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sábado, 12 de noviembre de 2016

¿Qué es el Patrón Oro?


Asombrosamente llevo muchos posts sobre el Patrón Oro pero todavía no he dado una definición precisa y específica de qué es.

En la mayoría de los casos cuando se busca la definición de Patrón Oro uno se encuentra que esta se basa fundamentalmente en que se fija el valor de la divisa a una determinada cantidad de oro. Sin embargo, además de inducir a pensar (erróneamente) que el Patrón Oro es un sistema de tipo de cambio fijo, esa descripción no llega a la esencia última del mismo. 

Pero vamos directamente a la definición en sentido más amplio: el Patrón Oro es un sistema monetario (internacional o nacional) en el cual el medio general de intercambio es dinero mercancía ofrecido por el mercado

Noten que en esta definición lo esencial es que es “ofrecido por el mercado”. Esa es la característica fundamental y distintiva del Patrón Oro auténtico. El gobierno está total y permanentemente excluido de manipular la oferta monetaria. En cualquier sistema monetario, el dinero o está determinado en su cantidad, composición y valor por el mercado (la gente) o no lo está (Salerno, 2010: 355). No hay terceras vías: o el control lo tienen los agentes privados o lo tiene un órgano centralizado del gobierno.

El término “oro” no debe necesariamente entenderse en el sentido literal de tener que ser sí o sí ese determinado metal precioso, sino que ha de interpretarse en su significado amplio aplicado a cualquier mercancía elegida por el mercado libre como medio de intercambio generalmente aceptado (dinero). Nadie partidario del dinero sano desea el oro per se, sino que se lo favorece porque históricamente ha surgido naturalmente de las interacciones de la gente en el mercado. Un nombre correcto para el sistema monetario nacional e internacional ideal sería “Patrón mercancía de mercado”, pero “Patrón Oro” es más reconocible para el público general.

Bajo Patrón Oro, la oferta total de dinero mercancía depende completamente de (1) la demanda por sus usos monetarios y no monetarios y de (2) los costos monetarios de su producción. Cambios en cualquiera de esos factores traerá aparejado modificaciones en la oferta de dinero. Por consiguiente, tanto el poder adquisitivo como la cantidad de dinero están absolutamente gobernadas por las condiciones del mercado que afectan la demanda y oferta de oro (Salerno, 2010: 342, 358).

Puede ocurrir, como era el caso del Patrón Oro clásico, que el mercado esencialmente determine la cantidad de dinero entre diferentes países y que el gobierno solo intervenga haciendo el sistema más inestable de lo que sería sin la intervención. Pero el control definitivo seguía en manos privadas y determinado por oferta y demanda como cualquier otro bien. Al oro había que descubrirlo, minarlo, acuñarlo, etc. y ello lo hacían privados. La oferta de oro estaba determinada por el mercado: por la demanda de oro en relación a la demanda y oferta de los otros bienes y factores, por los costos y productividad relativos en el sector minero y en la producción de las demás mercancías. En definitiva, la oferta monetaria mundial estaba determinada por las fuerzas del mercado libre y no por el gobierno. El gobierno interfería, por ejemplo, debilitando el link entre el nombre de la moneda y su peso de oro, pero todo el sistema seguía en manos privadas (Rothbard, 2011: 746).












Salerno, Joseph T. (2010) Money, Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Rothbard, Murray N. (2011) Economic Controversies. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

sábado, 28 de noviembre de 2015

El error en la definición de “capitalismo” de la RAE


La Real Academia Española (RAE) define "capitalismo" como:
"Régimen económico fundado en el predominio del capital como elemento de producción y creador de riqueza."
Pero, ¿Cómo define "capital"? De esta forma:
"Factor de producción constituido por inmuebles, maquinaria o instalaciones de cualquier género, que, en colaboración con otros factores, principalmente el trabajo, se destina a la producción de bienes."
En palabras simples, la RAE define "capital" como bienes de capital. Por lo que la definición de "capitalismo" de la RAE quedaría:

"Régimen económico fundado en el predominio de bienes de capital como elemento de producción y creador de riqueza."

¿Cuál es el problema con esto? Pues que el socialismo también es un régimen económico fundado en el predominio de bienes de capital como elemento de producción y creador de riqueza. Cualquier régimen económico, basado en la división del trabajo, necesita que predominen los bienes de capital para producir y crear más riqueza. Incluso Robinson Crusoe solo en su isla necesita bienes de capital (una red, una vara para alcanzar moras, un hacha) para elevar su paupérrimo nivel de vida (producir más y ser relativamente más rico). Aun cuando, si lo deseara, Crusoe podría vivir sin ningún bien de capital rendido a que la naturaleza no lo quite las pocas moras o peces que come a diario con una plaga o agotamiento. Pero si quiere aumentar su riqueza y producción, debe meterse en métodos de producción indirectos, es decir, bienes de capital.

Tanto en el capitalismo como en el socialismo predominan los bienes de capital como elemento de producción y creador de riqueza. Lo que la RAE hace es, si nos guiamos por su definición estricta, decir que socialismo y capitalismo son sinónimos. Un enorme error.

El predominio de bienes de capital no es una característica distintiva definitoria del capitalismo, pues el socialismo también la posee. Pero en el primero hay derechos de propiedad, mercado y precio y, por ende, cálculo económico monetario para utilizar los bienes de capital. En el segundo, no lo hay. Esa es la diferencia esencial y definitoria.

viernes, 5 de junio de 2015

Sobre la mala inversión (I): Definición


El fenómeno de la mala inversión (malinvestment) es uno de los aspectos más fundamentales de la Teoría Austriaca del Ciclo Económico (TACE). A tal punto que su ausencia en exposiciones de esta última, muchas veces implica una mala forma de explicarla. La mala inversión es clave para comprender los ciclos económicos desde el punto de vista de la Escuela Austriaca de Economía.

Comencemos con la definición, tomando algunos elementos de Greaves (1974): 

El término "mala inversión" significa invertir en líneas equivocadas de producción debido a una anticipación errónea del futuro estado de los datos del mercado y que inevitablemente lleva a desperdicio y pérdidas de capital.

La esencia definitoria de la mala inversión es esa. Es "equivocada" en el sentido de que se llevó a cabo (en el pasado) un curso de acción que, dadas las circunstancias de ahora (en el futuro), se descubre que es menos satisfactorio de lo que otro curso de acción (que en el pasado se consideraba peor) hubiera sido, pero no se realizó por hacer el ahora considerado erróneo.

Difícil, ¿No? Lo hagamos más fácil.

Realizaste el acto A que antes, en el momento de hacerlo, parecía lo correcto. Pero ahora descubres que tuvo malos resultados y fue un error. Te das cuenta que deberías haber realizado el acto B, que previamente no te parecía bueno. 

Por ejemplo, tu gato que quieres mucho se enfermó y un amigo te dijo que le dieras la medicina Y. Se la suministraste y debido a ello murió. Mientras lloras, te das cuenta que deberías haberle dado otra medicina o incluso, posiblemente, no haberle dado nada y dejar que se cure solo.

Los errores se cometen al momento de la elección, pero solo se revelan en el futuro. Siempre hay un lapso temporal, más corto o más largo, entre la elección errónea y el descubrimiento de que es una elección errónea.

Se deben distinguir, por lo tanto, dos momentos: 1) cuando se comete el error y 2) cuando se descubre que se ha cometido un error. Durante el momento 1), la persona (empresario, trabajador, etc.) cree que está logrando el fin más importante de los que puede conseguir (es la etapa de auge artificial). Mientras más tiempo pase antes de ser descubierto, más decisiones se toman en base este erróneo supuesto. La crisis es el momento 2), cuando se descubre que la decisión es un error. Se revela la extensión del daño que ocurrió en el pasado. Se gana la visión de las opciones reales que la persona enfrenta (Hülsmann, 1998).

La inversión es "mala" porque está equivocada, no es correcta. Es una inversión incorrecta tanto desde el punto de vista individual de quien invierte, pues obtiene pérdidas no deseadas, como desde el punto de vista de la sociedad, dado que se desperdicia escaso capital que pudo haber sido invertido en satisfacer otras necesidades más urgentes de la gente.

Es necesario el énfasis en la palabra equivocado o erróneo de la definición porque hace décadas que la TACE se describe como una teoría de "exceso de inversión" (overinvestment). Ello, en sentido agregado, es erróneo. Lo que ocurre en cualquier economía durante un periodo de auge general insostenible del ciclo económico es inversión en líneas equivocadas (mala inversión), no exceso de inversión general.

En cualquier momento dado, en cualquier economía en agregado, hay una cantidad X de ahorro, trabajadores, materias primas, productos semielaborados, capital fijo, etc. No se puede invertir X + 1. Es imposible emplear más de X, porque el "1" adicional no existe en ese momento.

El término "exceso de inversión" solo es correcto cuando se aplica: a) a empresas, sectores, industrias o líneas de producción particulares y b) en términos relativos (a la inversión es un sector particular que se hubiera realizado sin la distorsión-expansión crediticia). Dado que la TACE analiza el fenómeno general de una economía (el auge general, la depresión general, etc.), si se la denomina como una teoría de "exceso de inversión" se puede entender que el exceso de inversión es general. Lo cual no es, ni puede ser, correcto.

La mala inversión generalizada surge debido a precios relativos erróneos. Y son erróneos porque fueron afectados por la expansión crediticia artificial. La contracción luego de la expansión, tenderá a corregir esos errores (Sechrest, 2006).


Por último, la dilapidación de recursos es la consecuencia inevitable de la mala inversión. Los errores se pagan.





Greaves, Percy L. Jr. (1974) Mises Made Easier. New York: Free Market Books. Edición online en www.mises.org. Desafortunadamente, cuando la página del Mises Institute cambió su tradicional forma, la muy simple versión en HTML que existía (entre muchos otros recursos) se perdió y no ha sido "resubida" nuevamente todavía.

Hülsmann, Jörg G. (1998) "Toward a General Theory of Error Cycles". Quarterly Journal of Austrian Economics. Vol. 1, No. 4, 1-23.

Sechrest, Larry J. (2006) "Explaining malinvestment and overinvestment". Quarterly Journal of Austrian Economics. Vol. 9, No. 4, 27-38.