Mostrando entradas con la etiqueta cristina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cristina. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de enero de 2016

El 2003-2007 nunca fue sostenible


Los cimientos básicos del llamado “modelo K” ya se plantaron con el gobierno previo de Eduardo Duhalde por lo que, desde el punto de vista económico, lo correcto sería hablar del periodo 2002-2007. Pero en este post nos concentraremos solo en los herederos de la devaluación inflacionaria post-convertibilidad: los Kirchner. El periodo económico del kirchnerismo suele ser dividido en, como mínimo, dos partes: una es lo que podemos llamar el “milagro” o “Kirchner I” y va desde 2003 hasta 2007. El resto de años 2008-2015 pueden, a su vez, ser cortados en otros periodos (casi con seguridad el 2011 y el control de cambios conocido como “cepo” es otra división obligatoria).

La historia oficial, que comparten muchos kirchneristas y no-kirchneristas, establece que el periodo de auge 2003-2007 iba bien, era sólido y pudo ser sostenible con las medidas adecuadas. Lamentablemente, el mismo gobierno que encausó ese boom económico comenzó a tomar malas decisiones desde 2008. Por lo que no importa lo mal que termine el gobierno kirchnerista y, de hecho, terminó bastante mal, siempre será posible señalar al periodo 2003-2007 como lo que pudo haberse mantenido y lo bueno que habría sido el no desviarse de ese camino. Para muchas personas que comparten la creencia de que el Estado debe intervenir para ayudar a la economía de un país, es muy difícil defender hoy en día muchas decisiones de los Kirchner. Pero no dudan en señalar al periodo 2003-2007 como algo "rescatable".

Veremos, de manera simple aunque un poco extensa, que la “epopeya” kirchnerista jamás fue realmente sostenible.

Como ya analizamos antes, la devaluación no necesariamente mejora la productividad del país que la realiza. Así ocurrió en Argentina luego de la devaluación de enero de 2002: la productividad de la nación no cambió. La productividad total de los factores (PTF) representa las mejoras en el ahorro de costos medios de producción que no se deben a la sustitución de factores productivos más caros por otros más baratos debido a un cambio de precios relativos de esos factores. A pesar de ser un concepto mainstream, criticado y no utilizado por la Escuela Austriaca en general; es, en mi opinión, la forma más seria hasta ahora realizada para observar el comportamiento de la productividad de la economía en este país. Las alternativas supuestamente “heterodoxas” dejan bastante que desear. En palabras simples: “es lo que hay”.

Las ganancias de PTF “son un factor clave de la competitividad endógena de una firma, sector o país” (Coremberg, 2013). Por ejemplo, la productividad laboral puede aumentar porque se incrementa 1) la cantidad o calidad de (bienes de) capital por trabajador bien invertido (más y mejores maquinas, herramientas, equipos, infraestructura), 2) la calidad de la mano de obra o 3) la PTF que reúne un conjunto de fenómenos que permiten aumentar la producción independientemente de la acumulación y uso de factores (Coremberg, 2013). Es decir que sin aumentar la cantidad y calidad de factores, usando “los que hay”, pueden ser más productivos si están mejor organizados, complementados, asignados, si realizan economías de escala, etc.


Productividad Total de los Factores
ajustada y no ajustada. Fuente: Coremberg, 2014

Dados los cálculos disponibles (Coremberg, 2014) y en el caso más favorable al "modelo", la PTF sin hacer ajustes por capacidad utilizada y calidad de mano de obra, la productividad argentina no cambió con respecto al máximo la década pasada. Por otro lado, las ganancias de productividad sostenibles en el largo plazo una vez que se descuentan los efectos de recuperación (PTF ajustada), claramente muestran un decrecimiento (Coremberg, 2013) respecto al máximo de los 90s. EL nivel de la productividad argentina no ha superado el máximo de 1998. Ello quiere decir que la política del tipo de cambio “competitivo” en su mejor momento solo tuvo un efecto de corto plazo (gracias a los factores ociosos heredados de la crisis: la utilización del capital e intensidad laboral), jamás mejoró las variables reales de rendimiento de largo plazo de la economía argentina. La productividad de Argentina sigue siendo, como máximo, la misma. Y dado que la mejora competitiva no estaba basada en una mejora real sino en una perturbación monetaria, la reversión era inevitable y llegaría tarde o temprano. No debería extrañar que hacia fines de 2007 algunos indicadores de actividad económica se comienzan a estancar y ya en 2008 pierden el gran impulso que tenían desde aproximadamente mitad de 2002. El crecimiento extraordinario, pero no inédito (solo por dar un ejemplo: en 1991-1994, 1996 y 1997 también hubo “tasas chinas” de crecimiento anual del PBI como en otros periodos), del periodo 2003-2007 no era sostenible. 

Adicionalmente al factor de productividad, el volumen de comercio externo (al igual que el interno) depende en última instancia de diferenciales de precios que lo hagan rentable. El tipo de cambio, en este caso del peso y el dólar, está determinado en definitiva por el poder adquirido de la unidad de cada clase de dinero también conocido como la paridad del poder adquisitivo (Mises, 1912: 250-51; Rothbard, 1962: 828-31; Salerno, 1994a; 1994b). La devaluación (impulsada por expansión monetaria) solo puede perturbarla por un tiempo, pero se revertirá y tenderá al nivel que tenga ella de nuevo. Con lo cual los movimientos y los supuestos “beneficios” del periodo de ajuste solo son transitorios y aparentes

Ahora que sabemos que la productividad argentina no cambió, debemos preguntar ¿Cómo se sostuvo el tipo de cambio más alto de lo que debió haber estado? La respuesta simple es: emitiendo pesos.

Factores de explicación de la Base Monetaria. Fuente: BCRA

Recuerden que la oferta de Base Monetaria es lo que puede influenciar directamente el banco central (aunque los bancos comerciales, y las actitudes de sus clientes, también pueden influir). Como se observa arriba, entre 2003 y 2007 el principal factor de expansión de la base monetaria fue la compra de divisas para mantener el dólar artificialmente alto o lo que es lo mismo, el peso artificialmente devaluado.

Balanza comercial, en miles de dólares corrientes. Fuente: INDEC

Predeciblemente, ello provocaba que temporalmente las importaciones se encarezcan y las exportaciones se abaraten, impulsando superávits de balanza comercial. Noten que en el 2002, el año de la devaluación, las exportaciones en dólares no aumentaron sino que cayeron un poco y el superávit extraordinariamente alto se logró únicamente porque las importaciones se destruyeron. Ese superávit provocaba una entrada de divisas (un aumento de la oferta de dólares) que empujaba hacia abajo el precio del dólar en pesos. Esa revaluación del peso debió ser contrarrestada por el banco central emitiendo y comprando dólares (de paso, aumentaba sus reservas). El propio gobierno confesaba que si no emitía para comprar dólares el precio de este “bajaría hasta los $2,30”.

El banco central emitía pesos para comprar dólares (gran parte se los “compraba” a exportadores a los cuales obligaba por ley penal cambiaria a vendérselos), lo cual aumenta la base monetaria (como la aumenta la compra de otros activos por parte del banco central). Dado que todos en el banco central saben, aun cuando ridículamente lo nieguen en público, que esa gran emisión de pesos (que son un pasivo del central) tendría efectos inflacionarios, decidieron esterilizar (sacar de circulación pesos emitidos) buena parte de esa expansión con operaciones de mercado abierto. Es decir, vendiendo títulos de deuda, que también son un pasivo, del banco central con el sistema financiero (letras llamadas LEBAC y notas llamadas NOBAC. Por supuesto, todas pagan una tasa de interés y tienen plazos cortos y medianos respectivamente) y con operaciones de pase pasivo como hizo en gran parte durante 2003 y 2004. Entre ambas daban más de 80 % del total esterilizado (ver el gráfico de "factores de explicación de la base monetaria"). En 2005 y 2006, a medida que creció la liquidez, los bancos comenzaron a devolver la deuda contraída durante la crisis, por lo que el banco central necesitó esterilizar mucho menos con títulos y pases de lo que hubiera tenido que hacer sin esa devolución del sistema bancario. Los títulos y pases pasaron a ser solo el 57 % y 32 % del total esterilizado en 2005 y 2006 respectivamente. Además el banco central lanzó un programa en 2005 para acelerar la amortización de la deuda de los bancos con él (Frenkel y Rapetti, 2008). En 2007 los pases y títulos vuelven a ser preponderantes en la esterilización.

Sin embargo, esa esterilización en 2003-2007 jamás neutralizó toda la emisión de pesos adicionales ni se quiso que fuera así. Por ello la base monetaria se sigue ampliando, o sea, teniendo un resultado neto positivo aunque decreciente hasta 2005, como se observa en el gráfico de factores de explicación de la base monetaria. La compra de divisas permitía expandir la cantidad de dinero y crédito. La oferta monetaria más restringida (base y circulante) y la más amplia (M1, M2 y M3) llegaron a crecer en promedio a una tasa de alrededor de 25 % anual, como se va a continuación.

Variación anual de la oferta monetaria: circulante, Base Monetaria, 
M1, M2, M3 y promedio de todas. Fuente: BCRA

Como consecuencia de la intervención monetaria expansiva para comprar moneda extranjera y mantener el tipo de cambio "competitivo", la oferta de dinero creció rápidamente y los precios internos inevitablemente subieron.

Tipo de cambio nominal, salarios, precios mayoristas, costo de la construcción,
IPC y promedio de todas. Indice con diciembre de 2001 = 100.
Fuente: INDECCosas que PasanBCRA
 

La línea verde es el precio del dólar (tipo de cambio nominal o TCN, según datos del BCRA), la punteada azul son los salarios, la punteada amarilla son los precios mayoristas y la negra punteada el costo de la construcción, todos de acuerdo con el INDEC. La línea roja son los precios al consumidor según Natalio Ruiz, que hasta 2007 son iguales a los del INDEC y luego usa datos no manipulados por este último. Todos muestran el nivel de cada índice y parten con diciembre de 2001 = 100.

Claramente se observa cómo las “ventajas” de la devaluación  inflacionaria solo fueron temporales. Inicialmente, al ocurrir la devaluación, el precio del dólar (línea verde) creció muy rápido y se alejó mucho de los demás precios internos. Luego de tocar máximos empieza a bajar y es mantenido artificialmente cerca de $3 por el banco central. Además podemos ver como, en el inicio, los precios suben más rápido que los salarios, provocando la caída del salario real y, gracias a ello, la caída de la tasa de desempleo. Tal y como estipula la teoría económica, a medida que pasó el tiempo y debido a la expansión monetaria, los precios y salarios crecieron. Las aparentes ventajas de la devaluación fueron cayendo en la cuantía que precios y salarios iban ajustándose a las nuevas condiciones monetarias. El pilar principal del “modelo” era un engaño contradictorio: para elevar y mantener el tipo de cambio (nominal) por encima de los demás precios (para así ser “competitivo”) se necesitó expandir la masa monetaria. Ese aumento de oferta de dinero provoca una elevación de los precios que tiende a minar lo “competitivo” del tipo de cambio buscado.

Noten que la pérdida de competitividad comienza muy temprano. Es falso, por lo tanto, pensar que "a partir de 2008" se empezaron a tomar malas decisiones que tiraron abajo los pilares del "modelo". El tipo de cambio "competitivo" estaba minado por sus propias contradicciones, no por las decisiones posteriores al año 2008

El nivel general de salarios en dólares también muestra la tendencia decreciente de la “ventaja” del tipo de cambio “competitivo” (medido en esa moneda). Claramente la parte más “exitosa” de “el modelo K” se basaba en mantener el tiempo que se pudiera los salarios en dólares y reales bajos.

Nivel general de salarios en dólares. Indice con diciembre de 2001 = 100. 
Fuente: BCRA, INDEC

Los dólares se compraban emitiendo y con deuda del banco central. Pero el banco central no puede endeudarse a ritmo alto para siempre. La mayor deuda implica mayores pagos por intereses los cuales se pagan, al final, emitiendo pesos. Por supuesto que el central puede, a corto plazo, renovar las letras que van venciendo, pero no puede hacerlo exponencialmente a la larga. Eventualmente, si acumula demasiada deuda, un día le pueden reclamar. Entonces deberá pagarlas (capital e intereses) y, en definitiva, tendrá que emitir para cumplir. Es menos emisión e inflación hoy a cambio de mayor emisión e inflación mañana. Además al emitir LEBACS se disminuye el ahorro local privado disponible y se tiende a aumentar la tasa de interés. Lo cual va en contra del propio objetivo del tipo de cambio real artificialmente alto: mayor crecimiento.

Tasas de interés de LEBAC a 90 días y de pases pasivos a 7 días. 
En porcentaje nominal anual. Promedio diario para valores mensuales. Fuente: BCRABCRA

Observen como las tasas de interés de las LEBACs y de los pases pasivos (promedio mensual de saldos diarios) tienden a aumentar a lo largo del periodo. Aun cuando la tasa de LEBACs se mantiene constante por un tiempo por la baja de utilización de ese instrumento durante 2005-2006, pasó desde 1,13 % en 2004 a 10,75 % en 2007, multiplicándose por más de 9 veces.

El ritmo de crecimiento de la deuda del banco central tampoco era sostenible. Un problema adicional de la estrategia del tipo de cambio “competitivo” durante 2003-2007 era no el nivel de reservas y títulos del banco central (a diciembre de 2007 las reservas eran casi tres veces el monto en dólares de las LEBACs y NOBACs), sino la tasa a la que crecían.

Reservas internacionales y Letras y Notas del BCRA. 
En dólares, convertidos al tipo de cambio de valuación. 
Indice con enero 2003 = 100. Fuente: BCRA

Claramente se observa que, aun cuando en términos de nivel las reservas superaban los títulos, la deuda del banco central crecía mucho más rápido que las reservas internacionales (parte importante del activo). En diciembre de 2007 las reservas eran 4,6 veces las de enero de 2003 mientras que las LEBACs y NOBACs eran 17 veces lo que solían ser para la misma fecha comparada.

Por lo que la estrategia de endeudar al banco central para esterilizar la emisión, que parece funcionar al principio, tampoco es sustentable a la larga. Y en cuanto a la esterilización por el pago de deuda por parte del sistema bancario al central, esta se hizo una vez en esa magnitud y no puede hacerse de nuevo, por lo cual tampoco es sostenible. Hacia principios de 2006 ya la mayoría de los bancos habían cancelado sus deudas con la autoridad monetaria (Frenkel y Rapetti, 2008).

Tipo de cambio real (TCR) bilateral con Estados Unidos (usando el IPC argentino de CqP luego de 2007), tipo de cambio real multilateral (TCRM) y promedio anual del TCRM (verde). Fuente: BCRAFREDIICosas que Pasan

El mantenimiento del tipo de cambio real multilateral (TCRM) alto durante 2003-2006 se debió a circunstancias, más que a acciones deliberadas del gobierno. Mientras que para elaborar el TCR con Estados Unidos se utiliza solo el IPC americano, para realizar el TCRM se ponderan varios según la participación en el comercio internacional con Argentina. Los más importantes fueron (y son) Brasil, la Zona del EURO y Estado Unidos, con China en crecimiento. Tanto el real brasilero, como el euro, como el peso chileno (por nombrar otro), se apreciaron mucho frente al dólar buena parte de 2003-2007. Además, como durante ese periodo Argentina mantuvo un tipo de cambio relativamente fijo con el dólar, la depreciación de la moneda norteamericana en el mundo ayudó también a mantener al TCRM argentino alto. 

Pero incluso aceptando el “éxito” de mantener artificialmente depreciado en términos reales el peso, claramente se ve que el final comienza en 2007 (año que se incluye en el periodo de “gloria K”). La clara inconsistencia interna del modelo terminó por “comerse” la “competitividad”. El promedio de TCRM en 2007 es mucho más bajo que en 2006 y casi igual al de 2003. No quedan dudas que la insostenibilidad del “modelo K” estaba en su propia esencia. La brutal política expansiva del gobierno se encontró con la suerte de Brasil y otros socios revaluando y Estados Unidos depreciando, lo que le permitió temporal e insosteniblemente disfrutar de un TCRM más alto de lo que hubiera sido sin esa fortuna.

Este post ya es muy largo y, por lo tanto, no entraré ahora en discusiones sobre los argumentos a favor de la supuesta sostenibilidad del esquema de esterilización que hacen los defensores del periodo 2002-2007 (Frenkel, 2007). Basta con decir que la esterilización nunca fue completa. Deliberadamente se buscó que la oferta monetaria crezca, y así ocurrió. Concomitantemente los precios internos en pesos tendieron a subir. Lo cual, con un precio del dólar elevado y más o menos fijo, propendió a minar el tipo de cambio real artificialmente alto (“competitivo”) a lo largo del tiempo. Por lo tanto, y dados los hechos presentados, el principal pilar del “modelo K” no era sostenible a larga.

Vale destacar que este análisis no toma en cuenta otros pilares del cual “el modelo” era dependiente: los precios internacionales, el consumo de capital ya existente y la capacidad instalada ociosa heredada. Variables que el gobierno no controlaba y simplemente encontró al llegar. Es decir, suerte.

Mal que le pese a los defensores kirchneristas y no-kirchneristas del periodo 2003-2007, no hay nada rescatable de él. El “modelo” no tuvo una "etapa virtuosa", sino un auge inflacionario insostenible. Su esquema nunca fue sustentable a la larga. Fueron sus propias inconsistencias y no un “cambio de política o de persona a partir de 2008” lo que determinó muchos de los problemas que duran hasta hoy. La división entre 2003-2007 “bueno” y 2008-2015 “peor” es falsa. Así como lo es el argumento de que "de haber seguido con las políticas de Néstor Kirchner, muchos problemas posteriores a 2007 se habrían evitado".





Coremberg, Ariel A. (2013) “Competitividad Argentina: Por la inflación y la baja productividad, se perdió la década”. Universidad de Buenos Aires.

Coremberg, Ariel A. (2014) “Midiendo La Productividad y Las Fuentes del Crecimiento de La Economía Argentina. El Proyecto ARKLEMS+LAND.” En Coremberg, Ariel A. Ed. (2015) Progresos en Medición de la Economía. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Temas Grupo Editorial. Asociación Argentina de Economía Política.

Frenkel, Roberto (2007), “La sostenibilidad de la política de esterilización”. Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina. Documento de Trabajo Nº 17.

Frenkel, Roberto y Rapetti, Martín (2008), “Five years of competitive and stable real exchange rate in Argentina, 2002–2007”. International Review of Applied Economics. Vol. 22, No. 2, 215-226.

Mises, Ludwig von (1912), The Theory of Money and Credit. New Haven: Yale University Press. 1953.

Rothbard, Murray N. (1962) Man, Economy, and State, with Power and Market. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2004.

Salerno, Joseph T. (1994a) "Ludwig von Mises’s Monetary Theory in Light of Modern Monetary Thought". Review of Austrian Economics. Vol. 8, No. 1, 71-115. En Salerno, Joseph T. (2010) Money, Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 61-114.

Salerno, Joseph T. (1994b) “International Monetary Theory”. En Boettke, Peter J. Ed. (1994) The Elgar Companion to Austrian Economics. Northampton, USA: Edward Elgar Publishing, Inc. En Salerno, Joseph T. (2010) Money, Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 153-65.

jueves, 6 de febrero de 2014

La Falacia del Poder Adquisitivo: Una Mentira más en el Relato K


Cuando digo que el gobierno está lleno de chantas, me refiero a "argumentaciones" como esta:
"Pero lo importantes que estamos ante un universo de 7.360.957 argentinos, que van a ser beneficiados por esta medida, que algunos economistas – en estas cadenas nacionales del desánimo – llaman medidas populistas, o tal vez las califican con un término más economicista y académico, las tildan de expansión económica, que por supuesto provoca inflación. Es como que si la gente adquiere poder adquisitivo y poder de consumo invariablemente debe terminar en inflación, adoptando la teoría de los liberales, que en realidad no es la que queremos nosotros, que creemos en el crecimiento y desarrollo de la economía, a partir del consumo popular y de la inversión empresaria. Para asegurar la inversión empresaria, porque es mentira esto de que, primero, está la inversión y luego viene….es al revés, nadie invierte si no hay posibilidades de que la gente le compren lo que produce es que nosotros invertimos esto,..."
La mentira elemental a la que apela Cristina para justificar su intervencionismo es una bastante patética, es el llamado "Argumento del poder adquisitivo" (Purchasing power argument o PPA). Básicamente dice que el prerrequisito de la expansión de la producción es la suba de salarios (ya sea subiendolos, dando más beneficios a los trabajadores o haciendo obras públicas). Si los salarios no suben, no hay incentivos para los negocios de aumentar la cantidad producida o la calidad pues no habrá compradores. Mises (1949: 298-99) describe perfectamente en 1949 lo que Kirchner dijo hoy, demostrando que la falacia es más vieja que ella misma. La teoría está tan llena de falsedades, que decirle "teoría" es un halago increíble. 

1) Falacia de la dirección equivocada: La falacia más elemental de esta explicación es que revierte causa y efecto. Cuando aumenta el ahorro, se produce un cambio en un dato del mercado. Y como todo cambio de datos en el mercado, crea desajustes cuyo arreglo da importantes beneficios. Para poder aprovechar los nuevos bienes de capital disponibles gracias al ahorro y obtener beneficios, los empresarios deberán adquirir factores complementarios de producción (asalariados entre ellos). La inyección de nuevos bienes de capital hace posible producir más bienes de consumo (ya sea aumentando la producción sin cambiar la tecnología o usando nueva tecnología que el mayor ahorro permite adoptar) y consumirlos sin gastar el capital. Es absolutamente necesario que en el proceso de adaptación al nuevo capital disponible los salarios reales suban, pues solo así (pagándoles más) pueden consumir la mayor cantidad o calidad de bienes de consumo que los nuevos bienes de capital pueden proveer, sin tener que dejar de comprar otros. Es la propia búsqueda de beneficios de los empresarios la que desata una tendencia inevitable a la suba de salarios en la medida en que los empresarios tratan de obtener esos beneficios que surgen por la nueva disponibilidad de bienes de capital debidos al ahorro. La suba de salarios reales y la búsqueda de beneficios en una economía con mayor ahorro y acumulación de capital son dos caras del mismo proceso, no pueden ir separados nunca. Pero la causalidad va necesariamente desde el ahorro, inversión, pasando por la acumulación de capital para que luego los salarios suban por la mayor productividad marginal del trabajador (Mises, 1949: 292-99). Es lógicamente imposible que la causa-efecto sea al revés.  Primero hay que producir para luego poder consumir, invertir esa causalidad es absolutamente estúpido. 

2) Falacia del subconsumo: Incluso suponiendo que lo anterior no es cierto y que aceptamos que hay que subir las retribuciones salariales para que puedan consumir, simplemente se da por sentado que sin el aumento de salarios no habría demanda para la producción. Implícitamente se asume que los malvados capitalistas se apropian de lo que les falta a los trabajadores para poder consumir. Eso es falso. Aun suponiendo que los capitalistas se "apoderan" de gran parte de lo que producen los trabajadores, los primeros necesariamente o invertirán o gastarán lo que "explotaron". Los capitalistas "explotan" a los trabajadores por alguna razón, lo que les "sacan" no desaparece del Universo, necesariamente se consume (yates, Ferraris, departamentos en Puerto Madero) o invierte. Así que sí habrá demanda para la producción. Lo que puede ocurrir es que los empresarios se equivoquen en predecir lo que los capitalistas comprarán con lo "explotado" y que es diferente a lo que venían consumiendo los trabajadores. Pero ese tipo de equivocaciones son iguales a cualquier otro error de anticipación, y mientras seamos humanos erraremos algunas veces al anticipar el futuro incierto (Mises, 1949: 298-99). 

3) Falacia de la composición: Aun asumiendo que la teoría fuera correcta y que 1) y 2) no son ciertos, se hace una generalización indebida. La teoría pide un aumento artificial de salarios particulares (o precios de productos). Si, solo si, se dan las condiciones para que exista una demanda derivada inelástica para el trabajo, entonces un aumento de salarios aumentará el poder adquisitivo de los empleados de la empresa o industria. Pero, ¿Qué pasa con la participación de otros factores? Ilegítimamente se generaliza el resultado de una industria o empresa particular (con su estructura de demanda particular) a todas las demás, lo que es falso (Yeager, 2011[1999]: 11). 

4) Falacia de la ventana rota: ¿De dónde saldrá el financiamiento para los salarios elevados que luego "crearán la demanda y la inversión"? Asumiendo que el gobierno los otorga (y no se financia emitiendo dinero), eso solo implica que le sacó a unos y le dio a otros. Hay más salarios y empleo en un lado de la economía (donde el gobierno aumentó los salarios) solo porque hay menos salarios y empleo en otro lado (de donde el gobierno sacó el dinero para darle a los primeros, es decir los que pagaron los impuestos y tienen menos para gastar). Por lo tanto es falso que el aumentar los salarios eleve el empleo y se consuma lo producido, simplemente se crea empleo y consumo en un lado destruyendo al mismo tiempo empleo y consumo en otro lado (Hazlitt, 1946: 51-54).  Si se imprime dinero para subir salarios, el mayor gasto provocará una subida general de precios (baja del poder adquisitivo del dinero) y la "ayuda" a los trabajadores no durará mucho. Para perpetuarla habrá que volver a imprimir una y otra vez y eso llevará al desastre. Pero además el mayor gasto con nuevo dinero que aumenta los precios solo se obtiene a costa de los perjudicados por la inflación (que incluye a muchos trabajadores). 

5) Ignorancia: Además este argumento ignora que aumentando arbitrariamente (es decir diferente a lo que lo haría el mercado libre) los salarios de los trabajadores, se provocará desempleo y no un mayor consumo. Todos sabemos eso eso, así como sabemos que los salarios aumentan sin salario mínimo. 

6) Supuestos "mágicos": No solo teóricamente es una total falacia ridícula, aun los estudios más favorables posibles demuestran que solo podía cumplirse bajo condiciones extremadamente irreales, es decir es empíricamente implausible (Jerger y Michaelis, 2002: "Although we can show that the PPA may be valid even after the adjustment of prices and the capital stock, we refute this argument on the ground of the empirical implausibility of the required conditions... Hence, our analysis implies that higher (nominal) wage demands cannot be defended by pointing to the alleged positive demand effects, as unions regularly argue during wage negotiations. This idea of the PPA... is indeed demonstrably ill-suited as a guide for the judgement of the employment consequences of wage policy." y también Suntum, 2008: "The PPA becomes much less powerful in an open economy, because the demand effect of a wage increase then spreads among several countries, while the cost effect only impacts on one. While it cannot be ruled out generally, that the PPA might even work in an open economy, the conditions for that to apply turned out to be extreme and far away from reality... one has to be very cautious with pure macroeconomic analysis that is based largely on national account identities and aggregate functions for production and saving decisions. Moreover, our analysis has been mainly static. -las cursivas son mías). 

Cristina dijo que "no permitiremos que nos tomen de estúpidos", pero la única que usa argumentos estúpidos y toma de ese modo a la gente es ella.



Bibliografía: 


Hazlitt, Henry (1946), Economics in One Lesson. Mises Institute. Auburn, Alabama. 2008.  

Jerger, Jürgen y Michaelis, Jochen (2002), "Wage Hikes as Supply and Demand Shock". Journal: Metroeconomica. Vol. 54, No. 4, 434–457. 2003.

Mises, Ludwig von (1949), Human Action. The Scholar's Edition. Mises Institute. Auburn, Alabama. 1998. 

Suntum, Ulrich van (2008), "The Purchasing Power Argument – Could Rising Wages Foster Employment?". CAWM discussion paper / Centrum für Angewandte Wirtschaftsforschung Münster.  

Yeager, Leland B. (1999) "Should Austrians Scorn General-Equilibrium Theory?" Journal: Review of Austrian Economics. Vol. 11, No. 1–2, 19–30. En (2011) Is the Market a Test of Truth and Beauty?: Essays in Political Economy. Auburn, Alabama: Mises Institute. 2011.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Kirchnerismo Debunked o: Cómo Aprendí a Dejar de Preocuparme y Amar el Relato


Sí, me robé el título de una vieja, pero excelente película.

En el siguiente post están gran cantidad de críticas al kirchnerismo. Finalmente ha llegado el momento de combatir a los zombis fanáticos K uno a uno.

He aquí mi lista con sus respectivos links de todas las mentiras económicas, y no tanto, del gobierno K: 
  • Crecimiento: La mentira ridícula, muy ridícula, del "mayor crecimiento de la historia" se debe, en parte, a que se manipuló groseramente la metodología del PBI. El falseamiento del "crecimiento" es evidente.
  • Rebote: Es mentira también que durante la Era K hubo un crecimiento "milagroso". Fue un simple rebote [I y II] luego de una caída enorme. Ni siquiera alcanzamos la trayectoria del PBI sin crisis de 1998. La convertibilidad también tuvo rebote inicial y "tasas chinas". A precios de 1986, el PBI pasó de 10.180 en 1991 a 12.948 en 1994, una tasa anual de 8.35%. Las "tasas chinas" de Menem se agotaron en 1994, las de los Kirchner en 2007.
  • Viento de cola: "El modelo" no es otra cosa que aprovechar circunstancias externas inéditas (suba de precios de materias primas) que permitieron sortear el problema estructural histórico del país: la escasez de divisas. Es insostenible porque solo "funciona" mientras hayan circunstancias favorables, no tiene "méritos propios" [I, II, III, IV, V, VI, VII].
  • Ayuda externa: Pero, ¿Cuál fue el origen del viento de cola que empujó a LATAM y a Argentina? La política expansiva de la FED a principios de la década del 2000 y post-crisis financiera 2007 [I, II, III, IV]. Los Kirchner le deben la "gestión exitosa" a Greenspan y a Bernanke.
  • La gloria 2003-2006: Para muchos estatistas, el período inicial del kirchnerismo (2003-06) fue "correcto". Es solo a partir de 2007 en que supuestamente se "desviaron" por alguna razón. Eso es falso, no hubo "desviación". Al igual que en el primer peronismo, es precisamente el período inicial el que gestó los problemas que siguieron luego. La supuesta etapa "correcta" 2003-2006 era en sí insostenible, el "crecimiento" era mantenido principalmente por la absorción de mano de obra y capital (capacidad instalada "ociosa") en desuso heredada de la crisis, no por productividad verdadera [I, II y III].
  • Inflación, impulsora: Pero además del contexto global favorable inestable, hay otro factor insostenible en el supuesto "crecimiento" argento: La inflación [I y II]. La devaluación se realizó vía inflación y para generar inflación ulterior. Primero para financiar al gobierno emitiendo para comprar divisas, mantener el tipo de cambio "competitivo" temporalmente y así cobrar retenciones; y luego emitir para financiar directamente el déficit [I, II, III y IV]. ¿Sirvió para crecer a mediano plazo al menos? Claro que no, la inflación nos cuesta 1% de crecimiento por año.
  • Excepcionalidad: Aun suponiendo que bajo los K hubo crecimiento, no tuvo nada de excepcional ni nada que ver con ellos. Toda la región creció [I, II, III y IV] muchísimo y tuvo un shock anormal de ingresos gracias a que prácticamente todo el  mundo tuvo un boom (insosteniblemente) en 2002-2007, mejorando muchísimo los términos de intercambio. Nada tuvieron que ver los Kirchner en esto, una de sus grandes mentiras es arrogarse ese tirón hacia arriba.   
  • Industrialización: El "proceso de industrialización de los últimos años" es una total mentira. El máximo de participación de la industria en el PBI de la Era kirchnerista (2004) no llega al nivel real de 1998. Ni siquiera el empleo industrial está mejor que entonces. Esta es la forma patética como se "industrializa" el supuesto "polo tecnológico" de Tierra del Fuego. Así fue la verdadera industrialización argentina.
  • Sustitución de importaciones: En cuanto a la supuesta “sustitución de importaciones”, Luciano Cohan tiene una frase que no olvidaré jamás: "no hubo sustitución de importaciones. Repito, no hubo sustitución de importaciones. Re-repito, no hubo sustitución de importaciones."
  • Exportaciones: Según las propias nuevas cifras oficiales, las exportaciones crecieron (como era de esperar) menos de lo que se creía y no tienen nada que envidiar a la convertibilidad. Como porcentaje del total de exportaciones de LATAM, están debajo del 1 a 1.
  • Tipo de cambio competitivo: Ni estable, ni administrado, ni competitivo [I, II y III]. Como explicó Mises, la devaluación solo es un parche temporal que no funciona jamás en el largo plazo [I y II]
  • Inflación, causas: La "teoría" de la inflación por "formadores de precios" o "puja distributiva" es una falacia económica elemental refutada muchas veces desde, al menos, el Siglo XIX. Y sobre el mito de que "las empresas determinan los precios" véase acá y acá (en ingles). También es mentira que la inflación doméstica sea por la suba del precio internacional de los alimentos.
  • Consumiendo el capital: Lo barato (y subsidiado) hoy, sale caro mañana. Energía, gas, servicios públicos [I y II], carne [I y II] y los 10 stocks consumidos de los primeros 5 años K. Como consecuencia de ello, la infraestructura colapsa por los desincentivos provocados por el gobierno. Además aumenta el costo del capital y disminuye la inversión. Cosa que si se extiende por un tiempo prolongado puede llevar a que el ingreso per cápita caiga así como el salario real; lo mismo que pasó en los 80s. El poco ahorro que quedaba en las AFJP se gastó y dilapidó. Según sus propias cifras, al tercer trimestre de 2013 el 65.6% de los fondos están en Títulos Públicos (62.3) y Obligaciones Negociables. De ahí salen parte de los fondos para financiar el déficit fiscal.
  • Jubilación: La vuelta al patético, insostenible y fracasado sistema estatal de jubilaciones solo fue para financiar el gasto público. Es mentira [I y II] que las AFJP eran "libres" o "privadas", su fracaso de debió a que fueron obligadas por regulación a financiar al Estado. Aun si otorgáramos el "argumento" de que la jubilación mínima aumentó (en dólares reales no lo hizo) con respecto a 2001, hay que tener en cuenta que en 2001 solo el 16% de los jubilados recibía la mínima. Hoy la obtiene el 75%.
  • Desempleo: ¿Es otro "logro" de los K la baja de la tasa de desempleo? No. El desempleo ya estaba en baja pronunciada antes de los Kirchner y fue causado porque uno de los objetivos al devaluar una divisa es absorber temporalmente el desempleo causado por el ciclo económico. La enorme caída de salarios reales que impulsó el empleo se termina ajustando [I, II, III, IV]. Por supuesto no podemos olvidar que el empleo público improductivo también creció enormemente, de hecho crece más que la población absorbiendo también desempleados [I, II y III].
  • Pobreza: La pobreza real es, al 2012, 26.4%. Un nivel alto y similar al de la odiada década del 90. Es obvio que luego de una gran crisis que provoca una subida inusitada de la pobreza, vendrá un ajuste vertiginoso hacia abajo. Luego de la hiperinflación y hasta 1993, la pobreza [I y II] bajó a un piso menor y más rápidamente (a tasa mayor) que durante los mejores años de la Era K, para luego subir de nuevo a partir del 94.
  • Inflación, intervención: Algunos kirchneristas fanatizados hasta niegan la intervención en el INDEC, que sin embargo es facil de comprobar [I y II].  
  • Aerolíneas Argentinas: La mentira para realizar la nacionalización de AA, era mejorar el servicio. Como era de esperar, la gestión estatal y el sueño mojado de algunos de una "aerolínea de bandera", es mucho peor y más caro.
  • Asignación universal por hijo: La "vaca sagrada", el Tótem que nadie se atreve a criticar. Lejos de ser una "conquista", solo demuestra el fracaso del Estado para "combatir" la pobreza. Se financia con el robo de la inflación, la cual la hace inútil como ayuda social. La AUH es simplemente una forma de compensar por el deterioro de los ingresos debidos a la inflación. Perpetúa la pobreza [I y II], no elimina la indigencia, hace que menos mujeres se inserten en el mercado laboral y dejen de ser dependientes [I y II] (¡Hola feministas K!) y aun asumiendo que tuviera efectos positivos a corto plazo, solo se logran con costos enormes de largo plazo.        
  • Las 20 "verdades" K: Martin Tetaz refuta una a una las 20 "verdades" kirchneristas
  • Desendeudamiento: También los mitos sobre el "desendeuda-miento": Argentina  en 2011 estaba casi en el mismo nivel de deuda/PBI PPP que en 2001, no tenía la "holgura" que poseía en 1998 y además había (y hay) déficit fiscal. El "desendeudamiento" no fue algo deliberado para "sacarse de encima el yugo de los organismos internacionales", sino la única opción que había.
  • Clase media: Es mentira que la clase media se duplicó. Aumentó un 50% con respecto a 2003 y solo un 20% en comparación con 1998.
  • Expropiación de YPF: 10 mentiras (6 y 4) sobre la expropiación de YPF. El fracaso del Estado pre-expropiación y post-expropiación, la escasez para los consumidores. 
  • Corrupción y afano: Acá hay una Lista muy completa. ¿Alguien realmente puede decir que esta gente es honesta?
  • Hipocresía: Los Kirchner jamás tuvieron ideas ni ideales, solo fueron hipócritas que estaban donde estaba el poder para realizar sus intereses y enriquecerse. Si ser pro-militares hubiera servido para obtener poder, ellos hubieran sido pro-militares. Kirchner era menemista. Anibal Fernandez era menemista aplaudidor. Pichetto era menemista monumental. Cuando Nestor y Clarín eran socios (2003-2008), el "gran diario argentino" tenía tapas [I, II y III] más chupamedias que las de Tiempo Argentino hoy y hacia oídos sordos a la corrupción que hoy denuncia. Incluso el diario aparece en el spot de campaña de Cristina, minuto1:42, diciendo que todo va bárbaro. Cristina almorzaba con Magnetto, también votó a Menem en 1989 y 1995, de paso alababa la estabilidad del modelo de Carlos (pag. 2-3). Ni siquiera pudo vender una revista sin dinero público. Cuando 6,7,8/TVR trabajaba para canal 13 era un poco más crítico, pero los tiempo$$$ cambian. Kicillof se quejaba de las mentiras del indeK (pag.14) y tal vez recordaba cuando "privatizar era parte de la soberanía".
Si después de esto seguís pensado que el kirchnerismo es de lo mejor que le pasó a este país, entonces seguirás deambulando con los demás "compañeros"... 



Nota: Este es el primero de los pocos posts que violarán una de mis reglas para este blog: Una vez publicado, un post no se modificará/editará jamás. Si tiene un error, se remediará en otro post. Sin embargo este recibirá actualizaciones de vez en cuando porque no creo estar ni cerca de haber agotado todo el desastre que el kirchnerismo hizo y hace.     

miércoles, 2 de octubre de 2013

Links Arbitrarios

  • Todos estamos jugando GTA 5 emocionados debido a lo real que es...  
  • Eduardo Levy Yeyati escribió en 2011 dos posts geniales sobre la actual "industrialización".
  • Esta sigue siendo una teoría de la crisis mundial mucho mejor que cualquier explicación marxista que he leído.
  •  Ver directo al Sol puede dañar tu vista, pero ver esto puede hacer que desees quedarte ciego...

lunes, 19 de agosto de 2013

Crecí-miento: El Mito del "Mayor Crecimiento de la Historia"


Una y otra vez el gobierno y sus defensores repiten, con sus matices, el mismo eslogan que en sus diferentes formas suena más o menos así: "Hoy el país (Argentina) está viviendo el mayor crecimiento de toda su historia".

Una frase muy fuerte y potente que impresionaría a cualquiera pero que, sin embargo, está lejos de ser verdad, al menos con los hechos de que disponemos. Vamos a desmontar ese mito usando datos de la CEPAL (1958), Cortés Conde (2009), Ferreres (2010) y Martínez (1999).

Antes que nada y aguantando la respiración por un momento, observemos estos 35 segundos de propaganda proselitista.


La frase clave es:
"Una Argentina que ha generado el crecimiento del producto bruto más importante de sus 200 años de historia."
No solo es "exagerada" como dicen los muchachos de Chequeado.com, es totalmente falsa!!!

Si vamos a hablar de "200 años" hay que saber cuánto era el PBI desde 1810. Como en esa época claramente no existían las cuentas nacionales (las mismas solo se extendieron internacionalmente luego de la II Guerra Mundial y la última actualización importante de acuerdo con el sistema de la ONU fue en 1993), lo único que podemos hacer son estimaciones de esas magnitudes. Algunos de los mejores investigadores que las hicieron de forma muy documentada para antes del Siglo XX son Cortés Conde (2009) y especialmente Ferreres (2010) que llega hasta 1810. Con lo cual cualquier afirmación deberá basarse en sus trabajos. 

Similar a lo que hizo Batalla en su excelente post, me encargué de preparar el siguiente cuadro. En él está reflejado el crecimiento acumulado para diferentes periodos de acuerdo a diferentes fuentes, siempre tomando en cuenta expansiones anuales de PBI real consecutivas hasta el momento de una contracción. A diferencia de Batalla, yo no tomo en cuenta los años que dura la expansión sino solo el porcentaje positivo acumulado. Hay que notar que he decidido llegar hasta 2009 porque en ese año según las cifras oficiales el PBI creció solo 0.85%, mientras que todos los analistas privados estiman que el mismo cayó. Creo que nadie serio puede argumentar que el producto no cayó en 2009. Por lo tanto el ciclo expansivo consecutivo del kirchnerismo tuvo su fin en ese año. Pintado en azul se encuentra el crecimiento acumulado K tomando cifras oficiales.

Ranking de crecimiento acumulado del PBI real por periodo según diferentes autores

El único cuya serie de PBI real se remonta hasta 1810 es la de Ferreres (2010), por lo que solo basándonos en él podemos ver si es cierto el discurso del gobierno. Obviamente se observa que la afirmación de Kirchner es falsa. Ni siquiera si tomamos en cuenta el PBI oficial, que exagera el crecimiento de 2008 y además hace que la caída de 2009 se convierta en un crecimiento ínfimo, el periodo 2003-2009 es el "más importante". Se encuentra en un cómodo 7mo. lugar detrás de 1964-74. No solo no es el crecimiento más importante de los últimos 200 años, sino que ni siquiera entraría en un "Top Five".

La serie de Cortés Conde (2009) deja al crecimiento oficial en el cuarto lugar y tengamos en cuenta que solo llega hasta 1935. Si cubriera más años del Siglo XX, la expansión K estaría aún más abajo.

No debería extrañar a nadie que el periodo más importante de crecimiento acumulado haya sido a partir de 1880 con la "Gran Expansión Industrial Argentina".

Llegamos ahora hasta la serie cuya seriedad y certeza no puede (creo!) ser cuestionada por ningún admirador del gobierno: La CEPAL (1958). La misma abarca la mitad del Siglo XX y deja al "glorioso" periodo K en un tercer lugar, vamos avanzando! Pero una vez más hay que aclarar que, debido a que fue publicada en 1958, no toma en cuenta otros años de gran expansión como los 60's.

Finalmente la serie más corta de todas: La del BCRA (1975) cuyos datos los obtuve de Martínez (1999). Al abarcar solo 24 años podemos esperar que el crecimiento K finalmente este en el tan ansiado primer lugar... pero sorpresa! El boom kirchnerista fue opacado por la expansión de los 60's y principio de los 70's.

Todo lo anterior descontando que varias de las expansiones que superan la Era K no venían de una caída tan profunda como la de 2002 (con lo cual había menos "efecto rebote") ni tenían términos de intercambio tan favorables.

Como se observa, este es solo un caso más de los cientos en que el relato kirchnerista no soporta la realidad.




Bibliografía


Cortés Conde, Roberto. (2009) The Political Economy of Argentina in the Twentieth Century. New York: Cambridge University Press. 

Ferreres, Orlando J. (2010) Dos Siglos de Economía Argentina 1810-2010. Edición Bicentenario. El Ateneo y Fundación Norte y Sur, Buenos Aires.

Martínez, Ricardo G. (1999) “Recopilación de Series Históricas del Producto y del Ingreso”. CEPAL, Buenos Aires.
 
Naciones Unidas, CEPAL. (1958) El Desarrollo Económico de la Argentina. Anexo: Algunos Estudios Especiales y Estadísticas Macroeconómicas Preparados para el Informe. Naciones Unidas: Consejo Económico y Social. CEPAL, Chile.