orientar la producción y desarrollo para la mayoría. c) Como la economía chilena tenía supuestamente i) mucha capacidad ociosa y desempleo, y además ii) gran cantidad de reservas internacionales y stocks en las industrias; el Estado puede llevar a cabo las medidas sin problemas (Larrain y Meller, 1991).

¿Que podría salir mal?...

El "Exito": 1971

La receta era simple: 1) Aumentamos ("reajustamos") salarios nominales mientras al mismo tiempo aplicamos control de precios (precios máximos). Esto empujará los salarios reales y así se provocaría la ansiada redistribución del ingreso cuya desigualdad era la causa de los males. Los mayores salarios reales empujarán la demanda por más bienes básicos llevando a mayores niveles de producción y empleo (¿Se acuerdan cuando vimos las enormes falacias de esto acá y acá?). 2) Aumentamos el gasto público que reforzará la reactivación junto con la suba de salarios. 3) Aumentamos ("pasivamente") la cantidad de dinero y crédito acompañando y dando liquidez, pero jamás entorpeciendo, la reactivación. 4) Mantenemos un tipo de cambio nominal fijo, así evitamos "empuje de costos y precios" en la economía. 5) Como nacionalizamos los recursos naturales que exportamos, podemos aumentar las exportaciones y eso nos dará la moneda extranjera que necesitemos. 6) Como partimos de una situación en la que tenemos muchas reservas internacionales (casi U$S 400 millones, medio año de importaciones), estas nos servirán para ajustar cualquier posible desequilibrio externo. 7) Como la inflación es en realidad estructural, se soluciona fácilmente. Con el control de precios, el tipo de cambio fijo, el control estatal de la producción y la eliminación del marketing y todos esos "costos superfluos". Dados los aumentos de salarios nominales y el control de precios, el beneficio por unidad producida caerá. Pero como hay muchísima capacidad ociosa, los empresarios compensarán esa caída aumentando la cantidad producida y vendida (Larrain y Meller, 1991).

Resultados:
Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Al inicio, durante el primer año (1971), todo parecía ir bien. La tasa de crecimiento del PBI en 1971 llegó al 8 % desde un 3,6 % en 1970. La minería, la industria, el comercio y los servicios crecieron a tasas enormes. Excepto por la agricultura, todos los sectores parecían estar en auge. La inflación bajó del 36,1 % (1970) al 22,1 % (1971) anual. El desempleo bajó del 5,7 % al 3,8 %. Los salarios reales subieron un asombroso 22,3 % en 1971. La "desigualdad" se redujo. Los salarios como porcentaje del ingreso nacional pasaron de 52,2 % en 1970 al 61,7 % en 1971. El salario mínimo real de los obreros que realizaban las tareas más básicas, conocidos como "cuello azul" (blue-collar) por el color del mameluco que usaban, aumentó mucho más (56 %) que los de los trabajadores de mayor rango "cuello blanco" (white-collar) (23 %) en 1971, tratando de solucionar así la desigualdad entre trabajadores. Los salarios mínimos se aumentaron al año 1971 39 % para los cuello azul y 10 % para los cuello blanco. El gasto público aumento 36 % en términos reales en 1971 creando un programa para construir 76.000 viviendas en ese año, versus las 24.000 de 1970. La cantidad de dinero M1 aumentó 119% en 1971, y recuerden que habían controles de precios mientras se tiraba todo ese dinero a la economía. Los socialistas no lo podían creer.

Sin embargo toda esta "prosperidad" fue artificial, insostenible y ridículamente fugaz. Habiendo subido salarios nominales entre 40 y 50 %, el gasto público nominal más de un 60 % y la oferta monetaria más de 100 %, ¿Cómo era posible que la inflación bajase de 36,1 % al 22,1 %? Simple: Habían controles de precios en el sector privado y congelamiento de tarifas en sector público. El control de precios solo parecía funcionar porque 1) El gobierno tenía control directo e indirecto de varios eslabones en la cadena de consumo y producción, la mayoría de las principales empresas minoristas e importadoras fueron nacionalizadas. Además les daban líneas de crédito si cumplían los acuerdos de precios. Hasta tenían el mecanismo fascista que hoy conocemos en Argentina como "precios cuidados". 2) Como tantas empresas fueron expropiadas anteriormente, los empresarios estaban muy asustados de ser los próximos, por lo cual estaban obligados a seguir los precios del gobierno. El "éxito" del aumento de salarios reales en 1971 se debía precisamente a que los controles de precios parecían funcionar (al inicio) mientras los salarios nominales subían bestialmente.

El Precio del "Exito": Los Desequilibrios 

Todo esto debía necesariamente pagarse alguna manera. Recuerden que el socialismo funciona "hasta que se acaba el dinero", y en este caso se agotó muy pronto.

1) Parte del desequilibrio gigante que permitía el "milagro" socialista de 1971 se encontraba precisamente en el sector público. El déficit del gobierno general paso del 3,51 % del PBI en 1970 al 9,76 % en 1971. Peor aún, el déficit del gobierno consolidado no financiero paso de 6,7 % del PBI en 1970 a un 15,3 % del PBI en 1971. 2) ¿Cómo se financiaba el déficit? Con crédito para el sector público, el cual aumentó 124 % en 1971. ¿Quién daba el crédito? Más del 90 % lo proveía el banco central en forma de dinero de alto poder (impresión de billetes), lo cual explicaba gran parte del aumento de 119 % del M1. 3) Las reservas internacionales se esfumaron. De U$S 394 millones en 1970 pasaron a solo U$S 163 millones en 1971, ¡¡¡Menos de la mitad en solo un año!!! En realidad la caída debió haber sido aun mayor, pero el gobierno suspendió pagos de servicio de deuda externa en 1971 y empezó negociaciones. 4) La balanza comercial paso de un superávit de U$S 95 millones en 1970 a un déficit de U$S 90 millones al año siguiente. Cierto, parte de esto se debió a la caída del precio mundial del cobre. Los controles de capital bestiales impidieron temporariamente que el déficit comercial fuera peor que los U$S 90 millones, además para poder importar previamente había que hacer un depósito de 10.000 %. 5) A pesar que el consumo aumentó 12,4 % en 1971, la inversión bruta se desmoronó 2,3 % así como su participación en el PBI que paso de 23,4 % (1970) a 20,8 % (1971). 6) Lejos de cumplirse el objetivo del gobierno, los incrementos salariales y el control de precios terminaron suprimiendo los beneficios de las empresas. La escasez, característica inherente a todo proceso socialista, comenzó a aparecer a mitad de 1971. El gobierno no le dio importancia pues asumía que era simplemente un efecto transitorio debido a la "saludable" redistribución del ingreso: El rezagado pueblo estaba por fin consumiendo repentinamente, por lo cual era "normal" que faltaran algunas cosas. 

Y todo esto es apenas el comienzo de la destrucción…

¿Conspiración Internacional? ¡NO!

Queda muy claro que todo lo anterior no podía terminar bien. El futuro colapso post-1971 fue la consecuencia inevitable de la expansión "exitosa" previa. La presencia evidente e irrefutable de los desequilibrios monetarios, fiscales, externos, de precios, de estructura productiva, de reservas y stocks, etc. fue totalmente ignorada deliberadamente por el gobierno, el cual aumento su popularidad con el "boom" de 1971 y decidió continuar el rumbo malsano. La pseudo-teoría conspirativa inventada por la izquierda para justificar el caos que sigue, solo debe ser entendida como un escape psicológico de la realidad de su fracasada ideología. Muchos socialistas atribuyen el fracaso absoluto de Allende, no a su torpeza e ignorancia, sino a una conspiración externa de Estados Unidos y el gobierno conservador de Nixon junto a Kissinger.

Dado que 1) Existían grandes desequilibrios insostenibles y 2) El gobierno los ignoró deliberadamente y no cambió su rumbo insostenible por no "traicionar su ideología"; entonces que la economía terminara en un desastre absoluto no fue causado por ningún tipo de causa externa.  Julio Lopez, prominente economista de Unidad Popular, dijo que "La política de recuperación económica está basada en un aumento significativo... en el déficit del gobierno. Hemos ignorado esas recomendaciones ortodoxas que buscan el... equilibrio presupuestario" (Dornbusch y Edwards, 1989).

Lo insostenible terminará reventando siempre, así se tenga a los yankis en contra o a favor. Solo si a) No hubieran existido enormes desequilibrios insostenibles que terminarían en catástrofe y además b) El gobierno hubiera tomado todas las medidas correctas para cambiar el rumbo a tiempo (de haber existido tales desequilibrios); y aun así la economía hubiera entrado misteriosamente y sin razón en un caos; entonces la teoría conspirativa tendría algo de sustento. El desastre chileno fue responsabilidad de Allende, no de una conspiración internacional.

Nixon, no menos ignorante y destructor que Allende, también aplicó controles de precios y salarios en todo Estados Unidos en el mismo periodo 1971-73 (el discurso acá) ¿Resultado? Fracasaron como los del chileno. Sin embargo nadie ha sido tan ridículo como para decir que el fracaso de Nixon se debió a una "conspiración económica del comunismo internacional" contra el pobre Richard. Con Allende, sin embargo, caer en esa justificación infantil parece ser la norma. Los obvios y anticipados efectos devastadores de sus desastrosas medidas se suelen adjudicar a una especie de "guerra económica" desde el exterior. La torpeza y la falta de lógica del argumento conspirativo solo se entiende como la excusa infantil del que decidió renunciar a la evidencia y elegir su ideología.

Los conspiranoicos ni siquiera pueden hacer una entrada decente de Wikipedia que sea mínimamente neutral y verificable...

El Colapso Total: 1972-73

Para 1972 los salarios siguieron creciendo como lo hicieron en 1971: Un aumento nominal superior al indexado al IPC de 1971 (22,1 %). El salario mínimo aumentó 32 %. Los salarios promedio del sector público subieron 48 %. 

Eso sumado a los subsidios a las empresas públicas (4,6 % del PBI en 1972 y 9,5 % en 1973) y a la caída de la recaudación (3 % del PBI en 1972 y otro 3 % en 1973); terminaron por liquidar las cuentas públicas. El déficit fiscal pasó al 24,53 % del PBI en 1972 y a un brutal 30,48 % en 1973. Durante 1972 y 73 los subsidios necesarios para que las empresas privadas medias y grandes tomadas por el gobierno continuaran operando eran una de las principales razones del aumento del gasto público. Los socialistas planeaban beneficiarse con los superávits que creían ellas proveerían, sin embargo la realidad les tiró abajo el sueño una vez más. 9 % del PBI eran los subsidios. La caída del gasto público de 1973 no se debe a que Allende "cambió el rumbo", sino es el resultado de la insostenible política de expansión de la demanda mientras existían importantes cuellos de botella en la oferta con inflación rampante. La caída de la recaudación se debió a a) La baja del precio internacional del cobre en 1971 y a que tenía un tipo de cambio fijo artificialmente sobrevaluado: La caída de los ingresos de las compañías de cobre y de los impuestos que pagaban, fue fatal. b) Pero además la caída recaudatoria se explica por el efecto Olivera-Tanzi: Cuando hay inflación muy alta, los precios (y el gasto corriente del gobierno) suben más y antes de que la recaudación llegue a manos del Estado. Para cuando llega, su valor real es muy inferior a los gastos pasados (Larrain y Meller, 1991). Aumentando así el déficit y la expansión monetaria necesaria para financiarlo, lo que aumenta la inflación que vuelve a reducir el valor real de la recaudación y así sucesivamente. c) Finalmente como una parte cada vez mayor de la economía se volcaba al mercado negro, menos empresas quedaban en blanco pagando impuestos (Dornbusch y Edwards, 1989).

Larrain y Meller, 1991
La mayor parte de ese déficit (el 60 % en 1972 y 73 % en 1973) se financió con emisión de moneda del banco central. La cantidad total de dinero aumentó 173 % en 1972 y 413 % en 1973. Entre 1970 y 1973 la cantidad total de dinero aumentó casi 30 veces. Según la ideología estructuralista, la inflación era el reflejo de la estructura económica (rigideces, cuellos de botella y precios monopólicos), no de presiones monetarias o financieras. Como resultado, los miembros del gobierno deliberadamente prestaron muy poca atención al sector financiero y monetario (Dornbusch y Edwards, 1989).

Larrain y Meller, 1991
El resto de los indicadores tampoco eran muy buenos. La caída del PBI, no tan espectacular dado el desastre y la paralización de la industria, fue 0,1 % en 1972 y un 4,3 % en 1973. El crecimiento anual de la industria colapsó terriblemente entre 1972 y 73. La inflación (medida por IPC) llegó a niveles impensables, 261 % en 1972 y 605 % en 1973 (aunque el índice de precios mayorista llegó al 1.000 % en 1973). El desempleo subió del 3,1 % al 4,8 % en 1972 y 73 respectivamente. Los salarios reales sí que bajaron espectacularmente: 11,3 % en 1972 y un increíble 38,6 % en 1973. La ridiculez de usar reajustes de salarios nominales para incrementar los reales y así mejorar la distribución del ingreso falló completamente (Larrain y Meller, 1991). Recién en 1981 los salarios reales recuperaron el nivel de 1970, antes que Allende llegara al gobierno. Como se ve en los gráficos, el salario real tanto de obreros (cuello azul) como de profesionales (cuello blanco) cayó a mucho menos de lo que ganaban en 1970. El salario mínimo real cayó aun más, a la mitad para los cuello azul (de 100 en 1970 a 50 en 1973) y a mucho menos de la mitad (de 100 en 1970 a 32 en 1973) para los cuello blanco en 1973 (Larrain y Meller, 1991).

Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Larrain y Meller, 1991
Por supuesto las expropiaciones y la violación de los derechos de propiedad crearon una enorme "incertidumbre del régimen" (regime uncertainty. Ver Higgs, 1997). La inversión privada cayó estrepitosamente, al punto de no poder mantener el capital existente. A medida que la expropiación se aceleraba, el horizonte temporal de los tenedores de activos se reducía a meses, e incluso semanas hasta que la inversión desapareció completamente. El incentivo era claro: Extraer lo más posible del activo con el disponible stock de capital mientras uno todavía fuera el dueño (Larrain y Meller, 1991). Irónicamente el socialismo exacerba precisamente el comportamiento de horizonte temporal de corto plazo, especulación y beneficios inmediatos que, según los socialistas, son características del capitalismo. Un ejemplo más de la Ley de las Consecuencias No Deseadas.

La caída brutal de la producción interna, debida a los tremendos desincentivos de la política de precios y salarios del gobierno, era la principal causa del desabastecimiento de comida. La única manera de superar eso era traer del extranjero (importar). Por ejemplo, la producción doméstica de trigo se desplomó mientras la importación se multiplicó.

Larrain y Meller, 1991
Con la escasez deambulando desde mitad de 1971, control de precios generalizado, política monetaria y fiscal descontrolada y una inflación enorme (de tres dígitos anual desde 1972), los mercados negros comenzaron a aparecer inevitablemente. En el mercado negro las cosas salían de 5 a 10 veces más caras, pero se conseguían. En la ilusoria y ridícula realidad del mercado "blanco" regulado por el gobierno, no había nada. El Estado había creado todas las condiciones necesarias para los mercados negros pero, obviamente, jamás lo admitiría y le servían perfectamente como chivos expiatorios de su fracaso total. Según el discurso socialista chileno, los mercados negros no eran más organizaciones de "conservadores antipatriotas enemigos del pueblo, bla, bla, bla" que hacían escasear los bienes. El gobierno salió a combatirlos en 1972: Creó la Secretaria General de Distribución donde puso al padre de la actual presidente socialista de Chile. Las empresas estatales venderían toda su producción ahí y centralizaría todo el comercio mayorista (tratando de evitar que ningún flujo de bienes fuera al mercado negro). A nivel de comercio minorista, habría control directo del gobierno sobre la distribución de los bienes estableciendo cuotas por familia (azúcar, café, aceite, arroz, carne, etc. y otros 30 productos). Adivinen, ¿Cuál fue la reacción de la gente luego del anuncio de racionamiento? La demanda de todos los bienes se disparó, en especial la de los bienes de consumo no perecedero. Todos fueron a buscar frenéticamente primero los bienes que el ministro nombró en su mensaje y luego los que la gente asumía entrarían dentro de los 30 productos. Todas las familias trataban de conseguir todos los bienes de consumo que encontraran en el mercado, sean cuales fueren esos bienes. Lejos de resolver el problema, la "solución" del gobierno aumento la escasez y el precio de mercado negro.

Dornbusch y Edwards, 1989
Claro, los socialistas chilenos eran ignorantes máximos sobre economía. Posiblemente al pensar que la economía tenía i) gran capacidad ociosa y desempleo, y ii) reservas abundantes; no se dieron cuenta que 1) El nivel de capacidad sectorial específica puede ser muy diferente al número global y 2) La utilización de la capacidad ociosa y las reservas es un elemento que solo se puede usar una sola vez y nada más (para una refutación del argumento socialista del "exceso de capacidad" véase Rothbard, 1962: 726-36). El banco central perdió el 84 % de las reservas internacionales netas (de corto plazo) iniciales en solo dos años. Reduciéndolas a solo 22 días de importaciones (Larrain y Meller, 1991). Recuerden que cuando asumió Allende, tenía reservas para medio año.

Los "CEPAL Boys" trajeron a los "Chicago Boys"

Luego de todo esto pregúntense: Si Allende no hubiera realizado el enorme desastre con anterioridad, ¿Podría un mediocre asesino como Pinochet haber llegado a ser la cabeza del gobierno? La respuesta para mí es clara: Seguramente no. La historia demuestra que muchos genocidas y mediocres han asumido en situaciones críticas de crisis absoluta. El mediocre burócrata asesino de Stalin llegó al poder en medio del desastre absoluto provocado previamente por Lenin y Trotsky. Un mediocre pintor incestuoso como Hitler llegó al gobierno por el previo desempleo masivo y miseria provocado por la desastrosa política alemana de intervención en el mercado laboral (leyes de salario mínimo y seguro de desempleo). Roosevelt, que con su intervencionismo estatal absurdo alargó el sufrimiento y la duración de la Gran Depresión hasta luego de la Segunda Guerra Mundial, llegó por el desastre creado por Hoover. Los militares intervencionistas asesinos argentinos llegaron para "terminar" con el caos del gobierno previo del fallecido Peron y sus cómplices.

Allende realizó el caos que necesitó Pinochet, en la única oportunidad que tuvo y tendría en su vida, para ser alguien. El desastre causado por Allende solo pavimentó el camino y dio la justificación para la dictadura de un mediocre genocida como Pinochet. Lejos de ser la víctima, Allende fue el causante de un daño monstruoso a Chile durante su gobierno y luego del mismo. Sin la destrucción previa de Allende, Pinochet no hubiera tenido ni la oportunidad, ni la justificación, ni el apoyo para dar un golpe. Ten eso en cuenta la próxima vez que veas un "homenaje" a Salvador.

Los obstáculos económicos y restricciones con las que se encontró Allende son perfectamente explicables, mirando los datos históricos como los vimos, con la teoría económica sana. Los sucesos desfavorables, la hiperinflación, la escasez, los mercados negros, etc. eran predecibles (cualitativamente) usando la Ciencia Económica que el gobierno de Unidad Popular decidió voluntariamente no escuchar privilegiando su ideología. No hubo "conspiración yanqui" contra el "pobre Allende", él jamás fue la víctima. Chile, en cambio, fue la víctima real de su absurda "heterodoxia".


Dornbusch, Rudiger Y Edwards, Sebastian (1989), "Macroeconomic Populism in Latin America". NBER: Working Paper No. 2986.

 
Higgs, Robert (1997), "Regime Uncertainty: Why the Great Depression Lasted So Long and Why Prosperity Resumed after the War". Journal: The Independent Review. Vol. 1, No. 4.
 

Larrain, Felipe y Meller, Patricio (1991), "The Socialist-Populist Chilean Experience, 1970-1973". En NBER: Dornbusch, Rudiger y Edwards, Sebastian Eds. (1991) The Macroeconomics of Populism in Latin America. University of Chicago Press y National Bureau of Economic Research.

López, Julio (1971), “La estrategia económica del Gobierno de la Unidad Popular”. Cuadernos de la Realidad Nacional. No. 9.  

Rothbard, Murray N. (1962) Man, Economy, and State, with Power and Market. Mises Institute. Auburn, Alabama. 2004.