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domingo, 4 de enero de 2015

El K.O. de la Generación del 80


En el gráfico de abajo se puede observar la tasa compuesta de crecimiento anual del PBI real y del sector de la industria manufacturera real para diferentes periodos de la historia argentina usando los datos de Orlando Ferreres. Las series son las que usan el año base de 1993. Elegí la era relativamente liberal de 1880-1913 para compararla con algunos periodos emblemáticos posteriores. Empezando con el Perón que todo el mundo recuerda en sus dos presidencias de 1946-1955. Luego el periodo desde Frondizi hasta antes del tercer Perón 1958-1973. En el medio hubo varios presidentes y golpes militares, por lo que dividir por presidente y por militar sería tedioso. Además, muchos tuvieron tramos de gobierno de unos pocos años. Continuando con el muy conocido proceso militar 1976-1982. Y después las presidencias de Alfonsín, Menem y Kirchners. Como es patéticamente usual, el periodo K debe ser dividido usando los datos falseados del INDEC y las estimaciones más serias de otras fuentes. En este caso, la serie de PBI de Ariel Coremberg. Finalmente también tomo el periodo de "industrialización por sustitución de importaciones" (ISI) en su etapa 1930-1955 y las más prolongada 1930-1975, para ver cómo se comporta respecto al resto.


Lo primero que se nota es que, sin contar las mentiras del INDEK, ningún periodo de los vistos logra alcanzar las tasas anuales de crecimiento del PBI e industria reales del periodo liberal de 1880-1913. La industria manufacturera creció a una asombrosa tasa media de 8,1 %, convirtiéndola realmente en la era de mayor industrialización manufacturera de la historia registrada. 

A pesar que el periodo Kirchner verdadero, usando los datos de Coremberg (ARKLEMS), está en segundo lugar; siempre hay que tener en cuenta que la era de relativo liberalismo tuvo esa tasa de crecimiento durante 33 años. Mientras que el periodo kirchnerista de solo 9 años presentado se caracteriza por la insostenibilidad de las medidas del gobierno, el consumo de capital y dependencia de los precios de las materias primas en ascenso casi continuo. Es extremadamente dudoso que eso se mantenga por mucho tiempo más. 

El peronismo que pasó a la historia (1946-1955) no fue nada extraordinario. De hecho, su tasa de crecimiento es un poco menor que la del periodo post-peronista (pero imitador del peronismo) de 1958-1973.

En cuanto a la dictadura militar de 1976-1982, hay bastante razón en ese cliché de fanáticos insensatos de izquierda y adictos al gobierno kirchnerista de que "los militares desindustrializaron al país". La industria decrece a un asombroso 2,2 % anual durante el periodo y el crecimiento económico es un muy mediocre 0,4 %. 

Llegamos a la democracia con Alfonsín y nos encontramos con el peor resultado global de todos. El PBI real argentino decreció a una tasa del 0,8 % anual en el periodo alfonsinista 1983-1989. Y la industria a un 1,4 % anual. Lo más notable de esto es que los mismos que gritan que "los militares desindustrializaron el país" nunca dicen nada del periodo alfonsinista donde la industria también cayó de manera brutal. El doble rasero de la izquierda suele tan evidente como ridículo. Viendo estas cifras, me asombra que tantos le tengan algo de respeto al gobernante que con sus medidas provocó el peor periodo de esta serie (recuerden además la hiperinflación de 1989).

El periodo "neoliberal" menemista tiene una tasa de crecimiento de 4,7 % del PBI y 3,5 % en la industria manufacturera (un poco por debajo del 3,9 % de Perón en el mismo lapso de tiempo de 10 años) ¿Debo recordar que otro cliché de izquierda dice que Menem abrió la economía desindustrializando al país? 

Finalmente la industrialización sustitutiva de importaciones (ISI) es un fracaso en comparación con el periodo de relativamente bajos y puntuales aranceles de fines del siglo XIX. La ISI no fue, ni de cerca, el periodo de mayor industrialización de Argentina.

lunes, 24 de marzo de 2014

La Era Relativamente Liberal Argentina. Algunas Cifras


Una vez más, usando los muy buenos datos de Orlando Ferreres, voy a comparar tres periodos de la historia argentina, como ya hice con Estados Unidos. Esta vez las eras son: 1) El Periodo Liberal que va desde 1880, cuando el estado era relativamente mínimo, hasta 1913. 2) El Intervencionismo Peronista-Militar que va desde el año 1946, en que Juan Domingo Perón asumió la presidencia, hasta 1982 cuando los últimos militares se retiraron con el fracaso de Malvinas. Toda esa era estuvo caracterizada por un intervencionismo enorme y siempre creciente, sin importar si este se llevaba a cabo de manera democrática o de facto, la esencia de intervencionismo no cambia por la forma de gobierno que la lleve a cabo. 3) La era Democrática Continuada que son los 26 años consecutivos de democracia entre 1983 y 2009. La misma también estuvo caracterizada por un intervencionismo feroz.

Aclaración: Debo hacer la misma aclaración que hice acá. Esta es una división periódica, no es una conceptual estricta. La época de 1880-1913 tuvo un grado de intervención estatal y proteccionismo. Pero en términos relativos a lo que vino después, el fin de Siglo XIX y principios del XX fue una época liberal con un estado pequeño (siempre relativo a lo posterior). Lo mismo para el periodo 1946-1982. Me podrán decir que meto en el mismo saco a gobiernos democráticos con militares. Sin embargo ambas formas de gobierno aumentaron la regulación y la intervención del estado, esa característica esencial es compartida. Además hay que tener en cuenta que el intervencionismo venía aumentando desde la Primera Guerra Mundial y en especial desde 1930. Por lo tanto, llamarlo periodo intervencionista es correcto. Asumo que no tendré reproches por usar el periodo 1983-2009 y llamarlo democrático.


El gasto público se compone de 1) El gasto de la administración nacional, 2) El de las provincias, 3) El de los municipios, 4) El gasto en la seguridad social y 5) Del gasto en empresas estatales que, como vimos, casi siempre dieron pérdidas. Para fines del Siglo XIX, y desde 1810, Ferreres nos cuenta que solo disponemos de datos del gasto de la administración nacional, que en realidad era la única importante en aquellos años. Podemos ver que el tamaño del estado en relación a la economía (Gasto Público/PBI) era bastante más pequeño entre 1880 y 1920 que en los años venideros. La intervención y peso del estado entre 1880 y 1913 era mucho menor que en los periodos posteriores.
   

Para obtener los excel con todos los datos de PBI (y otras muchas variables) desde 1810 hasta 2009 de Ferreres, deben comprar el libro. Pero en internet esa información está disponible en la base de datos de la ANAV. El PBI a precios del 93 aumentó 683 % entre 1880 y 1913. ¡¡¡El PBI real se multiplicó casi por 8!!! Una cifra descomunal, sobretodo en comparación con el intervencionismo estatal de post-guerra que apenas lo aumentó un 183 %. La época democrática queda en un lejano tercer lugar con solo 79 %. Sumen esto a la mentira totalmente ridícula del actual gobierno kirchnerista sobre el "mayor crecimiento de la historia".


El PBI real por habitante varió un 163 % en la era liberal. Es decir que el PBI per cápita se multiplicó por 2 y medio. En porcentaje es más del doble que con intervencionismo estatal, el cual solo consiguió subirlo un 53 %. La democracia logró un 31 %. Más abajo está el aumento de la población por periodos y verán que el 163 % tiene aún más mérito.


El sector industria manufacturera del PBI a precios del 93 aumentó como nunca jamás, un impresionante 1193 % entre 1880 y 1913. El componente industrial del PBI real se multiplicó por casi 13. No debería extrañarnos, dado que entonces ocurrió la verdadera industrialización argentina. Dejando en un alejadísimo segundo lugar a la época intervencionista con 202 %. A pesar de la sustitución de importaciones, a pesar del proteccionismo, a pesar del apoyo estatal, etc. el paternalismo estatal no pudo competir con la era clásica. Y peor aún queda la época democrática, tercera con solo un aumento de 44 %. La era peronista "pura" (1946-1955) aumentó la industria solo un 41 %.


La población se triplicó desde fines de Siglo XIX y principios del XX, debido en gran parte a la inmigración. Mucho más que durante las eras de estado "paternalista" siguiente. Aun con ese aumento bestial poblacional, el PBI per cápita pudo duplicarse.



El salario real de los trabajadores aumentó un 82 % entre 1882 y 1913. Ampliamente superior, por lejos, que el intervencionismo estatal peronista-militar de post-guerra. Ni hablar del período democrático donde casi no aumentó. Y si hay algún peronista que lee esto y no desea que un intervencionista como Perón quede dentro del saco de los demás intervencionistas militares-radicales (que querían ser como el general), debe saber que el salario real aumentó entre 1946 y 1955 un 39 %.


La esperanza de vida al nacer pasó de casi 33 años en 1869 a 48 y medio en 1914, aumentó un 47 %. Mientras que en 1947 era 61 años y subió hasta 70 en 1980, un 15%. En la era democrática pasó de 71 años en 1985 a 75 y medio en 2008.


La tasa de analfabetismo total descendió mucho más durante la era liberal que durante las otras dos.


Si calculamos la tasa compuesta de crecimiento anual para las variables más importantes, observamos que la era liberal argentina gana cómodamente en todas. 

El estatismo, al menos en los números presentados hasta acá, se ve sumamente inferior a la época menos estatista de la historia argentina.

miércoles, 14 de agosto de 2013

La Verdadera Industrialización Argenta: 1880-1914



Uno de los mejores papers de Historia Económica Argentina que he leído es el de Irigoin (1984). Usando gran cantidad de datos y muchas fuentes bien documentadas, que es como se debe hacer un paper, destruye uno de los mitos más grandes creados por los proteccionistas-intervencionistas argentinos: La tesis de que sin proteccionismo y una "política" estatal deliberada no se hubiera producido industrialización o sustitución de importaciones en este país.

Comencemos por esta "foto" de 1933: 

Irigoin (1984), MBPM per capita en el eje derecho
Es notable que ni siquiera sumando Brasil, Chile y Perú se podía alcanzar la producción manufacturera de Argentina. Lo cual da indicios de que algo ocurrió con anterioridad que le permitió tomar esa delantera.

La fecha del comienzo de la industrialización argentina es 1880. Por qué 1880? Porque entre 1810 y 1880, Argentina vivió en estado de guerra interna o externa, y además hasta 1853 sin organización que limitase la autoridad del gobierno en cuanto a derechos de propiedad. La Constitución no sirve de mucho para lograr inversiones cuando el país anda de conflicto en conflicto, ni tampoco fue suficiente para la pacificación total del país. Una vez el país estaba en paz, comenzó un proceso de industrialización espontáneo, vía mercado y sin ninguna dirección centralizada aprovechando las ventajas comparativas del país. 
"El avance industrial que se produce en el país a partir de la década del ochenta no puede interpretarse adecuadamente sin tener en cuenta los cambios profundos que se producen en ese período. Su omisión implicaría desconocer las causas mismas del progreso industrial, ya que éste fue el resultado espontáneo de un período de gran expansión económica. La generación de un mercado interno creciente y la demanda de productos industriales por parte de los sectores exportadores (especialmente de la agricultura) impulsaron la instalación de las primeras fábricas. Asimismo, estimularon el crecimiento del comercio, la banca y los seguros."
Desde entonces hasta la Primera Guerra Mundial, Argentina vivió lo que podríamos llamar su "Gran Expansión, 1880-1914". Sobre el mismo tema puede consultarse también Cortés Conde (1997).
   
Irigoin (1984), las toneladas de carga en el eje derecho
Irigoin (1984), fuerza motriz en el eje derecho
Irigoin (1984), capital invertido en el eje derecho
Irigoin (1984)
Irigoin (1984), toneladas de maiz en el eje derecho
Irigoin (1984)
Irigoin (1984)
Ferreres (2010)
Se puede ver en la serie de Ferreres (2010) que el PBI literalmente explota desde 1880, lo mismo se observa en Cortés Conde (2009). 

Una prueba bastante obvia de que la industrialización ya estaba en proceso, es que hacia 1887 ya comenzaron a surgir los primeros grupos lobbistas industriales y sindicales para pedir privilegios:
"En 1887 delegados de ambas instituciones se reunieron en asamblea en el local del Club Gimnasia y Esgrima luego de la cual quedó constituida la Unión Industrial Argentina, que fusionó las entidades predecesoras reuniendo inicialmente a más de 850 socios. La flamante organización se dedicó a promover y difundir los avances logrados en materia industrial a través de publicaciones y exposiciones y, fundamentalmente, a demandar cambios en la política arancelaria de la época con el fin de limitar la competencia de productos extranjeros… La importancia de las actividades sindicales a partir de la década del ochenta, y especialmente de 1891, cuando se constituye la primera central obrera ("Federación de Trabajadores de la Región Argentina"), es un fenómeno que señala que el proceso industrial ya estaba en marcha."
Sin embargo debe tenerse en cuenta que:
"Durante la década comentada se produce un cambio importante en la legislación aduanera. Se elevan aranceles de importación en forma diferencial según los distintos productos, a pesar de que el proyecto de ley de presupuesto remitido por el Poder Ejecutivo tenía un carácter meramente fiscal. Debe tenerse en cuenta que en esos momentos el déficit del gobierno era pronunciado, y que las autoridades estaban embarcadas en un plan de austeridad debido a la crisis económica que enfrentaban."
A pesar de que se aumentaron los aranceles con fines principalmente fiscales y también bajo la excusa de la falaz tesis de la “industria naciente” (ver acá, acá, acá y acá), la industrialización ya estaba en marcha:
"La historiografía sobre la evolución histórica de la industria argentina ha menospreciado sistemáticamente los pequeños establecimientos existentes en la época (y algunos autores nunca mencionan las grandes fábricas que se iban fundando). Desconocer este aspecto de la historia, sin embargo, puede oscurecer el hecho de que las industrias evolucionaron progresivamente, fueron invirtiendo capitales e incorporando tecnología en forma gradual. Son varios los ejemplos en los cuales inmigrantes que comenzaron a desarrollar sus actividades en pequeños talleres terminaron fundando empresas de una envergadura considerable."
Irigoin reconoce perfectamente que ese aumento arancelario pudo tener efectos distorsivos:
"Si bien excede los objetivos de este trabajo, sería muy interesante realizar una investigación acerca de las distorsiones introducidas en el desarrollo industrial por las tarifas aduaneras y las garantías especiales."
Al contrastar los datos se puede afirmar que:
"Hacia fines de siglo ya se había iniciado el proceso de expansión del tamaño de muchas firmas industriales, tal cual queda reflejado por las cifras de 1895. Afirmar que la industria argentina se dedicaba a "un simple aprovechamiento de las materias primas fundamentales", con "características artesanales" es caer en una generalización que queda ampliamente refutada por la evidencia empírica disponible."
Además el desarrollo industrial permitió un proceso de sustitución de importaciones sostenible y espontáneo, casi sin intervención o planificación estatal:
"Hacia 1914 se había producido un proceso espontáneo que, de acuerdo con las distintas ventajas comparativas, permitió la producción local de bienes que previamente debían importarse. De acuerdo con la proporción del consumo interno total (producido más importado) abastecido por industrias locales, los rubros en los que se produjo una mayor sustitución fueron el alimentario, el textil, la construcción y el de muebles y rodados."
Irigoin (1984)
Irigoin es demoledor:
"La evidencia empírica respecto del proceso natural de sustitución de importaciones ya iniciado en el país hacia 1914 refuta la hipótesis sostenida por la mayoría de los historiadores modernos, como Ferrer, según la cual "la primera fase del proceso de sustitución de importaciones [tuvo lugar] entre 1930 y fines de la década de 1940""
Ferrer sin embargo continúa, especialmente en esta época que trabaja en el gobierno, con su tesis aun ante los hechos históricos que lo refutan:
"Ni siquiera esta visión parcial del desarrollo industrial, pudo resistir la avalancha de la economía primario exportadora. La insuficiencia de sectores generadores de rentabilidad y empleo, distintos de la producción primaria y las actividades conexas, impidió el surgimiento de empresarios, clases medias y trabajadores, asociados a una estructura diversificada y compleja y, por lo tanto, portadora de un proyecto de desarrollo nacional… En un sistema subindustrializado, las variaciones de la paridad de la moneda repercutían directamente, sobre la distribución del ingreso, entre los productores y exportadores de bienes agropecuarios y el resto de la sociedad… El modelo primario exportador comenzaba a “quedarle chico” a la Argentina cuando el país festejaba el Primer Centenario y era preciso impulsar el demorado proceso de industrialización."
Hay que destacar que, además de las distorsiones causadas por la suba de algunos aranceles en 1887, la década del 80 estuvo marcada por un importante crecimiento monetario, en especial hacia el final. Lo que ocurrió luego fue “de manual”: Esto indujo un boom artificial impulsado por el aumento del crédito que terminó en la crisis de 1890 en cuanto el mismo se detuvo. En otras palabras la industrialización espontánea argentina puesta en marcha por el mercado tuvo numerosos obstáculos, pero aun así fue notable. 

Hacia finales de 1880 la expansión monetaria fue enorme. Como bien explica Cortés Conde (1989), entre 1886 y 1889 la oferta monetaria real paso de 154.31 a 316.16, una tasa anual de 27%. La oferta monetaria nominal pasó de 200.6 a 464.76 en ese periodo, un aumento del 131.68% y una tasa anual del 32%. Como se ve también el déficit era enorme.

No fue casual el aumento brutal de oferta monetaria desde 1886, pues coincide con el abandono del Patrón Oro (bimetálico). Según Villanueva (1994) se estableció en 1881 y se abandonó en 1884-85.

Cortés Conde (1989), Of Mon y Of Mon Real en el eje derecho y Ferreres (2010), M3
Sin embargo, y a pesar que la población casi se quintuplicó en el periodo, la industrialización vía mercado logró mejorar como nunca los salarios reales de los trabajadores así como su nivel de vida. Esto esta demostrado en otro gran paper histórico: Cuesta (2012). Observemos lo diferente de la situación en el periodo 1850-1880 y 1880-1914.

Irigoin (1984)
Cuesta (2012)
Cuesta (2012)
Por último vale la pena notar que la enorme acumulación de capital de finales del Siglo XIX y principios del XX permitió que esta última época surgieran, de la mano de emprendedores privados, casi todo lo que hoy conocemos como "servicios públicos" estatales. Es muy recomendable ver esta página de Facebook, donde hay recopilados algunos ejemplos históricos. Abajo se ve como el transporte y recolección de residuos fue creado por privados y manejado más eficientemente que su posterior administración estatal.


A que encuentro 1 millón de liberales antes queperonistas y radicales


A que encuentro 1 millón de liberales antes que peronistas y radicales


A que encuentro 1 millón de liberales antes que peronistas y radicales

A pesar de que luego del desastre de la Primera Guerra Mundial la economía argentina continuó su proceso de industrialización, mi objetivo es mostrar que el surgimiento y desarrollo industrial fue sin planificación central. No es necesario el Estado, ni un plan, ni una política para lograr que un país se industrialice. No solo la industrialización fue espontánea y vía el mercado en Argentina 1880-1914, admás fue mucho más sostenible y eficiente que la industrialización planificada centralmente que vino luego de 1930 pues la primera estaba basada en factores reales de competitividad relativa. Podemos pues, dejar la conclusión de Irigoin:
"La Gran Depresión no marca pues el inicio del proceso de industrialización. Éste ya había transitado un período de altas tasas de crecimiento, caracterizado por un avance considerable en el proceso de sustitución de importaciones (especialmente en las ramas que procesaban materias primas producidas en el país) y por un aumento constante del tamaño de las empresas."





Bibliografía

Cortés Conde, Roberto. (1989) Dinero, Deuda y Crisis: Evolución Fiscal y Monetaria en la Argentina, 1862-1890. Editorial Sudamericana, Instituto Torcuato Di Tella, Buenos Aires.

Cortés Conde, Roberto. (1997) La Economía Argentina en el Largo Plazo. Sudamericana, Buenos Aires.

Cortés Conde, Roberto. (2009) The Political Economy of Argentina in the Twentieth Century. New York: Cambridge University Press. 

Cuesta, Martín E. (2012) “Precios y Salarios en Buenos Aires Durante la Gran Expansión (1850-1914)”, Journal: Revista de Instituciones, Ideas y Mercados, Buenos Aires. Nº 56, Mayo.

Ferreres, Orlando J. (2010) Dos Siglos de Economía Argentina 1810-2010. Edición Bicentenario. El Ateneo y Fundación Norte y Sur, Buenos Aires. 

Irigoin, Alfredo M. (1984) “La Evolución Industrial en la Argentina (1870-1940)”. Libertas (ESEADE), Buenos Aires. Número 1, octubre. 

Villanueva, Javier. (1994) “Convertibilidad en la Argentina: Período 1878-1899”. Universidad Católica Argentina. Boletín de Lecturas Sociales y Económicas, Buenos Aires. Año 1 – número 1, octubre.