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jueves, 20 de octubre de 2016

El extraño prejuicio de Rallo sobre la “vertiente rothbardiana”


En otro de los posteos que ya se están haciendo regulares en este blog, estamos ante una entrada criticando las interpretaciones de miembros de la llamada "Teoría de la Liquidez". En una conferencia sobre el Patrón Oro, Juan Ramón Rallo realiza el siguiente comentario al pasar sobre la "vertiente rothbardiana":

Rallo, 28 de mayo de 2015: minuto 13:10-13:44:

Hay muchos, ya en la vertiente más rothbardiana, que dicen que producir oro es como generar inflación porque el minero de oro lo que está haciendo es diluir el poder adquisitivo del resto de unidades monetarias de la economía […] Y por lo mismo también producir iPads es depreciar, es robarle el valor a los que producen otro tipo de tablets menos competitivas, etc. porque pierden valor de mercado.

Jeffrey Herbener es uno de los más importantes partidarios académicos de la reserva de 100% y, por ende, de la “vertiente rothbardiana” en temas monetarios dentro de la Escuela Austriaca. Ha participado en el gran debate intra-Escuela Austriaca que comenzó a mitad de los 80s y que continua incluso hoy sobre 100 % VS reserva fraccionaria. En una ponencia de hace unos meses, Herbener, sin quererlo, casi contesta con exactitud el comentario de Rallo. 

Herbener, 26 de julio de 2016: minuto 38:46-39:20 (traducción mía):

Ahora podemos definir “inflación monetaria” analíticamente de una forma precisa. Inflación monetaria no significa “cada vez que la oferta monetaria crece”. Inflación monetaria es un incremento del stock de dinero fuera de los confines del cálculo económico. No hay inflación monetaria en un sistema de dinero mercancía. Solo existe la producción regular de dinero en respuesta a cambios en la demanda. Eso no es inflación. De la misma forma en que no llamamos inflación al incremento de la producción de Smartphones cuando la demanda de los mismos aumenta. Es solo el mercado normal.

Ahí lo tienen, precisamente lo opuesto de lo que Rallo les atribuye e incluso con la increíble coincidencia de usar el mismo ejemplo (con smartphones en lugar de iPads).

No voy a negar que alguien por ahí en Internet pudo haber dicho lo que dice Rallo que afirman. Sin embargo, debe quedar muy claro que al menos en su versión académica y de parte de sus más importantes miembros, la “vertiente rothbardiana” (defensora del 100 % de reserva, dinero mercancía y libertad bancaria) no afirma que “producir oro es como generar inflación”. Porque ni siquiera el propio Rothbard (1962: 990) en su obra magna lo dijo (traducción mía): 

[E]l proceso de emitir dinero más allá de cualquier aumento en el stock de especie (metal precioso -GS), puede ser llamado inflación*... 
*Inflación, en este trabajo, está explícitamente definida para excluir incrementos en el stock de especie (metal precioso -GS)

Guido Hülsmann es otro miembro de la vertiente y tampoco lo afirma, como puede verse a continuación (Hülsmann, 2008: 86) (traducción mía):

En este sentido, a la inflación también se la puede llamar una manera forzosa de incremento de oferta monetaria, distinto de la “natural” producción de dinero a través de la minería y acuñación…

Es claro que Hülsmann ha distinguido perfectamente inflación de la producción de oro. Por tanto, tampoco él está diciendo que “producir oro es como generar inflación”, sino exactamente lo contrario: NO son lo mismo.


Por último, Joseph Salerno es claramente otro perteneciente a la vertiente rothbardiana y explica perfectamente la diferencia entre aumentar la oferta de dinero fiat (inflación) a que se incremente la de dinero mercancía como el oro. Según Salerno (2010: 343) en el primer caso la sociedad pierde y en el segundo gana en términos netos. Por ende, no son lo mismo (traducción mía):

Un incremento de la oferta de dinero mercancía bajo patrón oro otorga beneficios netos para la sociedad asumiendo que todavía hay demanda no monetaria para el oro. Pero el dinero fiat del gobierno, por definición, no tiene usos alternativos no monetarios. Un incremento de la oferta de la moneda fiat, como en el caso de la falsificación, beneficia principalmente a aquellos que crean el nuevo dinero, así como también a los receptores iniciales de su generosidad o de sus gastos, a expensas del resto de la sociedad...







Hülsmann, Jörg G. (2008) The Ethics of Money Production. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Rothbard, Murray N. (1962) Man, Economy, and State, with Power and Market. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. Año 2004. 


Salerno, Joseph T. (2010) Money, Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

miércoles, 24 de agosto de 2016

El Patrón Oro requiere la circulación de monedas



Cuando la sociedad se encuentra bajo un Patrón Oro estricto, la forma física del bien que se usa como dinero (oro) puede ser variada. Por ejemplo, no es inverosímil que se presente en formato de joyería. Pero lo más común históricamente ha sido que el oro circule entre los agentes ya sea como (a) monedas para transacciones diarias normales o como (b) bullion (barras o lingotes de un cierto grado de pureza y peso) para grandes sumas. Por lo tanto, es esperable que las monedas circulen y cambien de manos con mayor frecuencia que el bullion. Adicionalmente, podría ocurrir y ha ocurrido que a las monedas de oro se les complementen otras de plata para operaciones con montos muy pequeños. Ese oro físico se encontrará en los saldos de tesorería de los miembros de la sociedad junto con una cierta cantidad de sustitutos monetarios.

La demanda de oro por parte del público, principalmente en forma de monedas aunque también bullion, es de importancia fundamental para el correcto funcionamiento del Patrón Oro por varias razones:


  • (1) Familiaridad con el verdadero dinero: la primera razón es que el público general debe estar habituado al uso del bien que ha sido escogido como dinero luego de un proceso evolutivo de miles de años. Es por eso que las monedas, u otras formas de dar formato a cantidades pequeñas de metal precioso (lo que no excluye las monedas de plata), son fundamentales: el público general, desde el más pobre al más rico comenzando todos a su más temprana edad, debe conocer y reconocer el oro o plata, además de los sustitutos monetarios. Debe acostumbrarse a intercambiar con ellas, saber distinguir si son verdaderas (así como hoy lo hace con billetes) y verlas de forma regular. El efectivo debe ser el metal precioso, la gente debe saber que el oro es el dinero. Tener monedas de oro en sus casas para sus compras del día a día y guardadas en baúles. El público conoce así, la solidez del dinero sonante. Tristemente, hoy en día hay mucha gente con más de 40 años que jamás vio en su vida una moneda de oro. Nunca conocieron el dinero real, más allá de los billetes papel fiat, chequeras o números en una cuenta bancaria.

A pesar de que este primer punto es una opinión personal, luego de escribirlo he notado, con inmenso gusto, que el propio Mises (posteriormente en su vida) pensaba muy similar (Hülsmann, 2007: 650-51, 921-23). Para el economista austriaco la principal función de que la gente este acostumbrada a usar oro es que siempre estarán conscientes de que el dinero del país es el oro y que están bajo Patrón Oro. Esta concientización no es solo por un tema pedagógico, sino que permite que el ciudadano medio pueda saber si su gobierno está apegado a políticas de dinero sano o si está tratando de manipular el sistema monetario (Hülsmann, 2007: 650-51). La verdadera defensa del Patrón Oro la hacen los ciudadanos y su comercio, no el Estado. Mientras la gente tuviera en las manos dinero real, notarían cualquier desviación de políticas sanas. Cualquier banco o gobierno que se negara a redimir cheques sería inmediatamente reconocido como fraude (Hülsmann, 2007: 922).


  • (2) Control sobre la banca: en el sistema de Patrón Oro, un incremento de la demanda de oro implica necesariamente un factor de decrecimiento de las reservas de los bancos comerciales. La gente va a los bancos, disminuye su tenencia de depósitos a la vista o notas y pide su oro de regreso. Los bancos o deben usar sus reservas o, en caso de existir banco central, deben ir hasta este a comprar oro, depredando sus reservas. Inversamente, una caída en la demanda de oro provoca un incremento de las reservas de los bancos (Rothbard, 1983: 148).

En palabras simples, un aumento de la demanda de oro por parte del público disminuye las reservas de los bancos en el mismo monto. Ese oro es, en general, en forma de monedas. Pero no se detiene ahí, el decrecimiento monetario bancario va más allá de la caída de reservas cuando los bancos actúan con reserva fraccionaria. A lo largo de los meses, la caída de reservas hará desaparecer de forma multiplicativa el “dinero bancario” (en este caso, sustitutos monetarios sin respaldo, conocidos como medios fiduciarios). La demanda de oro del público ejerce un efecto muy significativo en las reservas de los bancos y, por ende, en la expansión y contracción de medios fiduciarios bajo el sistema de reserva fraccionaria (Rothbard, 1983: 148-49).

Adicionalmente a este drenaje interno de oro, el escape externo también es una fuerza que contribuye a deflactar la previa inflación monetaria del sistema de reserva fraccionaria. Por ejemplo, para el comercio exterior y para transacciones importantes de grandes comerciantes, en lugar de monedas se usa bullion. En cualquier caso, los efectos son exactamente los mismos: contraer las reservas de los bancos. La forma física del bien monetario es irrelevante para sus efectos económicos.


  • (3) Corridas bancarias: No solo es importante el control antes mencionado para evitar en la medida de lo posible que se hagan mal las cosas, sino también poder castigar y hacer caer a quienes ya lo hayan hecho mal. Las corridas bancarias son un suceso en el cual un número importante de los clientes (depositantes y los tenedores de notas) pierden la confianza en el banco y temen que no pueda redimir inmediatamente el efectivo. Los depositantes y tenedores de notas simultáneamente se apresuran al banco a cambiar por efectivo (monedas de oro y bullion) sus depósitos y notas, otros clientes se enteran y la corrida se intensifica. A veces, una corrida contra ciertos bancos puede desembocar en una corrida contra todo el sistema bancario.

Dado que el efectivo es el oro y que los bancos son requeridos a redimir sus notas o depósitos de inmediato en ese metal precioso, el público ejerce una muy saludable presión sobre el sistema bancario que actúa con reserva fraccionaria. Las corridas bancarias o simplemente la amenaza de ellas son suficientes para que la banca actúe mucho más prudentemente en sus aventuras inflacionarias de lo que actuaría sin ese apremio.

La corrida bancaria es un método rápido y eficiente para limpiar la economía de bancos tóxicos y muy inflacionarios. Es maravillosamente efectiva porque (a) es irresistible, en el sentido de que una vez comenzada es muy difícil de detener y (b) es un mecanismo dramático para llamar la atención de la gente sobre la inherente insolvencia e iliquidez del sistema de reserva fraccionaria por lo que (c) las corridas se retroalimentan entre sí, pues una puede inducir que siga otra en otro banco (Rothbard, 1983: 113). A pesar de estas propiedades curativas para el sistema económico, su desventaja principal es que es un evento que no ocurre seguido. Cierto es que, cuando pasa, es devastadoramente rápido. Pero una corrida puede suceder luego de una considerable expansión del crédito por parte de la banca. El miedo constante de los bancos a la corrida pone un cierto freno a que la orgía inflacionaria no sea muy grande, pero aun así la banca puede montarse una buena cantidad de expansión crediticia antes de la catástrofe. Las corridas no son una restricción continua e importante en el día a día, sino un fenómeno de una vez que actúa mucho después de que la inflación ocurrió (Rothbard, 1983: 114).


  • (4) Correcto funcionamiento del Mecanismo Flujo-Precio-Especie: esto está relacionado con los puntos (2) y (3). La fuerza combinada de los drenajes de reservas internas y externas (internal and external drain) son parte del sano funcionamiento del Patrón Oro y de los grandes límites a la inflación que tanto el banco central estatal como del sistema bancario pueden lograr.

La
reversión de la expansión monetaria que provocan las retiradas de oro es esencial. A continuación se presenta la explicación convencional del mecanismo, pero en un futuro post notaremos que el asunto es un poco más complicado. Veamos cómo funciona: ya sea porque se descubren nuevos yacimientos de oro o luego de una expansión de medios fiduciarios por parte del sistema bancario o iniciada por el central, los precios de los bienes y servicios del país que expande se elevan por encima de lo que serían en ausencia de ese crecimiento monetario.

Dado que los precios internos ahora son relativamente mayores que los de otros países, quienes no experimentan inflación monetaria, las exportaciones caen mientras las importaciones aumentan, creando un déficit de balanza de pagos. El país vende menos bienes y servicios al exterior y menos turistas llegan, pues sus precios son más caros. Al mismo tiempo, los residentes dejan de comprar los productos nacionales y se vuelcan a adquirir los extranjeros más baratos, hacen turismo en otros países y los vendedores foráneos notan que en el país pueden vender sus productos a mayor precio que en sus respectivas naciones.

Ese déficit de balanza de pagos crea una salida de oro del lugar que infló su stock de dinero. Más dinero está saliendo del país de lo que entra. Los extranjeros no desean los sustitutos monetarios de la nación con déficit, no quieren los dólares, sino que buscan el oro para así conseguir sus propios sustitutos monetarios en sus territorios. La sangría externa de metal precioso, así como la conversión de notas y depósitos bancarios a oro interna, contraen la oferta monetaria.

La amenaza de ese drenaje externo puede hacer que el sistema bancario contraiga sus préstamos. Y así, las dificultades de muchos negocios y quiebras pueden despertar desconfianza hacia los bancos. Puede, de esta forma, desencadenarse una corrida bancaria importante. E incluso si no empieza, la creciente amenaza de su posibilidad hará a los bancos endurecer su posición prestamista.

Ba
jo Patrón Oro, ninguna nación puede mantener continuamente déficits de balanza de pagos, pues todas sus reservas saldrán del sistema. El dinero (metal precioso, oro) no puede fluir fuera del país constantemente por demasiado tiempo. La salida de oro provoca una contracción de la cantidad de dinero doméstica. Ello reduce los precios internos, promueve exportaciones y restringe importaciones hasta que se repone la cantidad de dinero domestica desde el exterior. Y mucho antes de perder las reservas, habrían corridas bancarias dentro del país que, al tratar todos los clientes de convertir sus depósitos y notas a oro, acabarían con el sector bancario deflacionando la oferta monetaria.

Tanto si aumenta la demanda de oro interna como la externa (dada la pérdida de competitividad por los mayores precios internos), la contracción monetaria es parte del mecanismo equilibrador. La deflación dineraria hace que los precios internos del país que previamente infló, caigan. Su desplome puede llegar ya sea a la misma altura de los precios internacionales o por debajo de estos. Si ocurre que caen por debajo, el movimiento se revierte: las exportaciones nacionales aumentan mientras las importaciones caen. Incrementando la entrada de oro y la oferta monetaria y reiniciando lo antes explicado hasta llegar a algún equilibrio.

Si a la demanda externa, que generalmente se satisface con barras de oro para comercio exterior, se le suma un incremento
de la demanda doméstica de metálico en monedas depredando las reservas de los bancos, el ajuste contractivo deflacionario será mayor y más rápido. Con lo cual el mecanismo funcionará y se saldrá de la situación de engaño inflacionario a mayor velocidad.








Hülsmann, Jörg G. (2007) Mises: The Last Knight of Liberalism. Auburn, Alabama: Mises Institute.

Rothbard, Murray N. (1983) The Mystery of Banking. Auburn, Alabama: Mises Institute. 2008
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martes, 2 de junio de 2015

Problemas económicos de la reserva fraccionaria (III): ¿Evidencia histórica?


Termina aquí esta breve trilogía (parte uno y parte dos) de posts sobre los problemas económicos de la reserva fraccionaria.

La historia por sí sola, debido a su alto grado de complejidad, incompletitud y a veces ambiguo carácter; no sirve para llevar a fin este tema de forma definitivamente convincente (Hauwe, 2006). Aun así, la típica forma de contra argumentar de los partidarios de la banca libre con reserva fraccionaria es más o menos así: "Tenemos evidencia histórica de determinados periodos con relativamente mucha libertad bancaria sin Banco Central, y ninguno ha tendido al 100 % de reserva."

Cuando los defensores de la banca libre con reserva fraccionaria hablan de "evidencia histórica", muchas veces, se refieren a uno de los casos más citados y estudiados: la banca libre de Escocia en 1716 (1765)-1845. Particularmente, se apoyan en el estudio de unos de los "free bankers" más importantes: Lawrence White. Sin embargo, el asunto no es tan simple.

Rothbard (1988) ofrece una refutación completa del estudio de White. La banca escocesa no fue libre. No solo eso, sino que el sistema bancario escoces ni siquiera se comportó mejor que el inglés. A él se sumaron otras críticas por parte de Carr y Mathewson (1988) y también Cowen y Kroszner (1989). Recientemente Brian Simpson también critica el caso en su gran obra sobre dinero, banca y ciclos económicos (Simpson, 2014: cap. 6). El caso histórico más llamativo de los defensores de la banca libre con reserva fraccionaria resultó ser increíblemente débil.

Pero aún falta lo mejor. Larry Sechrest fue uno de los teóricos e historiadores más importantes de la banca libre con reserva fraccionaria. Como se observa en cualquiera de sus escritos, siempre ha sido extremadamente crítico con los partidarios del 100 %. Nadie puede dudar de su pedigrí pro-reserva fraccionaria (con libertad bancaria). Sin embargo, realizó una devastadora crítica (Sechrest, 1988; 1991; 1993: 79-93) del caso escoces, y del tratamiento de Lawrence White en particular, como ejemplo de libertad bancaria. Este fue uno de los episodios de "fuego amigo" más importantes en la historia del debate del 100 % vs reserva fraccionaria y un golpe demoledor al hasta hoy en día citado "caso escoces". Las palabras de Sechrest no pueden ser más claras. Con un notable pesar, exclamó en su conclusión: 
"En resumen, la tesis de White de que los escoceses disfrutaron de libertad bancaria no está respaldada por la evidencia." (Sechrest, 1988).
Es muy interesante que hasta el propio Rothbard confiesa (Rothbard, 1988) que, al principio, había aceptado sin muchas críticas el caso de banca libre escocés (como se ve en Rothbard, 1983: 183-86). Luego investigó por sí mismo el tema y cambió radicalmente de opinión (Rothbard, 1988). Y Sechrest (1988) también cuenta que Rothbard le sugirió que revisara el episodio, haciéndolo darse cuenta asimismo de lo cuestionable del asunto. Lo cual habla de la enorme honestidad intelectual de Sechrest.

Un caso histórico que ilustra como la reserva fraccionaria, mantenida artificialmente como privilegio legal, terminó en un Banco Central; es el del periodo de libertad bancaria norteamericano de 1837-1862 (Howden, 2014). Los privilegios legales del sistema bancario americano durante esa era de libertad bancaria de 1837-1862 hicieron que el inestable sistema de reserva fraccionaria se mantuviera artificialmente, no sin provocar sucesivos periodos de inestabilidad y ciclos económicos como el pánico de 1857 (Howden, 2014). Según David Howden: 
"Durante esta era la provisión de dinero fue hábilmente manejada por una banca privada, competitiva en emisión de notas; y en ausencia del privilegio legal de la reserva fraccionaria este sistema habría sido sostenible, eliminando los incentivos a crear el centralizado Sistema de la Reserva Federal 60 años luego." (Howden, 2014)
Lejos de ser un caso favorable a la banca libre con reserva fraccionaria, solo ilustra históricamente como esta llevó a ciclos económicos y pánicos que impulsaron una serie de intervenciones que culminaron en la Reserva Federal. Cosa que el análisis teórico provisto por los partidarios del 100 % ya demostró: que la reserva fraccionaria culmina, para poder subsistir en última instancia, en el establecimiento de un Banco Central. El "pecado original" del periodo 1837-1862 no fue la libertad bancaria, sino el privilegio legal de poder emitir notas contra reservas fraccionarias (Howden, 2014).

Por supuesto, en este post no voy a revisar todos los casos históricos donde pudo haber habido libertad bancaria. Basta con señalar, una vez más, que la banca escocesa, el caso paradigmático y uno de los más estudiados y citados de "banca libre"; no fue libre. El periodo ha sido severamente cuestionado en muchos puntos clave, incluso por los propios "free bankers". No es claro en absoluto que este caso cuente como evidencia. De hecho, hay dudas incluso de que el caso australiano o canadiense hayan sido de libertad bancaria (Simpson, 2014: cap. 6). 

Siempre debe quedar claro algo: el problema que plantean los partidarios del 100 % no es, ni jamás ha sido, la libertad bancaria. Sino que el asunto se trata de la reserva fraccionaria. Como correctamente concluyen Bagus y Howden: 
"Noten que nuestro paper no ha probado que un sistema de banca libre sea inherentemente inestable. Sino que arroja luz a las deficiencias (o lo que llamamos 'trivialidades') sobre la habilidad de un sistema de banca libre para ofrecer estabilidad mientras opere con reserva fraccionaria." (Bagus y Howden, 2012).
Por último, en honor a encontrar algún punto reconciliador en este debate, podemos coincidir con los partidarios de la reserva fraccionaria en que todos queremos completa libertad bancaria, sacar al Estado y al Banco Central absolutamente del tema monetario. Dejemos que el mercado se encargue de la reserva fraccionaria. ¿Va a desarrollarse generalizadamente la reserva fraccionaria como la proponen los "free bankers" en un mercado realmente libre? Podemos apostar, yo estoy seguro que no.



Bagus, Philipp y Howden, David (2012), "Still unanswered quibbles with fractional reserve free banking". Review of Austrian Economics. Vol. 25, No. 2, 159-171.

Carr, Jack L. y Mathewson, Frank G. (1988) "Unlimited Liability as a Barrier to Entry". Journal of Political Economy. Vol. 96, No. 4, 766-784.

Cowen, Tyler y Kroszner, Randall (1989), "Scottish Banking before 1845: A Model for Laissez-Faire?". Journal of Money, Credit and Banking. Vol. 21, No. 2, 221-231.

Hauwe, Ludwig van den (2006), "The Uneasy Case for Fractional-Reserve Free Banking". Procesos de Mercado: Revista Europea de Economía Política. Vol. 3, No. 2, 143-96.

Howden, David (2014), "A Pre-history of the Federal Reserve". En Salerno, Joseph T. y Howden, David Eds. (2014) The Fed at One Hundred: A Critical View on the Federal Reserve System. New York: Springer. 9-21.

Rothbard, Murray N. (1983) The Mystery of Banking. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2008.

Rothbard, Murray N. (1988) "The myth of free banking in Scotland". The Review of Austrian Economics. Vol. 2, No. 1, 229-245.

Sechrest, Larry J. (1988) "White's free-banking thesis: A case of mistaken identity". The Review of Austrian Economics. Vol. 2, No. 1, 247-257.

Sechrest, Larry J. (1991) "Free Banking in Scotland: A Dissenting View". Cato Journal. Vol. 10, No. 3, 799-808.

Sechrest, Larry J. (1993) Free Banking: Theory, History, and a Laissez-Faire Model. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2008.

Simpson, Brian P. (2014) Money, Banking, and the Business Cycle. Volume II: Remedies and Alternative Theories. New York: Palgrave Macmillan.

Problemas económicos de la reserva fraccionaria (II): Los problemas


Ya vimos que la discusión entre "free bankers" y "100 %" puede dirimirse en el campo puramente económico. Veamos ahora cuales son, desde el punto de vista de la Economía, los principales problemas de la reserva fraccionaria.

Problemas económicos 

La reserva fraccionaria tiene, entre otros, tres problemas económicos (Salerno, 2012a y este video): 

1) Inherentemente inflacionaria: En épocas normales (situaciones no recesivas y sin crisis), cuando un banco operando con reserva fraccionaria presta dinero depositado de sus clientes, expande la oferta monetaria. 

Por "inherentemente inflacionaria" se entiende que, en circunstancias normales (no recesivas ni de crisis), el propio sistema endógenamente crea incentivos a expandir la cantidad de medios fiduciarios. Los bancos operando con reserva fraccionaria obtienen beneficios en prestar el dinero depositado (en lugar de solo guardarlo) y, al hacerlo, el sistema bancario expande la oferta monetaria. Está en la propia naturaleza del sistema ser inflacionista, lo cual no implica necesariamente que en absolutamente todas las circunstancias lo será. 

Si una persona deposita un billete de $100 en el banco, el depositante obtiene un aumento de $100 en su cuenta corriente mientras la institución gana $100 más en su baúl. La oferta monetaria (efectivo en manos del público + depósitos) no cambia en ese momento: el efectivo en circulación se reduce en $100 y los depósitos aumentan en $100. Suponiendo que el coeficiente de reserva es 10 % y que la situación es normal (ni recesiva ni de crisis), el banco va a prestar (hasta un máximo de) $90 del efectivo en su baúl, dejando $10 guardados. Los $90 de depósitos que quedan sin respaldo (porque los $90 en efectivo ya no están disponibles inmediatamente pues fueron prestados) son medios fiduciarios (están 0 % amparados por dinero efectivo). El banco tiene grandes incentivos para prestar los $90, porque otorgar un préstamo implica (la probabilidad de) ganar interés. Si la institución guardara los $90, no lo ganaría (aunque estaría más seguro o disponible y no sometido a la probabilidad de no ser recuperado). 

Ese préstamo de $90 aumenta la oferta monetaria en $90, es decir, el stock de dinero pasó de $100 a $190 (!). Recuerden que la fórmula de dinero en sentido amplio es: dinero estándar ($100) + sustitutos monetarios ($100) – reservas ($10). El depositante original todavía tiene disponible para gastar los $100 de su depósito y además el prestatario tiene en sus manos $90 en efectivo disponible para gastar que antes no tenía (Salerno, 2012a). Dicho en palabras simples: en un sistema de reserva fraccionaria, cuando los bancos hacen préstamos, están creando dinero. O, mejor dicho, crean sustitutos monetarios que, en circunstancias normales, actúan como dinero (porque, en situaciones ordinarias, nadie tiene la mínima duda de que puede convertirlo en dinero verdadero a la par al instante).

El prestatario quiere usar el dinero para algo (comprar un bien de consumo o factores para producir o pagar sueldos), dado que va a pagar intereses por él en un tiempo. Por lo que, cuando los gaste, esos $90 terminarán depositados en otro banco. El procedimiento bancario se repite: el banco acredita a la persona $90 en depósito, se guarda $9 en efectivo en su baúl y presta los restantes $81. La oferta monetaria ahora es de $271 ($190 + $81), o lo que es lo mismo: dinero estándar ($100) + sustitutos monetarios ($100 + $90) - reservas ($10 + $9). 


De esta forma continúa el proceso en una serie geométrica, los "pesos-depósitos" se multiplican mucho más allá del efectivo inicialmente depositado. Los $100 (de reservas) generan, luego de un cierto tiempo, una oferta monetaria total máxima de $1.000. El sistema bancario no crea estrictamente pesos (dinero efectivo), pero produce "pesos-depósitos" (sustitutos monetarios). A medida que se gastan, estos "pesos-depósitos" hacen subir progresivamente los precios (por encima de lo que habrían subido sin mayor disponibilidad de sustitutos monetarios), causando la inflación (Salerno, 2012a).

Si le preguntan a cada banquero individual en cada etapa del proceso si él crea dinero, este les responderá indignado que "¡No!", que él simplemente "presta lo que le depositan". Pero es el sistema como un todo el que expande, paso a paso, la oferta monetaria. Es el sistema bancario con reserva fraccionaria lo que hace el "milagro". La emisión de medios fiduciarios causa inflación de precios y además también causa el ciclo económico (Davidson, 2011). 

2) Inherentemente inestable: la propia naturaleza de la reserva fraccionaria (en general, mantener en reserva solo una fracción del efectivo) hace que los bancos estén en la situación de que sus pasivos de depósitos maduran al plazo más corto posible (instantáneamente: en cualquier momento que se los pidan, deben devolver el efectivo al instante) mientras sus activos (préstamos a deudores) inevitablemente están disponibles luego de un periodo corto o largo. La reserva fraccionaria provoca lo que se denomina "descalce de plazos" (maturity mismatching). En situaciones normales (una situación sin crisis ni recesión), solo una parte muy pequeña de sus activos están disponibles en cualquier momento. El resto maduran en meses, años o décadas (hipotecas). Con ello deben hacer frente a sus pasivos que son principalmente de corto plazo o instantáneos. En palabras simples, los bancos "piden prestado a corto plazo y prestan a largo plazo" (Salerno, 2012a). Como tenía muy en claro Rothbard (1983: 98-99), la insania del negocio bancario con reserva fraccionaria se manifiesta en el hecho de incumplir la regla crucial del manejo financiero sano: la estructura temporal de los activos del negocio no debe ser más prolongada que la estructura temporal de sus pasivos. Muchos de los activos de los bancos son más largos (temporalmente) que sus pasivos, que son, en general, instantáneos. Observen que la reserva fraccionaria es incentivadora del descalce de plazos, es su esencia.

El descalce de plazos explica la inestabilidad del sistema bancario con reserva fraccionaria. Pero ello en nada implica que el descalce de plazos per se necesariamente cause el ciclo económico (aunque sí provoca la insana situación bancaria con reserva fraccional). Está demostrado que el descalce de plazos en un mercado libre no causa el ciclo económico (Davidson, 2014). Sin embargo, en una situación donde hay intervención coercitiva estatal (con un prestamista de última instancia o garantías implícitas o explicitas de rescate) y reserva fraccionaria (o no), sí puede ser su detonante (Bagus, 2010; Bagus y Howden, 2009; Bagus y Howden, 2010a; Davidson, 2014).


El alegado "periodo de gracia" de suspender pagos en especie por un tiempo estipulado por contrato para combatir las corridas bancarias y que supuestamente mantendría "solventes" a los bancos con reserva fraccionara, tampoco es convincente. Pues transforma un depósito a la vista (on demand) en uno a plazo, esquivando el problema principal (los depósitos a la vista) dado que ningún partidario del 100 % ha rechazado mantener una fracción en un depósito a plazo y, además, interfiere con el mecanismo de pagos (Block y Barnett II, 2005).

3) Genera el ciclo económico: recuerden que el sistema bancario realiza préstamos en cada ronda de creación de oferta monetaria. Un préstamo, en el ámbito del mercado, implica necesariamente un intercambio de bienes presentes y futuros. La emisión de medios fiduciarios por parte de un sistema bancario operando con reserva fraccionaria va a causar el fenómeno conocido como ciclo económico. La mayor disponibilidad de crédito creado o crédito circulante (Mises, 1946 [1978: 193-94]) induce a una reducción relativa artificial (por debajo de lo que habría sido sin esa expansión) de las tasas de interés. Lo cual incentiva, de manera generalizada, a llevar a cabo malas inversiones y exceso de consumo (Salerno, 2012b) durante un auge que irremediablemente terminará en una corrección (recesión).


La reserva fraccionaria, por lo tanto, es 1) inherentemente inflacionaria porque tiende a aumentar la oferta monetaria, 2) inherentemente inestable debido a que descalza plazos y 3) causa el ciclo económico al expandir artificialmente el crédito y reducir relativamente las tasas de interés. Estas son las conclusiones de la Economía, no de la Ética ni del Derecho.

Por lo explicado, siempre debemos tener en cuenta que, en el fondo, no es un enfrentamiento estrictamente entre los partidarios de la banca libre con reserva fraccionaria contra los defensores de la libertad bancaria y el 100 %. Es una discusión sobre si la creación de medios fiduciarios, independientemente de que sean fraudulentos o no, produce el fenómeno conocido como ciclo económico (Salerno, 2010). Este, y no otro, es el núcleo de la cuestión. La creación de medios fiduciarios, sea a través del Banco Central o sea a través de la reserva fraccionaria o ambos, causará el ciclo económico. 

Los partidarios de la defensa económica del 100 % de reservas saben que esas tres características naturales de la reserva fraccionaria no podrían sostenerse por demasiado tiempo en un mercado verdaderamente libre (es decir, sin Banco Central, sin FDIC, sin garantías explicitas/implícitas de rescate, sin curso legal y forzoso, etc.). Esa es otra conclusión de la Economía, y no de la Ética. La reserva fraccionaria solo es solvente mientras los depositantes tengan confianza de que sus depósitos son reclamaciones sin riesgo a la par de su efectivo. Si, por cualquier razón (real o imaginaria), surge una mínima duda de que los depósitos se pueden cambiar a efectivo; la reputación del banco como emisor de sustitutos monetarios instantáneamente desaparece (Salerno, 2012a). Si una parte importante de gente va a buscar su efectivo, la propia naturaleza de la reserva fraccionaria determina que, en el momento crítico en que eso ocurre, ningún banco puede proveer el dinero en efectivo. Los bancos con reserva fraccionaria deben necesariamente crear una "clase especial de buena fe" para tener una clientela que trate sus depósitos como sustitutos monetarios. En un mercado realmente libre, esa clase de buena fe es muy costosa de adquirir y de mantener. Emitir medios fiduciarios (depósitos sin cobertura de efectivo) es siempre un negocio precario (Salerno, 2012a). Lo mismo ocurre con el descalce de plazos, en un mercado libre tampoco sobreviraría ni sería fenómeno predominantemente general (Bagus y Howden, 2009). 

Como explica Salerno acá y Hülsmann (2003), en un mercado completamente libre de restricciones legales para la producción de dinero y certificados de dinero (genuinos títulos de dinero realmente en depósito), las notas y depósitos de banco con reserva fraccionaria serían desplazadas de la circulación monetaria. Los primeros, y sea en forma de notas o cuentas corrientes, son títulos a dinero presente; el dueño del título mantiene la propiedad del dinero depositado y la institución donde se encuentra está obligada a mantener el 100 %. Los segundos, en cambio, son instrumentos de crédito que "prometen pagar dinero en algún punto en el futuro" cuando se reclame. Es decir, el dueño del título no mantiene la propiedad por el tiempo especificado (o no) del contrato (los bancos con reserva fraccionaria pueden invertir como quieran el dinero de sus depositantes con la única obligación legal de tener dinero disponible al momento en que quien depositó lo demande). 

En un mercado libre la información se transmite, y tiene incentivos para ser transmitida, más eficientemente, por lo que el riesgo de impago sobre los "instrumentos fraccionarios" se manifestaría en su precio. Circularían con un descuento respecto a los certificados de dinero. Como no habría seguro federal de depósito ni Banco Central prestamista de última instancia, las notas fraccionarias serían deshomogeneizadas y reconocidas como "marcas" de las diferentes instituciones que las emiten. Esos descuentos variarían de acuerdo a la reputación de la institución, sus reservas, los riesgos percibidos de sus activos, cuanto descalza plazos entre activos (prestamos, inversiones, reservas) y pasivos (notas y depósitos), etc. Como todo eso fluctúa constante y muy impredeciblemente a media que se alteran las reservas, los riesgos, la madurez de los activos, etc.; los descuentos también lo harán. Los siempre fluctuantes tipos de cambio entre cada marca de notas y depósitos con reserva fraccionaria y las demás marcas y el dinero; harían el cálculo económico monetario imposible. Las notas y depósitos con reserva fraccionaria, en un mercado libre, perderían contra los certificados de dinero en la competencia por ser dinero. Quedando relegados, tal vez, a ser activos muy líquidos en el portafolio financiero. 

Los más importantes partidarios de la banca libre con reserva fraccionaria, aun cuando claramente admiten que es inflacionaria ("¿Va a haber inflación? Por supuesto que sí…"); argumentan que hay mecanismos endógenos del sistema que impedirían que lo sea por demasiado tiempo ("¿Va a haber inflación? Por supuesto que sí -pero solo por un tiempo"). Por supuesto, los teóricos del 100 % han demostrado que eso es completamente erróneo. Bagus y Howden (2010b; 2011a; 2012) dan al menos tres razones (el uso de un mercado de préstamo interbancario para sustituir reservas, alargar en el tiempo el periodo de clearing y usar expansión crediticia para incrementar la negociabilidad de los activos de reservas reduciendo los riesgos de iliquidez durante esa expansión) por las cuales las reservas precautorias, el principal limitante a la expansión inflacionaria según la banca libre con reserva fraccionaria, son "frenos" insuficientes. 

Los partidarios de la banca libre con reserva fraccionaria (aunque no todos ellos) se basan en la teoría denominada "equilibrio monetario" que básicamente dice que ante un aumento de la demanda (de reserva) de dinero, el sistema bancario con reserva fraccionaria puede emitir medios fiduciarios para compensar y que esta emisión no causa descoordinaciones generales. Manteniendo así una cierta "estabilidad" del "nivel general" de precios. Lamentablemente para ellos, esa teoría ha sido refutada también por los teóricos del 100 % (Davidson, 2012). Es decir, aun asumiendo que los mecanismos de "feedback" alegados por los partidarios de la banca con reserva fraccionaria funcionaran, el fundamento en el que muchos de ellos basan su teoría, el "equilibrio monetario", es falaz. La emisión de adicionales medios fiduciarios, por más que se detuviera endógenamente en un punto, provocaría distorsiones generales en la economía. Y es que ni siquiera uno de los supuestos fundamentales de la teoría del equilibrio monetario, los precios rígidos (sticky prices), causa los problemas de coordinación que sus partidarios alegan que causa mientras sean libres (Salerno, 1991; Davidson, 2012; Bagus y Howden, 2011b). Y aun asumiendo que los causaran, no se solucionarían con la emisión de medios fiduciarios que dicha teoría propugna. Porque, como ya se dijo, su expansión provoca aún más desajustes en lugar de remediar los que se pretende desde el principio (Davidson, 2012; Bagus y Howden, 2011b; Hoppe, Hülsmann y Block, 1998; Hülsmann, 1996; Huerta de Soto, 1998a; 1998b: 525-56)

Gertchev (2012) demuestra, además, que el mercado interbancario de préstamos es un requisito indispensable de la reserva fraccionaria. Y la existencia del primero, por ende, excluye la posibilidad de cualquier límite natural a la creación de medios fiduciarios, yendo más allá incluso de lo que creían los propios Mises y Rothbard (Gertchev, 2012). La defensa de la banca libre con reserva fraccionaria tiene, adicionalmente, otros varios problemas (Hauwe, 2006) que no se cubrirán en este post. 


Un mal entendido que se suele escuchar contra los defensores del 100 % es que supuestamente si los bancos funcionaran con la reserva completa, ello implica que el cobro de dinero propiamente dicho sería perfectamente cierto y seguro. O que no existirían quiebras. Esto no es así en absoluto. Ningún defensor del 100 % ha dicho que, bajo ese sistema, las quiebras desaparecerían o que el 100 % sea una solución perfecta con completa certidumbre para que los depositantes siempre recuperen su dinero (Hülsmann, 1998). Los paraísos en la tierra de completa certidumbre y seguridad jamás son propuestas austriacas. Los economistas austriacos dejan esos delirios paradisíacos a los socialistas. Si nos reducimos solo a ver las quiebras bancarias, los partidarios de la reserva total no dicen que ello impediría que los bancos quiebren. Sino que el 100 % provoca una tendencia a menos quiebras que en un sistema con reserva fraccionaria. La misma existencia de esta última implica una fuente adicional de bancarrotas que no está presente en un sistema dominado por el 100 % de reserva (Hülsmann, 1998).





Bagus, Philipp (2010), "Austrian Business Cycle Theory: Are 100 Percent Reserves Sufficient to Prevent a Business Cycle?". Libertarian Papers. Vol. 2, No. 2, 1-18.

Bagus, Philipp y Howden, David (2009) "The Legitimacy of Loan Maturity Mismatching: A Risky, but not Fraudulent, Undertaking". Journal of Business Ethics. Vol. 90, No. 3, 399-406.

Bagus, Philipp y Howden, David (2010a), "The term structure of savings, the yield curve, and maturity mismatching". Quarterly Journal of Austrian Economics. Vol. 13, No. 3, 64-85.

Bagus, Philipp y Howden, David (2010b), "Fractional Reserve Banking: Some Quibbles". Quarterly Journal of Austrian Economics. Vol. 13, No. 4, 29-55.

Bagus, Philipp y Howden, David (2011a), "Unanswered Quibbles with Fractional Reserve Free Banking". Libertarian Papers. Vol. 3, No. 18, 1-24. O “Unanswered Quibbles: George Selgin still gets it wrong with Fractional Reserve Free Banking”. Procesos de Mercado: Revista Europea de Economía Política. Vol. 8, No. 2, 83-111.

Bagus, Philipp y Howden, David (2011b) "Monetary equilibrium and price stickiness: Causes, consequences and remedies". Review of Austrian Economics. Vol. 24, No. 4, 383-402.

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Davidson, Laura (2011), "The Causes of Price Inflation & Deflation: Fundamental Economic Principles the Deflationists Have Ignored". Libertarian Papers. Vol. 3, No. 13, 1-49.

Davidson, Laura (2012), "Against Monetary Disequilibrium Theory and Fractional Reserve Free Banking". Quarterly Journal of Austrian Economics. Vol. 15, No. 2, 195-220.

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Hülsmann, Jörg G. (1996) "Free Banking and the Free Bankers". Review of Austrian Economics. Vol. 9, No. 1, 3-53.

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lunes, 1 de junio de 2015

Problemas económicos de la reserva fraccionaria (I): Las dos formas de discusión


El tema de dinero y banca es uno de los más complejos de toda la ciencia económica. Debido a su dificultad, muchas veces puede dividir posturas incluso entre personas que, en términos generales, comparten las mismas ideas. La Escuela Austriaca claramente entra en este caso. Sus partidarios tienen ideas generales muy similares. Por ejemplo, todos hacen hincapié esencial en la libertad del individuo. Pero en el tema particular de dinero y banca, hay una división casi irreconciliable: por un lado están los que genéricamente podemos llamar "free bankers" (banca libre) cuyo análisis los lleva a defender lo que se llama reserva fraccionaria. Y por otro lado están los que genéricamente podemos denominar "100 % o reserva total o dinero sano" cuyo análisis los lleva a ser contrarios a la reserva fraccionaria.

Un fenómeno que muchas veces se observa en las discusiones académicas o en Internet de "free bankers" (Escuela Neo-bancaria) vs "100 %" (Escuela Neo-monetaria) es la tendencia a hablar predominantemente de los aspectos legales, contractuales o éticos de la reserva fraccionaria. La discusión económica suele quedar en un segundo plano. En este post, se muestran los problemas económicos de la reserva fraccionaria para notar que el "argumento económico" puede ser tanto o más importante que el Derecho o la Ética. Por supuesto, no estoy despreciando estos últimos aspectos. Solo creo que no se les dan la importancia debida en muchas discusiones. Porque, como veremos, podríamos "regalar" todo el argumento legal y ético a los "free bankers" y aun así quedan problemas sumamente graves que tienen que enfrentar.

Dos formas de discutir el problema

Hay dos formas en que se discute este tema (Salerno, 2010) y que pueden, aunque no es en absoluto necesario, tomarse complementariamente: 

1) El enfoque ético-legal: discutir la situación inherentemente fraudulenta o no de la reserva fraccionaria. Es decir, si la misma es un fraude o un privilegio legal estatal o si no lo es. 

2) El enfoque económico-utilitario: discutir si, independientemente de si la reserva fraccionaria es un fraude o no, esta causa o no el fenómeno conocido como ciclo económico.

Salerno (2010) explica que el argumento principal contra los partidarios de la banca libre con reserva fraccionaria es económico, no ético. Se puede decir que el enfoque puramente económico contra la reserva fraccionaria llevado a cabo por sus partidarios es un análisis positivo, no normativo. Block y Davidson (2011) coinciden plenamente con la tesis económica de Salerno, pero únicamente se diferencian en que ellos ponen el argumento ético primero y luego el económico contra la reserva fraccionaria. 

Como sea, es necesario dejar sentado que la discusión entre los defensores de la reserva fraccionaria y los partidarios del 100 % no tiene por qué lidiarse solo en términos de ética, legalidad o derecho. Es decir, aun asumiendo que damos por sentado que la reserva fraccionara es éticamente justificable, no es un fraude, es legal y bonita; todavía queda el poderoso argumento económico: la reserva fraccionaria (y la creación de medios fiduciarios) causa, entre otras cosas, principalmente el ciclo económico.

Muchos dirán que en las discusiones es mejor tratarlos complementariamente. Ello dependerá de las circunstancias, pero el hecho es que operativamente podemos llevarlos de manera independiente.






Block, Walter y Davidson, Laura (2011), "The Case Against Fiduciary Media: Ethics is the Key". Journal of Business Ethics. Vol. 98, No. 3, 505-511.

Salerno, Joseph T. (2010) "White contra Mises on Fiduciary Media". Mises Institute: Mises Daily. (mises.org) https://mises.org/library/white-contra-mises-fiduciary-media.