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domingo, 9 de agosto de 2015

Una aclaración sobre el "dinero crédito"


Dada mi insistencia en el post anterior sobre que el dinero es un bien presente, alguien podría ver otra entrada de este blog donde está la clasificación austriaca del dinero. Al observar la existencia del "dinero crédito", me podría retrucar: "¡Aja! Has dicho que el dinero es necesariamente un bien presente, y en este otro lugar dices que una deuda o un crédito (un bien futuro) es dinero. ¡Te acabas de contradecir!"

¿Acaso me he contradicho flagrantemente? Bien, la respuesta es: No.

De acuerdo con la clasificación de Mises, el dinero crédito evoluciona a partir de los sustitutos monetarios (Mises, 1949: 425). Originalmente, cuando solían ser estos últimos, eran inmediatamente convertibles (redeemable) en dinero a valor par y completamente seguros. Pero, por la razón que sea, su conversión (redemption) en dinero propiamente dicho se suspende o cae bajo sospecha (Mises, 1949: 425-26; Salerno, 2010: 68-69; Murphy, 2008: 157).

Los sustitutos monetarios que suspenden su convertibilidad temporalmente (porque hay expectativas razonables de que un día se volverá a cambiar por dinero), se transforman en dinero crédito. Previamente eran inmediatamente convertibles y circulaban a valor par con el dinero, pero ahora se transan con descuento debido a la incertidumbre de suspensión permanente de la convertibilidad. Sin embargo, siguen siendo demandados como medio general de intercambio (Murphy, 2008: 164). Los sustitutos monetarios no son crédito, no hay intercambio de bienes presentes por futuros (Mises, 1912: 268). El "dinero crédito" previamente ha sido un sustituto monetario, por lo tanto, nunca fue un crédito (un bien futuro, económicamente hablando). Y ahora (luego de la suspensión temporal de la convertibilidad inmediata y segura), que sigue siendo usado como medio de intercambio comúnmente aceptado, tampoco es un bien futuro.


No son contractualmente instrumentos de crédito y, por tanto, no otorgan ningún tipo de tasa de interés (Mises, 1949: 426). Pero sí cotizan bajo la par debido a la posibilidad de que el emisor nunca lo convierta en dinero standard (Murphy, 2008: 164), a que la convertibilidad fue suspendida y a que el día de la conversión se aplaza indefinidamente (Mises, 1949: 426). Siendo que no es un bien futuro, pues no es un instrumento de crédito y ni siquiera otorga interés, el concepto de dinero crédito no va en contradicción para nada con el hecho de que el dinero es un bien presente.

Siempre recuerden que el dinero en sentido restringido (el "dinero crédito" es una clase de ellos) se valúa independientemente y por sí mismo. Mientras que el valor de los sustitutos monetarios es dependiente absolutamente del dinero al que dan convertibilidad inmediata. Si se quiere adoptar otro término, el dinero crédito es como un sustituto monetario "imperfecto".

Tal vez el nombre "dinero crédito" puede ser un poco confuso a primera vista. Pero una vez entendido, la clasificación del dinero de Mises y de la Escuela Austriaca sigue siendo correcta.






Mises, Ludwig von (1912), The Theory of Money and Credit. New Haven: Yale University Press. 1953.

Mises, Ludwig von (1949), Human Action. The Scholar's Edition. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 1998.

Murphy, Robert P. (2008) Study Guide to Human Action: A Treatise on Economics. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Salerno, Joseph T. (2010) Money, Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

sábado, 8 de agosto de 2015

El dinero es un bien presente


Ya vimos la definición de lo que son los bienes presentes y futuros. Ahora vamos a responder la pregunta: ¿Es el dinero un bien presente o un bien futuro?

Estando en el balance de efectivo de uno, el dinero no necesita ninguna transformación física posterior para ser usado. Ni tampoco es invertir en bienes de consumo ni de producción. Los bienes de consumo o de capital son agotados con el uso o en la producción. Además, los bienes de producción son transformados, con la cooperación de otros bienes complementarios y luego de un periodo de tiempo, en otros bienes. El dinero, a diferencia de ellos, ni es agotado por uso como medio de intercambio general ni es transformado en otro bien (Hoppe, 2009).

El dinero, definido como medio de intercambio generalmente aceptado, es un bien presente. O, dicho de otra manera, el dinero no es un bien futuro. Se puede demostrar esto de esas dos maneras expresadas (Hoppe et al., 1998):
  • 1) Negativamente/NO es un bien futuro: los free bankers con reserva fraccionaria afirman que retener dinero es no gastar ahora en consumo para hacerlo luego y, por ende, diferirlo. Implicando que, al demandar dinero, se intercambia un bien (satisfacción) presente por un bien (satisfacción) futuro. Además admiten que el dinero retenido no se gasta en bienes de consumo ni de producción (Hoppe et al., 1998).
El problema con eso es que implica que, al demandar dinero para gastarlo luego (en lugar de gastarlo en producción de ahora), se difiere la producción (y, por tanto, el consumo futuro) hacia el futuro. Si demandar dinero aplaza consumo y producción, entonces es imposible decir que, al retener efectivo, se ha invertido en un bien futuro. Debido a que no hay bienes futuros (de consumo o de producción) que resulten del acto de retener dinero y a los cuales el que lo retiene tenga derecho (título de propiedad). Como no sería una reclamación a ningún bien futuro, el dinero no valdría nada. Dado que el dinero sí vale algo (y nadie retendría dinero que no vale nada), entonces su valor debe ser el de un bien presente (Hoppe et al., 1998)
  • 2) Positivamente/SÍ es un bien presente: a pesar de que sus usos son indirectos (a diferencia de un bien de consumo y similar a un bien de producción), precisamente porque el dinero es el más vendible o comercializable (el más "liquido") de todos los bienes, es que es el bien presente por excelencia (a diferencia de un bien de producción y similar a un bien de consumo).
El dinero puede ser empleado inmediata e instantáneamente para satisfacer el más amplio rango de necesidades o posibles necesidades. Por ende, es una de las mejores protecciones (o seguro) humanamente posibles contra la incertidumbre. Al mantener dinero, su dueño gana el regocijo de ser capaz de satisfacer súbitamente la más extensa variedad de futuras contingencias que vayan a surgir impredeciblemente. El dinero es el bien más instantáneamente servicial. Manteniendo dinero, el actor puede confrontar inmediatamente el más amplio rango de necesidades que imprevistamente se manifiesten (Hoppe et al., 1998; Hoppe, 2009). 

Sin embargo, tener dinero (en el bolsillo o en el banco a la vista) para combatir la incertidumbre es costoso, se sacrifica la adquisición instantánea de bienes de consumo o producción (Mises, 1949: 426-27; Salerno, 2010: 81)*. En la medida en que la persona se sienta, vía su evaluación subjetiva, incierta respecto a su futuro, querrá hacer ese sacrificio. Por lo tanto, un incremento únicamente de la demanda de dinero en absoluto indica que se desea sacrificar una satisfacción presente por una futura. Sino que quiere decir que siente mayor incertidumbre respecto al futuro. La persona no está invirtiendo en el futuro, sino que está invirtiendo en certidumbre (protección) presente (Hoppe et al., 1998).

En resumen, asumir que el dinero es un bien futuro, como en el punto 1), lleva a una contradicción. Y, además, puede probarse lógicamente que es un bien presente, como en el punto 2)

Pero hay más aún sobre este asunto. 
  • 3) El dinero es, por su propia definición, un medio de intercambio generalmente aceptado. Por lo tanto, una característica esencial del mismo es que, cuando es usado, constituye el pago final. No hace falta nada más (Rothbard, 1983: 64). La transacción se completa. Como consecuencia de que el dinero funciona esencialmente como medio para el pago final, es también siempre y en todo lugar un bien presente (Howden, 2015). 
Debido a eso, por ejemplo, las tarjetas de crédito no son dinero. Si uno paga una cena con U$S100 en efectivo, la transacción termina ahí. La deuda se cancela inmediata y definitivamente por completo. Esos dólares son claramente dinero. Pero si pago con la tarjeta de crédito American Express, la transacción no se completa inmediatamente. Al contrario, ahora debo pagar los U$S 100 más intereses a American Express en lugar de al restaurante. American Express presta el dinero al usuario de la tarjeta pagando al restaurante lo que se gaste y el usuario se compromete a pagarle a American Express U$S100 más intereses dentro de un tiempo (Rothbard, 1983: 64).
  • 4) Adicionalmente hay que tener en cuenta que, cuando se intercambian bienes o servicios presentes por bienes o servicios futuros, aparece el fenómeno del interés**. El dinero, por otro lado, no devenga interés. Precisamente porque es el bien presente por excelencia (Howden, 2015). De hecho, uno de los costos de mantener dinero, además de a) los bienes de consumo y producción no adquiridos (pero potencialmente adquiribles al instante) y b) el ahorro simple (plain saving), es c) el interés que pudo haber sido percibido de haber invertido la suma (Mises, 1949: 427; Salerno, 2010: 81).  
Podemos ahora comprender por qué Jesús Huerta de Soto (2010) está completamente en lo correcto cuando escribe: "El dinero, además, sólo cumple su función de medio de intercambio como bien presente".

Y, además, lo dice en una de sus conferencias sobre ese escrito:




* Observen que no es un sacrificio temporal, sino, como se menciona, un sacrificio instantáneo. Por el hecho de que, lógicamente, no se puede tener al mismo tiempo el dinero y las cosas a adquirir con el mismo. Pero, aun así, la persona con dinero puede inmediatamente cambiarlo por bienes o servicios. En un intercambio temporal (préstamo), por otro lado, el agente se desprende de la disponibilidad instantánea del dinero durante un periodo de tiempo. Ya no puede cambiarlo inmediatamente, durante el lapso del préstamo, pues no dispone de él. Resumidamente, en el primer caso se puede cambiar en cualquier momento de dinero a bienes y en el segundo hay que esperar un lapso para poder hacerlo.


** Es posible que una persona haga un préstamo a un amigo o a un familiar y decida no pedir el pago de un interés por generosidad. Lo quiera cobrar o no, el interés sigue existiendo.







Hoppe, Hans-Hermann (2009), "'The Yield from Money Held' Reconsidered". New Perspectives on Political Economy. Vol. 5, No. 2, 129-36.

Hoppe, Hans-Hermann; Hülsmann, Jörg G. y Block, Walter (1998), "Against Fiduciary Media". Quarterly Journal of Austrian Economics. Vol. 1, No. 1, 19-50. 

Howden, David (2015), "Money". En Howden, David y Bylund, Per (2015), The Next Generation of Austrian Economics: Essays in Honor of Joseph T. Salerno. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Huerta de Soto, Jesús (2010), "Algunas Reflexiones Complementarias sobre la Crisis Económica y la Teoría del Ciclo". Procesos de Mercado: Revista Europea de Economía Política. Vol. 7, No. 2, 193-203.

Mises, Ludwig von (1949), Human Action. The Scholar's Edition. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 1998. 

Rothbard, Murray N. (1983) The Mystery of Banking. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2008.

Salerno, Joseph T. (2010) Money Sound and Unsound. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

martes, 28 de julio de 2015

Definiciones


A continuación se exponen unas cuantas definiciones muy elementales que es siempre necesario tener claras. Cualquiera interesado en la Teoría Económica sana, que es la de la Escuela Austriaca de Economía, debe conocerlas. Además, serán muy útiles para el próximo post.

Bien: cosas o algo que se crea (subjetivamente) que está en conexión causal con, y que sea posible utilizar para, la satisfacción de una necesidad humana.

Se habla de "cosas o algo" (things) porque no importa qué es lo que se considera. Ya sea algo tangible (material) o intangible (servicio), esa distinción es irrelevante para la definición general de bien.

Bien económico: es un bien que es escaso.

Escaso quiere decir que sus servicios no están disponibles en suficiente cuantía para satisfacer todos los fines en que los individuos desean utilizarlos. Como no se pueden satisfacer todos los deseos, debe necesariamente haber elección o, mejor dicho, acción.


Esta es solo una distinción terminológica. Un "bien" debe necesariamente ser "económico" (escaso). Hay cosas que no son escasas y que, por tanto, no son bienes (el aire, por ejemplo). Ellas son condiciones generales de bienestar humano (Mises, 1949: 93; Rothbard, 1962: 4), no son bienes en el sentido económico.

Para el fundador de la Escuela Austriaca, Carl Menger, hay cuatro prerrequisitos simultáneos que algo debe tener necesariamente para ser un bien (Menger, 1871: 52):
  • 1) Una necesidad humana
  • 2) Las propiedades de la cosa estén en conexión causal con la satisfacción de la necesidad humana
  • 3) Conocimiento humano de esta conexión causal
  • 4) Control suficiente sobre la cosa como para dirigirla a la satisfacción de las necesidades (propiedad o control)
Es absolutamente necesario que los cuatro se cumplan. Si solo falta uno de ellos, la cosa deja de ser un bien.

Años más tarde, Ludwig von Mises corrige un error de la teoría de Menger. Para Mises, las condiciones 2) y 3) son incorrectas. Menger, uno de los principales desarrolladores de la teoría subjetiva del valor, no aplica el subjetivismo lo suficiente. De hecho, Mises (1928) logra reparar el desacierto de Menger usando sus propias citas. Lo que realmente importa a la ciencia económica es que el ser humano crea o tenga la opinión que la cosa tiene capacidad para causar la satisfacción de la necesidad (Mises, 1928).

Por lo tanto, la lista mejorada por Mises de prerrequisitos necesarios para que algo sea un bien queda así:
  • 1) Una necesidad humana
  • 2) Las propiedades de la cosa estén en conexión causal con la satisfacción de la necesidad humana
  • 3) Conocimiento humano de esta conexión causal
  • 2) La opinión (o creencia) para el individuo economizador que la cosa es capaz de satisfacer sus necesidades
  • 3) Control suficiente sobre la cosa como para dirigirla a la satisfacción de las necesidades (propiedad o control)
Una vez más, es absolutamente necesario que se cumplan las tres y no falte ni una sola para que algo sea un bien.

Antes de sus usos en motores de combustión, el petróleo no era un bien. No se conocía una conexión causal para satisfacer ninguna necesidad. Al contrario, en lugar de ser un bien era un mal. Cuando se hacía un pozo y se encontraba, podía destruir la cosecha o el hermoso jardín del descubridor. La necesidad humana de energía o transporte existía, así como la posibilidad de cavar para conseguir petróleo. Se cumplían 1) y 3), pero el punto 2) no. Cuando se descubrió la conexión causal, el mal que era el líquido negro se convirtió en un bien.

Existe una necesidad humana para la luz solar o de un día soleado. Y se sabe subjetivamente que hay una conexión causal entre el día soleado y la satisfacción de nuestras necesidades (por ejemplo, tener uno para nuestra boda). Pero, hasta ahora, no podemos controlar (tener la propiedad de) el clima o el sol.  Por lo tanto, el sol o el clima no está sujeto a la acción humana. No es un bien, sino una condición general de bienestar humano. Como se dijo, el aire también lo es (Rothbard, 1962: 4).  Se cumple 1) y 2), pero no el 3).

La corrección de Mises permite explicar un hecho evidente de la realidad: muchas veces, la gente se equivoca en creer que algo satisface su necesidad. La definición de Menger implica que la conexión causal es una propiedad de la cosa, que está en el objeto. Si fuera así, la gente no se equivocaría. Sin embargo, hay personas que van a curanderos, buscan médiums para hablar con sus familiares muertos, etc. debido a que creen que con eso satisfacen alguna necesidad. Pero se pueden, y se suelen, equivocar porque su opinión era errónea.

Intercambio: un intercambio es una renuncia mutua y condicional al derecho de propiedad de bienes económicos.

Se dice que es mutua porque se hace recíprocamente entre dos (o más) personas. Es condicional debido a que las partes que ceden su derecho de propiedad, lo hacen solo porque esperan o saben que la otra hará lo mismo con el suyo. Yo renuncio a mi derecho de propiedad debido a que espero que tu renuncies al tuyo también (do ut des). No es un regalo, porque ello es una renuncia incondicional. El derecho de propiedad es el derecho de control sobre un bien económico.


Es importante aclarar que lo que realmente se intercambia son derechos de propiedad. No hay que entender el intercambio como necesariamente una transferencia de bienes que, al cambiar de dueños, se "mueven" de uno hacia otro. Al intercambiar zapatos por manzanas, ciertamente ambos se mueven de un dueño a otro al ceder mutuamente los derechos de propiedad. Pero si se intercambian pedazos de tierra en dos continentes distintos, es claro que los bienes no se trasladan. En todos los casos siempre se intercambian derechos de control, ya sea que los bienes se muevan o no.   

Dinero: es un medio de intercambio generalmente aceptado o comúnmente usado (Mises, 1949: 395, 398).

Un medio de intercambio es un bien económico que se adquiere no por sus  servicios como bien de consumo ni como factor de producción, sino que se demanda con la intención de cambiarlo ulteriormente por los bienes o servicios que el agente realmente necesita consumir o usar para producir. Cuando se generaliza su aceptación, esa es, según la Escuela Austriaca, su función esencial.

Bienes presentes: los bienes y servicios cuyos servicios están directa e instantáneamente disponibles (no necesitan ninguna posterior transformación) para ser consumidos o utilizados son bienes presentes. 

Los bienes presentes rinden sus servicios (por lo que son deseados) sin necesidad de ninguna transformación física previa (Hülsmann, 2009). Los bienes o servicios presentes existen (están disponibles) en este momento.

Bienes futuros: un bien o servicio futuro es la expectativa (presente) de disponer de (una cierta cantidad de) un bien o servicio en algún punto del futuro.

Es una deuda (I.O.U.) redimible en algún punto del futuro o, más correctamente, un derecho a bienes en el futuro. Los bienes o servicios futuros no existen (no están disponibles) todavía.

Préstamo: un préstamo o una transacción crediticia es un intercambio (o transferencia) de (títulos de propiedad de) una cantidad de bienes o servicios presentes por bienes o servicios futuros. 

La parte A inicialmente es propietaria (tiene el título) de U$S100. Entonces A decide contractualmente ceder (voluntariamente) su título de propiedad (derecho de control) sobre ese monto a favor de la parte B por un periodo de un año, bajo la condición de que B le devolverá un importe equivalente más intereses cuando transcurra ese tiempo. Ocurrido ese contrato, ahora B tiene el título de propiedad (derecho de control) de los bienes (U$S100) y a cambio A recibe una deuda (I.O.U.) por U$S100 más intereses a ser entregados de acá a doce meses. El título de propiedad solo puede ser aplicado a los bienes presentes debido a que existen, nadie puede ser propietario (tener el título de propiedad) de un bien futuro pues este no existe todavía. El sujeto A sí puede ceder el título de propiedad de sus bienes presentes, pero B no puede ceder la propiedad de bienes futuros específicos que aún no existen. El bien que recibe A es una deuda, no el dinero futuro en sí (Davidson, 2014). Uno no puede ser dueño (tener el título) del bien futuro específico pues todavía no se materializa, pero sí puede ser propietario del título de deuda a esos bienes futuros. Es meramente un título a un todavía no existente bien futuro, el cual no crea un correspondiente bien presente (Block et al. 2013). 

Observen que la definición de bien futuro dada arriba como "expectativa", implica que uno intercambia bienes presentes existentes no por los bienes futuros en sí mismos, pues no existen todavía; sino por algo que también existe (una deuda) y que dará disposición de bienes en un punto del tiempo. Es claro que, al hablar de un préstamo como "un intercambio de bienes presentes por bienes futuros", uno no se está refiriendo a que, al momento de hacer el cambio, se transfieran inmediatamente los bienes futuros específicos (inexistentes aún), sino a una deuda por los mismos. Lo que existe en la actualidad, y lo que se intercambia por bienes presentes, es la expectativa presente a los bienes futuros, pero los mismos todavía no.

Esta es una diferencia fundamental: un bien/servicio o es presente o es futuro. Un bien o servicio presente existe en este momento. Y, por ende, esta disponible para el uso en cualquier instante del presente o en cualquiera momento (presente) del futuro. Mientras que, por otro lado, un bien futuro no existe, todavía. No se puede disponer de él aún. De ningún modo es una cuestión de grado, sino que es de sustancia (Hoppe et al., 1998). O es uno o es otro, no hay tercera posibilidad.

La distinción entre bienes futuros (no existentes, todavía) y presentes (existentes ahora) es categórica. En cualquier punto del tiempo una suma de dinero, un auto o lo que sea existe o no existe. Otra verdad absoluta es que nadie, en un momento dado, puede actuar con otra cosa que no sean bienes presentes. Para alcanzar a realizar los bienes en el futuro, se deben emplear bienes presentes ahora. Los free bankers tratan erróneamente de negar esta distinción categórica como si fuera una de grado (Hoppe et al., 1998). El hecho de que un préstamo (de dinero, de un auto o lo que sea) madure en un minuto, una hora o un día, en absoluto cambia todo lo expresado y mucho menos impide diferenciar bienes presentes de futuros. No existe un "grado" intermedio entre existir y no existir.






Block, Walter; Bagus, Philipp y Howden, David (2013) "Deposits, Loans, and Banking: Clarifying the Debate". American Journal of Economics and Sociology. Vol. 72, No. 3, 627-644.

Davidson, Laura (2014) "Ethical Differences Between Loan Maturity Mismatching and Fractional Reserve Banking: A Natural Law Approach". Journal of Business Ethics.

Hoppe, Hans-Hermann; Hülsmann, Jörg G. y Block, Walter (1998), "Against Fiduciary Media". Quarterly Journal of Austrian Economics. Vol. 1, No. 1, 19-50.

Hülsmann, Jörg G. (2009) "The Demand for Money and the Time-Structure of Production". En Hülsmann, Jörg G. y Kinsella, Stephan (2009), Property, Freedom, and Society: Essays in Honor of Hans-Hermann Hoppe. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute.

Menger, Carl (1871), Principles of Economics. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2007. 

Mises, Ludwig von (1928), "Remarks on the Fundamental Problem of the Subjective Theory of Value". En Mises, Ludwig von (1933), Epistemological Problems of Economics. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2003.

Mises, Ludwig von (1949), Human Action. The Scholar's Edition. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 1998.

Rothbard, Murray N. (1962) Man, Economy, and State, with Power and Market. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 2004.