Dentro de los ejemplos históricos de como destruir un país entero en solo unos pocos años no solo tenemos joyitas como Lenin y Trotsky, hay muchos casos de donde aprender. Uno paradigmático fue el del también socialista Salvador Allende (1970-73) en Chile.
La izquierda, gran fabricante de mitos, lo tiene como una especie de buen revolucionario que, por la vía democrática, quería instaurar en Chile un sistema para que los trabajadores vivan mejor. Su proyecto, sin embargo, fue truncado por (como era de esperar) Estado Unidos con su gobierno híper-conservador y los militares golpistas anti-comunistas que pusieron a Pinochet al mando del país. Por lo tanto Allende fue solo la víctima de malvados grupos de intereses conservadores que le hicieron la vida imposible para evitar sus reformas que ampliaban el poder de los trabajadores en la continua guerra de clases. Aproximadamente así reza el relato de izquierda.
La realidad y los datos, sin embargo, muestran que lejos de ser la víctima, Allende fue el victimario. Y concretó uno de los desastres económicos más grandes del continente en solo 3 años.
Como se ve, el desempleo no aumentó astronómicamente y los salarios reales aumentaron a un muy decente 9,7 % anual, aun cuando la inflación iba en subida. A pesar de que el salario real no bajó (sino que al contrario, subió), la mayor participación en los sindicatos por parte de los trabajadores los hizo aprovechar su posición y aumentar brutalmente la cantidad de huelgas. En 1960-64 prácticamente no hubieron huelgas (98 en todo el periodo), mientras que solo en 1970 se hicieron 1.580 a pesar que el salario real se incrementó 8,5 % (Larrain y Meller, 1991).
Te preguntaras ¿Por qué importa la situación previa? Es simple. Para demostrar que Allende no recibió una mala situación económica. Solo una economía desacelerada con un frente externo relativamente bueno. Ya desde el diagnóstico inicial, los socialistas estaban equivocados. Era falso que la economía estuviera en una "depresión aguda" (López, 1971) dadas las cifras mostradas.
De acuerdo a Allende y su partido, la economía chilena presentaba 4 características que había que cambiar: Era 1) monopolística; 2) dependiente (externamente); 3) oligárquica y 4) capitalista. Estaban claramente influidos por el así llamado "estructuralismo", desarrollado durante los 60s principalmente desde la CEPAL. En otras palabras, los socialistas del gobierno de Allende tenían una visión estructuralista de la realidad de su país. De hecho muchas de las cabezas de la administración de Allende eran "CEPAL Boys" (Dornbusch y Edwards, 1989).
El programa macroeconómico siguió los lineamientos del "estructuralismo" (Dornbusch y Edwards, 1989). La economía chilena, según ellos, funcionaba así: a) La inequitativa distribución del ingreso generaba un patrón de consumo y demanda fijo, por lo que el mercado estaba dominado por la gente de ingreso alto. Las empresas satisfacían principalmente esta demanda "oligárquica". Es como decir que por mucho dinero que tengan, los Bill Gates chilenos solo pueden comer 5 filetes al día. Por lo tanto las empresas producirán una menor cantidad (los pocos Gates chilenos no pueden comer más de 5 al día) a mayor precio. En lugar de producir mucho más a menor precio, 2 filetes al día para 100 mil trabajadores por ejemplo. b) La producción estaba dividida en dos: Un sector con tecnología avanzada y otro retrasado. Obviamente el de alta tecnología producía para los ricos y el otro para los pobres. La mayor inversión extranjera solo reforzaba esta estructura dual. Había empresas haciendo bienes de "lujo" con excesivamente altos ratios de capital/trabajo y otras produciendo bienes básicos con uno bajísimo. Al aumentar la demanda de los trabajadores, aumentaría la de las industrias con bajo ratio capital/trabajo, con lo cual el empleo subiría rápidamente. Y con ello la inversión necesaria, si es que se acababa el exceso de capacidad ociosa, para aumentar la producción sería más baja dado que hasta los "estructuralistas" sabían que para mantener la expansión era necesario algo de inversión. c) Como los ricos demandaban relativamente menos cantidad de bienes, las empresas modernas no producían a su máxima capacidad, su escala era baja e ineficiente. La estructura era ineficiente y producía bienes no-esenciales para los ricos. Se creía que había un enorme exceso de capacidad en el sector manufacturero. Por lo tanto, enormes déficits fiscales no serían inflacionarios. La empresas con tanta capacidad ociosa enfrentan costos medios decrecientes por lo que, si hay un control de precios correcto, aumentos de demanda no generaran aumentos de precios. Es más, al estar nacionalizadas y no preocuparse de obtener beneficios, las empresas grandes podrían aumentar la producción enormemente bajando los precios. d) El menor nivel de producción y escala aumentaba la concentración monopolística que aumentaba la inequitativa distribución del ingreso volviéndonos al punto a) y reforzando todo el proceso. En las mentes socialistas-estructuralistas, Chile estaba en un círculo vicioso por el cual la desigual distribución de la riqueza inicial generaba una estructura de mercado oligopólica que reforzaba la desigual distribución (Larrain y Meller, 1991). Se creía que ese exceso de capacidad ociosa se debía a a) La estructura "monopolística" del sector manufacturero (y el patrón de consumo) y b) La estructura de la distribución del ingreso (Dornbusch y Edwards, 1989).
¿Solución al problema? ¡Simplemente nacionalicemos gran parte de la economía! 1) Nacionalicemos recursos naturales principales como cobre, carbón, nitrato, hierro y acero (de paso con esto nos enfrentamos a los imperialistas yankis que siempre es popular). 2) Estaticemos las principales y grandes empresas industriales. 3) Intensifiquemos la reforma agraria. 4) Estaticemos el sistema bancario. 5) Apliquemos control estatal a las principales empresas distribuidoras y proveedoras (Larrain y Meller, 1991).
La izquierda, gran fabricante de mitos, lo tiene como una especie de buen revolucionario que, por la vía democrática, quería instaurar en Chile un sistema para que los trabajadores vivan mejor. Su proyecto, sin embargo, fue truncado por (como era de esperar) Estado Unidos con su gobierno híper-conservador y los militares golpistas anti-comunistas que pusieron a Pinochet al mando del país. Por lo tanto Allende fue solo la víctima de malvados grupos de intereses conservadores que le hicieron la vida imposible para evitar sus reformas que ampliaban el poder de los trabajadores en la continua guerra de clases. Aproximadamente así reza el relato de izquierda.
La realidad y los datos, sin embargo, muestran que lejos de ser la víctima, Allende fue el victimario. Y concretó uno de los desastres económicos más grandes del continente en solo 3 años.
Antes de la Tormenta
Durante los 60s en Chile hubo un enorme crecimiento de las actividades políticas y sociales. Se duplicó la cantidad y porcentaje de gente registrada para votar, también se duplicó la cantidad de gente afiliada a los sindicatos (Larrain y Meller, 1991), surgió un movimiento hippie chileno que hasta tuvo su propio "Woodstock", Pablo Neruda era el gran referente de la poesía, el asesinato de J. F. Kennedy, de Luther King, la guerra de Vietnam, revueltas estudiantiles en Europa, etc. Parte de la "Era dorada del keynesianismo" estuvo marcada por el descontento social.
La presidencia de Frei (1964-70) tenía opinión pública mezclada: A pesar que los primeros 3 años se consideraban buenos, los últimos fueron considerados malos dadas las grandes revueltas sociales y la magra performance económica respecto a lo esperado (Larrain y Meller, 1991).
La presidencia de Frei (1964-70) tenía opinión pública mezclada: A pesar que los primeros 3 años se consideraban buenos, los últimos fueron considerados malos dadas las grandes revueltas sociales y la magra performance económica respecto a lo esperado (Larrain y Meller, 1991).
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| Larrain y Meller, 1991 |
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| Larrain y Meller, 1991 |
Te preguntaras ¿Por qué importa la situación previa? Es simple. Para demostrar que Allende no recibió una mala situación económica. Solo una economía desacelerada con un frente externo relativamente bueno. Ya desde el diagnóstico inicial, los socialistas estaban equivocados. Era falso que la economía estuviera en una "depresión aguda" (López, 1971) dadas las cifras mostradas.
De acuerdo a Allende y su partido, la economía chilena presentaba 4 características que había que cambiar: Era 1) monopolística; 2) dependiente (externamente); 3) oligárquica y 4) capitalista. Estaban claramente influidos por el así llamado "estructuralismo", desarrollado durante los 60s principalmente desde la CEPAL. En otras palabras, los socialistas del gobierno de Allende tenían una visión estructuralista de la realidad de su país. De hecho muchas de las cabezas de la administración de Allende eran "CEPAL Boys" (Dornbusch y Edwards, 1989).
El programa macroeconómico siguió los lineamientos del "estructuralismo" (Dornbusch y Edwards, 1989). La economía chilena, según ellos, funcionaba así: a) La inequitativa distribución del ingreso generaba un patrón de consumo y demanda fijo, por lo que el mercado estaba dominado por la gente de ingreso alto. Las empresas satisfacían principalmente esta demanda "oligárquica". Es como decir que por mucho dinero que tengan, los Bill Gates chilenos solo pueden comer 5 filetes al día. Por lo tanto las empresas producirán una menor cantidad (los pocos Gates chilenos no pueden comer más de 5 al día) a mayor precio. En lugar de producir mucho más a menor precio, 2 filetes al día para 100 mil trabajadores por ejemplo. b) La producción estaba dividida en dos: Un sector con tecnología avanzada y otro retrasado. Obviamente el de alta tecnología producía para los ricos y el otro para los pobres. La mayor inversión extranjera solo reforzaba esta estructura dual. Había empresas haciendo bienes de "lujo" con excesivamente altos ratios de capital/trabajo y otras produciendo bienes básicos con uno bajísimo. Al aumentar la demanda de los trabajadores, aumentaría la de las industrias con bajo ratio capital/trabajo, con lo cual el empleo subiría rápidamente. Y con ello la inversión necesaria, si es que se acababa el exceso de capacidad ociosa, para aumentar la producción sería más baja dado que hasta los "estructuralistas" sabían que para mantener la expansión era necesario algo de inversión. c) Como los ricos demandaban relativamente menos cantidad de bienes, las empresas modernas no producían a su máxima capacidad, su escala era baja e ineficiente. La estructura era ineficiente y producía bienes no-esenciales para los ricos. Se creía que había un enorme exceso de capacidad en el sector manufacturero. Por lo tanto, enormes déficits fiscales no serían inflacionarios. La empresas con tanta capacidad ociosa enfrentan costos medios decrecientes por lo que, si hay un control de precios correcto, aumentos de demanda no generaran aumentos de precios. Es más, al estar nacionalizadas y no preocuparse de obtener beneficios, las empresas grandes podrían aumentar la producción enormemente bajando los precios. d) El menor nivel de producción y escala aumentaba la concentración monopolística que aumentaba la inequitativa distribución del ingreso volviéndonos al punto a) y reforzando todo el proceso. En las mentes socialistas-estructuralistas, Chile estaba en un círculo vicioso por el cual la desigual distribución de la riqueza inicial generaba una estructura de mercado oligopólica que reforzaba la desigual distribución (Larrain y Meller, 1991). Se creía que ese exceso de capacidad ociosa se debía a a) La estructura "monopolística" del sector manufacturero (y el patrón de consumo) y b) La estructura de la distribución del ingreso (Dornbusch y Edwards, 1989).
¿Solución al problema? ¡Simplemente nacionalicemos gran parte de la economía! 1) Nacionalicemos recursos naturales principales como cobre, carbón, nitrato, hierro y acero (de paso con esto nos enfrentamos a los imperialistas yankis que siempre es popular). 2) Estaticemos las principales y grandes empresas industriales. 3) Intensifiquemos la reforma agraria. 4) Estaticemos el sistema bancario. 5) Apliquemos control estatal a las principales empresas distribuidoras y proveedoras (Larrain y Meller, 1991).
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| Larrain y Meller, 1991 |
¿Que podría salir mal?...
El "Exito": 1971
La receta era simple: 1) Aumentamos ("reajustamos") salarios nominales mientras al mismo tiempo aplicamos control de precios (precios máximos). Esto empujará los salarios reales y así se provocaría la ansiada redistribución del ingreso cuya desigualdad era la causa de los males. Los mayores salarios reales empujarán la demanda por más bienes básicos llevando a mayores niveles de producción y empleo (¿Se acuerdan cuando vimos las enormes falacias de esto acá y acá?). 2) Aumentamos el gasto público que reforzará la reactivación junto con la suba de salarios. 3) Aumentamos ("pasivamente") la cantidad de dinero y crédito acompañando y dando liquidez, pero jamás entorpeciendo, la reactivación. 4) Mantenemos un tipo de cambio nominal fijo, así evitamos "empuje de costos y precios" en la economía. 5) Como nacionalizamos los recursos naturales que exportamos, podemos aumentar las exportaciones y eso nos dará la moneda extranjera que necesitemos. 6) Como partimos de una situación en la que tenemos muchas reservas internacionales (casi U$S 400 millones, medio año de importaciones), estas nos servirán para ajustar cualquier posible desequilibrio externo. 7) Como la inflación es en realidad estructural, se soluciona fácilmente. Con el control de precios, el tipo de cambio fijo, el control estatal de la producción y la eliminación del marketing y todos esos "costos superfluos". Dados los aumentos de salarios nominales y el control de precios, el beneficio por unidad producida caerá. Pero como hay muchísima capacidad ociosa, los empresarios compensarán esa caída aumentando la cantidad producida y vendida (Larrain y Meller, 1991).
Resultados:
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| Larrain y Meller, 1991 |
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| Larrain y Meller, 1991 |
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| Larrain y Meller, 1991 |
Sin embargo toda esta "prosperidad" fue artificial, insostenible y ridículamente fugaz. Habiendo subido salarios nominales entre 40 y 50 %, el gasto público nominal más de un 60 % y la oferta monetaria más de 100 %, ¿Cómo era posible que la inflación bajase de 36,1 % al 22,1 %? Simple: Habían controles de precios en el sector privado y congelamiento de tarifas en sector público. El control de precios solo parecía funcionar porque 1) El gobierno tenía control directo e indirecto de varios eslabones en la cadena de consumo y producción, la mayoría de las principales empresas minoristas e importadoras fueron nacionalizadas. Además les daban líneas de crédito si cumplían los acuerdos de precios. Hasta tenían el mecanismo fascista que hoy conocemos en Argentina como "precios cuidados". 2) Como tantas empresas fueron expropiadas anteriormente, los empresarios estaban muy asustados de ser los próximos, por lo cual estaban obligados a seguir los precios del gobierno. El "éxito" del aumento de salarios reales en 1971 se debía precisamente a que los controles de precios parecían funcionar (al inicio) mientras los salarios nominales subían bestialmente.
El Precio del "Exito": Los Desequilibrios
Todo esto debía necesariamente pagarse alguna manera. Recuerden que el socialismo funciona "hasta que se acaba el dinero", y en este caso se agotó muy pronto.
1) Parte del desequilibrio gigante que permitía el "milagro" socialista de 1971 se encontraba precisamente en el sector público. El déficit del gobierno general paso del 3,51 % del PBI en 1970 al 9,76 % en 1971. Peor aún, el déficit del gobierno consolidado no financiero paso de 6,7 % del PBI en 1970 a un 15,3 % del PBI en 1971. 2) ¿Cómo se financiaba el déficit? Con crédito para el sector público, el cual aumentó 124 % en 1971. ¿Quién daba el crédito? Más del 90 % lo proveía el banco central en forma de dinero de alto poder (impresión de billetes), lo cual explicaba gran parte del aumento de 119 % del M1. 3) Las reservas internacionales se esfumaron. De U$S 394 millones en 1970 pasaron a solo U$S 163 millones en 1971, ¡¡¡Menos de la mitad en solo un año!!! En realidad la caída debió haber sido aun mayor, pero el gobierno suspendió pagos de servicio de deuda externa en 1971 y empezó negociaciones. 4) La balanza comercial paso de un superávit de U$S 95 millones en 1970 a un déficit de U$S 90 millones al año siguiente. Cierto, parte de esto se debió a la caída del precio mundial del cobre. Los controles de capital bestiales impidieron temporariamente que el déficit comercial fuera peor que los U$S 90 millones, además para poder importar previamente había que hacer un depósito de 10.000 %. 5) A pesar que el consumo aumentó 12,4 % en 1971, la inversión bruta se desmoronó 2,3 % así como su participación en el PBI que paso de 23,4 % (1970) a 20,8 % (1971). 6) Lejos de cumplirse el objetivo del gobierno, los incrementos salariales y el control de precios terminaron suprimiendo los beneficios de las empresas. La escasez, característica inherente a todo proceso socialista, comenzó a aparecer a mitad de 1971. El gobierno no le dio importancia pues asumía que era simplemente un efecto transitorio debido a la "saludable" redistribución del ingreso: El rezagado pueblo estaba por fin consumiendo repentinamente, por lo cual era "normal" que faltaran algunas cosas.
Y todo esto es apenas el comienzo de la destrucción…
Para 1972 los salarios siguieron creciendo como lo hicieron en 1971: Un aumento nominal superior al indexado al IPC de 1971 (22,1 %). El salario mínimo aumentó 32 %. Los salarios promedio del sector público subieron 48 %.
Eso sumado a los subsidios a las empresas públicas (4,6 % del PBI en 1972 y 9,5 % en 1973) y a la caída de la recaudación (3 % del PBI en 1972 y otro 3 % en 1973); terminaron por liquidar las cuentas públicas. El déficit fiscal pasó al 24,53 % del PBI en 1972 y a un brutal 30,48 % en 1973. Durante 1972 y 73 los subsidios necesarios para que las empresas privadas medias y grandes tomadas por el gobierno continuaran operando eran una de las principales razones del aumento del gasto público. Los socialistas planeaban beneficiarse con los superávits que creían ellas proveerían, sin embargo la realidad les tiró abajo el sueño una vez más. 9 % del PBI eran los subsidios. La caída del gasto público de 1973 no se debe a que Allende "cambió el rumbo", sino es el resultado de la insostenible política de expansión de la demanda mientras existían importantes cuellos de botella en la oferta con inflación rampante. La caída de la recaudación se debió a a) La baja del precio internacional del cobre en 1971 y a que tenía un tipo de cambio fijo artificialmente sobrevaluado: La caída de los ingresos de las compañías de cobre y de los impuestos que pagaban, fue fatal. b) Pero además la caída recaudatoria se explica por el efecto Olivera-Tanzi: Cuando hay inflación muy alta, los precios (y el gasto corriente del gobierno) suben más y antes de que la recaudación llegue a manos del Estado. Para cuando llega, su valor real es muy inferior a los gastos pasados (Larrain y Meller, 1991). Aumentando así el déficit y la expansión monetaria necesaria para financiarlo, lo que aumenta la inflación que vuelve a reducir el valor real de la recaudación y así sucesivamente. c) Finalmente como una parte cada vez mayor de la economía se volcaba al mercado negro, menos empresas quedaban en blanco pagando impuestos (Dornbusch y Edwards, 1989).
La mayor parte de ese déficit (el 60 % en 1972 y 73 % en 1973) se financió con emisión de moneda del banco central. La cantidad total de dinero aumentó 173 % en 1972 y 413 % en 1973. Entre 1970 y 1973 la cantidad total de dinero aumentó casi 30 veces. Según la ideología estructuralista, la inflación era el reflejo de la estructura económica
(rigideces, cuellos de botella y precios monopólicos), no de presiones
monetarias o financieras. Como resultado, los miembros del gobierno
deliberadamente prestaron muy poca atención al sector financiero y monetario (Dornbusch y Edwards, 1989).
El resto de los indicadores tampoco eran muy buenos. La caída del PBI, no tan espectacular dado el desastre y la paralización de la industria, fue 0,1 % en 1972 y un 4,3 % en 1973. El crecimiento anual de la industria colapsó terriblemente entre 1972 y 73. La inflación (medida por IPC) llegó a niveles impensables, 261 % en 1972 y 605 % en 1973 (aunque el índice de precios mayorista llegó al 1.000 % en 1973). El desempleo subió del 3,1 % al 4,8 % en 1972 y 73 respectivamente. Los salarios reales sí que bajaron espectacularmente: 11,3 % en 1972 y un increíble 38,6 % en 1973. La ridiculez de usar reajustes de salarios nominales para incrementar los reales y así mejorar la distribución del ingreso falló completamente (Larrain y Meller, 1991). Recién en 1981 los salarios reales recuperaron el nivel de 1970, antes que Allende llegara al gobierno. Como se ve en los gráficos, el salario real tanto de obreros (cuello azul) como de profesionales (cuello blanco) cayó a mucho menos de lo que ganaban en 1970. El salario mínimo real cayó aun más, a la mitad para los cuello azul (de 100 en 1970 a 50 en 1973) y a mucho menos de la mitad (de 100 en 1970 a 32 en 1973) para los cuello blanco en 1973 (Larrain y Meller, 1991).
¿Conspiración Internacional? ¡NO!
Queda muy claro que todo lo anterior no podía terminar bien. El futuro colapso post-1971 fue la consecuencia inevitable de la expansión "exitosa" previa. La presencia evidente e irrefutable de los desequilibrios monetarios, fiscales, externos, de precios, de estructura productiva, de reservas y stocks, etc. fue totalmente ignorada deliberadamente por el gobierno, el cual aumento su popularidad con el "boom" de 1971 y decidió continuar el rumbo malsano. La pseudo-teoría conspirativa inventada por la izquierda para justificar el caos que sigue, solo debe ser entendida como un escape psicológico de la realidad de su fracasada ideología. Muchos socialistas atribuyen el fracaso absoluto de Allende, no a su torpeza e ignorancia, sino a una conspiración externa de Estados Unidos y el gobierno conservador de Nixon junto a Kissinger.
Dado que 1) Existían grandes desequilibrios insostenibles y 2) El gobierno los ignoró deliberadamente y no cambió su rumbo insostenible por no "traicionar su ideología"; entonces que la economía terminara en un desastre absoluto no fue causado por ningún tipo de causa externa. Julio Lopez, prominente economista de Unidad Popular, dijo que "La política de recuperación económica está basada en un aumento significativo... en el déficit del gobierno. Hemos ignorado esas recomendaciones ortodoxas que buscan el... equilibrio presupuestario" (Dornbusch y Edwards, 1989).
Lo insostenible terminará reventando siempre, así se tenga a los yankis en contra o a favor. Solo si a) No hubieran existido enormes desequilibrios insostenibles que terminarían en catástrofe y además b) El gobierno hubiera tomado todas las medidas correctas para cambiar el rumbo a tiempo (de haber existido tales desequilibrios); y aun así la economía hubiera entrado misteriosamente y sin razón en un caos; entonces la teoría conspirativa tendría algo de sustento. El desastre chileno fue responsabilidad de Allende, no de una conspiración internacional.
Nixon, no menos ignorante y destructor que Allende, también aplicó controles de precios y salarios en todo Estados Unidos en el mismo periodo 1971-73 (el discurso acá) ¿Resultado? Fracasaron como los del chileno. Sin embargo nadie ha sido tan ridículo como para decir que el fracaso de Nixon se debió a una "conspiración económica del comunismo internacional" contra el pobre Richard. Con Allende, sin embargo, caer en esa justificación infantil parece ser la norma. Los obvios y anticipados efectos devastadores de sus desastrosas medidas se suelen adjudicar a una especie de "guerra económica" desde el exterior. La torpeza y la falta de lógica del argumento conspirativo solo se entiende como la excusa infantil del que decidió renunciar a la evidencia y elegir su ideología.
Los conspiranoicos ni siquiera pueden hacer una entrada decente de Wikipedia que sea mínimamente neutral y verificable...
Dado que 1) Existían grandes desequilibrios insostenibles y 2) El gobierno los ignoró deliberadamente y no cambió su rumbo insostenible por no "traicionar su ideología"; entonces que la economía terminara en un desastre absoluto no fue causado por ningún tipo de causa externa. Julio Lopez, prominente economista de Unidad Popular, dijo que "La política de recuperación económica está basada en un aumento significativo... en el déficit del gobierno. Hemos ignorado esas recomendaciones ortodoxas que buscan el... equilibrio presupuestario" (Dornbusch y Edwards, 1989).
Lo insostenible terminará reventando siempre, así se tenga a los yankis en contra o a favor. Solo si a) No hubieran existido enormes desequilibrios insostenibles que terminarían en catástrofe y además b) El gobierno hubiera tomado todas las medidas correctas para cambiar el rumbo a tiempo (de haber existido tales desequilibrios); y aun así la economía hubiera entrado misteriosamente y sin razón en un caos; entonces la teoría conspirativa tendría algo de sustento. El desastre chileno fue responsabilidad de Allende, no de una conspiración internacional.
Nixon, no menos ignorante y destructor que Allende, también aplicó controles de precios y salarios en todo Estados Unidos en el mismo periodo 1971-73 (el discurso acá) ¿Resultado? Fracasaron como los del chileno. Sin embargo nadie ha sido tan ridículo como para decir que el fracaso de Nixon se debió a una "conspiración económica del comunismo internacional" contra el pobre Richard. Con Allende, sin embargo, caer en esa justificación infantil parece ser la norma. Los obvios y anticipados efectos devastadores de sus desastrosas medidas se suelen adjudicar a una especie de "guerra económica" desde el exterior. La torpeza y la falta de lógica del argumento conspirativo solo se entiende como la excusa infantil del que decidió renunciar a la evidencia y elegir su ideología.
Los conspiranoicos ni siquiera pueden hacer una entrada decente de Wikipedia que sea mínimamente neutral y verificable...
El Colapso Total: 1972-73
Para 1972 los salarios siguieron creciendo como lo hicieron en 1971: Un aumento nominal superior al indexado al IPC de 1971 (22,1 %). El salario mínimo aumentó 32 %. Los salarios promedio del sector público subieron 48 %.
Eso sumado a los subsidios a las empresas públicas (4,6 % del PBI en 1972 y 9,5 % en 1973) y a la caída de la recaudación (3 % del PBI en 1972 y otro 3 % en 1973); terminaron por liquidar las cuentas públicas. El déficit fiscal pasó al 24,53 % del PBI en 1972 y a un brutal 30,48 % en 1973. Durante 1972 y 73 los subsidios necesarios para que las empresas privadas medias y grandes tomadas por el gobierno continuaran operando eran una de las principales razones del aumento del gasto público. Los socialistas planeaban beneficiarse con los superávits que creían ellas proveerían, sin embargo la realidad les tiró abajo el sueño una vez más. 9 % del PBI eran los subsidios. La caída del gasto público de 1973 no se debe a que Allende "cambió el rumbo", sino es el resultado de la insostenible política de expansión de la demanda mientras existían importantes cuellos de botella en la oferta con inflación rampante. La caída de la recaudación se debió a a) La baja del precio internacional del cobre en 1971 y a que tenía un tipo de cambio fijo artificialmente sobrevaluado: La caída de los ingresos de las compañías de cobre y de los impuestos que pagaban, fue fatal. b) Pero además la caída recaudatoria se explica por el efecto Olivera-Tanzi: Cuando hay inflación muy alta, los precios (y el gasto corriente del gobierno) suben más y antes de que la recaudación llegue a manos del Estado. Para cuando llega, su valor real es muy inferior a los gastos pasados (Larrain y Meller, 1991). Aumentando así el déficit y la expansión monetaria necesaria para financiarlo, lo que aumenta la inflación que vuelve a reducir el valor real de la recaudación y así sucesivamente. c) Finalmente como una parte cada vez mayor de la economía se volcaba al mercado negro, menos empresas quedaban en blanco pagando impuestos (Dornbusch y Edwards, 1989).
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| Larrain y Meller, 1991 |
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La caída brutal de la producción interna, debida a los tremendos desincentivos de la política de precios y salarios del gobierno, era la principal causa del desabastecimiento de comida. La única manera de superar eso era traer del extranjero (importar). Por ejemplo, la producción doméstica de trigo se desplomó mientras la importación se multiplicó.
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| Larrain y Meller, 1991 |
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| Dornbusch y Edwards, 1989 |
Los "CEPAL Boys" trajeron a los "Chicago Boys"
Luego de todo esto pregúntense: Si Allende no hubiera realizado el enorme desastre con anterioridad, ¿Podría un mediocre asesino como Pinochet haber llegado a ser la cabeza del gobierno? La respuesta para mí es clara: Seguramente no. La historia demuestra que muchos genocidas y mediocres han asumido en situaciones críticas de crisis absoluta. El mediocre burócrata asesino de Stalin llegó al poder en medio del desastre absoluto provocado previamente por Lenin y Trotsky. Un mediocre pintor incestuoso como Hitler llegó al gobierno por el previo desempleo masivo y miseria provocado por la desastrosa política alemana de intervención en el mercado laboral (leyes de salario mínimo y seguro de desempleo). Roosevelt, que con su intervencionismo estatal absurdo alargó el sufrimiento y la duración de la Gran Depresión hasta luego de la Segunda Guerra Mundial, llegó por el desastre creado por Hoover. Los militares intervencionistas asesinos argentinos llegaron para "terminar" con el caos del gobierno previo del fallecido Peron y sus cómplices.
Allende realizó el caos que necesitó Pinochet, en la única oportunidad que tuvo y tendría en su vida, para ser alguien. El desastre causado por Allende solo pavimentó el camino y dio la justificación para la dictadura de un mediocre genocida como Pinochet. Lejos de ser la víctima, Allende fue el causante de un daño monstruoso a Chile durante su gobierno y luego del mismo. Sin la destrucción previa de Allende, Pinochet no hubiera tenido ni la oportunidad, ni la justificación, ni el apoyo para dar un golpe. Ten eso en cuenta la próxima vez que veas un "homenaje" a Salvador.
Los obstáculos económicos y restricciones con las que se encontró Allende son perfectamente explicables, mirando los datos históricos como los vimos, con la teoría económica sana. Los sucesos desfavorables, la hiperinflación, la escasez, los mercados negros, etc. eran predecibles (cualitativamente) usando la Ciencia Económica que el gobierno de Unidad Popular decidió voluntariamente no escuchar privilegiando su ideología. No hubo "conspiración yanqui" contra el "pobre Allende", él jamás fue la víctima. Chile, en cambio, fue la víctima real de su absurda "heterodoxia".
Dornbusch, Rudiger Y Edwards, Sebastian (1989), "Macroeconomic Populism in Latin America". NBER: Working Paper No. 2986.
Higgs, Robert (1997), "Regime Uncertainty: Why the Great Depression Lasted So Long and Why Prosperity Resumed after the War". Journal: The Independent Review. Vol. 1, No. 4.
Larrain, Felipe y Meller, Patricio (1991), "The Socialist-Populist Chilean Experience, 1970-1973". En NBER: Dornbusch, Rudiger y Edwards, Sebastian Eds. (1991) The Macroeconomics of Populism in Latin America. University of Chicago Press y National Bureau of Economic Research.
López, Julio (1971), “La estrategia económica del Gobierno de la Unidad Popular”. Cuadernos de la Realidad Nacional. No. 9.
Rothbard, Murray N. (1962) Man, Economy, and State, with Power and Market. Mises Institute. Auburn, Alabama. 2004.














