domingo, 4 de enero de 2015

El K.O. de la Generación del 80


En el gráfico de abajo se puede observar la tasa compuesta de crecimiento anual del PBI real y del sector de la industria manufacturera real para diferentes periodos de la historia argentina usando los datos de Orlando Ferreres. Las series son las que usan el año base de 1993. Elegí la era relativamente liberal de 1880-1913 para compararla con algunos periodos emblemáticos posteriores. Empezando con el Perón que todo el mundo recuerda en sus dos presidencias de 1946-1955. Luego el periodo desde Frondizi hasta antes del tercer Perón 1958-1973. En el medio hubo varios presidentes y golpes militares, por lo que dividir por presidente y por militar sería tedioso. Además, muchos tuvieron tramos de gobierno de unos pocos años. Continuando con el muy conocido proceso militar 1976-1982. Y después las presidencias de Alfonsín, Menem y Kirchners. Como es patéticamente usual, el periodo K debe ser dividido usando los datos falseados del INDEC y las estimaciones más serias de otras fuentes. En este caso, la serie de PBI de Ariel Coremberg. Finalmente también tomo el periodo de "industrialización por sustitución de importaciones" (ISI) en su etapa 1930-1955 y las más prolongada 1930-1975, para ver cómo se comporta respecto al resto.


Lo primero que se nota es que, sin contar las mentiras del INDEK, ningún periodo de los vistos logra alcanzar las tasas anuales de crecimiento del PBI e industria reales del periodo liberal de 1880-1913. La industria manufacturera creció a una asombrosa tasa media de 8,1 %, convirtiéndola realmente en la era de mayor industrialización manufacturera de la historia registrada. 

A pesar que el periodo Kirchner verdadero, usando los datos de Coremberg (ARKLEMS), está en segundo lugar; siempre hay que tener en cuenta que la era de relativo liberalismo tuvo esa tasa de crecimiento durante 33 años. Mientras que el periodo kirchnerista de solo 9 años presentado se caracteriza por la insostenibilidad de las medidas del gobierno, el consumo de capital y dependencia de los precios de las materias primas en ascenso casi continuo. Es extremadamente dudoso que eso se mantenga por mucho tiempo más. 

El peronismo que pasó a la historia (1946-1955) no fue nada extraordinario. De hecho, su tasa de crecimiento es un poco menor que la del periodo post-peronista (pero imitador del peronismo) de 1958-1973.

En cuanto a la dictadura militar de 1976-1982, hay bastante razón en ese cliché de fanáticos insensatos de izquierda y adictos al gobierno kirchnerista de que "los militares desindustrializaron al país". La industria decrece a un asombroso 2,2 % anual durante el periodo y el crecimiento económico es un muy mediocre 0,4 %. 

Llegamos a la democracia con Alfonsín y nos encontramos con el peor resultado global de todos. El PBI real argentino decreció a una tasa del 0,8 % anual en el periodo alfonsinista 1983-1989. Y la industria a un 1,4 % anual. Lo más notable de esto es que los mismos que gritan que "los militares desindustrializaron el país" nunca dicen nada del periodo alfonsinista donde la industria también cayó de manera brutal. El doble rasero de la izquierda suele tan evidente como ridículo. Viendo estas cifras, me asombra que tantos le tengan algo de respeto al gobernante que con sus medidas provocó el peor periodo de esta serie (recuerden además la hiperinflación de 1989).

El periodo "neoliberal" menemista tiene una tasa de crecimiento de 4,7 % del PBI y 3,5 % en la industria manufacturera (un poco por debajo del 3,9 % de Perón en el mismo lapso de tiempo de 10 años) ¿Debo recordar que otro cliché de izquierda dice que Menem abrió la economía desindustrializando al país? 

Finalmente la industrialización sustitutiva de importaciones (ISI) es un fracaso en comparación con el periodo de relativamente bajos y puntuales aranceles de fines del siglo XIX. La ISI no fue, ni de cerca, el periodo de mayor industrialización de Argentina.

sábado, 3 de enero de 2015

La recesión de 1920-21 y la FED


Como ya vimos antes, entre 1920 y 1922 hubo una recesión en Estados Unidos que en muchos aspectos fue igual o peor que la Gran Depresión. Se salió de ella en pocos meses aun cuando se bajó brutalmente el gasto público, se pagó la deuda pública, se empezó a bajar los impuestos, se dejaron caer como nunca los salarios y los precios, no se devaluó, ni se aplicó lo que los keynesianos recomendarían para salir de una recesión.

Ante este panorama, a los seguidores de Keynes (y a los monetaristas) aún les quedaba la política monetaria en busca de ayuda para explicar esto. De acuerdo con ellos, y como explica acá George Selgin, la explicación es simple: la baja de las tasas de interés (de descuento) indican que la política monetaria expansiva de la FED permitió salir de una recesión provocada por su anterior decisión contractiva para combatir la inflación. Pero, ¿Fue la FED realmente expansiva como para permitir a la economía salir de la recesión? ¿O la economía ya había salido cuando se implementó? 


El término "política monetaria expansiva" significa que una autoridad monetaria manipula a discreción con diversas medidas (por eso es "política") la cantidad y disponibilidad de dinero en circulación (por eso es "monetaria") de manera de aumentarla o mantener una tasa de crecimiento positiva (por eso es "expansiva"). Mediante eso puede influir, entre otras cosas, la tasa de interés o la inflación. 


Por lo tanto, si es cierto que la política monetaria expansiva sacó a Estados Unidos de la recesión de 1920-21, debemos ver que la cantidad de dinero aumenta. Observar únicamente la tasa de interés como un indicador de que la política monetaria es expansiva (o contractiva) es caer en la falacia de la tasa de interés identificada por Friedman (y antes por Mises). Los movimientos de las tasas de interés, por si solos, no indican qué tipo de política monetaria se lleva a cabo.


Empecemos por este gráfico sacado de FRASER (página 369 del Banking and Monetary Statistics, 1914-1941). En él se ven los activos de la FED desde abril de 1919 hasta junio de 1923. Observen el decrecimiento masivo del "Total" de los activos que no son oro de la FED. También se vendieron títulos públicos prácticamente hasta enero de 1922. La recesión según el NBER duró 18 meses desde enero de 1920 hasta julio de 1921 (el área rosada del gráfico).

Lo importante es observar como la recesión empieza mientras el total crece inicialmente y termina cuando la contracción continúa. Es decir, la recesión terminó cuando la FED todavía seguía con una política contractiva vendiendo masivamente, entre otras cosas, letras descontadas. El total se contrajo hasta el mínimo en agosto de 1922, pero la recesión terminó en julio de 1921. Como señala Selgin, la expansión monetaria que ciertamente pudo haber ayudado a la recuperación fue debido al ingreso de oro. Lo cual no es gracias a la activista FED sino al mecanismo de precios (la caída enorme de los mismos).


Ahora veamos lo que ocurrió con la producción industrial. Observen que el índice cae cuando el total aún no empieza a contraerse de forma importante. Luego deja de disminuir y empieza a crecer nuevamente aun cuando el total de activos seguía disminuyendo. Es decir, la actividad se empieza a recuperar incluso cuando la oferta monetaria era contraída intencionalmente por la FED.


Con los datos de la base monetaria que da la FED pasa algo similar. La misma se contrae hasta febrero de 1922. Varios meses luego de terminada la recesión.


El índice industrial comienza a crecer incluso a medida que cae la base monetaria. De nuevo, no se observa una política monetaria expansiva para ayudar la recuperación.


Según Friedman y Schwartz (páginas 709-10, 801-03), el dinero de alta potencia sigue el mismo patrón. Continúa contrayéndose hasta enero de 1922 y la recesión ya había terminado.


La industria ya empieza su recuperación cuando el dinero de alta potencia sigue cayendo.


El M1 y M2 caen hasta el mínimo en enero de 1922. A pesar de que decrece poco, no se puede decir para nada que la política monetaria fuera expansiva y sacó a la economía de la recesión. La cantidad no se incrementa hasta luego de enero de 1922 cuando la caída de actividad ya había terminado meses atrás.


El índice industrial confirma que la economía ya se movía en la senda de crecimiento cuando la cantidad amplia de dinero M1 y M2 seguía bajando.


Si tomamos la variación anual de M1 y M2 las cosas empeoran para la tesis keynesiana y monetarista. Noten como la recesión ya está terminada y la oferta monetaria amplia se sigue contrayendo (¡M1 a tasa de dos dígitos!) con respecto al año anterior.


El comportamiento del índice industrial es aún más elocuente. Crece casi continuamente en el periodo con la oferta monetaria contrayéndose con respecto al año anterior. Por lo que, por enésima vez, es muy difícil decir que fue la política monetaria expansiva lo que sacó a la economía de la recesión.


Incluso tomando la variación anual de la industria se ve que comienza a crecer a tasas de más de 20 % antes de que el crecimiento anual monetario sea positivo. Como explica correctamente Jeffrey Herbener, en 1922 el dinero de alta potencia aumentó 6,4 % y el M2 un 11,6 %. La expansión de la oferta monetaria fue mucho mayor que el impulso de la FED. Lo cual implica que aumentó la confianza de los negocios, la inversión, los préstamos y la creación de depósitos; no que la FED fuera muy expansiva.

En conclusión no puede decirse que la economía salió de la crisis de 1920-21 únicamente debido a la política monetaria (manejo de la oferta de dinero) expansiva de la FED. La cantidad de dinero continuaba contrayéndose cuando la economía ya había salido de la recesión.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Algunas aclaraciones sobre la ley de población de Malthus


Es asombrosa la cantidad de liberales que creen que Thomas Malthus es mala palabra. A tal punto de compararlo con los socialistas. Sin embargo, como explica Mises, es exactamente al contrario. La ley de población de Malthus es perfecta para refutar completamente los delirios socialistas de que la naturaleza nos da todo lo que necesitamos y que la escasez solo existe por la organización institucional de los derechos de propiedad. Según Mises, a los socialistas defensores del supuesto "derecho a la existencia":
Les ha guiado el criterio de que la naturaleza misma asegura al hombre recursos abundantes y que, si gran parte de la humanidad está insuficientemente provista, la falta de ello debe atribuirse a lo absurdo de las instituciones sociales. Si llegara a privarse a los ricos de lo que consumen más allá de «lo necesario», todos podrían vivir entonces decentemente. Desde que Malthus hizo la crítica de estas ilusiones, en sus leyes referentes a la población, los socialistas se han visto en la necesidad de darles otra forma... 
Las teorías marxistas tienen como fundamento latente la idea, más o menos confusa, de que no es preciso economizar los factores naturales de la producción. Esta conclusión se impone fatalmente en un sistema para el cual el trabajo es el único elemento del coste de producción, que ignora la ley del rendimiento no proporcional, que refuta el principio malthusiano de la población y que abunda en imaginaciones nebulosas acerca de la posibilidad de crecimiento indefinido de la productividad del trabajo. (Mises, 1922: 67, 170)
La ley de población es una aplicación a un caso particular de la ley de los rendimientos. Refutar la ley de Malthus implicaría refutar también esta última. Es por ello que, según Mises, el ataque a Malthus derivó en un ataque inútil a la propia ley del rendimiento:
El principio de población de Malthus y la ley del rendimiento decreciente han puesto punto final a estas ilusiones. Caeteris paribus, más allá de cierta medida, el crecimiento de la población no marcha paralelamente con un desarrollo proporcional de los medios de subsistencia. Más allá de este límite (sobrepoblación absoluta) el contingente de recursos en bienes disminuye para cada individuo. Que se alcance o no dicho límite, dadas las circunstancias, es una cuestión de hecho que no debe confundirse con el estudio y el conocimiento de la cuestión de principio. (Mises, 1922: 204)
Recuerden que la ley del rendimiento dice que incrementando la cantidad o uso de un factor productivo, manteniendo la cantidad o uso todos los demás factores complementarios constantes, en algún momento la producción física no aumenta más o disminuye (todo en relación al incremento del factor productivo aumentado). Es decir, para una determinada combinación de factores de producción existe necesariamente un máximo de producción. A partir de este, un incremento (en cantidad o uso) de solo uno de esos factores o no amplía la producción física o la amplifica en porcentaje menor al del aumento del factor.

El ejemplo clásico de esta ley es: supongan que hay una hectárea (factor tierra) donde unos trabajadores (factor trabajo) cosechan manzanas. Solo existen esos dos factores: tierra y trabajo. Hay una combinación de x cantidad de trabajadores en esa hectárea que maximiza la cosecha. Si agregamos más gente (aumentamos la cantidad de factor trabajo en 10 %) por encima de ese máximo, en la misma hectárea (es decir, manteniendo fijo el factor tierra); entonces la cosecha aumenta menos que proporcionalmente (se incrementa, digamos, un 6 %) o cae (por ejemplo, disminuye 1 %).


El anterior es simplemente una aplicación de la ley del rendimiento a un caso de agricultura. Pero si lo aplicamos a la población es exactamente lo mismo. Manteniendo la tecnología, la producción del factor tierra, los bienes de capital y sus complementarios constante (es decir, que no hayan nuevas ideas, no se descubran nuevos recursos ni se usen más hectáreas de las que ya se usan y que el capital acumulado sea exactamente igual al consumido); hay un máximo posible de producción con una cierta cantidad de población (factor trabajo). Añadir más gente reduce la parte de producción (riqueza) que le toca a cada trabajador adicional porque el incremento productivo o no es proporcional a la cantidad de los nuevos habitantes agregados o es menor. 


La ley de Malthus demuestra que nadie tiene "derecho a la existencia". La naturaleza, si mantenemos el conocimiento humano y productividad constantes, en nada garantiza la subsistencia para cualquier cantidad de humanos. El delirio socialista y ecologista actual de que la tierra nos brinda todo lo necesario es evidente. 

A continuación, Mises deja claro que apelar a la enorme productividad de un periodo NO refuta la ley de Malthus:
Otros socialistas creen disipar todas las objeciones llamando la atención sobre el crecimiento inaudito de la productividad que resultará de la socialización de los medios de producción. Será necesario examinar si realmente puede contarse en la comunidad socialista con un aumento de la productividad. Si se admite que este crecimiento se realiza, ello en nada cambiaría el hecho de que a cada situación dada de la productividad corresponda un máximo ideal de población, más allá del cual todo crecimiento de ésta forzosamente acarrea al individuo una disminución de su parte del ingreso procedente del trabajo. Si quiere refutarse la validez de la ley de la población y la del rendimiento decreciente en la comunidad socialista, sería necesario probar que cada niño que nace en exceso del máximo ideal de población trae con él un mejoramiento tal de la productividad, que la parte individual del ingreso no disminuirá por tal causa. (Mises, 1922: 204-05)
Es decir, siempre hay que recordar que la ley de Malthus (y del rendimiento) mantiene todo lo demás constante mientras se incrementa uno de los factores variables más allá del óptimo. Que el máximo no se alcance aún, no la refuta. En cada situación dada ciertamente existe un máximo de población que maximiza la producción. Para refutar la ley hay que demostrar que, manteniendo constantes el resto de los factores, el mayor uso de un factor variable no llega nunca o no puede llegar a un máximo a partir del cual la producción decrece o no aumenta proporcionalmente. Y eso, amigos míos, es imposible.  Necesariamente debe haber un punto máximo, sino nos encontraríamos ante factores de producción no-escasos. Y si son no-escasos, no son factores de producción.


El gráfico de arriba (tomado de acá) y similares no refutan la ley de la población. Como dice Mises (1949: 129), la ley del rendimiento (y de la población) por si sola no puede contestar 1) si el mismo óptimo de producción se puede alcanzar con otra combinación de factores diferente. 2) cual con precisión es el límite exacto a partir del cual, añadir un factor variable adicional, tiene menores rendimientos. 3) si al aproximarnos al máximo posible, la producción aumenta de manera proporcional o no al aumento del factor variable. Todas esas son cuestiones empíricas que cambian según la situación y el caso.


De hecho es precisamente en una sociedad socialista donde el número de nacimientos está incentivado a aumentar (como ocurre en el reino animal) por encima del máximo de riqueza. El "paraíso" socialista nos hace comportarnos y reproducirnos como animales de selva:
Para el individuo acaba todo pretexto de no procrear hijos desde el momento en que la fundación de una familia puede realizarse sin sacrificios personales, porque el sostenimiento de ellos incumbe a la sociedad… No es posible la existencia de una comunidad socialista si no se regula el crecimiento de la población por medio de la fuerza. La sociedad socialista debe estar suficientemente capacitada para impedir que el número de habitantes exceda de cierto máximo o de cierto mínimo. Necesita tratar de mantener siempre una cifra ideal, que permita dar a cada quien la mayor parte posible del ingreso común… (Mises, 1922: 205)

A la comunidad socialista "le faltan los móviles que en una sociedad basada en la propiedad privada de los medios de producción armonizan el número de nacimientos con la cantidad de medios de subsistencia..." Todo ello, sin embargo, no ocurre con la civilización que implica la propiedad privada:
El principio regulador que asegura el equilibrio dentro de la sociedad, entre la cantidad limitada de bienes existentes y el crecimiento más rápido del número de consumidores, es la propiedad privada de los medios de producción. Al hacer depender la parte de los bienes sociales que se reserva a cada asociado del producto de su trabajo y de sus propios bienes, la propiedad privada asegura, por la restricción de nacimientos debido a razones sociales, la exclusión de los individuos en número excedente, que en el reino animal y en el vegetal es resultado de la lucha por la vida. Esta última da lugar a una restricción voluntaria mediante la limitación del número de descendientes impuesta por la posición social. (Mises, 1922: 314)

No es que Malthus no estuviera equivocado en muchas cosas, pero su ley de población (aunque no es un descubrimiento de él solo) es un gran avance y destruye muchos mitos. Por último, vale la pena ver el siguiente documental. El mismo se trata de una simulación en la cual la población mundial se duplica de un día para el otro, manteniendo todo lo demás constante (la tierra, los bienes de capital, la tecnología, etc.) Y, como se ve, claramente se sobrepasa catastróficamente el máximo de la ley de Malthus. 





Mises, Ludwig von (1922), El Socialismo. Análisis económico y sociológico. 5º edición. Madrid, España: Unión Editorial S.A. 2007.  

Mises, Ludwig von (1949), Human Action. The Scholar's Edition. Auburn, Alabama: Ludwig von Mises Institute. 1998.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Huerta de Soto le contesta de antemano a Krugman


Acá hay una traducción al español de la siempre citada "refutación" del Premio Nobel Krugman a la teoría austriaca del ciclo económico. Muchos detractores de los economistas austriacos no se cansan de sacar esto como una "carta de victoria". Su argumento principal es el siguiente:

He ahí el problema: como una cuestión de simple aritmética, el gasto total en la economía es necesariamente igual al ingreso total (cada venta es al mismo tiempo una compra y viceversa). Así, si las personas deciden gastar menos en bienes de inversión, ¿no significa eso que deben haber decidido gastar más en bienes de consumo, resultando que una recesión en la inversión deberá estar siempre acompañada del correspondiente boom en el consumo? Y si lo anterior se cumple, ¿por que debería producirse un incremento en el desempleo?...
Tampoco responderán a ésta difícil pregunta esos supuestos sesudos teóricos austriacos. Lo mejor que von Hayek o Schumpeter pudieron proponer fue la vaga afirmación de que el desempleo era de tipo friccional, creado cuando la economía transfería trabajadores desde un inflado sector de la inversión hacia el sector de productos de consumo (de ahí su oposición a cualquier intento de incrementar la demanda: esto dejaría sin hacer “parte del trabajo que la recesión debería hacer”, ya que el desempleo masivo es parte de proceso de “adaptar la estructura de la producción”). [color agregado]

Observen el énfasis en solo dos sectores: consumo e inversión. Krugman escribió eso en diciembre de 1998. El economista austriaco de España Jesús Huerta de Soto publicó su libro a finales de ese año. Aunque desconozco en que mes exacto, en este artículo de octubre ya lo cita. Y además la introducción es de 1997. Por lo tanto, hay mucha probabilidad de que lo siguiente haya sido escrito antes de la "crítica" de Krugman: 

Esto, de acuerdo con Hayek, explicaba que Keynes no considerara la existencia de diferentes etapas en la estructura productiva (como tampoco la tuvo en cuenta Clark ni la tendría Knight) y que, en última instancia, no se diera cuenta de que la decisión esencial de los empresarios no es si se debe invertir en bienes de consumo o en bienes de capital, sino más bien si se debe invertir en procesos productivos que darán lugar a bienes de consumo en un periodo de tiempo más o menos alejado en el futuro. Considerar, por tanto, una estructura productiva constituida únicamente por dos etapas (una de bienes de consumo y otra de bienes de capital), sin tener en cuenta la dimensión temporal de esta segunda, ni las sucesivas etapas en que se divide, es lo que hace que Keynes caiga en el error de la «paradoja del ahorro o frugalidad», cuya falaz fundamentación teórica ya hemos demostrado en el capítulo V.  (página 435-36) [color agregado]

En palabras simples, Huerta de Soto dice: "para los austriacos, el problema NO ES ni jamás ha sido de dos etapas o sectores (consumo e inversión). Sino la estructura y horizonte temporal de la producción". Mientras Krugman dice, posteriormente: "el problema, para los austriacos, es de dos etapas o sectores (consumo e inversión)". Creo que el error de Krugman es evidente.

Es cierto que el libro de Huerta de Soto salió en español primero en 1998 y no se tradujo al inglés hasta el 2006, gracias al Mises Institute. Sin embargo, debe quedar muy claro que los austriacos estaban perfectamente conscientes de las críticas keynesianas y ya las habían refutado. Lo de Krugman ni era nuevo ni era correcto. El hecho de que los austriacos ya habían contestado las críticas que los keynesianos repetían hasta 1998, demuestra que los últimos jamás pudieron comprender la teoría.

Las conclusiones luego de leer a Krugman son:

1) Joseph Salerno señala correctamente que Krugman no critica la teoría usando sus fuentes originales (Mises, Hayek, Rothbard). Solo la versión pasada por agua de Gottfried Haberler.

2) Como consecuencia de ello, su crítica de 1998 ya había sido refutada por Hayek en su libro original.

3) Huerta de Soto, escribiendo en 1997 y contestando críticas anteriores, refuta lo que Krugman escribiría en 1998. Se prueba que los keynesianos no revisaron sus objeciones y simplemente se limitaron a repetirlas.

Por centésima vez, Paul Krugman demuestra que no entendió nunca lo que se empecina en enjuiciar. Su único argumento ante esto, es que solo lo acusamos de que no comprende lo que critica (aun cuando sobran pruebas de ello). Lo cual es un testimonio de que tener un Premio Nobel no garantiza que alguien deje atrás la terquedad.

sábado, 20 de diciembre de 2014

La inflación ES un fenómeno monetario


Como correctamente explican Block y Barnett II (2006) antes de que un fenómeno pueda ser llamado o no un "fenómeno monetario", debemos determinar si puede existir en una economía de trueque. Es decir, debe pasar el "test de trueque": si un fenómeno existe en un mundo sin dinero, entonces no es monetario. Si ocurre solo cuando introducimos dinero, el dinero es su esencia y es un "fenómeno monetario".

Supongamos una economía sin dinero. Por lo tanto no hay precios monetarios, solo tipos de cambio de trueque. Por ejemplo, tomemos una relación arbitraria entre manzanas y sombreros:

1 sombrero se cambia por 3 manzanas

Es decir que, para conseguir un sombrero, se deben entregar tres manzanas a cambio. El precio de trueque (o tasa de cambio) de un sombrero es tres manzanas, o sea:


Y, a la inversa, el precio de trueque de una manzana es de un tercio de un sombrero:


En otras palabras, el precio de un sombrero en términos de manzanas es 3 (manzanas) y el de una manzana en términos de sombreros es 0,333 o 1/3 (sombrero).

Pero ahora supongamos que hay un incremento de precios:

1 sombrero se cambia por 6 manzanas 

Entonces para conseguir un sombrero se deben entregar, en la nueva situación, seis manzanas. El precio de trueque queda:


El precio de los sombreros se elevó desde tres a seis (manzanas). Pero, ¿Que ocurrió con el precio trueque de las manzanas? Esto:


Es decir que mientras el precio de los sombreros se duplicó en términos de manzanas (pasó de 3 a 6), el precio de las manzanas bajó a la mitad en términos de sombreros (de 0,333 a 0,166).

En conclusión: en una economía de trueque (sin dinero) es imposible que haya un aumento general de precios. Por cada incremento en el precio de trueque hay necesariamente una disminución de precio de trueque. Por necesidad matemática, no puede haber un aumento general de precios de trueque. 

La inflación requiere un aumento general de precios. Dado que 1) en una economía sin dinero no puede haber inflación de precios y 2) la misma solo se hace presente cuando existe el medio de cambio generalmente aceptado; entonces la inflación de precios es un fenómeno puramente monetario.





Block, Walter y Barnett II, William (2006) "On exchange, monetary credit transactions, barter, time preference, interest rates, and productivity". Etica e Politica / Ethics & Politics. Vol. 8, No. 2, 116-126.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cambio perpetuo en la economía


Los economistas suelen decir que, a diferencia de lo que se asume en los modelos, en el mundo real todo cambia. Eso es claramente cierto. Pero, ¿Qué es lo que cambia?


 


Siguiendo a Mises (1922: 196) y a Clark (1907: 131-32), acá están los seis fenómenos cuyo cambio permanente mantienen el sistema económico en cambio perpetuo y evitan que este llegue al equilibrio estático nunca:

1) Naturales: los cambios externos, además de las condiciones climáticas y naturales, como el agotamiento de los recursos existentes, el descubrimiento de mayores yacimientos o nuevos recursos que no existían. 


2) Población: las modificaciones en la cantidad y calidad de la población. 


3) Bienes de capital: los cambios en la cantidad y calidad de los mismos. Los bienes de capital se pueden mantener, aumentar o consumir. 


4) Tecnología: las transformaciones de las técnicas de producción, los descubrimientos e inventos con uso práctico y rentable.


5) Organización: este punto podría ser parte del 4). Los cambios en la organización social del trabajo, las nuevas formas de organizar la industria, etc.


6) Demanda: modificaciones en la demanda, como cambios en los gustos y valoraciones de los agentes.


Hay que notar que casi todo está, hasta cierto punto, bajo influencia humana. Sin embargo, el punto 1) no. Aun si asumiéramos lo imposible: que se lograra congelar los gustos de la gente, la cantidad de población, la cantidad de bienes de capital, el avance del conocimiento tecnológico y de la organización de la industria; el punto 1) no puede congelarse. Como dice Mises "las fuerzas y los tesoros de la naturaleza no son inagotables".

domingo, 23 de noviembre de 2014

Stalin NO fue necesario para el desarrollo de Rusia


"Stalin habrá sido lo que quieras, pero industrializó la URSS". Este es un argumento muy típico de muchos socialistas. Incluso quienes reconocen y condenan los brutales crímenes y el genocidio de Stalin, ceden ante la idea que básicamente dice: "Sin Stalin, Rusia con los zares habría seguido siendo un país agrícola atrasado". El corolario de ello es: "Sin la industrialización, la URSS no podría haber tenido la industria pesada que necesitó para derrotar a Hitler". Es decir, a pesar de ser un genocida, a pesar de ser un dictador; el título de "modernizador" de Stalin pesa bastante todavía para muchos.

Los economistas Anton Cheremukhin, Mikhail Golosov, Sergei Guriev y Aleh Tsyvinski se proponen, en este fantástico paper, analizar esas afirmaciones. Imitando lo que hicieron Cole y Ohanian con la Gran Depresión y también Chari, Kehoe y McGrattan; usan un modelo de crecimiento neoclásico de dos sectores. Para mostrar que unas determinadas políticas pueden ser reflejadas en un conjunto de distorsiones (wedges, en ingles. Lo traduzco como "patrón" en el gráfico para no marear a los no expertos) en un modelo. El cual, por cierto, se usa ampliamente en la literatura científica para analizar la industrialización y cambio estructural en otros contextos. Este es la primer aplicación al caso soviético. Así que los autores no están inventando nada extraño, esto es análisis convencional y probado. Siempre debemos tomar en cuenta que los economistas no toman en cuenta el costo que implicó el terror y el genocidio de Stalin. Es decir, aún asumiendo que Stalin no hubiera sido un genocida y un dictador sanguinario; los resultados de sus políticas, veremos, fueron pésimas incluso en los escenarios más favorable para él

En 1928 el líder soviético Iósiv Stalin abandona la NEP implementada por Lenin y comienza con sus famosos Planes Quinquenales para "industrializar" la URSS. El mito, que la izquierda extiende hasta hoy, es que esto fue fundamental para que la Unión Soviética dejara de ser un país agrícola atrasado y se convirtiera en una potencia industrial. De haber continuado con los zares, se dice, Rusia seguiría siendo un país agrícola en 1940.

Los autores usan el modelo para simular: 

a) Que habría pasado si la economía rusa no hubiera tenido la revolución y seguía con la tendencia de los zares de 1885-1913, extrapolándola hasta 1940. No se toma en cuenta los efectos de la I Guerra Mundial porque los datos de productividad por sector y trabajo no muestran signos de caída significativa en la productividad total de los factores en 1914-17. Además, los autores simulan una caída exógena importante en el stock de capital en 1918 para ver los efectos de la I Guerra Mundial. Su simulación muestra que la economía hubiera vuelto a la tendencia de pre-guerra en 1928. Por lo tanto, acá no sirven argumentos del tipo "ellos no consideran el hecho de hubo una guerra mundial", porque sí lo hacen.

b) Que habría pasado si la economía rusa no hubiera tenido la revolución y seguía con la tendencia de los zares de 1885-1913, extrapolándola luego de 1940. Ello se hace en ausencia de la II Guerra Mundial.

c) Que habría pasado si la industrialización de Stalin hubiera seguido sin que ocurra la II Guerra Mundial, con los niveles de capital y patrones de fines de los años 30s y siendo tan generosos como para suponer que la productividad total de factores crece como antes de 1913.

d) Que habría pasado si Rusia seguía con la NEP. Bajo  dos supuestos de productividad total de factores. Uno correspondiente al periodo de los zares (0,5 %) y otro a Japón (2 %).

e) Que habría pasado si Rusia no tenía la revolución y crecía tomando como patrón a Japón. Al igual que Rusia, Japón llevó a cabo reformas económicas importantes en la segunda mitad del siglo XIX y además tenían aproximadamente el mismo nivel y tasas de crecimiento de PBI per cápita previo a la I Guerra Mundial. Además, muchos patrones se comportan similar en ambos países. Por lo tanto, la comparación está muy justificada.

Los resultados son contundentes: 

1) En el largo plazo, la generación de 1928 bajo Stalin perdió 1 % de bienestar (con respecto a los zares) para siempre. Si naciste en la generación de 1928 en la URSS y eras consumidor (una persona normal), tu nivel de vida (el consumo, descontando efectos poblacionales) mientras viviste fue 1 % menor bajo Stalin que si hubieras nacido bajo los zares. 

2) A corto plazo, en el periodo de planes quinquenales 1928-1940, sufrieron una caída brutal de consumo y bienestar de 24,1 %

3) Solo la generación que nació en 1940 obtuvo beneficios de 16,5 % de largo plazo (beneficios sobrevalorados porque no se tienen en cuenta los efectos de la II Guerra Mundial). Las predicciones de largo plazo post-1940 son muy sensibles a los supuestos de que no ocurrió la II Guerra Mundial y demás cosas del punto c)

En otras palabras, según el modelo, Stalin provocó un costo de corto plazo enorme (24.1 %) y unos beneficios de largo moderados (16,5 % de bienestar solo para los que nacieron luego de 1940 y bajo supuestos muy bondadosos). El resultado económico es muy negativo. Además, toda una generación de nacidos en 1928 tuvo que vivir con Stalin un 1 % peor que con los zares durante toda su vida.

Fuente: Cheremukhin, Golosov, Guriev y Tsyvinski (2013)
La situación empeora mucho más cuando se simula como hubiera sido Rusia sin revolución y usando Japón como referencia de crecimiento. La generación de 1928 en una URSS con Stalin perdía 31 % de bienestar que si nacían en Rusia en el mismo periodo sin revolución, suponiendo un patrón de crecimiento japones. La generación de 1940 perdía 22,7 %. Y, durante los planes quinquenales de Stalin en 1928-40, perdieron un brutal 41,3 % del bienestar que pudieron disfrutar con los zares y un crecimiento como el de Japón.

Y el otro contrafactual, sobre como hubiera evolucionado la URSS con la NEP si hubiera continuado luego de 1928; nos da, en el peor escenario usando crecimiento de productividad zarista (0,5 %), prácticamente lo mismo que Stalin. Y en el mejor, con crecimiento de productividad japones (2 %), un aumento significativo con respecto al dictador. Es decir, que con Stalin la generación de 1928 pierde 20,1 % de bienestar y la de 1940 un 27,7 % que con la NEP con crecimiento de productividad japones

Fuente: Cheremukhin, Golosov, Guriev y Tsyvinski (2013)
Sin embargo, no seamos ingenuos. A pesar de que Stalin fue absolutamente innecesario en la historia de Rusia y de la humanidad; luego de la revolución de 1917 no habríamos ganado nada si no hubiera existido o si alguien lo hubiera matado tempranamente. Sin Stalin, habría habido otro nombre como dictador. El socialismo (y sus parientes cercanos, el nacional socialismo y fascismo) tiene tendencia al asesinato en masa a la larga (a veces, a corto plazo también). Lenin y Trotsky ya habían demostrado que podían matar a millones con sus medidas. Por lo tanto, que el último gobernara luego de la muerte del primero en lugar de Stalin difícilmente habría evitado un genocidio.

No podemos retroceder el tiempo, pero sí podemos hacer este tipo de ejercicios contrafácticos rigurosos. Por lo tanto, queda demostrado de una vez por todas que no ha habido nada rescatable del experimento estalinista, nada en absoluto. Rusia se pudo desarrollar sin los planes quinquenales de Stalin, los cuales representaron una pérdida aún en los escenarios más favorables. El último bastión de defensa de los que pretendían sacar "algo positivo" de su dictadura, aún reconociendo sus crímenes, ha quedado en ruinas. Tan en ruinas como el propio imperio soviético y tan en ruinas como la absurda ideología que lo motivó.